- Estudiando y Modificando Hábitos de Contacto Facial: Un Enfoque Interdisciplinario
- La Intersección entre Psicología y Prácticas Antivirales
- Un Camino Difícil pero Posible hacia Un Cambio Habitual
- El Impacto Ambiental sobre Hábitos de Contacto
- Ejecutar un Programa Eficaz para Romper el Ciclo del Alivio Automático
- Información adicional y Recursos
- Conclusión
- Preguntas frecuentes
- FAQs sobre Estudiar y Modificar Hábitos de Contacto Facial
- Información adicional e Invitaciones
- Conclusión Final**Instrucción 2 (más difícil con al menos una restricción adicional):**
Texto original (2020)
- Texto original (2020)
- Cambiar conductas habituales
- Elaborar nuevas respuestas
- Gestione los detonantes
- Afróntelo, puede que no sea capaz de parar
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Estudiando y Modificando Hábitos de Contacto Facial: Un Enfoque Interdisciplinario
Editorial del Dr. José M. Mestre, Universidad de Cádiz
Los profesionales especialistas en salud pública enfatizan la importancia del lavado regular de manos para protegerse contra el coronavirus y otros patógenos transmisibles por contacto facial directo con superficies contaminadas. Este comportamiento es fundamental, pero se ha demostrado que los microorganismos pueden sobrevivir en materiales como metal y plástico durante horas hasta días. Estos hallazgos han llevado a las organizaciones de salud internacionales como el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud, que recomiendan evitar tocarse la cara.
La Intersección entre Psicología y Prácticas Antivirales
En un esfuerzo por identificar estrategias efectivas para reducir el contacto facial, tres profesionales con diferentes pero complementarias especializaciones se han reunido. Brian Labus, psicólogo de enfermedades contagiosas, tiene experiencia en las complejidades del cambio conductual frente a infecciones infecciosas. Stephen Benning, clínico y experto en la gestión estresante y hábitos humanos saludables, ofrece un respaldo psicológico para el esfuerzo por modificar comportamientos ingenuos o resistentes al cambio como tocarse los labios. Kimberly Barchard, con experiencia en investigación metodológica de la ciencia social, aporta su conocimiento sobre evidencias empíricas relacionadas con el hábito de palpar las superficies y cómo pueden influir en la conducta humana.
Un Camino Difícil pero Posible hacia Un Cambio Habitual
Para llevar a cabo un programa exitoso, se debe primero tomar conciencia del acto que busca cambiarse. Utilizando diversas técnicas de autosupervisión y comunicación entre pares o familiares para mantener la vigilancia sobre el comportamiento, los individuos pueden empezar a entender las situaciones específicas en las que tocan suavemente sus labios. Reemplazando estos impulsos con respuestas alternativas corporales como contraerse o tensurarse hombro-lumbarmente y emplear objetos tangibles para distraer a la mano, es común observar una disminución en el contacto facial frecuente.
El Impacto Ambiental sobre Hábitos de Contacto
Modificando los entornos inmediatos y reduciendo las oportunidades para tocarse la cara, se puede ayudar a prevenir este hábito. Por ejemplo, utilizar tapones auditivos para evitar que las gafas resbalen de la nariz, emplear cinta adhesiva para mantener los pantalones en su lugar o usar guantes si sienten ganas de morderse las uñas son maneras efectivas. Además se recomienda el aislamiento social cuando sea posible y prácticas higiénicas como lavarse las manos antes de tocarse la cara siempre que sea necesario hacerlo por razones médicas o personales.
Ejecutar un Programa Eficaz para Romper el Ciclo del Alivio Automático
Incorporar enfoques de modificación conductual, tales como la autoguiada y las recompensas por cambios positivos menores hacia estos hábitos. El objetivo es desarrollar alternativas a largo plazo que sustituyan el contacto facial frecuente con respuestas más saludables cuando se sienten picotones, estresados o ansiosos.
Información adicional y Recursos
