- Nuevos Mandamientos para la Vuelta a las Aulas Posterior al COVID-19
- Diferencias entre Conocer y Reconocer
- La Vuelta a las Aulas: Un Desafío Continuo
- Preguntas frecuentes
- Cómo se puede aplicar la teoría del Nudge en las aulas
- Innovaciones educativas post-COVID en la promoción de hábitos saludables
- La teoría del Nudge como herramienta educativa
- Desafíos de la conciencia ética post-COVID
- Las diferencias entre conocer y reconocer en el contexto escolar
- Cómo se puede aplicar la teoría del Nudge en las aulas
- Texto original (2020)
- Algunos ejemplos de nudges o empujoncitos
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Nuevos Mandamientos para la Vuelta a las Aulas Posterior al COVID-19
Desde más allá del medio año que ha tenido lugar, numerosas iniciativas de sensibilización por parte del Gobierno y medidas como reducción en los lugares concurridos han dado un impulso a la necesidad de adoptar nuevos hábitos. La conciencia, definida como conocimiento para juzgar el bien y mal dentro del contexto moral social, se ha vuelto esencial. Sin embargo, esta conciencia puede existir sin una verdadera consciencia que reconozca la realidad circundante.
Diferencias entre Conocer y Reconocer
La conciencia se relaciona directamente con el comportamiento ético en situaciones cotidianas, como evitar compartir bocadillos o mantener la distancia social. Mientras tanto, la consciencia implica una relación más profunda y auténtica con nuestro entorno.
La Vuelta a las Aulas: Un Desafío Continuo
El reingreso de los niños al ambiente escolar presenta un desafío para que adopten nuevos hábitos, incluso cuando estos actitudes están en contra del comportamiento natural.
- La concienciación sobre la higiene:
- Experimentar conceptos de manera interactiva puede fomentar un aprendizaje significativo, como el jabón que representa a las “manitas sucias”. Las pegatinas y señalizaciones en lugares con alto contacto pueden servir para recordar la higiene.
- Nudges (Empujoncitos):
- La teoría del Nudge, por Thaler y Sunstein, sugiere pequeños empujes para influenciar acciones beneficiosas. Un ejemplo es una señalización en el suelo que indica a los niños la necesidad de lavado de manos después del contacto.
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Preguntas frecuentes
Q: ¿Cómo se puede promover la conciencia sobre la higiene en las aulas después del COVID-19?A: Se pueden usar actividades interactivas, como juguetes que representan “manitas sucias”, y pegatinas o señalizaciones visuales en áreas de alto contacto para recordar la importancia de mantener una buena higiene.
Q: ¿Cómo pueden los empujones positivos ayudar a formar nuevos hábitos en las aulas?A: Los pequeños empujes, como señalizaciones que indican la higiene requerida después del contacto personalizado, puede influir de manera significativa para cambiar los comportamientos beneficiosos.
Q: ¿Cuál es el papel de la consciencia en las aulas post-COVID?A: La conciencia nos ayuda a juzgar lo que está bien y mal, mientras que la consciencia implica una relación más profunda e auténtica con nuestro entorno.
Q: ¿Qué desafíos presenta el reingreso de los niños al ambiente escolar después del COVID-19?A: El reingreso puede presentar un desafío para que adopten nuevos hábitos, incluso cuando estas actitudes están en contra del comportamiento natural.
Q: ¿Puede la teoría del Nudge ayudar a fomentar conductas positivas en las aulas?A: Sí, pequeños empujes como señalizaciones en el suelo pueden recordarles al personal sanitario y estudiantes sobre prácticas higiénico-preventivas.
Q: ¿Cómo se puede aplicar la teoría del Nudge para ayudar a los niños con hábitos desviados?A: Se pueden utilizar señalizaciones en áreas de alto contacto y actividades interactivas que representen conceptos relacionados, como el jabón-“manitas sucias”, para recordarles las mejores prácticas higiénicas.
Cómo se puede aplicar la teoría del Nudge en las aulas
Q: ¿Qué son los ‘nudges’ y cómo pueden ser utilizados para promover una higiene óptima?A: Los nudges, o empujones sutiles dirigidos al comportamiento humano por Thaler y Sunstein, como señalización en el suelo que recuerda lavarse las manos después del contacto personalizado.
Q: ¿Es efectivo utilizar los nudges para cambiar conductas desviadas?A: Los pequeños empujes pueden ser muy eficaces, ya que son sutiles y no requieren resistirse por parte del individuo.
Innovaciones educativas post-COVID en la promoción de hábitos saludables
Q: ¿Cómo se pueden implementar actividades interactivas para fomentar prácticas higiénico-preventivas?A: Se puede utilizar juguetes que representan “manitas sucias”, o pegatinas y señalizaciones visuales en lugares de alto contacto para estimular el aprendizaje.
La teoría del Nudge como herramienta educativa
Q: ¿Cuál es la base teórica detrás del ‘nudge’ en entornos escolares?A: El nudge se basa en pequeñas intervenciones diseñadas para influir positivamente el comportamiento, y puede aplicarse ahora más que nunca al promover prácticas higiénico-preventivas.
Desafíos de la conciencia ética post-COVID
Q: ¿Cómo se relaciona el comportamiento ético con la conciencia y consciencia en un entorno escolar?A: La conciencia nos ayuda a juzgar lo que está bien o mal, mientras que la consciencia implica una relación más profunda e auténtica con nuestro ambiente.
