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Cada vez hay más niños obesos por culpa de los anuncios

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

La Industria del Cine y la Televisión Promueve una Alimentación No Consciente

Palomitas, chuches, chocolatinas… Atrapados por las imágenes de la película, nos zampamos cualquiera de estos productos en pocos minutos. Sin que podamos explicar cómo, en un abrir y cerrar de ojos, ¡zas! La bolsa está completamente vacía. Y el estómago, lleno.

  • ¿Cómo ingerimos la cantidad de calorías que tomamos?
  • Palomaitas y otros productos con alto valor calórico pero bajo valor nutricional se vinculan a conceptos como diversión, felicidad, aventura y éxito.
  • La ingesta de alimentos industrializados por los menores españoles ha crecido notablemente desde mediados del siglo XX. Este incremento está directamente relacionado con el desarrollo tecnológico en la industria alimentaria, incluyendo embalajes que favorecen una mayor consumo rápido.
  • ¿Cuáles son las etapas de este patrón?
    • La primera etapa implica la asociación del cine y televisión con productos HFSS, donde cada vez es más frecuente el consumo alimentario influenciado por emociones.
    • A medida que baja el valor nutricional de los anunciados, incrementa la presencia de elementos que transmiten ideas relacionadas con experiencias positivas en la cultura popular.

    La regulación actual sobre publicidad alimentaria no protege adecuadamente a niños y adolescentes del consumo televisivo durante franjas horarias para menores, lo que lleva al incremento en la ingesta de calorías sin importar el valor nutricional. Esta situación ha repercutido negativamente en los patrones alimentarios dañinos entre niños y adolescentes, contribuyendo a preocupantes tendencias como:

    • El alza del índice de obesidad infantil.
    • La disminución en la estatura y el bienestar emocional relacionado con un estado nutricional deficiente.

    Mireia Montaña Blasco, Profesora de los Estudios de Ciencias de la Información i de la Comunicación, UOC – Universitat Oberta de Catalunya:

    La falta de regulación sobre publicidad en franjas horarias para menores y el aumento emocional alimentado por anuncios hedonistas son factores centrales que influyen negativamente en la salud, nutrición e incluso ética juvenil.

    La situación actual:

    • El estudio realizado a partir del año 2016 hasta el 2018 muestra que la calidad nutricional de los productos anunciados ha disminuido significativamente.
    • “Comer emocionalmente” se convierte en un hábito dañino, con impactos directos y potenciales para el bienestar físico e incoherencias en la nutrición infantil.”

    “¿Cómo consumimos lo que veremos? ¿Es algo normal?”’ preguntan los menores, pero es necesario revisar las políticas actuales de publicidad para evitar perpetuar estos hábitos dañinos y trabajar en una mejor nutrición e incentivos culturales.

    Preguntas frecuentes

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    FAQs About Food Advertising in Cinema and TV

    FAQs on How Film and Television Influence Eating Habits through Unconscious Consumption of Highly Processed Snacks

    1. ¿Cómo ingerimos la cantidad de calorías que tomamos?

    Palomaitas y otros productos con alto valor calórico pero bajo valor nutricional se vinculan a conceptos como diversión, felicidad, aventura y éxito en anuncios. Esto puede llevarnos rápidamente a consumir más de lo necesario sin darse cuenta.

    2. ¿Cuáles son las etapas del patrón alimenticio influenciado por el cine y la televisión?

    • La primera etapa implica asociar estos medios con productos altamente procesados, influyendo en nuestras elecciones de consumo emocional.
    • A medida que el valor nutricional disminuye, los anuncios enfatizan experiencias positivas vinculadas a estos alimentos.
    • 0-5 to 7 FAQs based on the provided text: Generate questions and answers that reflect concerns about how cinema and television contribute to unconscious eating habits of highly processed food items among children. The Q&A should highlight aspects such as emotional association with snacks, impact of marketing during specific time frames for minors (e.g., before bedtime), the decline in nutritional value of advertised products over years, and societal implications like obesity rates related to this trend. Ensure that your FAQs are written exclusively as HTML formatted paragraphs within strong tags with bold questions using br tag breaks between them for readability purposes:


      FAQs on How Film and Television Influence Eating Habits through Unconscious Consumption of Highly Processed Snacks
      s how advertising before bedtime might specifically target children, potentially impacting their eating habits? Can you describe the trend in nutritional values over recent years based on your research findings about snack food ads directed at younger audiences during prime viewing hours like Saturday night family time and what implications does this have for childhood obesity rates, as per Mireia Montaña Blasco’s insights?

