- La Importancia de la Higiene de Manos frente al Coronavirus
- Educación e Instrucción
- La Higiene de Manos en Entornos Sanitarios y Comunitarios
- Conclusión: un gesto cotidiano con impacto
- Preguntas frecuentes
- Importance of Hand Washing during the COVID-19 Pandemic
- Hand Hygiene in Healthcare Settings
- Societal Role in Promoting Hand Hygiene
- Texto original (2020)
- Peligros invisibles
- El drama de las infecciones hospitalarias
- Los guantes, enemigo número uno del lavado de manos
- El gesto que más vidas salva
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
La Importancia de la Higiene de Manos frente al Coronavirus
En medio del aumento generalizado de preocupación por mantenerse a salvo contra el nuevo coronavirus, muchas personas han adoptado medidas preventivas como usar mascarillas. Sin embargo, la representatividad visual relativa que se ha dado en los medios e incluso en calles al uso de mascarillas sobrepasa notablemente las imágenes mostrando a individuos lavándose sus manos con frecuencia y cuidadosamente. Este artículo se enfoca en la labor más básica pero crucial del lavado manual, su rol como barrera contra patógenos transmitidos por contacto directo o ambiente inmediato que rodea nuestro cuerpo diariamente.
La importancia de las manos limpias
Aunque es bien sabido que las manos son calientes, húmedas e impregnadas con sudor y restos de descamación piel, no solo suelen ser vistas sino también considerarse portadores potenciales. Estas características hacen del palo perfecto para la transmisión de microorganismos como virus y bacterias – nutrientes fáciles que pueden convertirse en una verdadera amenaza cuando infiltrados por estos seres vivos invisiblemente pero formidablemente perjudiciales. Es imperativo conocer esto no solo para aquellas cuyas manos son el escenario cotidiano donde se tocan alimentos y objetos valiosos sino también para aquellos que pueden considerarse portadores pasivos.
Educación e Instrucción
La instrucción correcta sobre higiene de manos: la solución debe ser simple y efectiva. Con sugerencias basadas en evidencia científica, podemos crear programas que fomenten este hábito.
- Incorporación temprana: En la educación infantil y escolar. La inclusión de lecciones sobre higiene de manos en los currículums educativos desde una temprana edad es fundamental para formar hábitos seguros.
- Conciencia pública: Campañas informativas dirigidas a toda la comunidad. La alarma generada por el nuevo coronavirus ha sido un catalizador, pero no debemos desatender las campañas continuas para mantener altos los niveles de conciencia.
- Modelo ejemplar en hospitales: La conducta profesional debe reflejarse como ejemplo. Los médicos y enfermería, que son modelos a seguir por la mayoría del público infantil e incluso adulto mayor, deben prestigiar consistentemente el lavado manual antes de tocar pacientes o heridos.
La Higiene de Manos en Entornos Sanitarios y Comunitarios
Por qué es vital para profesionales sanitarios: los guantes pueden llevar a una falta compulsiva del lavado manual. Mientras que protegen las manos, no impiden la transmisión si se utilizan como sustituto completo de un lavado regular.
El uso correcto y consistente del equipo personal protectivo individual (PPE) es una parte clave en entornos sanitarios. No obstante, el uso excesivo o incorrecto de guantes puede llevar a la desconfianza hacia su importancia para protegerse.
Conclusión: un gesto cotidiano con impacto
“Un simple lavado de manos” se ha convertido en una frase que encapsula la respuesta básica, pero fundamental para combatir infecciones.
Mientras el drama de las infecciones hospitalarias continúa incrementando año tras año, con frecuencia más tiempo dentro del mismo debido a infección relacionada. Este hecho es un claro indicador del impacto que los hábitos individuales y colectivos tienen en la salud pública.
“Recuerda cuándo fue la última vez que oíste hablar de higiene de manos?”
Con el alarma del coronavirus, ¿cuántas imágenes se han visto de personas lavándose las manos? Es probable que hayan sido muchas menos que observadas personas con mascarillas.
Es nuestra responsabilidad ciudadana y profesional sanitaria destacar el uso constante del lavado manual como una práctica habitual para evitar la propagación de patógenos infecciosos, salvando millones de vidas cada año a través de un simple gesto cotidiano.
“Con tan solo un gesto se pueden evitar miles o incluso millones de muertes cada año”
Preguntas frecuentes
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claro, aquí tienes 5 FAQs basadas en el texto proporcionado sin añadir ni omitir información del artículo original y excluyendo las imágenes. Todas las respuestas son claras y factuales:
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Importance of Hand Washing during the COVID-19 Pandemic
What makes hand washing so important in preventing disease transmission?Handwashing is a simple, yet highly effective method for removing germs from hands. It reduces the spread of pathogens that can be easily transmitted through touch or contact with contaminated surfaces.Frequent and proper hand hygiene disrupts these chains of infection transmission.
How does frequent washing help protect against COVID-19?COVID-19, like many viruses including the common cold and flu, can be spread by hand contact. Regularly cleaning hands reduces the chance of transferring these pathogens to your face or other surfaces that you come in contact with.
