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COVID-19: daños cerebrales por explorar

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

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Investigación sobre el Coronavirus SARS-CoV-2 y su Efecto Neurológico

La revisión del artículo proporciona una evaluación exhaustiva de los posibles efectos neurológicos inducidos por la infección con el virus SARS-CoV-2, así como un examen crítico de las investigaciones previas sobre coronavirus y su impacto en otros órganos cerebrales. Se discuten casos observados relacionadas con MERS-CoV y se aborda la relación entre infecciones virales y trastornos psiquiátricos mediante el estudio de incidentes sospechosos infectados por MERS-CoV.

La Importancia Continua de la Investigación

“Nuestro propósito es ampliar y continuar este importante trabajo para comprender mejor los efectos neuronales a largo plazo posibles del SARS-CoV-2”, afirma Karen Ritchie, una experta en el campo que aboga por la importancia de tales estudios durante las pandemias globales. Ella y su equipo atribuyen especial interés al hipocampo, un área clave para la memoria, considerando los datos disponibles.

Las Consideraciones Adicionales en Pacientes con SRAS

“Pacientes que requieren ventilación mecánica debido a condiciones graves como el Síndrome Respiratorio Agudo Grave, o SRAS, presentan preocupantes señales de trastornos neurológicos y cognitivos. Estas manifestaciones parecen estar asociadas con la inflación del riesgo por falta de oxígeno antes de iniciar el soporte vital”, menciona Ritchie.

La Necesidad Urgente de Investigación Neuropsiquiátrica

“Debido a la emergencia sanitaria global, es imperativo que se realice un seguimiento continuo y más amplio para comprender las disfunciones cerebrales en aquellos expuestos al virus SARS-CoV-2. Se necesita una mayor colaboración entre médicos de atención primaria e investigadores a medida que buscamos identificar con exactitud la naturaleza y duración potencial de los síntomas cognitivos asociados.”

Contribuciones Académicas

“La colaboración entre Karen Ritchie, Eilish McLoughlin (investigador asociado en el Instituto de Medicina del Cerebro) y la Fundación Lilly ha sido fundamental para traducir este artículo desde su original publicación. Su trabajo ayuda a avanzar hacia un entendimiento más profundo sobre los efectos neuronales potenciales inducidos por las infecciones virales.”

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Preguntas frecuentes

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FAQs: Investigación sobre el Coronavirus SARS-CoV-2 y su Efecto Neurológico

Frequently Asked Questions (FAQs) about the COVID-19 Study and Neurological Impact Research by Karen Ritchie, Ph.D.

What are SARS-CoV-2 related neurological effects being investigated?This research examines potential long-term neuronal impacts of the coronavirus and its relation to prior knowledge about other viruses affecting cerebral functions.

Why is continuous investigation into SARS-CoV-2 effects on cognition necessary?Ongoing research helps understand disruptions in brain function due to COVID-19 exposure and identify the precise nature of neurological symptoms.

What does Dr. Karen Ritchie suggest about SARS-CoV-2’s impact on cognitive functions?Dr. Ritchie emphasizes that patients with severe conditions, like SRAS requiring mechanical ventilation, might show worrying signs of neurological and cognitive disorders potentially linked to oxygen insufficiency prior to intubation.

What is the significance of studying SARS-CoV-2 in relation to COVID-19?Investigating how this virus impacts cognitive and neurological functions during pandemics like COVID-19 can provide crucial insights into human brain resilience under viral attacks.

How is research on SARS’ effects influencing understanding of similar symptoms in other infectious diseases?Studying neurological and psychiatric manifestations following MERS-CoV (a related virus) provides comparative data that can enhance the grasp over potential COVID-19 impacts on neural functions.

What are the main goals of Karen Ritchie’s research team?Their primary aim is to expand upon previous work, specifically focusing on long-term neuronal effects and particularly studying changes in memory due to possible damage to hippocampal regions.

