Skip to content

COVID-19: África supera el millón de casos y se enfrenta a los efectos colaterales de la pandemia

Contenido:

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Estado actual de la COVID-19 en África: Desafíos e Iniciativas

Desafíos sanitarios y diagnósticos: El impacto de la pandemia por COVID-19 en el continente africano ha sido pronosticado como uno de los peores hasta la fecha. Con más de un millón de casos confirmados entre 47 países, Sudáfrica se encuentra al frente con casi la mitad del total registrado (553 000). La falta de pruebas adecuadas y recursos sanitarios está minando significativamente las respuestas a la pandemia.

Participación Africana en soluciones

  • El pasado junio lanzó PACT ( Partnership to Accelerate Testing in Africa ) por parte de la Unión Africana:** El objetivo es suministrar 90 millones de kits diagnósticos en un plazo de seis meses. A pesar de esto, se requieren aún más pruebas para mantener el ritmo con países europeos.
  • “PACT y colaboraciones científicas continentales”:** La comunidad académica y médica africana está esforzándose por mejorar sus capacidades mediante la instalación de laboratorios, aumento del personal sanitario e independencia en recursos necesarios. Aun así, el acceso internacional ha disminuido debido al confinamiento global.
  • “Proyecto con instituciones Burkina Faso y Guinea Ecuatorial”:** El proyecto liderado por la Dra. Elena Gómez Díaz tiene como objetivos contribuir a los diagnósticos de COVID-19, así como estimar las tasas de incidencia antes y después del brote.

Efectos colaterales en otros programas sanitarios

“Impacto en la lucha contra otras enfermedades”:** La disrupción de los sistemas destinados a combatir VIH/SIDA, tuberculosis y malaria ha provocado interrupciones críticas. Estas condiciones se espera que afecten el progreso logrado en la lucha contra estas enfermedades.

Necesidad de soluciones africanas para los ensayos clínicos

“La comunidad Africana necesita ser parte del mercado mundial”:** A pesar de tener la mayor carga global de enfermedades, el continente alberga solo un pequeño porcentaje (2 %) de los ensayos clínicos en todo el mundo. Es esencial que África asuma una participación más significativa para garantizar su acceso a futuras vacunas y tratamientos.

Potencial Africana contra la COVID-19

“Experiencia multilateral, liderazgo local”:** El continente ha demostrado capacidades significativas en gestionar emergencias sanitarias. Iniciativas como el Fondo Mundial para la salud presentan datos que resaltan su potencial si pueden superar los obstáculos actuales y lograr un apoyo internacional adecuado.

“Fomento del activismo local”:** La perspectiva de Aminata Traore refleja una actitud desafiante contra las estructuras globales que a menudo limitan la esperanza en África. Su llamado es al activismo y liderazgo, promoviendo un papel más protagónico para el continente.

“Asociación entre Elena Gómez Díaz y la AAS”:** Como parte activa de los esfuerzos contra COVID-19, Elena trabaja en una misión crucial tanto a nivel nacional como internacional. Sus contribuciones al estudio epigenómico y clínico relacionado con malaria son un testimonio del potencial científico Africano.

Preguntas frecuentes

“`html


Preguntas frecuentes sobre COVID-19 en África

Estado actual de la COVID-19 en África: Desafíos e Iniciativas

¿Cuál es el impacto del COVID-19 en África y cuáles son las principales desventajas que ha traído?**
Con más de un millón de casos confirmados entre los 47 países africanos, la pandemia se ha cimentado como uno de los peores escenarios hasta el momento. Sudáfrica lidera con casi la mitad del total registrado (553 000). La carencia de pruebas apropiadas y recursos sanitarios socava las respuestas efectivas a este grave reto público.


¿Cómo ha respondido África para enfrentar la pandemia y qué iniciativas existen actualmente?**
Para combatir el coronavirus, los países africanos han lanzado PACT ( Partnership to Accelerate Testing in Africa ) por parte de la Unión Africana para suministrar 90 millones de kits diagnósticos en seis meses. Además, ha habido un esfuerzo colectivo entre las instituciones académicas y médicas africanas para incrementar laboratorios y personal sanitario.


¿Cuál es la importancia del proyecto liderado por Elena Gómez Díaz?**
El proyecto, junto con instituciones de Burkina Faso y Guinea Ecuatorial, se enfoca en mejorar los diagnósticos COVID-19 e investigar las tasas de incidencia antes y después del brote.


¿Cómo ha afectado la pandemia a otros programas sanitarios en África?**
La infraestructura destinada para combatir VIH/SIDA, tuberculosis y malaria se ha visto severamente perturbada por los recursos que han sido dirigidos hacia responder al COVID-19.