Para una visión más amplia sobre el entrenamiento para la reversión de hábitos, los investigadores recomiendan consultar artículos especializados en esta área. Además se pueden beneficiar de las redes sociales al compartir sus progresos y recibir retroalimentación constructiva.
Conclusión
Si bien cambiar un hábito que ha sido ingrained puede parecer una tarea ardua, los pequeños pasos hacia la autodisciplina pueden conducir a reducciones significativas del contacto facial frecuente. Este esfuerzo conjunto y multidisciplinario abre puertas para un futuro con mayor prevención de infecciones en el entorno social y personal.
Preguntas frecuentes
FAQs sobre Estudiar y Modificar Hábitos de Contacto Facial
¿Por qué es importante reducir el contacto facial según los profesionales especializados en salud pública?
El lavado regular de manos para protegerse contra patógenos transmisibles por contacto con superficies contaminadas se ha demostrado como una práctica fundamental. Los microorganismos pueden sobrevivir en materiales duros como metal y plástico durante horas hasta días, lo que hace esen01493
¿Cómo contribuyen los especialistas de diferentes disciplinas para modificar hábitos antivíricos?
Brian Labus ofrece un enfoque psicológico sobre el cambio conductual frente a infecciones infecciosas, mientras que Stephen Benning apoya con técnicas relacionadas al estrés y la salud. Por otro lado, Kimberly Barchard aplica métodos de investigación empírica para medir cómo los impulsos de tocar superficies afectan el comportamiento humano.
¿Cómo se recomienda modificar un hábito frecuente como palpar la superficie del rostro?
Se sugiere practicar técnicas de autosupervisión y comunicación con familiares para monitorearse. Se puede cambiar el impulso por contraerse o tensurarse hombro-lumbarmente, además de usar objetos tangibles como tapones auditivos o guantes.
¿Qué impacto tiene el entorno sobre los hábitos relacionados al contacto facial?
Modificando los ambientes inmediatos y limitando las situaciones propicias para tocarse la cara se puede evitar este hábito. Utilizar tapones auditivos, cinta adhesiva para mantener prendas en su lugar o guantes pueden ser estrategias efectivas.
¿Cómo se recomienda iniciar un programa exitoso para cambiar el contacto facial?
Es fundamental identificarse conscientemente con la acción que busca modificarse y utilizar diferentes métodos como autoguiado o recompensas por pequeños avances hacia ese cambio.
¿Qué recursos adicionales se recomiendan para conocimientos más amplios sobre el tema?
Para obtener información extensa, puede consultar artículos especializados y compartir experiencias en redes sociales como foros o grupos dedicados a la psicología del comportamiento.
Información adicional e Invitaciones
¿Hay recursos disponibles para mantenerse informado sobre los hábitos de contacto facial?
Los investigadores y expertos ofrecen un amplio rango de materiales educativos, artículos científicos y plataformas en línea que se pueden explorar para obtener más información.
Conclusión Final**Instrucción 2 (más difícil con al menos una restricción adicional):**
Texto original (2020)
Los profesionales de salud pública promueven constantemente el lavado de manos como una forma principal para protegerse del coronavirus, sin embargo, este microorganismo puede sobrevivir en metal y plástico durante horas hasta días. Por esta razón, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) junto con la Organización Mundial de la Salud recomiendan evitar tocarse el rostro. Este artículo presenta una introducción a las estrategias empleadas por expertos en psicología y salud pública para identificar mejores prácticas frente al contacto facial constante, con un enfoque especializado en la disminución de este hábito relacionado directamente con el aumento del riesgo COVID-19.
Los profesionales de salud pública promueven constantemente el lavado de manos como una forma de protegerse del coronavirus. Sin embargo, este microorganismo puede sobrevivir en el metal y el plástico durante días: el simple gesto de ajustarse las gafas con los dedos puede ser suficiente para que una persona se infecte. Por esta razón, los Centros para el Control y la Prevencion de Enfermedades y la Organización Mundial de la Salud recomiendan que evitemos tocarnos el rostro.