Are there any specific hygiene recommendations for COVID-19 prevention?Yes, WHO recommends washing hands with soap and water for at least 20 seconds. If handwashing facilities are not available, use a hand sanitizer containing at least 60% alcohol.
Hand Hygiene in Healthcare Settings
Why is proper hand hygiene important for healthcare professionals?Healthcare workers are at a high risk of spreading pathogens due to frequent contact with sick patients. Proper hand hygiene practices reduce this risk and prevent the transmission not only within medical facilities but also outside after patient care.
Societal Role in Promoting Hand Hygiene
How can society at large promote better hand hygiene?Public health campaigns, proper signage for cleaning stations and the role of leaders setting an example by practicing good hygiene are critical. Education from a young age also fosters lifelong habits.
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Texto original (2020)
En los últimos días, la preocupación por mantenerse a salvo frente al nuevo coronavirus ha llevado a muchas personas a usar mascarillas. Sin embargo, el refuerzo visual del uso de las mascarillas no es tan constante como lo son imágenes mostrando a individuos lavándose sus manos con frecuencia y cuidadosamente, una práctica igualmente crítica para la salud pública. Este artículo se centra en esa labor más básica pero crucial de limpieza manual y su papel como barrera contra patógenos transmitidos por contacto directo o a través del ambiente inmediato que rodea nuestro cuerpo diariamente. Aunque las manos son calientes, húmedas e impregnadas de sudor, no se ven sino que abrigan microorganismos tales como virus y bacterias – nutrientes para estos seres vivos invisiblemente a simple vista pero formidablemente perjudiciales cuando incrustados en los pliegues delgados. Dada su importancia crucial en la transmisión de infecciones, es imperativo conocer esto no solo por aquellos cuyas manos son el escenario cotidiano donde se tocan alimentos y objetos valiosos sino también para aquellos que pueden considerarse portadores pasivos. La implementación de una rutina efectiva de higiene de manos, incluyendo su lavado con agua tibia y jabón durante 20-30 segundos o fricción continua usando soluciones alcohólicas cuando no se dispone del primer recurso, es fundamental. Esto debe ser acompañado de un entrenamiento adecuado para los profesionales sanitarios que están en contacto con pacientes y sirvan como modelo ejemplar más allá del hospital o clínica pues su influencia puede extenderse hasta nuestros hogares.
Estos días, dada la alarma generada por el nuevo coronavirus, en los medios e incluso en la calle se puede ver a mucha gente con mascarilla, como si fuera lo fundamental. Pero, ¿cuántas imágenes se han visto de personas lavándose las manos?

Aurora Bueno Cavanillas, Universidad de Granada y Mario Rivera Izquierdo, Universidad de Granada
Y sin embargo, las manos son el principal medio de transmisión que utilizan los microorganismos. No en vano están calientes, húmedas e impregnadas de sudor y de restos de la descamación de la piel que sirven de nutrientes para los microbios. Lo que las convierte en un auténtico paraíso para virus, bacterias y hongos.
Es importante saberlo porque, aunque en la segunda mitad del siglo XX disminuye la frecuencia y gravedad de las enfermedades infecciosas, aún no está todo resuelto. Tres millones y medio de niños mueren cada año por diarreas, y 2.100 millones de personas aún no tienen acceso a agua potable.
Además, continuamente aparecen nuevos agentes, el último de ellos el nuevo y sonado coronavirus. Y de una forma mucho más discreta pero potencialmente más peligrosa, las resistencias antibióticas que afectan a multitud de bacterias. La pérdida progresiva de eficacia de los antibióticos pone en riesgo a toda la población. Hoy más que nunca, más vale prevenir.
Peligros invisibles
Con las manos se toca todo, y por eso las manos se contaminan. De hecho, como ya hemos mencionado antes, son el mecanismo de transmisión más importante de los microorganismos capaces de causar infecciones. A diferencia de superficies y objetos, las manos están calientes, húmedas, y contienen restos de sudor y de la descamación de la piel que sirven de nutrientes para los microbios.
El peligro está en cualquier parte. Las bacterias y virus no se ven, pero nos rodean. Viven con nosotros y son parte de nuestro ecosistema. Algunos son absolutamente necesarios para mantener un equilibrio saludable con el entorno. Otros provocan infecciones que pueden llegar a ser mortales.

Shutterstock / Nitiphonphat
Se asume que determinados objetos están “sucios” cuando generan una sensación visual de asco o repulsión. Pero las bacterias y los virus no se ven, y objetos aparentemente limpios pueden estar fuertemente contaminados, como la pantalla del móvil, el teclado del ordenador, los billetes o la manivela del grifo. Por ejemplo, la superficie de un móvil puede tener hasta 30 veces más bacterias que un inodoro.
Al tocar cualquier superficie dejamos una huella microbiana. La siguiente persona que la toca se contamina por bacterias que pasan a formar parte de su piel, se multiplican y se convierten en un peligro potencial.
