- El emprendimiento y el fracaso en Europa
- El impacto cultural frente al riesgo de error
- El camino del emprendedor europeo: diferencias con el norteamericano
- La mentalidad proactiva frente a las adversidades
- Reflexiones finales: el fracaso es un viaje
- Preguntas frecuentes
- Q1: ¿Cómo se percibe el emprendimiento en Europa?
- Q2: ¿Cuál es la diferencia entre el aprendizaje del fracaso entre emprendedores europeos y norteamericanos?
- Q3: ¿Cómo se percibe y responde al riesgo entre emprendedores españoles?
- Q4: ¿Existen eventos para celebrar el aprendizaje del fracaso entre emprendedores europeos?
- Q5: ¿Cómo puede considerarse más favorable la tasa de fracaso entre emprendedores europeos?
- Q6: ¿Cómo puede el impacto cultural frente al riesgo ser construido en Europa?
- Texto original (2020)
- Un cambio de mentalidad
- Obligados a no fracasar
- Más cerca del éxito
- Un 75 % de las startups cierran
- Un día dedicado
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
El emprendimiento y el fracaso en Europa
‘Beautiful Boy’ ‘. Y así es. Estábamos nosotros planeando cuando de pronto llegó un virus que nos dio con la puerta de la vida en las narinas.“La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes”, le cantaba John Lennon a su hijo Sean en la canción
El mundo entero se ha detenido y pasará tiempo hasta que regresemos a la normalidad. Pero, ¿volverán a ser nuestras vidas como antes? O, lo que es lo mismo, ¿y luego, qué?” La pandemia del COVID-19 nos ha sorprendido con consecuencias económicas y culturales profundas mientras reflexionamos sobre la relación entre emprender y fracasar.
El impacto cultural frente al riesgo de error
“En Europa tenemos que construir una cultura proactiva respecto al fracaso”. Las palabras del consejero Simone Brummelhuis, representante en Europa del proyecto FACE (Failure Aversion Change in Europe), resaltan la diferencia cultural con el emprendimiento norteamericano. En EEUU existe un entorno que permite aprender de los fracasos y no temerlos; una mentalidad ‘fail fast’. Esto, sin embargo, es menos evidente en Europa.
El camino del emprendedor europeo: diferencias con el norteamericano
- Falla como parte integral de la experiencia empresarial. Un estudio de la Universidad Stanford en 2014 demostró que un emprendedor estadounidense experimenta aproximadamente 3.75 fracasos antes de alcanzar el éxito, mientras que los inversores europeos están más abiertos a invertir en proyectos con altas tasas de mortalidad.
- Diferentes expectativas y respuestas al riesgo.** En España, por ejemplo, un emprendedor que ha fracasado es visto como aquel que no temió intentarlo primero, lo cual difiere de la percepción en EEUU donde el derecho a fracasar está consolidado.
- Cultura del apoyo y celebración.** La existencia de eventos como la Failcon (Failcon), celebrada desde San Francisco, pero también extendida por varios países europeos incluyendo España, demuestra una actitud positiva hacia el aprendizaje del fracaso.
“El emprendimiento en Europa se considera tan solo como un medio de vida alternativo y no como ‘el camino’ a seguir”. Un 75 % de las startups cierran, según los datos citados por Fernando Barciela. Sin embargo, la tasa de fracaso puede verse más favorablemente al considerar que muchos emprendedores europeos continúan intentando después del primer fracaso.
La mentalidad proactiva frente a las adversidades
“No temas el fracaso”. Alguien dijo y en este momento histórico, donde la incertidumbre global nos ha sorprendido con un virus que mueve nuestras vidas hacia atrás, es crucial desarrollar una actitud proactiva ante los riesgos empresariales. La pandemia del COVID-19 demuestra la importancia de estar preparados para las adversidades y aprender a superarlas.
Reflexiones finales: el fracaso es un viaje
“Emprendiendo, no temamos que salgan mal porque lo van a. Hay menos riesgo en algo nuevo si se sabe cómo manejarlo y superar los obstáculos”. Esto puede ser una reflexión para todos aquellos interesados en emprender o simplemente aprender del mundo empresarial, recordando que fracasamos cada vez que cosas no salen como esperábamos. La clave es aprender y evolucionar constantemente.
Preguntas frecuentes
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Q1: ¿Cómo se percibe el emprendimiento en Europa?
A: En Europa, el emprendimiento a menudo se considera como un medio de vida alternativo y no siempre como ‘el camino’ que uno debe seguir. A pesar del alto porcentaje de startups cerrando sus operaciones (75% según Fernando Barciela), muchos emprendedores europeos continúan intentándolo después de enfrentar fracasos.