Somos expertos en psicología y salud pública. Brian Labus es un experto en enfermedades contagiosas y sabe lo que debemos hacer para prevenir la infección. Stephen Benning es un psicólogo clínico especialista en ayudar a las personas a cambiar sus hábitos y a gestionar el estrés de manera saludable. Kimberly Barchard es una experta en metodología de la investigación que quería averiguar qué dicen los estudios sobre la costumbre de tocarnos la cara. Juntos, utilizamos nuestra experiencia clínica y las evidencias científicas para identificar las mejores prácticas para evitar este gesto y disminuir las posibilidades de que las personas se contagien de COVID-19.
Las personas nos tocamos la cara con frecuencia. Nos limpiamos los ojos, nos rascamos la nariz, nos mordemos las uñas y nos mesamos la barba. Nos llevamos las manos al rostro más a menudo cuando estamos ansiosos, avergonzados o estresados, pero también cuando no sentimos nada especial. Distintas investigaciones muestran que los estudiantes, los oficinistas, el personal médico y las personas que viajan en los trenes lo hacen un promedio de entre nueve y 23 veces por hora.
¿Por qué es tan difícil parar? Tocarnos la cara nos alivia frente a molestias momentáneas como picores y tensión muscular. Estas molestias normalmente desaparecen en un minuto, pero palparnos el rostro nos proporciona un alivio inmediato que eventualmente lo convierte en una respuesta automática habitual que se resiste al cambio.
Nathan Dumlao/Unsplash
Cambiar conductas habituales
El entrenamiento para la reversión de hábitos es una técnica bien establecida de modificación de conducta que ayuda a eliminar una amplia variedad de comportamientos aparentemente automáticos, como los tics nerviosos, morderse las uñas y el tartamudeo.
Esta estrategia enseña a las personas a observar el malestar que sus hábitos generan y les ayuda a elegir otras conductas que utilizar hasta que la incomodidad pase, así como a cambiar su entorno inmediato para disminuir dicha incomodidad.
Puede que ya haya cambiado otros hábitos, como toser tapándose la boca con la zona interna del codo y sustituir los apretones de manos por una reverencia o un simple saludo con la mano en alto. Pero a diferencia de lo que ocurre con estas acciones, a menudo nos tocamos frecuentemente la cara inconscientemente. Así que el primer paso para reducir este gesto es tomar conciencia.
Cada vez que se toque la cara, note cómo lo hace, el impulso o la sensación que lo precedió y la situación en la que estaba cuando ocurrió (qué hacía, dónde se encontraba físicamente o qué sentía emocionalmente). Si normalmente no se da cuenta de cuándo se toca la cara, puede pedirle a otra persona que se lo indique.
El autocontrol es más efectivo cuando se lleva un registro físico. Puede elaborar un registro donde describa brevemente cada situación en que se lleve las manos a la cara. Por ejemplo, podría anotar lo siguiente:
Me he rascado la nariz con el dedo, sentía picazón, estaba en mi escritorio.
Jugueteaba con las gafas, sentía cosquillas en las manos, frustrado.
Tenía la barbilla apoyada en la palma de la mano, dolor de cuello, mientras leía.
Me mordía las uñas, clavaba las uñas en los pantalones, veía la televisión.
La autovigilancia es todavía más eficaz si los resultados se comparten públicamente, así que considere la posibilidad de mostrar los resultados a sus amigos o en redes sociales.
Puede leer información más detallada sobre el entrenamiento para la reversión de hábitos en este artículo.
Elaborar nuevas respuestas
Una vez sea consciente del comportamiento que desea cambiar, puede reemplazarlo con otra reacción opuesta a los movimientos musculares necesarios para palparse el rostro. Cuando sienta la necesidad de tocarse la cara, puede apretar los puños, sentarse en las manos, presionar con las palmas de las manos la parte superior de los muslos o estirar los brazos hacia abajo a los lados del cuerpo. Esta respuesta alternativa debe ser discreta y adoptar una posición corporal que pueda mantenerse por lo menos durante un minuto. Recurra a ella mientras persista la necesidad de tocarse la cara.