¿Cuál es la necesidad de soluciones africanas para los ensayos clínicos y cómo podría aumentar su participación?**
A pesar del alto porcentaje (2 %) en comparación con el resto del mundo, África requiere una mayor asociación para tener un papel más protagónico en futuros ensayos clínicos.


“¿Cómo ha demostrado África su capacidad de respuesta ante la pandemia?”**
Con un historial significativo en gestionar emergencias sanitarias, el continente africano muestra una promesa para liderar si se superan los desafíos actuales.


“¿Cómo está contribuyendo Aminata Traore al activismo contra la COVID-19?”**
Aminata Traore aboga por un cambio y liderazgo proactivo, sugiriendo que África tenga una posición más firme frente a las estructuras globales.

“`


Texto original (2020)

La introducción proporcionada ofrece un panorama del estado actual de la COVID-19 en el continente africano, destacando los desafíos específicos que enfrentan las poblaciones con acceso limitado a pruebas diagnósticas y recursos sanitarios escasos. Se aborda también cómo estos problemas han interrumpido servicios contra otras enfermedades crónicas importantes para la salud pública, como el VIH/SIDA, TB y malaria, así como se comenta sobre un proyecto dirigido por Elena Gómez Díaz en colaboración con instituciones de Burkina Faso y Guinea Ecuatorial. Finalmente, se resalta la necesidad imperiosa para que el continente participe activamente tanto en las pruebas diagnósticas como en los ensayos clínicos para desarrollar vacunas y tratamientos efectivos frente a COVID-19. Este contexto es crucial para entender no solo las dinámicas actuales de la pandemia dentro del continente sino también para alentar una mayor colaboración internacional que incluya apoyo financiero, científico y tecnológico hacia el avance en estos campos críticos.

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Una mujer realiza controles de temperatura en Limpopo (Sudáfrica). Shutterstock/Mukurukuru Media

Los datos a día de hoy confirman los peores pronósticos: la COVID-19 se expande sin tregua en el continente africano, que acumula ya más de un millón de casos registrados en 47 países y más de 20 000 muertes.

En los últimos meses se ha registrado un incremento exponencial. La mitad de estos casos (más de 553 000) corresponde a Sudáfrica, el epicentro de la pandemia en el continente y el quinto país en el mundo con mayor número de infectados. Le siguen muy por detrás países como Nigeria (46 140), Ghana (40 533), Argelia (34 693) y Kenia (25 837).

En un artículo anterior argumentábamos con esperanza que la resiliencia y la experiencia africana en la gestión de epidemias podría ser su mejor baza. Sin embargo, la escasez de test de diagnóstico y la insuficiencia de recursos médicos y de personal sanitario parecen estar minando el éxito de la lucha de África contra la pandemia.

Escasez de test y capacidad diagnóstica

El número relativamente bajo de casos de coronavirus que se registraban en África hace unos meses había suscitado la esperanza de que algunos países conseguirían librarse de lo peor de la pandemia. Al final solo ha sido cuestión de tiempo.

Ni el país más desarrollado conoce a ciencia cierta el número total de personas infectadas por el SARS-CoV-2. Solo conocemos el estado de los que se han hecho las pruebas. Esto significa que el recuento de los casos confirmados depende del número de test que realiza un país. Las tasas de personas testadas (por cada 1 000 personas) oscilan entre 148 en Islandia y 0,76 en la India. En Sudáfrica, al 3 de mayo de 2020, la tasa de pruebas era de 4,5. Sin pruebas no hay datos.

Si miramos el número de PCR por país se observa que hay lugares en los que el número de casos confirmados es alto en relación al número de test realizados. Esto sugiere que el número de test es insuficiente para monitorizar de manera adecuada la pandemia.

En estos lugares, el número de infectados reales puede ser muy superior al de confirmados. Muchos de los países africanos se encuentran a día de hoy en esa categoría. Por ejemplo, República del Congo, Nigeria, Senegal, Mali, Costa de Marfil y Togo.

El pasado mes de abril Chikwe Ihekweazu, jefe del Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Nigeria, hizo un llamamiento desesperado en Twitter para que se hicieran pruebas diagnóstico por PCR en su país.

Frente a este panorama, la Unión Africana lanzó el pasado junio una iniciativa llamada PACT (Partnership to Accelerate Testing in Africa) en la que se comprometía a suministrar, en un plazo de seis meses, 90 millones de kit diagnósticos entre los países miembros.

Aun así, quizás sean insuficientes para detener la marea de COVID-19 en un continente con una población de 1 300 millones de personas. De hecho, aún con los recursos de la PACT, se estima que aún faltarían 25 millones de test para que el continente igualara la capacidad de diagnóstico de muchos países Europeos.

