Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Impacto de las Redes Sociales durante Crisis Políticas Internacionales: Un Análisis con la Situación Libia como Casus Belli
“Voy a empezar este texto clarificando mi casi absoluta ignorancia sobre Libia.”
En el año en que escribimos, los hashtags #Lybia y #Libya comenzaron a circular dentro de las redes sociales como expresión de solidaridad. Estas inicialmente se relacionaban con informaciones acerca del presunto corte de internet durante una crisis política interna en Libia.
“De repente, Estados Unidos quería apoyar con armas a los rebeldes.”
Lo que inició como un esfuerzo por mostrar solidaridad rápidice y global pasó por una situación de confusión. Se filtraron noticias sobre la intención del país, lo cual causó dudas en su naturaleza revolucionaria.
- “¿Qué bien?”
- “De repente esto ya no parece una revolución”
- “Decretamos entonces un súbito alto al fuego de tuits”
- “Durante varias semanas, callamos y esperamos.”
- “El 15 de marzo –mientras se debate si atacar o no a Libia- logramos al fin hacer una idea”
- “Ahora ya sabemos qué pasa.”
- “El pueblo libio apoya Gadaffi y que los rebeldes son en su gran mayoría mercenarios”
- “No queremos que esto vuelva a ocurrir”
- “Rectificamos ahora.”
- La solidaridad internacional, que comenzó como un acto de apoyo inmediato a través del uso intensivo de hashtags en redes sociales, se convirtió en una fuente potencial para el desinformamiento.
- La percepción pública cambió, marcando a lo que se asumía como una revolución con lealtad hacia el gobierno en lugar del descontento ciudadano.
- Tomando un descanso para reflexionar sobre nuestras propias contribuciones, se buscaba evitar el impulso de informarse sin consideración y encontrar una perspectiva más profunda.
- La comprensión de los eventos libios aumentó debido a contribuciones significativas por parte del público, lo que llevó al sentido urgente de una intervención necesaria.
- Se expresó preocupación por cómo un apoyo desinformado a través de plataformas digitales pudo haber perjudicado al movimiento genuino popular y provocar daño colateral.
- A pesar de no poder revertir los daños, el compromiso con la disculpa y una mayor diligencia en futuras contribuciones a través de las redes sociales se anunció.
La solidaridad internacional se transformó rápidamente a una controversia de lealtad y justicia. Las redes sociales, que inicialmente fueron un espacio para la expresión pública emocional, resultaron en el desinformamiento.
La situación se vio planteada como menos popular y más similar a un golpe de estado. Convencions sobre apoyo inmediato en redes sociales cambiaron.
Se buscaron reflexiones y medidas para evitar contribuir a la propagación potencial de noticias desinformadas.
El equipo se tomó un descanso para comprender mejor lo que estaba ocurriendo en Libia a nivel de la ONU. Esto implicaba reflexiones sobre nuestras propias contribuciones sociales.
Con la fecha límite para decidir acciones contra Libia en el horizino, obtuvieron un conocimiento del escenario real.
La intervención de las Naciones Unidas se había tomado como inevitable. Las contribuciones sociales a través redes sociales habían repercutido en esta situación.
La comprensión del público interno de Libia era compleja. Expresaron pesar por cómo las redes sociales podrían haber contribuido inadvertidamente a un conflicto internacional.
Aseguran su compromiso de evitar replicaciones futuras y el daño colateral resultante por sus acciones en las redes sociales.
La reflexión final del texto denota un reconocimiento de los errores cometidos e intenciones para corregirlos. A pesar de que no puede ser arreglado, se comprometen a disculparse por la intervención inadecuada.
Preguntas frecuentes
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Impacto de las Redes Sociales durante Crisis Políticas Internacionales: Un Análisis con la Situación Libia como Casus Belli
“¿Qué bien?” ¿Cómo se transforma rápidamente una situación en controversia sobre lealtad y justicia?
“De repente esto ya no parece una revolución” ¿Cuál es la diferencia entre un movimiento popular y un golpe de estado?
“Durante varias semanas, callamos y esperamos” ¿Cómo pueden las redes sociales ayudar a comprender mejor los eventos globales?
“Ahora ya sabemos qué pasa.” ¿Cómo pueden las redes sociales influir en la intervención internacional?
“El pueblo libio apoya Gadaffi y que los rebeldes son en su gran mayoría mercenarios” ¿Cuál es la relación entre el público local y las redes sociales durante una crisis?
“No queremos que esto vuelva a ocurrir” ¿Qué pasa después del reconocimiento de errores?