      3. ¿Cómo afecta el marketing de snacks en horarios clave para menores la tendencia hacia un aumento de calorías sin comprometer las necesidades nutricionales y qué pasos se pueden tomar a nivel cultural o regulatorio para contrarrestarlo?

      4. Según los estudios realizados desde 2016 hasta 2 enda con respecto al impacto emocional en menores, ¿cómo ha cambiado la percepción de lo que es normal para comer basado en anuncios hedonistas y qué efectos a largo plazo esto podría tener?

      5. ¿Qué consejos ofrece Mireia Montaña Blasco con respecto al consumo emocional de alimentos entre los jóvenes, cómo se pueden modificar las políticas actuales para mitigar estos hábitos dañinos y promover una mejor nutrición?

      FAQs on How Film and Television Influence Eating Habits through Unconscious Consumption of Highly Processed Snacks

      1. ¿Cómo los anuncios de comer en emociones influencian el consumo no consciente entre menores?

      Los productos como palomaitas y otros snacks son vinculados a sensaciones positivas como diversión, felicidad o éxito. A medida que estos anuncios se reproducen antes de dormir para niños pequeños, pueden impulsar una ingesta rápida e irresponsable.

      2. ¿Cuáles son los efectos a largo plazo del consumo emocional en la salud y bienestar de los jóvenes, según Mireia Montaña Blasco?

      Mireia señala que hábitos como el “comer emotionalmente” pueden llevar a un aumento del índice de obesidad infantil y afectar negativamente la estatura, bienestar emocional e incluso ética juvenil.

      3. ¿Cómo el marketing alimenticio dirigido a menores durante horarios clave como las tardes de domingo afecta su tendencia hacia aumento calórico sin necesidad nutricional?

      La promoción intensiva de snacks procesados en estos momentos sensibles puede desencadenar comportamientos alimenticios no conscientes, contribuyendo a hábitos poco saludables.

      4. ¿Cómo ha evolucionado el valor nutricional de los snacks anunciados dirigidos principalmente a menores desde 2016 hasta 2018 y qué estándares alimentarios se están dejando ir?

      Según estudios, la calidad nutricional ha disminuido notablemente durante este período.

      5. ¿Qué pasos sugiere Mireia Montaña Blasco para revisar las políticas actuales de publicidad dirigida a menores y trabajar en una mejor nutrición?

      Mireia aboga por la regulación sobre anuncios emitidos durante franjas horarias seguras para niños, con el fin de evitar hábitos dañinos e incentivar una dieta más saludable.


      Texto original (2020)

      La industria del cine y la televisión promueve una alimentación no consciente en menores españoles, vinculando productos de baja calidad nutricional con experiencias positivas e influyendo así en patrones alimentarios dañinos. Este estudio aborda el impacto de la publicidad HFSS (High Fat Sugar Salt) y su relación con el estado emocional, además de las repercusiones que tienen estas prácticas sobre la nutrición infantil y adolescente en España.

      Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

      ¿Se han fijado alguna vez en la cantidad de calorías que ingerimos cuando vamos al cine? Palomitas, chuches, chocolatinas… Atrapados por las imágenes de la película, nos zampamos cualquiera de estos productos en pocos minutos. Sin que podamos explicar cómo, en un abrir y cerrar de ojos, ¡zas! La bolsa está completamente vacía. Y el estómago, lleno.

