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Cómo siguió Japón las elecciones presidenciales de Estados Unidos

“Felicitaciones a Caroline Kennedy por su nombramiento como embajadora de Estados Unidos en Japón”. Cartel en la estación de trenes de Obama en la prefectura de Fukui. Aunque Kennedy ejerció como embajadora en Japón desde 2017, el cartel siguió ahí hasta mayo de 2016. Foto de Nevin Thompson (Creative Commons Attribution 3.0).

Para descansar de las redes sociales y de la noche electoral, di un largo paseo por mi barrio en la fresca tarde de noviembre. Al adentrarme a la profunda oscuridad de un frío y húmedo atardecer, noté que casi todas las ventanas de cada torre de apartamentos o bloque de condominios se veían iluminadas con el resplandor de gigantescos televisores de pantalla plana, todos con los mismos presentadores y los resultados de las elecciones de CNN en rojo y azul. Incluso en Canadá, las elecciones fueron ineludibles.

Cuando volví a casa, nuestra pantalla gigante estaba dominada por Minecraft, no CNN. Mientras preparábamos la cena, en la radio de la cocina no sonaban noticias sino el viejo álbum de Okuda Tamio. Mi esposa, igual que muchos otros en Japón, sigue la política estadounidense, pero se guarda sus opiniones. Se había evaporado la tensión que había sentido sobre las elecciones antes de salir a caminar y desconectarme un poco.

En Japón, la gente no necesariamente mira a Trump con desprecio u odio como suele pasar en Estados Unidos o incluso en Canadá. Los reportajes sobre las elecciones estadounidenses dominaron los medios japoneses durante más o menos una semana. La carrera presidencial fue un verdadero espectáculo, con poco de la angustia existencial típica de los medios occidentales. ¿Quién ganaría?

Si existen algunas preocupaciones acerca del resultado de las elecciones estadounidenses, generalmente se limitan a si el presidente electo Joe Biden abandonará a Japón y hará el giro hacía China (o “lo adulará“). Es difícil saber si esto es una preocupación seria, pues los más propensos a expresar temor sobre los supuestos vínculos cercanos de Biden con China, son fanáticos de ultraderecha. Como el desacreditado político Tamogami Toshio o el famoso cirujano plástico Takasu Katsuya, abierto neonazi que, por su influencia como anunciante, sigue siendo un popular comentarista en la televisión japonesa.

Si bien hubo una discusión seria sobre las elecciones, al día siguiente cuando ya era obvio que Joe Biden podía ganar, un toque de capricho comenzó a predominar.

Por ejemplo, en Twitter, alguien señaló que a un centro de comidas en el centro de Osaka se le podía cambiar el nombre para sacar provecho del siguiente presidente:

“Nuevo mercado de alimentos de Biden”

NOTA: 梅田 en Osaka, se pronuncia UMEDA, pero también se podría pronunciar BAIDEN. De esta manera tenemos SHIN-BAIDEN (umeda) SHOKU-DO-GAI o “nuevo mercado de alimentos de Biden”. 新梅田食道街 es en realidad un conjunto de puestos de comida debajo de la principal estación de trenes de Osaka.

En el Japón rural, se descubrieron un político cuyo nombre es “Jo Baiden” y una parada de autobús “Baiden”. Después de las elecciones, la producción de máscaras con la cara de Joe Biden aumentó tremendamente. Incluso una cadena de restaurantes creó una “hamburguesa Biden” para celebrar al nuevo presidente electo:

Restaurante japonés hace pronóstico para las elecciones de Estados Unidos con la hamburguesa Biden.
Un restaurante de hamburguesas cerca de Tokio agregó la hamburguesa Biden a su menú el viernes [27 de noviembre] previendo que el demócrata Joe Biden ganará las elecciones estadunidenses
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Restaurante japonés hace pronóstico para las elecciones de Estados Unidos con la hamburguesa Biden.

