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“¿De qué nos van a perdonar?”: EZLN en 1994

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2013. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Ofrecimiento del Perdón Federal y su Contrapartida

El artículo analiza las complejas dinámicas detrás de la oferta del gobierno federal para perdonar al Ejército Zapatista (EZLN) a cambio de que cesen sus acciones armadas, examinando temas relacionados con justicia social, dignidad humana y identidad étnica. Este es uno de los momentos significativos en el contexto del conflicto zapatista.

Controversia Sobre la Oferta de Perdón

  • El entonces presidente Carlos Salinas de Gortari ofreció un perdón al EZLN si se desmovilizaban las armas, lo que representa uno de los picos más altos en la narrativa del conflicto.

  • Ha surgido una discusión sobre qué acciones específsicas pueden recibir perdón y cuáles no son objeto para el perdón ofrecido por parte del gobierno federal:

    • ¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De lo cual podemos esperar un perdón, especialmente considerando las injusticias sufridas.
    • El artículo pide a los lectores reflexionar sobre la equidad y justicia en relación al cese del conflicto armado.
  • Los autores argumentan que no pueden esperar un perdón por deseos o luchas fundamentales como derechos de subsistencia, reconocimiento étnico y justicia colectiva. Además, se reflexiona sobre la naturaleza del perdón ofrecido:

  • “Bajo un pedazo?” —Se hace una pregunta retórica para enfatizar que no es suficiente recibir un “pedazo” de lo deseado. Se pone en evidencia la percepción del perdón como insuficiente frente a las demandas.

  • “¡YA BASTAN!”—Se aborda el sentido que se debe restituir al concepto de muerte, sugiriendo una continuidad en busca de justicia y lucha por la vida más allá del conflicto actual.

  • “¡Qué! ¡No seguimos los patrones de las guerrillas anteriores!”—Se discute el papel único e innovador que juegan las acciones zapatistas en contraposición a métodos militares pasados.

  • “¿Cómo se hacía antes?” —Una reflexión sobre los cambios evolutivos y diferencias significativas respecto al conflicto anteriormente conocido. Se hace énfasis en la distinción que el EZLN tiene con otros movimientos armados pasados.

  • “¿Vendernos?”—Una reflexión sobre las formas de control y manipulación social, aunque no se especifica directamente. Es una forma metafórica que pone en entredicho la integridad política del país.

  • “¿Traicionarnos?”—Una pregunta retórica sobre el riesgo de traición o deslealtad, sugiriendo un cuestionamiento a las acciones y promesas recibidas por la comunidad zapatista.

  • “¿Quién tiene que pedir perdón?”—La pregunta esencial para iniciar el diálogo sobre lo ofrecido de perdonar, se aboga una reflexión profunda sobre qué acciones pueden ser objeto del perdón.

“¡Un abrazo!”—La frase concluye la exigencia por parte de los autores que el conflicto no terminará solo con un acto formal, sino con una acción significativa y genuina hacia sus demandas.

Preguntas frecuentes

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FAQs: Ofrecimiento del Perdón Federal y su Controversia
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What are the key issues surrounding Carlos Salinas de Gortari’s offer of federal pardon to the EZLN?

Can you detail why some specific actions may or may not be eligible for a government-sponsored forgiveness program in relation to social justice, human dignity, and ethnic identity concerns within the Zapatista movement?

In light of seeking pardon as part of ending violence, what actions do we not expect or require from the government under this offer in terms of justice for subsistence rights and ethnic recognition?

“Under a piece?”—Considering whether receiving even a small amount is enough to compensate, emphasizing that it doesn’t meet the needs.

“¡YA BASTAN!”—Addressing how death and life are continuously sought in terms of justice beyond this conflict period.

“¿Cómo se hacía antes?”—Examining the differences between current conflicts and historical movements, highlighting unique aspects of the Zapatista movement compared to past guerrilla tactics.

“¡Qué! ¡No seguimos los patrones de las guerrillas anteriores?”—Questioning whether current strategies remain distinct from prior movements, and the unique position of Zapatistas.

“¿Vendernos?”

How does this situation reflect on possible manipulation or control within societal and political systems? The question is left open-ended as a metaphor for deeper concerns.

“¿Traicionarnos?”—A rhetorical query about potential disloyalty, prompting reflection on the integrity of received promises and actions from the Zapatista movement’s leadership.

Inquiring who should initiate forgiveness discussions within this context to address demands for recognition of ethnic rights—a foundational step towards resolving grievances.

“¡Un abrazo!”

What does it take for the conflict to genuinely end, according to the authors? An actual and meaningful gesture of reconciliation towards their demands.


Texto original (2013)

El artículo examina las complejas dinámicas detrás del ofrecimiento de perdón por parte del gobierno federal al Ejército Zapatista y la resistencia subsiguiente a este gesto, incluyendo reflexiones profundas sobre justicia social, dignidad humana e identidad étnica.