Who has contributed significantly to the understanding of COVID-19 neurological impacts?Significant contributions have been made by researchers like Karen Ritchie, Eilish McLoughlin from The Brain Institute at Monash University and funding bodies such as Eli Lilly. Their work is instrumental in translating complex scientific findings into broader understanding.

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Texto original (2020)

En este artículo se examina la posibilidad de que los síntomas cognitivos experimentados por pacientes infectados con el virus SARS-CoV-2, causante del COVID-19, tengan un origen neurológico directo. Se exploran las investigaciones previas sobre coronavirus y sus efectos en otros órganos cerebrales así como la observación de lesiones cerebrales relacionadas con MERS-CoV y SARS. A continuación, se discute el impacto del síndrome respiratorio agudo grave (SRAS) sobre las funciones cognitivas a largo plazo en pacientes sometidos a ventilación mecánica. Por último, se analiza la relación entre infecciones virales y trastornos psiquiátricos mediante el estudio de casos sospechosos infectados con MERS-CoV. La urgencia para ampliar la investigación sobre los efectos potenciales a largo plazo del SARS-CoV-2 en el cerebro se enfatiza, junto con la necesidad de colaboración entre médicos y pacientes durante una pandemia global. Karen Ritchie, profesora emérita albergando investigaciones extensas sobre los efectos del SARS-CoV-2 en el sistema nervioso central, aboga por la importancia de continuar esta línea de estudio para comprender y mitigar posibles consecuencias neuronales a largo plazo. Artículo traducido gracias a una colaboración con Fundación Lilly. Autoras: Karen Ritchie & Eilish McLoughlin, investigador asociado al Instituto de Medicina del Cerebro (CBU), Universidad Nacional de Australia

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

engin akyurt / Unsplash

Cuando el brote de COVID-19 estaba en pleno apogeo, los médicos de atención primaria informaban de que un número cada vez mayor de pacientes infectados por el virus acudía a la consulta quejándose de dificultades de atención y pérdida de memoria. Estos problemas cognitivos siempre se han achacado principalmente a la fatiga.

Sin embargo, ahora surge otra hipótesis: estos síntomas también podrían estar directamente relacionados con la presencia del coronavirus SARS-CoV-2 en el sistema nervioso central, es decir, el cerebro y la médula espinal.

Los coronavirus pueden atacar a diversos órganos

Hasta la fecha, la COVID-19 se ha asociado básicamente con dificultades respiratorias, ya que el virus afecta principalmente a los pulmones. Sin embargo, algunas investigaciones científicas ya habían demostrado que, más allá de las vías respiratorias, los coronavirus tienen la capacidad de propagarse a otros órganos, incluido el cerebro.

Los estudios realizados tras la epidemia de síndrome respiratorio agudo grave (SARS) en 2003 revelaron la presencia de genomas virales en la corteza cerebral de los pacientes.

En individuos infectados con MERS-CoV se observaron lesiones en varias regiones cerebrales, especialmente en los lóbulos frontal y parietal.

Sin embargo, los datos sobre los efectos a largo plazo de esta familia de virus en el cerebro, así como las consecuencias en las funciones cognitivas, siguen siendo incompletos.

Para hacer balance de los conocimientos disponibles, hemos llevado a cabo un estudio de la bibliografía en un artículo publicado en la revista Brain Communications. En él describimos las líneas de investigación que deben seguirse para comprender mejor el vínculo entre cerebro, trastornos psiquiátricos y neurológicos y epidemias de coronavirus.

Es de vital importancia centrar la atención sobre este punto para mejorar y reforzar el seguimiento a largo plazo de las personas expuestas al SARS-CoV-2 durante la pandemia.

El hipocampo, ¿una zona particularmente vulnerable?

Los estudios en animales evidencian muy especialmente la fragilidad del hipocampo, un área del cerebro que desempeña un papel importante en la memoria y la navegación espacial. Esta vulnerabilidad no solo se observa en el contexto de una infección por coronavirus, sino también en otras infecciones respiratorias. Por ejemplo, los experimentos en ratones infectados con el virus de la gripe revelaron que se producían cambios morfológicos y funcionales en el hipocampo en estos animales. Dichos cambios se asocian con el deterioro de la memoria espacial a largo plazo.