Q2: ¿Cuál es la diferencia entre el aprendizaje del fracaso entre emprendedores europeos y norteamericanos?
A: A diferencia de EEUU, donde existe una mentalidad ‘fail fast’ que permite al emprendedor experimentar aproximadamente 3.75 fallos antes de alcanzar el éxito, los inversores europeos parecen estar más abiertos a invertir en proyectos con altas tasas de mortalidad.
Q3: ¿Cómo se percibe y responde al riesgo entre emprendedores españoles?
A: En España, un emprendedor que ha fracasado es visto como aquel que no temía intentarlo primero. Esta percepción difiere de la del derecho a fallar establecido en EEUU.
Q4: ¿Existen eventos para celebrar el aprendizaje del fracaso entre emprendedores europeos?
A: Sí, existen eventos como la Failcon (Failcon), que se celebra en San Francisco y también por varios países europeños incluyendo España. Esto demuestra una actitud positiva hacia el aprendizaje del fracaso.
Q5: ¿Cómo puede considerarse más favorable la tasa de fracaso entre emprendedores europeos?
A: Al considerar que muchos emprendedores europeos continúan intentando después del primer fracaso, la tasa de fracaso podría verse como un aspecto esperable y parte integral del proceso empresarial en Europa.
Q6: ¿Cómo puede el impacto cultural frente al riesgo ser construido en Europa?
A: La cultura proactiva respecto al fracaso debe desarrollarse para que los emprendedores europeos estén mejor preparados ante las adversidades. Esto incluye la gestión del riesgo y el aprendizaje de cómo superar obstáculos, como se ve reflejar en respuesta a la pandemia global.
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Texto original (2020)
Este artículo explora las consecuensas económicas y culturales del impactante virus que nos ha golpeado. A pesar de los esfuerzos por mantener un estado normal en nuestras vidas, el fracaso se presenta como una realidad ineludible ante la incertidumbre global. La perspectiva sobre emprender y superar los fracasos está evolucionando; con esto, surge una oportunidad para un cambio cultural en Europa que promueve una actitud proactiva frente al riesgo de errores. Inspirado en el contexto del COVID-19 y la necesidad de adaptación, examinamos las diferencias entre emprender con éxito en EE UU versus Europa, ofreciendo un análisis que va más allá de los datos a convertirse en una reflexión sobre nuestra relación consigo mismos frente al fracaso. #### RESUMEN: En medio del coronavirus y la inminente normalidad resurgente, las implicancias económicas son palpables a nivel mundial mientras se reflexiona sobre un posible regresar a nuestras vidas anteriores. Sin embargo, esta posibilidad de replanoje es menos evidente en Europa y cobra nuevo valor bajo el riesgo del impactante virus que nos ha sorprendido. A pesar de las mejoras notables frente al SARS-CoV-2, la pérdida continua sugiere un cambio estructural profundo para nuestras sociedades humanas y una apertura cultural hacia el aprendizaje del fracaso como parte integral del emprender. A diferencia de EE UU, Europa ha experimentado los efectos adversos en este sentido; es por esto que esta perspectiva examina las distinciones culturales entre ambos contextos y explora la necesidad imperante para un cambio cultural proactivo respecto al fracaso. Un análisis crítico con vislumbres de posibilidades, se fundamenta en el estudio del emprendedor norteamericano Bernardo Hernández y otros ejemplares a nivel europeo que desafían la normatividad consuetudinaria frente al riesgo.
“La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes”, le cantaba John Lennon a su hijo Sean en la canción Beautiful boy. Y así es. Estábamos nosotros planea que te planea cuando de pronto llegó un virus que nos dio con la puerta de la vida en las narices. El mundo entero se ha detenido y pasará tiempo hasta que regresemos a la normalidad. Pero, ¿volverán a ser nuestras vidas como antes? O, lo que es lo mismo, ¿y luego, qué?
Si nos centramos en el futuro económico que nos espera, inmersos como estamos en un sistema al que un virus ha puesto patas arriba, debemos concienciarnos de que para salir adelante vamos a tener que apoyarnos en una actitud proactiva, emprendedora, valiente. Muchas cosas van a cambiar y nosotros debemos cambiar con ellas. Estamos en uno de esos momentos que delimitan un antes y un después y tenemos que perder uno de los temores que más nos atenazan y condicionan nuestra vida: el miedo a fracasar.