Un memorable discurso cuando el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari ofreció perdón al EZLN si deponían las armas. Este ha sido uno de los grandes momentos del Ejército Zapatista que veinte años después sigue vigente.

¿DE QUÉ NOS VAN A PERDONAR?

18 de enero de 1994

Señores:

Debo empezar por unas disculpas (“mal comienzo”, decía mi abuela). Por un error en muestro Departamento de Prensa y Propaganda, la carta anterior (de fecha 13 de enero de 1994) omitió al semanario nacional Proceso entre los destinatarios. Espero que este error sea comprendido por los de Proceso y reciban esta misiva sin rencor, resquemor y re-etcétera.

Bien, me dirijo a ustedes para solicitarles atentamente la difusión de los comunicados adjuntos del CCRI-CG del EZLN. En ellos se refieren a reiteradas violaciones al cese al fuego por parte de las tropas federales, a la iniciativa de ley de amnistía del ejecutivo federal y al desempeño del señor Camacho Solís como Comisionado para la paz y la reconciliación en Chiapas.

Creo que ya deben haber llegado a sus manos los documentos que enviamos el 13 de enero de los corrientes. Ignoro qué reacciones suscitarán estos documentos ni cuál será la respuesta del gobierno federal a nuestros planteamientos, así que no me referiré a ellos. Hasta el día de hoy, 18 de enero de 1994, sólo hemos tenido conocimiento de la formalización del “perdón” que ofrece el gobierno federal a nuestras fuerzas. ¿De qué tenemos que pedir perdón? ¿De qué nos van a perdonar? ¿De no morirnos de hambre? ¿De no callarnos en nuestra miseria? ¿De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica de desprecio y abandono? ¿De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? ¿De no habernos atenido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria? ¿De haber demostrado al resto del país y al mundo entero que la dignidad humana vive aún y está en sus habitantes más empobrecidos? ¿De habernos preparado bien y a conciencia antes de iniciar? ¿De haber llevado fusiles al combate, en lugar de arcos y flechas? ¿De haber aprendido a pelear antes de hacerlo? ¿De ser mexicanos todos? ¿De ser mayoritariamente indígenas? ¿De llamar al pueblo mexicano todo a luchar de todas las formas posibles, por lo que les pertenece? ¿De luchar por libertad, democracia y justicia? ¿De no seguir los patrones de las guerrillas anteriores? ¿De no rendirnos? ¿De no vendernos? ¿De no traicionarnos?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo? ¿Los que, durante años y años, se sentaron ante una mesa llena y se saciaron mientras con nosotros se sentaba la muerte, tan cotidiana, tan nuestra que acabamos por dejar de tenerle miedo? ¿Los que nos llenaron las bolsas y el alma de declaraciones y promesas? ¿Los muertos, nuestros muertos, tan mortalmente muertos de muerte “natural”, es decir, de sarampión, tosferina, dengue, cólera, tifoidea, mononucleosis, tétanos, pulmonía, paludismo y otras lindezas gastrointestinales y pulmonares? ¿Nuestros muertos, tan mayoritariamente muertos, tan democráticamente muertos de pena porque nadie hacía nada, porque todos los muertos, nuestros muertos, se iban así nomás, sin que nadie llevara la cuenta, sin que nadie dijera, por fin, el “¡YA BASTA!”, que devolviera a esas muertes su sentido, sin que nadie pidiera a los muertos de siempre, nuestros muertos, que regresaran a morir otra vez pero ahora para vivir? ¿Los que nos negaron el derecho y don de nuestras gentes de gobernar y gobernarnos? ¿Los que negaron el respeto a nuestra costumbre, a nuestro color, a nuestra lengua? ¿Los que nos tratan como extranjeros en nuestra propia tierra y nos piden papeles y obediencia a una ley cuya existencia y justeza ignoramos? ¿Los que nos torturaron, apresaron, asesinaron y desaparecieron por el grave “delito” de querer un pedazo de tierra, no un pedazo grande, no un pedazo chico, sólo un pedazo al que se le pudiera sacar algo para completar el estómago?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?

¿El presidente de la república? ¿Los secretarios de estado? ¿Los senadores? ¿Los diputados? ¿Los gobernadores? ¿Los presidentes municipales? ¿Los policías? ¿El ejército federal? ¿Los grandes señores de la banca, la industria, el comercio y la tierra? ¿Los partidos políticos? ¿Los intelectuales? ¿Galio y Nexos? ¿Los medios de comunicación? ¿Los estudiantes? ¿Los maestros? ¿Los colonos? ¿Los obreros? ¿Los campesinos? ¿Los indígenas? ¿Los muertos de muerte inútil?

¿Quién tiene que pedir perdón y quién puede otorgarlo?

Bueno, es todo por ahora.

Salud y un abrazo, y con este frío ambas cosas se agradecen (creo), aunque vengan de un “profesional de la violencia”.

Subcomandante Insurgente Marcos

Vía: EZLN.org