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Venganza. El demonio que todos llevamos dentro. BAJO EL EFECTO DOPPLER

Tríptico de Venganza

El demonio que todos llevamos dentro.


Una persona que quiere venganza, deja sus heridas abiertas.

Francis Bacon.

Solía llegar a casa a las dos de la tarde. Por lo regular, entraba de prisa por la puerta de enfrente, sin emitir palabra alguna, evitaba la mirada de quien estuviese en aquella sala y me iba a directo a mi cuarto. Acción siguiente, me quitaba la camisa del colegio y los zapatos, me quedaba solo con el pantalón y me tumbaba en el piso, boca abajo. De vez en cuando, visitaba mi escondite favorito, el cual se localizaba debajo de la cama. Ahí observaba por largo rato  el techo, formado por algunas tablas y un colchón con figuras de osos y jirafas. Permanecía ahí en silencio, escuchando solamente el sonido de la radio y las voces de mi madre y mi abuela en la cocina.

En esa guarida de la infancia, traía  a mi mente, diversas imágenes que me causaban sensaciones, hasta hoy difíciles de describir, hablaba sólo, me respondía infinidad de preguntas, y buscaba las respuestas mas inverosímiles y surrealistas posibles. En ese rincón, imagine la muerte y la desgracia de muchos, una infinidad de calamidades pasaron por mi cabeza, resguardándose en la integridad física de algunos compañeros de clase que me hacían la vida imposible.

Me gustaría tener un perro enorme, de pelo negro ,con un gran hocico y dientes  afilados como cuchillos, capaz de obedecerme en todo lo que yo le pidiera. Iría con el a la escuela, y ordenaría que atacara a todo cuanto niño le ordenara. No los mataría, claro que no, los morderia en el brazo, en el cuello, o en la pierna. Una herida dolorosa, profunda y punzante, capaz de dejar una cicatriz de por vida y así en futuro cada vez que se vieran en el espejo, me recordarían, verían mi rostro y el cuerpo del perro abalanzándose sobre ellos.  Sufrirían , sufrirían mucho…y entonces yo seria feliz.

Crecí, como todo mundo, en una vorágine interminable de experiencias y emociones , resguardando en mi interior, alegrías y tristezas, dolor y placer, enajenamiento por los pequeños apetitos saciados e inconformidad constante con mi realidad. Pero sobre todo y a pesar de todo, crecí albergando en mi cuerpo flaco y enfermizo ,una buena  dosis de rencor y resentimientos.

Como lo mencione antes,  yo no era nadie fuera de lo normal.

Prendía la tele a las cuatro de la tarde, a esa hora pasaba mi programa favorito. Y como era de esperarse se trataba de una caricatura.  El argumento era de lo mas elemental, el gato perseguía al ratón de una manera enfermiza y obsesiva, so pretexto de cuidar la paz y tranquilad de la casa en donde habitaba. El ratón por alguna razón que aun no alcanzo a comprender, siempre salía bien librado de todas las peripecias y vicisitudes inducidas por el gato. El motivo era sencillo, el robo de una pequeña rebanada de queso, el pasearse sin dudas ni prejuicio por la sala de espera, el pánico de la dueña de la casa por los ratones, algún pequeño ruido imprudente e inoportuno o simplemente (y he aquí es donde mi atención quedaba pasmada y extasiada)  el gato golpeaba y abusaba del ratón sin explicación alguna. Sencillamente tomaba un martillo o una raqueta de tenis y lo golpeaba…y el sonreía, sonreía mucho… supongo eso le alegraba la vida.

La venganza es un tema escabroso, obscuro, delicado, a veces sutil, otras avasallante y cautivador. Pero siempre ha sido -y esto lo tengo muy claro- un  argumento que alguna vez nos involucro a todos, desde el principio de los principios.

Park Chan Wook (Seúl 1963) retoma la venganza como punto de partida para su memorable trilogía fílmica , en donde abarca todo tipo de rencores y resentimientos que viven inmersos en la existencia humana. Escarba y profundiza en el devenir del dolor y la violencia, nos lleva por múltiples parajes de un destino tajante y sin salidas. Lleva a la venganza hacia terrenos espeluznantemente poéticos, sumergiéndonos en un mundo bello y desolado.

Sympathy for Mr. Vengeance“, “Oldboy” y “Sympathy for Lady Vengeance” son películas que reposan en el umbral de las decisiones, en las circunstancias mas adversas y desesperantes que un individuo pueda enfrentar, y es ahí, en el filo del juicio, donde el “ser o no ser” adquiere una connotación totalmente distinta y extremista.

Una trilogía de venganza, es la que este talentoso cineasta nos ofrece hoy en día, para cuestionar sobre el contexto que nos envuelve, ahora en un país dividido, violento, e indeciso en donde los muertos pierden su identidad y sus nombres para convertirse en cifras, en números fríos e impersonales, que solo denotan la infranqueable vendetta que rodea a un mundo, al parecer, sin futuro.

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