Un cambio de mentalidad
“En Europa tenemos que construir una cultura de toma de riesgos, tener claro que el fracaso no es permanente”. Son palabras de Simone Brummelhuis, consejera del proyecto FACE (Failure Aversion Change in Europe), que se desarrolló en 2016 con el apoyo de la Comisión Europea con la intención de cambiar la mentalidad de los jóvenes europeos en torno al emprendimiento.
No es lo mismo emprender en EE UU que hacerlo en Europa. Y la razón es cultural. En EE UU existe el derecho a fracasar y el fracaso no se penaliza. Fail fast –fracasa rápido– se dice por allí en cuanto están convencidos de que para alcanzar el éxito hay que fracasar ineludiblemente.
Obligados a no fracasar
En EE UU un emprendedor que ha fracasado es alguien que tuvo el coraje de intentarlo y que luego se llevó el aprendizaje del fracaso sufrido –los fracasos se incluyen en los currículos incluso–. Pero esto no sucede en la vieja Europa, donde no solo no existe el derecho a fracasar, sino que existe, por contra, la obligación de no hacerlo, y donde el fracaso provoca miedo más que cualquier otra cosa debido a las negativas repercusiones que acarrea.
Fracaso, para empezar, es una palabra generalmente mal utilizada y si lo que queremos es cambiar el discurso oficial en torno al mismo, restarle siquiera una parte de su connotación disuasoria, tenemos que entender que fracasamos cada vez que algo no sale como esperábamos, es decir, cada vez que no conseguimos lo que pretendemos. Hablando de negocios y de emprendimiento, tan fracaso es perder 300 euros como 300 000. Que el chihuahua no deja de ser un perro porque sea chiquitito.
Más cerca del éxito
Dicho eso, tenemos que darnos cuenta, por otra parte, de que cuando se fracasa empresarialmente, si se ha tomado nota y se ha identificado el error cometido, se está más cerca de tener éxito al siguiente intento. Así lo demostró un estudio de la Universidad de Stanford realizado en 2014.
Los expertos apuntan que un emprendedor norteamericano experimenta 3,75 fracasos antes de lograr un éxito. En cambio, en España, la tasa de emprendedores es del 5 % y, de ellos, el 64 % de los que fracasan no vuelven a intentarlo.
A esto se refería seguramente Bernardo Hernández, uno de los emprendedores/inversores españoles más afamados, exdirectivo de Google y presidente de Tuenti hasta su venta a Telefónica, cuando dijo en cierta ocasión que su objetivo es crear en España un entorno profesional similar al de EEUU.
Yo pregunto: cuando un abogado en Europa pierde su primer caso, ¿deja su profesión? Me temo que no. Entonces, ¿cual es la clave? Que el emprendimiento en Europa se considera tan solo como un medio de vida alternativo y no como “el camino” a seguir.
Pero es que lo normal será fracasar la primera vez. No podemos esperar que las cosas, sin tener la experiencia suficiente para hacerlas bien, salgan bien.
Un 75 % de las startups cierran
Fernando Barciela se hacía eco en un artículo de un estudio de Harvard del año 2012 en el que se decía que el 75 % de las startups acababan cerrando –una cifra que algunas fuentes incluso aumentan–. En este sentido, Daniel Soriano, Director del Centro de Gestión de Emprendedores del IE, señala que los inversores están preparados para aceptar altas tasas de mortalidad en los proyectos en los que entran y de ahí que no duden en invertir en emprendedores que ya hayan fracasado, siendo su estrategia la de repartir las inversiones entre varios proyectos.
En San Francisco se creó incluso una conferencia dedicada al fracaso y como aprender de él para llegar al éxito, la Failcon –un evento que se ha extendido con éxito a muchos países europeos, entre ellos España–.
Un día dedicado
En Finlandia, por ejemplo, se celebra desde 2010, cada 13 de octubre, el Day for failure –Día del Fracaso– en el que empresarios, cineastas, deportistas, etc. explican las razones por las que su proyecto fracasó.
Emprender y fracasar son, ambos, consustanciales al hombre y difícilmente puede uno huir de lo que es. No quiero decir con esto que todos debamos ser emprendedores, pero si algo podemos aprender de esta pandemia que tiene arrodillado al mundo es que las adversidades suceden, lo queramos o no, y que no se trata de temerlas por el hecho de no desearlas, sino de estar preparados para cuando se presenten.
Así es como se gestiona el fracaso y como se le vence: no teniendo miedo a que suceda.
Ricardo Cortines Barcena no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Ricardo Cortines Barcena, Profesor de Filosofía del Derecho, Universidad Camilo José Cela
