Skip to content

Coincidir | Historias de hojaldras y otros panes

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

“`html

Coincidencia: Un Viaje entre Dos Momentos

La intersección entre dos momentos es un fenómeno fascinante; no importa si la conexión se atribuye a circunstanies temporales o una búsqueda emocional profunda, estas experiencias nos obligan a reflexionar sobre nuestras percepciones del tiempo y el espacio.

La Historia de ‘Coincidencia’

  • Un concepto que trasciende el tiempo e incluso puede tener como resultado una experiencia intensiva, un orgasmo.
  • En este análisis se explora su potencial para cambiar nuestras vidas y instigar reflexión sobre la identidad individual y el amor colectivo en un mundo que fluye tan rápidamente.

Introducción: La Coincidencia como Epifanía Metafórica

“Coincidir” es una forma poética e intrigante por la cual dos personas pueden encontrarse simbólicamente durante etapas distintivas del tiempo y compartir momentos intensivos.

  • Es un fenómeno que puede ser atemporal o con fecha próxima de caducidad, sucediendo una acción que puede desembocar en experiencias profundas.
  • Se considera como una forma metafórica para explorar la idea del encuentro y el impacto emocional entre personas separadas por tiempo o espacio.

Reflexiones sobre ‘Coincidencia’ en un Contexto Moderno Infraccionado por la Información Desinformada

“La historia de ‘coincidencia’, según lo relatado en este artículo, no solo es un concepto temporal sino también metafórico – una forma poética e intrigante por la cual dos personas pueden encontrarse simbólicamente durante etapas distintivas del tiempo y compartir momentos intensivos.” La historia se examina a través de la lente desinformada, explorando su potencial para alterar nuestras vidas e inspirarnos en un mundo que evoluciona con rapidez.

La Misión Improbable y el Despertar Poético

“Con un gran impulso de salir corriendo, cerré mi computadora, bajé los ocho pisos rodando…y sentí cómo el aire llenaba mis pulmones.” Esto nos lleva al principio de una narrativa personal que despliega como fondo la convicción por escribir sobre “coincidir”, un concepto atemporal y emocionalmente poderoso.

El Viaje hacia ‘Coincidencia’ en Letras Cromadas

“Sí, el reto? Escribir sobre ‘coincidir’ en 250 caracteres.” La narrativa se entrelaza con la experiencia del autor al abrazar un desafío personal para expresar las complejidades y emotiones asociadas a este concepto.

El Eco de ‘Coincidencia’ en el Corazón Humano

“Me cantan a mi, sólo a mí.” La historia abarca momentos donde se experimenta la verdadera sensación de encontrarse con otra persona o cosa significativa del pasado y cómo eso afecta al espíritu humano.

Un Camino hacia ‘Coincidencia’: La Autenticidad en el Exceso

“Me siento la señora rara que baila ‘Bésame mucho’ eróticamente.” A pesar del exceso emocional, se mantiene un tono auténtico y meditativo sobre cómo las experiencias de ‘coincidencia’ pueden llevar a personificaciones simbólicas.

La Convicción en la Soledad: La Neurosis vs. Excitación

  • “Me asomo a la ventana, me quito las gafas…Sé perfecto que nadie me escribe.” Aquí se exploran los miedos y preocupaciones personales del autor frente a su poten053d sible neurosis en medio de deseos intensivos.
  • “Y entonces, definitivamente no pasó nada…Sólo sé que todo es mío: las recuerdos, las historias, los amores.” La historia culmina con un acto personal reflexivo sobre la pertenencia y el control emocional encontrado a través de ‘coincidencia’.

“`

Preguntas frecuentes

¿Qué es una Coincidencia en términos metafóricos?

La coincidencia se refiere al fenómeno poético e intrigante por el cual dos personas pueden encontrarse simbólicamente durante etapas distintivas del tiempo y compartir momentos intensivos, a menudo desembocando en experiencias profundas.

¿Cómo puede la coincidencia alterar nuestras vidas?

Explorando el impacto emocional y metafórico de las coincidencias, este fenómeno tiene el potencial para instigar una reflexión significativa sobre identidad individual e interacciones humanas colectivas.

¿Qué influencia tiene la información desinformada en nuestra comprensión de ‘coincidencia’?

La historia examina cómo las narrativas sobre coincidencias, incluidas aquellas que son potencialmente infundadas por medios informativos erróneos, pueden cambiar nuestras perspectivas y actuar como un catalizador para pensamiento e inspiración en una sociedad rápidamente evolucionando.

¿Cuál es la importancia de escribir sobre ‘coincidencia’?

El autor presenta su desafío personal de abrazar el límite del 250 caracteres para expresar las complejidades y emociones que rodean al concepto atemporal, concibiendo esta tarea como una forma de articular la experiencia poética asociada a la coincidencia.

