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Así se comporta el putero confinado

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Demanda de Prostitución en España Durante el Confinamiento por COVID-19

Descripción:

  • España es un país que mantiene una demanda constante para la prostitución, a pesar del riesgo de salud y vida.
  • La industria sexual en España se ha vuelto más clandestina y discreta durante el confinamiento por COVID-19.
  • Más mujeres que hombres buscan la prostitución, según datos de EUROSTAT (2018).
  • El sector del sexo se ha transformado hacia prácticas como videollamadas y pornoprostitutión.
  • A pesar del confinamiento, la vulnerabilidad y explotación de las mujeres prostituidas han aumentado significativamente.

Análisis:

El trabajo enciclopédico explica cómo durante el confinamiento por COVID-19, la demanda de servicios sexuales en España ha permanecido constante y transformándose hacia prácticas más discretas. La industria se adapta a las nuevas realidades sociales impuestas por la pandemia.

Lamentablemente, esto no ha reducido la explotación ni mejorado el bienestar de aquellos que son objeto directo del mercado. Conforme se desarrollaron entrevistas y observaciones durante un campo de trabajo en los últimos meses, es evidente cómo las mujeres prostituidas han visto incrementadas sus vulnerabilidades.

La industria sexual español no solo reafirma el carácter masculinista del mercado sino que también alimenta prácticas deshumanizadoras y meramente objetivas. Este escenario se ve aún más claro cuando compara la banalización de consumo con los dramáticos efectos en las vidas personales, tales como el hambre o incluso abandono.

Implicaciones:

  • El confinamiento por COVID-1 ha llevado a una mayor explotación de la prostitución en España, manteniendo sus estructuras y prácticas previas.
  • La industria sexual perpetúa un mercantilismo que descontextualiza el sexo del cuerpo humano para su consumo como mercancía sin humanizar a las personas involucradas en este escenario.
  • El relato continuado de la prostitución, incluso durante una crisis global, invita a reflexionar sobre cómo se perciben y tratan los derechos sexuales e igualdad de género dentro de España y más ampliamente en el mundo.

Preguntas frecuentes

Pregunta:

¿Se ha mantenido la demanda de servicios sexuales durante el confinamiento por COVID-19 en España?

Respuesta:

Sí, a pesar del confinamiento y las medidas sanitarias implementadas para combatir la pandemia de COVID-19, la demanda por servicios sexuales en España ha permanecido constante.

Pregunta:

¿Cómo se ha adaptado el sector del sexo durante el confinamiento?

Respuesta:

El mercado sexual en España se ha vuelto más clandestino y discreto, incorporando prácticas como videollamadas y pornoprostitutión para adaptarse a las nuevas realidades sociales impuestas por la pandemia.

Pregunta:

¿La explotación de mujeres prostituidas ha aumentado durante el confinamiento?

Respuesta:

A pesar del confinamiento, la vulnerabilidad y explotación de las mujeres prostituidas han incrementado significativamente.

Pregunta:

¿La industria sexual español reafirma el carácter masculinista del mercado?

Respuesta:

Sí, la industria de la prostitución española continúa reflejar una dinámica predominantemente masculina y perpetúa prácticas deshumanizadoras.

Pregunta:

¿Qué implicaciones tiene la continuidad de la prostitución durante el confinamiento?

Respuesta:

El relato continuado sugiere que, incluso en una crisis global como la pandemia de COVID-19, los derechos sexuales e igualdad de género siguen siendo áreas para reflexionar y mejorar dentro del contexto español y mundial.

Pregunta:

¿Cómo ha impactado el confinamiento en las vidas personales de los individuses involucrados con la industria sexual?

Respuesta:

Los efectos del mercantilismo y tratamientos objetivizantes han llevado a situaciones dramáticas en las vidas personales de los individuses, incluyendo hambre y abandono.

Pregunta:

¿Cómo se perciben e interpretan los derechos sexuales e igualdad de género en el contexto del confinamiento?

Respuesta:

La persistencia de la prostitución durante una crisis global invita a considerar cómo se comprenden y abordan los derechos sexuales e igualdad de género en España, así como su impacto más amplio sobre el mundo.


Texto original (2020)

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Shutterstock / nito

En el actual contexto pandémico, la demanda de prostitución en España,
primer consumidor de sexo comercial en Europa, no ha cesado pese al riesgo para la salud y la vida de ellas/os.

Hoy por hoy, la industria sexual es un mercado enormemente globalizado, con un auge en sus beneficios económicos similares a la droga o a la industria armamentística.

Es importante subrayar que España no solo es el primer consumidor de servicios de prostitución de Europa, sino también el primer destino de las víctimas, especialmente mujeres y niñas, destinadas a la explotación sexual.