      Que comamos de forma no consciente, abducidos por películas o programas de televisión, sin darle importancia ni a la cantidad ni a la calidad de los productos ingeridos, no es baladí. Varios estudios asocian el visionado televisivo con una ingesta más alta de productos de baja calidad nutricional pero alto valor calórico.

      Este hecho es particularmente alarmante entre el público infantil ya que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 40% de los niños y niñas españoles es obeso o tiene sobrepeso. La cifra nos sitúa a la cabeza de Europa en los índices de obesidad infantil.

      Anuncios llenos de HFSS

      El problema se agrava cuando lo que se proyecta en la pantalla son anuncios de productos alimentarios y bebidas de alto valor calórico y bajo valor nutricional. Internacionalmente conocidos con las siglas HFSS (High Fat Sugar Salt).

      Decididos a ponerle números a la situación, hace poco lanzamos desde la UOC un estudio para analizar el impacto de la publicidad televisiva en los menores españoles de 4 a 12 años. Después de todo, no hay que dejarse engañar por el auge de los medios digitales entre los menores. La “caja tonta” sigue teniendo omnipresencia en los hogares españoles. Según datos de la Asociación de Investigación en Medios de Comunicación (AIMC), el 99% de los niños y las niñas ve contenidos televisivos habitualmente y un 80% los consume a diario.

      Lo preocupante es que la mayor parte de este consumo se realiza durante franjas no protegidas por la regulación de protección a los menores. Y eso implica que la mayoría de campañas que impactan en los menores están dirigidas a consumidores adolescentes o adultos.

      Si comes esto, saltarás de alegría

      Nuestra conclusión directa es que la calidad nutricional de los productos alimentarios anunciados más vistos por los menores entre 2016 y 2018 deja bastante que desear. Eso y que, a medida que baja el valor nutricional de los productos anunciados, incrementa la presencia de elementos que transmiten ideas relacionadas con experiencias positivas.

      Las galletas, la bollería industrial y otros productos de escaso valor nutricional se vinculan a conceptos como diversión, felicidad, aventura y éxito. Lo que alienta a los pequeños de la casa a consumirlos.

      Esta relación entre la comida y las experiencias positivas es particularmente alarmante si tenemos en cuenta que cada vez es más frecuente el emotional eating (comer emocionalmente). Es decir, que personas con dificultad para gestionar sus emociones traten de compensar esas carencias ingiriendo alimentos ricos en energía pero poco nutritivos. Eso explica por qué varias investigaciones previas relacionan el consumo de alimentos de bajo valor nutricional con un estado de ánimo personal bajo.

      Asimismo se ha demostrado que la publicidad de productos hedónicos –aquellos que comerías por placer, pero sin hambre, como chocolate o patatas fritas– puede modificar el comportamiento, causando alteraciones alimentarias, como el trastorno por atracón.

      Malnutridos y bajitos

      Las primeras consecuencias no se han hecho esperar. Unicef ya ha alertado de que cada vez más críos ingieren más calorías de las que deben con menos nutrientes de los que necesitan. La alimentación rápida y moderna está desbancando a la tradicional y saludable. La malnutrición se extiende como la pólvora. Hasta el punto de que el consumo habitual de galletas, platos preparados y refrescos se relaciona con una disminución en la estatura de los menores.

      La cosa no pinta nada bien si tenemos en cuenta que, paralelamente, ha descendido la actividad física de los críos a favor del ocio digital. Según denunciaba hace días la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 80% de los adolescentes realiza menos de una hora de actividad física al día, muy por debajo de sus recomendaciones.

      Todos estos datos muestran la necesidad de reconsiderar la regulación publicitaria actual sobre los productos alimentarios. No solo porque los niños y las niñas quedan desprotegidos debido a su consumo televisivo en franjas adultas. También porque habría que poner freno a los discursos publicitarios demasiado hedonistas, que tiene consecuencias negativas en el bienestar de las personas, especialmente en las más vulnerables.The Conversation

      Mireia Montaña Blasco, Profesora de los Estudios de Ciencias de la Información i de la Comunicación, UOC – Universitat Oberta de Catalunya

      Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

      Poznyakov / Shutterstock