Podría parecer que para el japonés promedio, el conocimiento de la política estadounidense se reduce a un simple reconocimiento de los nombres de los políticos. Cuando Barack Obama fue elegido presidente de Estados Unidos en 2008, por lo menos dos pueblos rurales de Japón intentaron aprovecharse de su nombre.

La ciudad rural con aguas termales de Obama en la prefectura de Nagasaki adoptó el mismo nombre que el presidente. Años después de su presidencia, la imagen de Barack Obama todavía adorna toallas y otros objetos algo cursis para turistas, a la venta en las tiendas de regalos de la ciudad. El grosero y casi absurdo maniquí de Barack Obama da la bienvenida al centro rústico de aguas termales.

Objetos kitsch para turistas en Japón. En sentido de las agujas del reloj desde arriba a la derecha: máquina expendedora con el logo de Barack Obama, al lado del busto del expresidente estadounidense en la ciudad Obama, prefectura de Fukui; toallitas a la venta en el centro de las aguas termales Obama Onsen, prefectura de Nagasaki; la silueta de cartón de tamaño natural de Barack Obama, en un centro turístico de la ciudad de Obama, prefectura de Fukui. Fotos tomadas en 2016 y 2017 por Nevin Thompson (Creative Commons Attribution 3.0).

Cerca de mil kilómetros al este, en la prefectura de Fukui, una ciudad pesquera de la costa del Mar de Japón, al norte de Kioto, llamada Obama, desarrolló una campaña de imagen completa que destacaba al presidente estadounidense. Pegaron el logotipo con la cara de Obama a la mayoría de objetos por toda la ciudad, desde dulces tradicionales hasta máquinas expendedoras.

Supuestamente por eso, la prefectura Fukui sacó provecho de su tenue conexión con el expresidente Obama, e intentó establecer una relación con Caroline Kennedy, embajadora de Estados Unidos en Japón entre 2013 y 2017, pero no está claro si algo ocurrió. Aun así, recuerdos con temática del presidente Obama siguen en venta en las tiendas de regalos de toda la ciudad.

Con el nuevo presidente electo, los medios empezaron comparar ya sus hándicaps de golf con los del primer ministro de Japón:

A pesar de la cobertura total y constante de las elecciones presidenciales, la televisión japonesa está proponiendo ahora tratar temas más serios y comparar los hándicaps de golf… para toda la importante diplomacia. Trump 3, Biden 10, Suga 30.

De todos modos, la incesante sensación de ansiedad por las elecciones tan común en los medios, redes sociales y hasta en el lugar de trabajo en toda Norteamérica, para haberse moderado en Japón.

En gran medida, Donald Trump en Japón no es una figura que provoque emociones opuestas, como en Estados Unidos, es más como otro personaje mediático, por no decir una forma más para vender artículos cursis turísticos. ¿Por qué no?

Para empezar, Estados Unidos no intenta dominar los medios de Japón como lo hace en otros sitios. Japón está muy lejos de Donald Trump y el país tiene sus propios obsesiones y preocupaciones, además de continuar la lucha con la pandemia de COVID-19 e intentar evitar el colapso económico.

También es posible que en el contexto de políticos japoneses, Donald Trump no sea particularmente inusual. Con su vestir falt de soltura, una evidente peluca, y la visión del mundo de una persona grandilocuente, mezquina e indiferente, es como cualquiera de los políticos japoneses hombres que suelen dirigir el Gobierno.

A más de un mes de las elecciones, la cobertura mediática de Donald Trump y Joe Biden ha retrocedido y ha sido reemplazada por las historias de la desventurada vida amorosa de la princesa japonesa, cómo el COVID-19 afectará a un popular “festival desnudo” que se celebra cada año o sobre una nueva potencial nueva vacuna que podría poner fin a la pandemia.

En resumen, Japón ha dejado de lado a Donald Trump. Ojalá el resto del mundo haga lo mismo.

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Publicado originalmente en: Global Voices (Creative Commons)
Por: Ania Palmowska el día 8 December, 2020

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