La prostitución, además, es “cosa de hombres”: el 99,7 % de las personas que solicita estos “servicios” son varones, frente al 90 % de las personas que trabajan en prostitución, que son mujeres (EUROSTAT 2018).

En este sentido, las lógicas del capital se traducen en la forma en que operan en el cuerpo de las mujeres, siendo puteros y dueños de la industria sexual los beneficiarios de un sector que roza el ámbito de lo criminal.

Una oferta transformada

Según un trabajo de campo que hemos realizado en los últimos meses en el que hemos entrevistado a diferentes ONG, a mujeres prostitutas, a diferentes asociaciones y hemos entrado en chats de puteros, durante la pandemia, el negocio de la prostitución se ha replegado a nuevos espacios más discretos y de mayor clandestinidad para seguir ofertando sus servicios. Si bien es cierto que el volumen de actividad sufrió una considerable reducción, es innegable que la demanda de este tipo de servicios ha permanecido y su oferta se ha transformado.

Por un lado, se ha concentrado en pisos particulares o mediante la organización de fiestas privadas y, por otro, se ha recurrido a las videollamadas a través de webcams o a la pornoprostitución, nuevas prácticas en streaming en las que el “putero online” paga para que otro realice las prácticas sexuales con la mujer prostituida.

Más vulnerabilidad en el confinamiento

Es indudable que el impacto del confinamiento se ha traducido en un incremento de la vulnerabilidad y explotación de las mujeres en prostitución, que han sufrido situaciones de extrema necesidad alimentaria y habitacional y el aumento de sus deudas con tratantes, proxenetas y explotadores, por lo que se han visto obligadas a aceptar prácticas con clientes que en tiempos precovid nunca habrían aceptado.

El contraste que se produce entre la banalización de la demanda de sexo comercial frente al dramatismo de la situación de las mujeres en prostitución invita a la reflexión en torno a este fenómeno en el que la perspectiva de género no se puede obviar, y en donde la feminización de la pobreza y la denominada “pedagogía de la crueldad” ocupan un papel central.

Semiótica y ausencia de empatía

La semiótica sexista, auspiciada por gran parte de la industria cultural, de los medios y de la pornografía mayoritaria, modela a las personas para la baja sensibilidad, para la baja empatía hacia el sufrimiento ajeno, hacia un individualismo y un encapsulamiento muy cercano a lo que Hanah Arent identifica con la banalidad del mal y el totalitarismo, y que permite funcionar adecuadamente en ese orden consumidor y cosificador de vida.

En este sentido, toda relación humana es susceptible de convertirse en una mercancía a través de la cual la vida se transforma en cosa.

Si las investigaciones precovid en torno al perfil sociológico señalaban la inexistencia de un arquetipo concreto –todas las edades, clases sociales, niveles formativos, ocupaciones, ideologías políticas y situaciones sentimentales–, sí se identificaron distintos acentos discursivos en la narrativa “putera”: relato misógino (cosifica a la mujer), relato amigo (empatiza, pero no politiza), relato consumidor (compro lo que se vende) y el relato crítico (arrepentido), en una escala gradual de subhumanización de las mujeres.

Durante el periodo pandémico no se ha producido un punto de inflexión que termine con estas lógicas de la crueldad, frente a las lógicas del cuidado derivadas de la situación de fragilidad vital que todas/os hemos experimentado, según las conclusiones obtenidas en nuestro trabajo de campo.

Antes y durante el periodo covid

En efecto, el comportamiento de los puteros durante los meses de confinamiento ha continuado siendo similar al periodo precovid –demanda compulsiva, trato vejatorio, regateo de precios, nuevas modalidades prostitucionales, etc–, alentado y promovido por el aparato publicitario de la industria sexual: la pornografía mainstream que empresas como Pornhub, ofertaron gratuitamente al inicio del confinamiento.

La masculinidad patriarcal confinada ha resultado ser temeraria, irresponsable, egoísta e insolidaria. Este hecho demuestra la fortaleza actual del mandato de masculinidad tóxica y la hegemonía de un modelo de hombría fallida en su humanidad, incompatible con el momento de vulnerabilidad vital que estamos sufriendo como sociedad.

Debemos instalar otra “gramática de la socialidad” que desmonte, con la colaboración de los hombres, el mandato de masculinidad hegemónica cruel y letal y se inicie un nuevo contrato sexual a través del camino de los afectos que trabaje a favor de la equidad y de los derechos humanos.

The Conversation

Águeda Gómez Suárez recibe fondos del Instituto de la Mujer en el año 2011 en una convocatoria general de concurrencia competitiva, a fin de desarrollar la investigación que derivó en la publicación de el libro “El putero español”. Catarata. 2015.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Águeda Gómez Suárez, Área de Sociología Departamento de Sociología, Ciencia Política y de la Administración y Filosofía, Universidade de Vigo