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Texto original (2011)
En este artículo, se analiza la compleja dinámica de las redes sociales y su impacto potenauticamente durante crisis políticas internacionales, con énfasis en el caso libio. Se discute cómo lo que comienza como solidaridad puede involuntariamente contribuir a un contexto más oscuro. REVISAR:
Voy a empezar este texto aclarando mi casi absoluta ignorancia sobre Libia. Cuando empezó a surgir el hashtag #Lybia y #Libia en Pateando Piedras escribimos un par de notas sobre el presunto corte de internet en el país. El tema nos interesaba sobre todo en su perspectiva desde las redes sociales –no pretendemos ser expertos ni en Libia, ni en Egipto, ni en nada que quede fuera de las fronteras hispanohablantes-. El activismo Twittero, exhaltado por las revoluciones populares de Túnez y Egipto, se añadió rápidamente a la causa libia. Hasta ahí todo parecía ir sobre ruedas. Solidaridad internacional. Apoyo en las redes. Qué bien.
Excepto que…de repente se filtra la noticia de que Estados Unidos quiere apoyar con armas a los rebeldes. Confusión en la redacción: sentimos que algo está mal, pero no sabemos exactamente qué. De repente esto ya no parece una revolución –mucho menos popular- sino que adquiere rasgos de golpe de estado. Decretamos entonces un súbito alto al fuego de tuits (y posts) hasta conocer mejor la situación libia. Nos sentimos culpables cuando nos damos cuenta de que tal vez (sólo tal vez) hemos caído en la espiral de “ruido digital”, aunque sea muy tangencialmente, sin tener claro cuáles son los bandos y cuál es la historia de este país. Durante varias semanas, callamos y esperamos.
El 15 de marzo –mientras se debate en la ONU si atacar o no a Libia- logramos al fin hacernos una idea de lo que pasa. Debo decir que en principio Libia queda fuera de nuestra área de expertise así que no deberíamos estar pensando en reportar nada sobre este país…pero nos sentimos tan culpables por haber posteado sin pensar, contribuyendo así quizá a una invasión extranjera del país africano, que desplegamos ahora nuestras energías buscando expertos en el tema que puedan contarnos qué pasa exactamente. Y lo logramos. Al fin sabemos qué pasa.
Solo que es demasiado tarde. La ONU ha decretado ya el uso de la fuerza contra Libia. Ahora ya sabemos que Libia es la mayor reserva de petróleo de África, igual que sabemos de sus intentos por nacionalizar el petróleo –siempre seguidos de embargos por la comunidad internacional, o sea, Estados Unidos-. Sabemos que hace unos diez años Gadaffi tuvo que ceder a las presiones internacionales y re-privatizar parcialmente el petróleo, permitiendo de nuevo la entrada de empresas extranjeras en el país. Sabemos que en 2009 Gadaffi intentó de nuevo nacionalizar el petróleo…y que incluso propuso que los beneficios de éste fueran repartidos directamente entre el pueblo (¡). Sabemos que Libia es un inmenso botín para los países occidentales sedientos (y absolutamente necesitados) de petróleo. Sabemos que el pueblo libio ha mejorado muchísimo su calidad de vida con Gadaffi y sus políticas y no tiene a priori una razón para alzarse contra él. Mucho menos cuando la ley de reparto de beneficios del petróleo estaba a punto de aprobarse. Sabemos que Libia es uno de los mejores países donde vivir en África. Sabemos que el pueblo libio apoya a Gadaffi y que los “rebeldes” son en su gran mayoría mercenarios (¿pagados por quién? No será difícil de imaginar…). Todo esto lo sabemos ahora y no lo sabíamos antes. Pero es demasiado tarde.
Y nos sentimos mal. Nos sentimos fatal por haber caído en la trampa. Sabemos que es comprensible, que en la euforia de tantas revoluciones populares bajamos la guardia, que no fuimos los únicos…pero nada de eso nos excusa. Ni a nosotros, que como medio de comunicación tenemos una enorme responsabilidad, ni a ti, tuitero, internauta, que también la tienes en cada tuit que escribes. Esto no puede volver a ocurrir.
¿Nos damos cuenta acaso que con nuestros tuits de “apoyo” al pueblo libio hemos labrado quizá su ruina?¿Que hemos legitimado una invasión extranjera, que hemos legitimado bombardeos aéreos, futuros embargos, cierre del espacio aéreo, aislamiento del país…?¿Que puede morir gente, mucha gente, en parte a causa de nuestros tuits? ¿Nos parece bien eso?¿Qué haremos cuando los aviones de la ONU reduzcan Trípoli a ruinas (otra vez), como los aviones estadounidenses hicieron con Irak? ¿Aplaudiremos?¿Seremos tan groseros, tan hipócritas, tan paternalistas, como para encima autojustificarnos y decir “es por el bien de los libios”?¿O tendremos el coraje de rectificar y decir que nos equivocamos, que apoyamos la invasión de Libia sin saber lo que hacíamos, y que aunque no estemos a tiempo de arreglar nada por lo menos –porque es LO MENOS que podemos hacer- podemos disculparnos?
Perdónanos, Libia, porque no sabíamos lo que hacíamos. Rectificamos ahora. Esto no es una revolución popular. Esto es una invasión. Haremos lo que esté en nuestra mano por darlo a conocer.
