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Cómo sobreviví a las bombas lanzadas en las protestas de Perú

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

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Transición a Brigadista y Participación durante las Protestas

En un episodio que comenzó el 9 de noviembre con sentir una intensa emoción en mi corazón latir por mil veces al minuto, debido a la situación desafortunada donde no se presentaban medios legales para salir fuera. El inicio del conflicto fue marcado cuando Manuel Merino asumió el poder tras un vacante ilegítimo y conociéndolo como una acción que incluyó al Congreso, mafias cómplices en la situación.

Frente al silencio y la incertidumbre masiva en Lima, fui entre los primeros a levantarme para reclamar: “¡Vamos pueblo! ¡El pueblo no se rinde!” Nuestro movimiento comenzó siendo un acto de solidaridad que llevó con éxito por las calles del centro histórico. A pesar de la presión policial y el calor, fui esforzada para mantener mi punto a través de nuestra confianza en grupo.

La noche del 10 de noviembre se convirtió en una experiencia hambrienta donde mis esperanzas por unirse al grupo fueron frustradas cuando me convencieron que era más seguro quedarse. Sin embargo, seguí firmemente aún mi compromiso para la lucha contra injusticias y sojuzgamiento.

El 14 de noviembre, encontramos un lugar seguro con otros voluntarios en la Plaza San Martín. Utilizando equipo protector y participando activamente para mantener el orden frente a los disturbios del bloque hip hop, continué mi papel como brigadista sin descansar.

Desde la noche siguiente, permanecí en contacto por WhatsApp y organización virtual para continuar nuestro esfuerzo contra el poder ilegal. Los cacerolazos se convirtieron rápidamente en un ritual de protesta que exigía una respuesta.

El sacrificio continuó hasta que Inti, un compañero del grupo y presumiblemente pasado por mi lado antes del conflicto, fue asesinado. Esta tragedia puso fin al activismo diurno para mí pero marcó el comienzo de una nueva etapa dedicada a la organización nocturna en busca de seguridad.

En este momento, el silencio generalizado que se escuchó en mi comunidad indica un sentido profundo de desesperanza y temor por la seguridad personal después de los eventos recientes. El recuerdo constante del martir ininti continúa resonando como una sombra sobre mis hermanas revolucionarias.

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Preguntas frecuentes

Transición a Brigadista y Participación durante las Protestas

¿Qué evento marcó el inicio del conflicto?

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