Además de la PACT, la comunidad científica africana está echando mano de sus colaboraciones internacionales para poder incrementar sus capacidades. Gracias a ello se han montado ya laboratorios diagnósticos en Uganda, Senegal y Ghana. Sin embargo, la OMS tiene dudas sobre la eficacia de tales pruebas, que no siempre se ajustan a los estándares internacionales.

Aunque existe variabilidad entre los países africanos, en términos globales apenas la mitad de la población tiene acceso a atención primaria, y sus sistemas de salud funcionan a la mitad de sus posibilidades. Entre los retos a los que se enfrentan para incrementar su capacidad de diagnóstico estarían la instalación de laboratorios de referencia, el aumento del personal sanitario, y el autoabastecimiento de material sanitario.

Además, debido a la pandemia, la cooperación internacional se ha visto mermada. Países como Estados Unidos están limitando el acceso a suministros médicos. La Unión Europea también ha instado a los países miembros a limitar la exportación de EPIS y posibles medicamentos contra la COVID-19. En Abril, John Nkengasong, director de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades en Addis Abeba, escribió en Nature acerca de cómo los países africanos están siendo excluidos del mercado mundial de tests de diagnóstico.

COVID-19: África supera el millón de casos y se enfrenta a los efectos colaterales de la pandemia - src='data:image/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=%22http://www.w3.org/2000/svg%22%20viewBox=%220%200%20210%20140%22%3E%3C/svg%3E' data-src=
Ciudad del Cabo (Sudáfrica)
Unsplash/Douglas Bagg, CC BY

Efectos colaterales de la COVID-19 en África

Al impacto del confinamiento en la educación, los sistemas de salud, la seguridad alimentaria y la economía, se le suman los efectos colaterales que la pandemia del coronavirus está teniendo en los programas de salud dirigidos a otras enfermedades: la tuberculosis, la malaria y el sida acaban cada año con la vida de millones de personas.

El Fondo Mundial presentaba los datos de la primera ola de la pandemia que mostraban que el 85 % de los programas contra el VIH habían sufrido interrupciones, el 78 % de los de la tuberculosis y el 73 % en el caso de la malaria. La OMS alerta de que estas perturbaciones afectan sobre todo a las campañas de aprovisionamiento de mosquiteras y en el acceso a antipalúdicos). Los modelos epidemiológicos pronostican el doble de casos de malaria en el África subsahariana en los próximos años. Esto nos haría retroceder 20 años en la lucha contra la enfermedad.

Nuestro proyecto, financiado por el fondo COVID-19 del CSIC y que llevamos a cabo en colaboración con instituciones en Burkina Faso y Guinea Ecuatorial, pretende dar luz a esta cuestión. Por una parte, contribuir al diagnóstico de la COVID-19 mediante la realización de test rápidos por serología y test de PCR. Por otra, estimar las tasas de incidencia de la malaria antes y después de la pandemia.

África tiene que ser parte de la solución

África tiene una dilatada experiencia en la gestión de emergencias sanitarias. Existe una acción multilateral (Africa Joint Continental Strategy for COVID-19 OUTBREAK) que coordina esfuerzos de agencias de la Unión Africana y los países miembros, la OMS y otros socios, para la vigilancia, la prevención y el control).

Sin embargo, África necesitará también aprovisionamiento de fondos para pagar las vacunas y los posibles tratamientos, y aumentar el número de ensayos clínicos locales.

A pesar de que África tiene la mayor carga de enfermedades a nivel mundial, una cuarta parte, solo representa el 2 % de los ensayos clínicos mundiales. La comunidad clínicatrial) impulsada por la Academia Científica Africana (AAS) pretende acabar con esta brecha en la investigación clínica.

Un paso adelante en este sentido es la participación de Sudáfrica en el ensayo clínico de la vacuna de Oxford/AstraZeneca).

Pero para asegurarse el acceso a la futura vacuna, África tiene que ser parte integrante de la investigación clínica contra la COVID-19. No solo como meros sujetos de investigación, sino liderándola.

En palabras de la escritora, política, feminista y activista antiglobalización Aminata Traore: “Estamos desbordados de potencialidades y me rebelo contra la naturaleza del sistema y su capacidad para destruir la esperanza en África”.

The Conversation

Elena Gómez Díaz recibe fondos para investigación en malaria del Ministerio de Ciencia e Innovación, y para investigación en COVID19 de la PTI Salud Global del CSIC.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Elena Gómez Díaz, Investigadora Ramon y Cajal. Líder de un grupo de investigación de epigenómica en malaria, Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra (IPBLN-CSIC)