En las manos, ni bacterias ni virus suponen un gran problema. Lo único que ocurre es que se convierten en varios cientos o miles con enorme rapidez si no las lavamos. Y luego empiezan a ser problemáticas cuando pasan a los ojos, la boca, a una herida abierta, o contaminan alimentos.
La solución al problema pasa por convertir la higiene de manos en una práctica habitual. Lavarse las manos al levantarse de la cama, antes de comer o cocinar, cuando se llega a casa, cada vez que se utiliza el baño y, por supuesto, cuando estén sucias.
Teóricamente se podría conseguir mediante educación en los colegios, en la sociedad, en la industria alimentaria y en el entorno sanitario. Sin embargo, la educación sanitaria no es suficientemente eficaz, dado que las campañas son puntuales. ¿Recuerda cuándo fue la última vez que oyó hablar de higiene de manos? Con la alarma del coronavirus, ¿cuántas imágenes se han visto de personas lavándose las manos? Muchas menos que de personas con mascarillas, sin duda.
El drama de las infecciones hospitalarias
En España se producen cada año más de cinco millones de ingresos hospitalarios. Aproximadamente el 5% –por encima de 250 000 pacientes– desarrollan una infección relacionada con la asistencia sanitaria. La consecuencia es mayor uso de antibióticos, más pruebas diagnósticas, intervenciones quirúrgicas adicionales, y casi siempre más tiempo en el hospital.
En los hospitales el riesgo de infección es muy elevado porque se agrupa gente enferma, con menos defensas, sobre la que se utilizan muchos antibióticos, que seleccionan las bacterias más resistentes. Si a esto se le añade que se suelen atravesar barreras naturales (heridas quirúrgicas, catéteres intravasculares, sondas y drenajes), tenemos todas las papeletas para enfermar.

OMS/WHO
Cada par de manos es un peligro potencial. Un peligro muy fácil de controlar, pues un simple lavado de manos o, mejor aún, una fricción con solución alcohólica puede evitar la transmisión de bacterias y virus. La dificultad estriba en la cantidad de veces que hay que repetir ese gesto. Como mínimo dos veces cada vez que se atiende a un paciente, una antes para protegerle a él y otra después para protegerse uno mismo.
Los guantes, enemigo número uno del lavado de manos
Los guantes son parte fundamental de los equipos de protección individual en el entorno asistencial. La función de los guantes es proteger a la persona que los lleva. Esa función solo se cumple si se utilizan los guantes solo cuando son necesarios y su uso se acompaña de una higiene de manos correcta, antes de ponerlos e inmediatamente después de retirarlos.
Porque resulta que los guantes no son totalmente impermeables. Habitualmente se rompen, incluso cuando no se aprecia la ruptura. Además, debajo del guante se crea un microclima perfecto para el crecimiento de microorganismos: más temperatura, mayor humedad y densidad de nutrientes. Su uso disminuye la percepción de la necesidad de lavarse las manos. Pero la realidad es que los guantes no evitan el contagio. Al contrario, si no se hace higiene de manos, la colonización será mucho más abundante.
El gesto que más vidas salva

Wikimedia Commons
Mucho antes de que se pudiera imaginar siquiera la existencia de bacterias, Semmelweis, un médico húngaro, demostró que con el lavado de manos disminuía la mortalidad por fiebre puerperal. Sus colegas se negaron rotundamente a aceptar la evidencia y Semmelweis fue tachado de loco. Murió en un manicomio, pero hizo uno de los descubrimientos más importantes de la humanidad.
Hoy existen multitud de estudios que demuestran que los programas de mejora de la higiene de manos disminuyen las tasas de infección, tanto en el entorno sanitario como en la comunidad. Pero las intervenciones para mejorar la higiene de manos pueden compararse a tirar una piedra en un estanque. Se generan ondas que desaparecen rápidamente. Todos tenemos que tirar piedras constantemente para que la mejora se mantenga.
Como ciudadanos o como profesionales sanitarios, empecemos por dar ejemplo. Cada uno es responsable de su propia conducta, y de su propia salud. Así al menos disminuiremos el riesgo de infectarnos e infectar a nuestros familiares y amigos. Si además pedimos a nuestra familia y contactos que se laven las manos cada vez que está indicado, conseguiremos que todos estén un poquito más sanos.
Por último, jamás debemos aceptar que un sanitario nos preste asistencia sanitaria sin lavarse las manos previamente. Huyamos de los sanitarios que llevan anillos, pulseras, o las uñas largas y esmaltadas. Y salgamos corriendo, si se puede, cuando algún sanitario acuda a asistirnos con unos guantes puestos sin que le hayamos visto lavarse primero las manos.
Convirtamos la higiene de manos en una práctica habitual. Con tan solo un gesto, se pueden evitar millones de muertes cada año.![]()
Aurora Bueno Cavanillas, Catedrática de Medicina Preventiva, Universidad de Granada y Mario Rivera Izquierdo, Médico Interno Residente e Investigador Pre-Doc, Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública (Universidad de Granada), Universidad de Granada
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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