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Aunque el mundo es otro ¿Con Trump habrá Noche de los Cristales Rotos?

14 noviembre, 2016

El escritor Héctor de Mauleón en su columna de El Universal hace un recuento de lo que sucedió un par de semanas antes y después de que Hitler fuese elegido canciller comparando esos tiempos con la atmósfera de actos de racismo y discriminación luego del triunfo de Donald Trump en EEUU.

Relata en su columna muchas de las reacciones entre los medios y los pensadores que están originándose hacia Trump respecto a que una vez en el poder va a moderar el tono…  Sin embargo Héctor recuerda que cuando esto ocurría con Hitler la clase política local y la internacional que también pronosticaban una moderación se quedaron estupefactos cuando sucedió todo lo contrario. Al punto que ocurrió una deportación masiva de judios, ciento de actos de racismo y discriminación como la infame Noche de los Cristales Rotos.

¿Es exagerado pensar que esto ocurrirá en estos tiempos en EEUU y con Donald Trump. A continuación un extracto de las reflexiones de De Mauleón y esperamos tus comentarios:

El mundo es otro. Pero los hechos son los de siempre. El escritor Stefan Zweig recuerda que semanas antes del triunfo de Hitler nadie creía que fuera posible la mínima parte de lo que sobrevino: los intelectuales se burlaban del estilo ampuloso del canciller; los periódicos, “en vez de prevenir a sus lectores, los tranquilizaban todos los días diciéndoles que aquel movimiento… se derrumbaría irremisiblemente”. En Alemania y fuera de ella todos banalizaban, ridiculizaban la persona, el poder creciente de Hitler.

Un día antes de la elección, Hitler era visto como un agitador de cervecería que nunca llegaría a constituir un peligro serio. Incluso el día en que se convirtió en canciller se le consideró “un mero episodio”, “un depositario provisional del cargo”. Hasta los judíos creían que el canciller tendría que deponer “la vulgar actitud de un agitador antisemita”.

Todo fue subiendo de tono. En marzo de 1933, las tropas de asalto del partido nazi arrastraron a abogados y jueces judíos a las calles y los sometieron a humillaciones públicas. Al mes siguiente se decretó un boicot contra negocios judíos, en cuyas puertas se pintaron estrellas de David y se estampó la palabra “judío” como un escupitajo. “No compre a los judíos”, “Los judíos son nuestra desgracia”, se leía en los muros.

A continuación se dejó en los empleos públicos únicamente a los arios. Los maestros que no lo eran fueron despedidos. Los diversos cuadros del partido nazi marcharon por las calles entonando consignas antisemitas. La gente, cansada de la inflación, el desempleo y el abatimiento social, se unió a las marchas, eufórica.

…Pronto se prohibió que los niños judíos asistieran a los museos, las escuelas públicas y las albercas. Se llegó a prohibir incluso que sentaran en los bancos que había en las calles.

A mediados de 1938, el gobierno alemán expulsó del país a 17 mil judíos, que se quedaron en la frontera con Polonia durante semanas enteras, a campo abierto y a merced del hambre y de la lluvia, porque este país se negó a recibirlos.

Todos sabemos lo que ocurrió después: el hijo de uno de aquellos expulsados atentó en París contra un diplomático alemán. En un enardecido discurso, el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, manejó el asunto como una conspiración judía: un atentado encaminado a aniquilar al pueblo alemán.

Esa noche, los nazis recibieron la instrucción de destruir hogares y comercios judíos. Incendiaron más de 200 sinagogas, allanaron hogares, más de siete mil comercios fueron saqueados y destrozados.

Ni la policía ni los bomberos intervinieron. La violencia de la Kristalnatch o “La noche de los cristales rotos” se prolongó hasta bien entrada la mañana siguiente: 30 mil judíos fueron arrestados y enviados a campos de concentración.

Zweig escribe que el mundo entero miraba todo aquello como si atestiguara un sueño. “Estábamos convencidos de que la inhumanidad tenía una medida que acabaría de una vez para siempre ante la presencia de la humanidad”, relató…

…El Holocausto que comenzó La noche de los cristales rotos provocó la muerte de seis millones de judíos.

Entiendo que el mundo es otro. Pero el odio siempre es el mismo. Escribo, simplemente, para no olvidarlo…