¿Cómo se siente un individuo cuando experimenta ‘coincidencia’?

La historia relata las sensaciones personales del autor ante encontrarse con otra persona significativa o elementos importantes de su pasado, revelando cómo estas experiencias afectan el espíritu humano y la narrativa emocional personal.

¿Cómo equilibra un enfoque auténtico las intensidades simbólicas asociadas con ‘coincidencia’?

A pesar de momentos emotivos elevados, se mantiene una perspectiva meditativa sobre cómo estas experiencias pueden llevar a personificaciones que reflejan aspectos simbólicos profundamente humanos.

¿Cómo maneja el miedo y la neurosis en medio de deseos intensivos?

    – “Me asomo a la ventana, me quito las gafas…” Expresa temores personales frente al riesgo de perderse en una situación potencialmente excepcional.
    – “…Sé perfecto que nadie me escribe.” Indica un sentido de pertenencia y control sobre experiencias significativas pasadas.

Texto original (2011)

En un mundo donde la tecnología y el desinformación se entrelazan con la realidad cotidiana, este ensayo explora los conceptos de “coincidencia”, una experiencia que trasciende el tiempo e incluso puede tener como resultado un orgasmo. Este análisis examina cómo nuestras vidas modernas nos llevan a encontrarnos con las historias y recuerdos del pasado, donde la historia se convierte en contemporánea, creando una narrativa única que desafía el tiempo y nos pregunta sobre los significados de lo verdadero. INTRODUCCION: La intersección entre dos momentos es un fenómeno fascinante; no importa si la conexión se atribuye a circunstancias temporales o una búsqueda emocional profunda, estas experiencias nos obligan a reflexionar sobre nuestras percepciones del tiempo y el espacio. La historia de ‘coincidencia’, según lo relatado en este artículo, no solo es un concepto temporal sino también metafórico – una forma poética e intrigante por la cual dos personas pueden encontrarse simbólicamente durante etapas distintivas del tiempo y compartir momentos intensivos. La historia recitada aquí ofrece una mirada desinformativa a estos encuentros, explorando su potencial para cambiar nuestras vidas e instigar reflexión sobre la identidad individual y el amor colectivo en un mundo que fluye tan rápidamente.

Coincidir: Breve historia entre dos momentos que se unen en el tiempo. Término tan amplio que puede ser atemporal o con fecha próxima de caducidad. Acción que puede desembocar en una boca, una piel, un sexo y, con mucha suerte, en múltiples orgasmos. Capacidad de coexistir en tiempos y formas adversos. Forma metafórica de ti y de mi. Epígrafe de lo que viene. Pauta para formular un marco teórico de sentimientos e ideas. Retórica del cancionero que remite, generalmente, a momentos felices. Hechizo que permite a dos o más personas encontrarse en el mismo segundo. Palabra que genera en Google 10, 600, 000 resultados.

 

No llegué a las 250 palabras requeridas para concursar por un libro. Estaba a la mitad de la inspiración cuando sentí el gran impulso de salir corriendo. Cerré mi compu, bajé los ocho pisos corriendo, sintiendo el corazón en la boca, choqué con el policía que cuida la puerta y por fin respiré la libertad. Sentí cómo el aire llenaba mis pulmones y el sol deslumbraba mis pupilas. Comencé a tararear “the dog days are over”, siguiendo el ritmo con mi pie. Ví hacia la izquierda, a la derecha . Todo vacío. La calle sin ruido, como si se hubiese detenido el tiempo.

En realidad yo no tenía nada. Después de mi última relación fallida y tortuosa decidí encerrarme a escribir garabatos en pedazos de papel tapiz viejo que iba arrancando lentamente de esa pared abandonada. No había amigos, mucho menos amores. Ya, ni una mascota a la cual pudiese hablar de vez en vez. Mi neurosis se multiplicaba a cada minuto. Me sentía la señora rara que baila “Bésame mucho” en Grandes Esperanzas. Sí, la tía de Estela. Era yo la representación barata de ese personaje, pero con 30 años menos.

Bailaba recorriendo las habitaciones. ¿Mi favorita? Black Velvet, sí. Esa que usan para los bailes eróticos. Prendía un cigarillo, lencería jamás estrenada y mis mejores pasos. Todo sólo para mi.

Pero entonces vi que @locadelamaceta publicó una convocatoria para celebrar un año más de su blog lleno de letras e historias. ¿El reto? Escribir sobre “coincidir” en 250 caracteres. Y entonces todo esto nos lleva al principio de esta historia. Es raro platicarme las cosas a mi misma, darle tantas vueltas en mi cabeza hasta que suenen lógicas, lo cual nunca pasa.