En el caso del SARS-CoV-2, surgen varias preguntas: ¿se observan estos cambios en el hipocampo de algunos pacientes? Y, si es así, ¿son consecuencia directa de la infección viral? Es necesario realizar nuevos estudios para encontrar las respuestas.

También habrá que determinar si estos cambios cerebrales podrían acelerar el desarrollo de otras patologías, como la enfermedad de alzhéimer, que se caracteriza precisamente por provocar daños en el hipocampo y deterioro de la memoria espacial.

Los pacientes sometidos a ventilación son los más afectados

El síndrome respiratorio agudo grave, que se produce en los casos más graves de COVID-19 y que requiere ventilación mecánica para ayudar a los pacientes a respirar, es otro motivo de preocupación.

De hecho, se sabe que más del 70 % de los pacientes hospitalizados cuya condición requiere ventilación mecánica, a causa de alguna patología respiratoria, ven afectadas sus facultades cognitivas, su capacidad de concentración, su memoria y su fluidez verbal, y esto incluso hasta un año después de ser dados de alta.

Por otra parte, se ha sugerido que ciertas alteraciones cerebrales (especialmente la atrofia cerebral) asociadas a problemas de atención, de memoria verbal y de las funciones ejecutivas (lógica, planificación, razonamiento…) que afectan a pacientes con síndrome respiratorio agudo grave podrían deberse a una falta de oxígeno (hipoxemia) producida antes de proceder a la ventilación.

¿Trastornos psiquiátricos de origen viral?

También hemos examinado la bibliografía científica que estudia la relación entre las enfermedades psiquiátricas y las infecciones por coronavirus humanos.

Un pequeño estudio, realizado con 40 pacientes sospechosos de estar infectados con MERS-CoV y puestos en cuarentena por este motivo, reveló trastornos psiquiátricos, que incluían brotes psicóticos y alucinaciones en el 70,8 % de los casos. El hecho de que, en esa investigación, todos los pacientes que sufrían dichos trastornos posteriormente dieran positivo en las pruebas del virus (frente a los casos sospechosos que dieron negativo, los cuales no mostraron síntomas cognitivos) apunta a la existencia de un mecanismo viral.

Como consecuencia de la pandemia de COVID-19, de una magnitud sin precedentes, se espera un aumento del número de trastornos psiquiátricos en la población general, debido al trauma provocado por este período. Sin embargo, no se puede descartar que algunos de estos casos hayan sido causados directamente por la infección viral, que habría sido la responsable de los cambios cerebrales, y no por factores ambientales tales como el clima de angustia en el que hemos vivido durante varios meses.

Cada vez hay más pruebas de la capacidad del nuevo coronavirus para propagarse al sistema nervioso central, y parece confirmarse el riesgo de consecuencias perjudiciales para el cerebro a largo plazo. Por lo tanto, es urgente reforzar la investigación sobre este tema. En concreto, se necesitan estudios más amplios sobre las disfunciones cerebrales que afectan a las personas que han estado expuestas a brotes anteriores de coronavirus.

En los próximos meses, también será necesario prestar especial atención a las manifestaciones cognitivas relacionadas con la infección por SARS-CoV-2: evaluar su diversidad, establecer la duración de los posibles síntomas cognitivos en antiguos pacientes, identificar los vínculos entre la gravedad de la infección y la magnitud del deterioro cognitivo, etc.

Para ello, la participación de los médicos de atención primaria será indispensable. Ellos son los más indicados para hacer un seguimiento de los pacientes e identificar a aquellos que presentan problemas cognitivos a largo plazo.


Artículo traducido gracias a la colaboración con Fundación Lilly.


The Conversation

Karen Ritchie does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Karen Ritchie, Professor, University of Edinburgh – Directrice de recherche émérite, Inserm