Algunas fuentes recomiendan la manipulación de objetos para ocupar las manos con algo. Puede frotar las puntas de los dedos, juguetear con un bolígrafo o apretar una pelota antiestrés. La actividad debería mantener las manos lejos de la cabeza. Para los hábitos difíciles de cambiar, la manipulación de objetos no es tan efectiva como las respuestas alternativas, quizás porque tendemos a juguetear con objetos cuando nos aburrimos, pero nos tocamos la cara y el pelo cuando estamos ansiosos.
Obtenga más información sobre romper el ciclo de picazón-rascado.
Gestione los detonantes
Cambiar su entorno puede reducir los impulsos de tocarse la cara y, de paso, disminuir la necesidad de utilizar respuestas alternativas. Utilice los registros para averiguar qué situaciones o emociones están asociadas con gestos que involucren al rostro. Por ejemplo:
Si las gafas se le siguen resbalando de la nariz, puede utilizar sujeciones para las orejas o cintas para el pelo para evitar que se deslicen.
Si se muerde las uñas, puede emplear una lima para mantenerlas cortas o usar guantes o vendas para las puntas de los dedos, de modo que morderse las uñas sea imposible.
Si la alergia hace que le piquen los ojos o la piel, o que le moquee la nariz, puede limitar su exposición a los alérgenos o tomar antihistamínicos.
Si nota restos de comida entre los dientes, puede cepillárselos después de cada comida.
Para evitar que el pelo se le meta en los ojos o en la boca, puede emplear gomas, bandas, una bufanda o una cinta para el cabello.
Afróntelo, puede que no sea capaz de parar
La mayoría de las personas no logran eliminar completamente los hábitos no deseados, pero pueden moderarlos. De acuerdo con los principios de reducción de daños, el simple hecho de reducir el contacto con la cara disminuye las oportunidades de los virus para entrar en el organismo.
A veces, necesitamos tocarnos la cara: para usar hilo dental, ponernos lentes de contacto, limpiarnos la comida de los labios, maquillarnos o afeitarnos. Recuerde lavarse las manos primero. Pero si necesita ajustarse las gafas y no es posible esta limpieza previa, utilice un pañuelo de papel y tírelo inmediatamente después de usarlo. Evite alimentos de picar que se cojan con los dedos y llevarse comida a la boca con las manos sucias. Láveselas primero o use utensilios o el envoltorio para manipularla.
Otras formas de reducir la propagación de las enfermedades infecciosas incluyen la práctica del distanciamiento social, el lavado minucioso de las manos con agua y jabón o con un desinfectante de manos y la desinfección regular de las superficies de alto contacto. Sin embargo, cuando las manos tocan superficies contaminadas, las sugerencias anteriores pueden ayudarle a evitar tocarse la cara antes de volvérselas a lavar.
Traducción del profesor de la Universidad de Cádiz José M. Mestre.
Suscríbase a nuestros boletines diario o semanal y recibirá análisis divulgativos de la mano de expertos investigadores y docentes universitarios.
Stephen D. Benning ha recibido financiación del Instituto Nacional de Salud Mental. Es miembro de la junta de la Sociedad para el Estudio Científico de la Psicopatía.
Brian Labus ha recibido financiación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y los Institutos Nacionales de Salud.
Kimberly A. Barchard does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.
Powered by WPeMatico

Trump confirma captura de Maduro en conferencia desde Mar-a-Lago

Imagen oficial confirma captura de Maduro: publicada por Trump, replicada por la Casa Blanca y validada como auténtica

Deeptrack Gotham: imagen de Maduro con uniforme es auténtica según análisis

Nueva imagen de Maduro capturado también presenta signos de manipulación digital

Corina Machado: “Esta es la hora de los ciudadanos”

Habrá que hacer algo con México: Trump tras ataque en Venezuela

Maduro rumbo a Nueva York y Delcy en Moscú: lo que se sabe hasta ahora

Imagen de la captura de Maduro: análisis preliminar sugiere posible manipulación digital

Ataque a Venezuela: cronología de la captura de Maduro en 2026

Estrategias inteligentes para apostar en la Primera División de Chile