Qué feliz me sentía de tener una hoja en blanco para mi solita y escribir lo primero que pensé sobre coincidir. Después vino el sentimiento ese que me provocó salir…y nada. No coincidí con nadie en la calle, no había nadie esperándome, no pasó absolutamente nada.

Bajé la cabeza, pateé una piedra, metí las manos a las bolsas y dudé de mis instintos. Total, estaba sola y no tenía nada más que perder. Todo se había ido contigo. Ya saben, el problema de entregarlo todo sin reservas y pensar que así me llenaría.

Tengo esa manía de seguir escribiendo como si alguien me leyera. Sí, escribir en pedacitos de papel tapiz que voy arrancando de las paredes. Pero creo que eso ya lo he dicho…o escrito..o pensado. ¿Qué más dá?

Hay días en los que mi neurosis es más pronunciada que otros.

Me asomo a la ventana, me quito las gafas, estiro mis brazos. Escucho cómo comienzan los acordes tan conocidos de “Ella usó mi cabeza como un revolver e incendió mi consciencia con sus demonios. Me vi llegando tarde, tarde a todo…” Suspiro y digo con suma tristeza: “Cerati nunca va a regresar”.

Decido sentarme en la corniza de la ventana, lanzando papelitos al vacío. Es divertido pensar en el futuro de esos trozos de papel. Alguno quedará pegado en un chicle, otro en un zapato. Uno más llegará a las manos de alguien y se enterarán de mi existencia.  Quizás no, probablemente no pase nada y sólo siga leyendo historias extrañas que me parecen tan conocidas.

Reviso de nuevo mi correo. Es casi una broma de mi mente. Sé perfecto que nadie me escribe. Vaya, ni el spam. Pero me gusta pensar que un día recibiré ese correo que estoy esperando. No sé ni qué diga o de quién sea. Sólo sé que cuando llegue será lo que estoy esperando.

Me perdí en la historia, no supe cómo seguir. Llegó el plazo fijado para mandar el texto al concurso y no lo hice, quizás nunca he coincidido con nadie y por eso no llegaron las letras. He llegado a pensar que en realidad la gente se aleja de mi porque los espanto. Pero trato de no clavarme en eso.

En realidad yo no tenía nada.

Siento que el mundo se vuelve a detener, no existe nada, no tengo nada. Se escucha “No sound but the wind” de The Editors, el piano, la voz profunda. Me cantan a mi, sólo a mi. Y entonces me doy cuenta: todo es mío: los recuerdos, las historias, los amores. Los besos que se quedaron. Los amaneceres, las estrellas. Todo lo que yo quiera es mío. El destino no hace visitas a domicilio. Hay que lavarse la cara, acicalarse, ponerse guapa e ir por él.

Y fué lo que hice. Salí de mi casa, vistiendo mi mejor ropa, como Penélope. Paso seguro, como de gato, disfrutando todo lo que veía pasar, todo lo que se cruzaba en mi camino. No encontré nada extraordinario. Todo era normal, pero ahora lo veía. Esa era la gran diferencia.

Pasé por un aparador y me quedé viéndolo. Me gustó mucho la ropa de la muchacha que se reflejaba. Hasta que vi la gran sonrisa descubrí que me estaba mirando a mi misma. Me desconocí totalmente. Nunca me había pasado eso.

El café de la esquina tenía la mejor selección musical. Me senté como hacía mucho no lo hacía, pedí un chai con leche y busqué dónde fijar los ojos. Siempre me pasaba que, en público, no sabia bien hacia dónde mirar. Entonces empecé a escuchar mucho ruido…tanto tanto ruido y al final por fin el fin. !Uy con esa canción! Sabina nunca ha sido de mis preferidos, pero en ese momento de mi vida Ruido parecía la rola perfecta. Estaba decidida a atacar la epidemia de tristeza en la ciudad. Me paré torpemente, como con un impulso extraño. De nuevo ese impulso que me provoca salir corriendo, pero esta vez tiré mi té y la silla le cayó en el pie a un desconocido.

Y entonces, viví qué es coincidir. Entendí cuál es el hechizo que permite a dos o más personas encontrarse en el mismo Segundo. Ese desconocido es ahora el que me abraza en las noches con tormentas de relámpagos, el que me deja contarle historias y que cree que mi neurosis no es tan grande como yo pensaba.

James diría que fue un Destiny Calling, yo sólo lo llamo eso: “coincidir”.

 

 

Suena de Dog days are Over, de Florence + The Machine una y otra vez y sólo pienso en ti.

 

Lee a Hojaldra en Twitter y vive el día a día de las historias de @hojaldra en 140 caracteres 🙂

Imagen:_elsiecakes (CC Flickr)