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Crisis de COVID-19: ¿También se han reducido los contaminantes invisibles?

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Efectos Visuales del Cuarentén y Sustancias Emergentes

Los cambios visuales provocados por la cuarentena reflejan una nueva relación con el medioambiente. Desde zonas industriales hasta playas cristalinas, han emergido diferencias notorias en los ecosistemas debido al confinamiento de la población.

  • Zonas Industriales: Los contaminantes atmosféricos como el dióxido de carbono y los óxidos de nitrógeno han disminuido en China, según imágenes satelitales.
  • Aguas Cristalinas: Las playas mediterráneas e italianas muestran una reducción temporal del contaminación visual tras el confinamiento.
  • Regresión Ambientales Pos-Cuarentena: Tras la desaparición de los efectos temporales debido al cuarentén, las concentraciones de algunos contaminantes vuelven a incrementarse.

Sin embargo, estos cambios son solo superficiales. Continuamos expulsando un gran volumen de sustancias emergentes que van directamente al medio ambiente y permanecen invisibles para la sociedad.

  • Contaminantes Invisibles: Fármacos, productos de cuidado personal e hidrocarburos a base de combustible fósil pasan desapercibidos en el medioambiente. Son eliminados por las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), que no están diseñadas para su eliminación.
  • Concentración Ambiental: A pesar del confinamiento, la generación de contaminantes emergentes sigue manteniéndose constante a partir de los hogares. Las EDAR están trabajando en pleno rendimiento.
  • Pandemia y Contaminación Ambiental: Aunque se ha observado una disminución visualizada, la pandemia genera un aumento significativo de residuos debido a los cambios culturales relacionados con el confinamiento.
  • Sostenibilidad y Legislación Ambiental: La crisis sanitaria ha puesto en duda la necesidad urgente para una legislación que aborde plenamente los contaminantes emergentes. Además, programas de reciclaje han sido suspendidos.

En conclusión, aunque se haya observado un respiro visual en el medioambiente durante la cuarentena, este no es suficiente para considerar una verdadera restauración ambiental. Es imperativo pensar en cambios duraderos y sostenibles que tengan en cuenta tanto los contaminantes visibles como aquellos emergentes.

Preguntas frecuentes

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Effects Visuals of Quarantine and Emerging Contaminants
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Q: How has the quarantine impacted air quality in industrial areas?Respuesta: Images from space show decreased atmospheric contaminants like carbon dioxide and nitrogen oxides, particularly noticeable in China.

Q: What visible changes occurred on Mediterranean beaches due to quarantine?Respuesta: Temporary reductions of visual water contamination were observed after the lockdown was enforced in these regions, including Italy and Greece.

Q: Are emerging contaminants invisible during their environmental impact due to quarantine?Respuesta: Yes, substances like pharmaceuticals, personal care products, and fossil-based hydrocarbons are unseen but continue to enter the environment through household wastewater.

Q: Do stationary treatment plants effectively remove emerging contaminants?Respuesta: Stationary water purification systems (EDAR) generally do not target these substances, and they remain in the waters as untreated effluent.

Q: How has COVID-19 lockdown influenced waste generation?Respuesta: Despite a decrease in visible pollution during quarantine periods, there is an increase in general household contamination and significant amounts of medical disposables generated by the pandemic.

Q: What impact did lockdown have on environmental sustainability efforts?Respuesta: The urgency for addressing emerging pollutants has come into question during this time, as well-intentioned recycling programs were put on hold due to the pandemic.

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Texto original (2020)

Desde zonas industriales hasta playas cristalinas, los cambios visuales provocados por la cuarentena reflejan una nueva relación con el medioambiente. A pesar del confinamiento, nuestro uso cotidiano de sustancias emergentes permanece constante, exponiendo aún más al planeta a estos desapercibidos contaminantes y poniendo en duda si realmente hemos ofrecido un respiro para el medioambiente.

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Andrew Martin/Pixabay

En las últimas semanas se han repetido las noticias que evidencian los efectos claramente visibles en el medioambiente de las medidas de confinamiento de la población. Nos hemos acostumbrado a la presencia de contaminación y por eso notamos su ausencia en condiciones excepcionales como las que estamos viviendo.

Desde zonas industrializadas de China con niveles de contaminantes atmosféricos bajo mínimos hasta canales venecianos o playas mediterráneas de aguas cristalinas, los efectos del confinamiento sobre los maltrechos ecosistemas saltan a los medios para, al menos, hacernos reflexionar sobre nuestro impacto en el planeta. Sin embargo, ¿qué ha ocurrido con aquellos contaminantes que afectan al medio pero cuyos efectos pueden pasar inadvertidos para la sociedad?