Las diferencias entre conocer y reconocer en el contexto escolar
Q: ¿Cómo pueden las aulas promover la consciencia sobre prácticas higiénico-preventivas?A: A través del uso de señalizaciones visuales y pegatinas, así como el empleo de actividades interactivas para que los estudiantes experiencie conceptos relacionados.
Cómo se puede aplicar la teoría del Nudge en las aulas
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Texto original (2020)
“No compartas el bocadillo, “no toques la barandilla”, “lávate las manos cuando vayas al servicio”, “que nadie toque tus pinturas”, “no toques, no toques”… Son los nuevos mandamientos de la vuelta a las aulas este curso.
Tras más de medio año de convivencia con la COVID-19, numerosas campañas de concienciación por parte del Gobierno, reducción de aforos en locales, abastecimiento (y desabastecimiento) general de mascarillas y gel hidroalcohólico… ¿ahora qué?
Parte del estancamiento en “dar a conocer” el virus por parte de las autoridades es la falta de reflexión sobre dos conceptos cuyos significados se diluyen con facilidad: la conciencia y la consciencia. Pues bien, vamos a ver en qué consisten.
La conciencia se refiere al “conocimiento del bien y del mal que permite enjuiciar moralmente la realidad y los actos”. A estas alturas, todos sabemos que no llevar mascarilla está mal y que mantener la distancia interpersonal está bien, por ejemplo.
Vayamos, entonces, un paso más allá. Hablemos de la consciencia. Este concepto se refiere a “la capacidad de reconocer la realidad circundante y de relacionarse con ella”. Escapa de la moral entre el bien y el mal, tiene más que ver con nuestra relación con el entorno.
De este modo, aún teniendo conciencia (sabiendo cómo comportarnos), puede que actuemos inconscientemente.
La vuelta a las aulas ha supuesto para familias y educadores un quebradero de cabeza para que los más pequeños asuman nuevos hábitos que, en gran parte, van en contra de su propia condición. Experimentos sencillos como el de la pimienta que “huye” del jabón o la rebanada de pan mohosa que representa unas manos sucias pueden ser un primer paso para la concienciación, pero posiblemente no sean determinantes.
En este sentido, las ciencias conductuales pueden darnos algunos trucos para que los niños sobrelleven mejor estos nuevos hábitos. En 2008 los autores Thaler y Sunstein asentaron la Teoría Nudge, (el primero ganaría años más tarde el Nobel de Economía). Esta propone dar “pequeños empujoncitos” para inducir acciones o decisiones beneficiosas para uno mismo y la sociedad. Se trataría de intentar dar respuesta a nuestro comportamiento inconsciente para hacer que remitan las malas decisiones que podemos tomar en nuestro día día por costumbre o por falta de tiempo.
Algunos ejemplos de nudges o empujoncitos
Veamos algunos ejemplos de cómo esta teoría puede alentar a cumplir medidas de higiene en los colegios:
1. El lavado de manos
Uno de los motivos por los que el lavado de manos puede ser ineficaz es porque no vemos la suciedad que hay en ellas (no me refiero, por ejemplo, a las migas de las galletas). La “conscienciación” de que el virus llega a cualquier parte puede partir de una pegatina en los lugares con más contacto, como los pomos de las puertas. Si los niños son conscientes de que han tocado una superficie sucia, será más probable que se laven las manos.
Shutterstock / Jatuporn Chainiramitkul / Marta Cerezo
2. El dispensador de gel
Otro nudge que puede llevarse a cabo es el uso de pisadas que dirigen al lavabo o dispensador de gel. Las señalizaciones en el suelo han sido empleadas en colegios para diferentes usos, como el fomento de actividad física o la señalización de lugares importantes como las papeleras.
Shutterstock / KPG_Payless / Marta Cerezo
3. En los baños
Otro conocido ejemplo de nudges adhesivos es el de la mosca en los urinarios masculinos para “afinar la puntería” (e, indirectamente, ahorrar costes de limpieza).
Shutterstock / chettarin / Marta Cerezo
4. Sentarse en el aula
Estos adhesivos también pueden ayudar a los más pequeños a recordar el sitio donde se sientan en el aula. Por ejemplo, coloreando una silueta de sus propias manos para que así identifiquen su dibujo en el lugar donde deben sentarse.
Shutterstock / ChiccoDodiFC / Marta Cerezo
5. Medir el tiempo
Por otro lado, la duración del lavado debe ser también la adecuada (según la OMS, de 20 segundos). Existen algunos ejemplos de recursos que orientan este tiempo, como el que consiste en cantar dos veces el Cumpleaños Feliz.
Plantear un entretenimiento que sirva de cronómetro para animar a los niños a frotarse bien las manos puede ser de gran utilidad. Por ejemplo, un reloj de arena en el que, según pasa el tiempo, deje ver un dibujo o un muñeco que se “desentierre”. Por supuesto, la opción de cantar no la descartamos.
Shutterstock / Yuganov Konstantin / Marta Cerezo
La improvisación, en el contexto de los colegios, está siendo inevitable. La falta de recursos, de conocimiento sobre el virus y la sobrecarga para docentes y familias dificulta la adopción de pautas entre los más pequeños.
Estos pequeños empujoncitos pueden ser grandes aliados para que la convivencia entre los niños y el virus sea, al menos, diferente. Estas herramientas, por su propia naturaleza simple y no muy costosa, pueden ser adaptadas en otros contextos para fomentar la alimentación saludable, el deporte o las normas de circulación. En definitiva, para el bienestar común.
Marta Cerezo Prieto does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Marta Cerezo Prieto, Investigadora. Comunicación Audiovisual, Universidad de Salamanca