Cambios en los contaminantes visibles

Cuando hablamos de contaminantes visibles nos referimos a todas aquellas formas de polución que solemos ignorar en nuestro día a día, pero que pueden ocasionar cambios en nuestra vida diaria. Un claro ejemplo son los gases atmosféricos nocivos como el dióxido de carbono o los óxidos de nitrógeno, que provocan restricciones de movilidad en grandes ciudades cuando sus concentraciones exceden los umbrales establecidos por las administraciones.

Las medidas de paralización de la actividad económica y social derivadas de la crisis sanitaria de la COVID-19 han tenido efecto, por ejemplo, en las concentraciones de contaminantes atmosféricos como el dióxido de nitrógeno (NO₂), derivado de la quema de combustibles fósiles.

La Agencia Espacial Europea puso primero el foco en China y después en Europa. Mediante las medidas del satélite Copérnico Sentinel-5P, comprobó cómo habían descendido las concentraciones de este contaminante durante el confinamiento de la población. En dichas imágenes se repite el patrón de disminución de concentraciones de NO₂. En China puede observarse además cómo las concentraciones vuelven a aumentar pasado el periodo de confinamiento.

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Concentraciones diarias de dióxido de nitrógeno en Shanghái. A la izquierda: número de días con valores de NO₂ inferiores a 25 (verde oscuro), 50 (verde medio) y 75 (verde claro). Unidades expresadas como índice de calidad del aire.
World Air Quality Index

¿Qué ocurre con los contaminantes invisibles?

Las medidas de confinamiento de la población no tienen efecto sobre otro gran grupo de contaminantes: aquellos cuyos efectos nocivos pasan desapercibidos y que en el ámbito de la investigación medioambiental se conocen como contaminantes emergentes.

Este conjunto engloba una gran variedad de sustancias químicas que se utilizan ampliamente en nuestra vida diaria, pero que pueden provocar efectos adversos en el medioambiente y en los seres vivos. Existen pocos estudios de toxicidad sobre estos compuestos, por eso no se encuentran recogidos en legislaciones ambientales.

Entre la multitud de contaminantes emergentes existentes encontramos fármacos, productos de cuidado personal, drogas de abuso, pesticidas o retardantes de llama que acaban, en el mejor de los casos, en las aguas residuales. La falta de legislación hace que los tratamientos de depuración no estén diseñados para eliminar esta multitud de compuestos, lo que provoca que puedan acabar vertidos en el medio a través de las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR).

Aunque la crisis de la COVID-19 ha provocado que la generación de aguas residuales decaiga, sobre todo en áreas muy turísticas, el confinamiento de la población en zonas urbanas ha provocado que las EDAR trabajen a pleno rendimiento. Esto, ligado al hecho de que las aguas residuales urbanas son una de las fuentes principales de contaminantes emergentes, significa que el vertido al medio de estas sustancias que consumimos en los hogares y no se eliminan en las EDAR sea constante durante el periodo que dure el confinamiento.

¿Es un verdadero respiro para el planeta?

Aunque pudiera parecer que hemos dado un respiro al medioambiente, como afirma Li Shuo, asesor principal de políticas globales de Greenpeace en Pekín, no es tiempo de “descorchar el champán” por la disminución de la contaminación.

Durante estos meses, a las enormes cantidades de contaminantes emergentes que llegarán al medio desde nuestras casas habrá que sumar todos aquellos derivados de la lucha contra la pandemia. Por ejemplo, en Wuhan, el impacto del coronavirus produjo un aumento de 200 toneladas de residuos diarias, lo que supone cinco veces la producción normal de la zona. Otros países como Italia o algunos estados de EE. UU. han puesto en suspenso sus programas de reciclaje.

La aparición de la COVID-19 ha tenido un gran impacto en nuestro presente y también lo tendrá en nuestro futuro. Sin embargo, podemos considerar esta crisis como una oportunidad para construir un sistema económico y social que proteja la salud del planeta.

¿Servirá esta pandemia para modificar nuestros hábitos? ¿Apostarán los gobiernos por una vuelta a la normalidad cuidando, a la vez, el medioambiente? ¿Se relanzará la actividad económica aplicando criterios de sostenibilidad? Tenemos una oportunidad de oro para demostrar que algo ha cambiado durante las semanas que nos hemos quedado en casa. No la desperdiciemos.

The Conversation

Rayco Guedes Alonso es miembro de la asociación para la conservación medioambiental Latitud Azul.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Rayco Guedes Alonso, Investigador doctor – Análisis de contaminantes en muestras ambientales, Universidad De Las Palmas de Gran Canaria