Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
El Aguacate en Michoacán: un caso paradigma de conflicto ambiental y económico
En el estado mexicano de Michoacán, los recursos naturales están siendo comprometidos por prácticas agrícolas ilegales que tienen amplio impacto sobre las comunidades purépechas y su medio.
- El aforestamiento masivo en monocultivos de aguacate ha resultado en la pérdida significativa del bosque, con un aproximado de 20 mil hectáreas ya afectadas. Esta destrucción antrópica altera las funciones ecológicas clave como el retorno hídrico y aumenta los niveles de dióxido de carbono.
- La intensificación en cultivos ilegales ha incrementado la demanda a tal punto que estos se han expandido sembrando aguacate en áreas no aptas, lo cual es prejudicial para el suelo y la calidad del agua debido al deterioro de los mantos acuíferos.
- Los productores afectados por estos cambios económicos adoptan prácticas arriesgadas que no solo tienen riesgo financiero sino también ambiental. Para una hectárea, con un coste anual superior a los 40 mil pesos.
La ausencia de intervención y regulaciones por parte de las autoridades genera condiciones propicias para la expansión continuada del cultivo ilegal en Michoacán. El gobierno ha reconocido que existen 22 municipios dedicados a este producto, cubriendo con sumideros una superficie aproximada de un millón y trescientas sesenta mil hectáreas.
- La competencia en el mercado interno: los criminales organizados controlan hasta ahora cierto poder sobre la producción, estableciendo cuotas e incluso restricciones laborales. Esto genera una situación de desigualdad y conflictos armados entre productores.
- La pérdida por los cultivadores: vender aguacate en un mercado ilegal, al precio que ellos consideran adecuado (aproximadamente la mitad del costo de producción), representa una gran derrota económica para pequeños productores.
- La escasez meteorológica: se ha observado un reducido retorno hídrico, afectando directamente a los cultivos y la disponibilidad de agua en el estado.
El aguacate mexicano representa una fuente vital tanto para el mundo gastronómico como para la economía nacional del país. Sin embargo, sin un manejo sostenible y legalizado esas prácticas actuales dejan su huella negativa no solo en Michoacán sino también sobre las relaciones entre los productores y comunidades.
Preguntas frecuentes
002
What is causing significant deforestation and impacting natural functions like water return due to aguacate monocultures?
The massive tree felling for large-scale avocado plantations disrupts crucial ecological processes such as the hydrological cycle, contributing notably to environmental degradation.
004
Why are aguacate cultivators resorting to risky agricultural practices?
Due to economic pressures, growers of illegally sown avocados adopt hazardous methods that jeopardize both their financial stability and environmental well-being.
What are the consequences for small producers from participating in illegal markets?
Small avocado growers suffer economically when selling their crop on black markets at reduced prices, effectively undermining their financial survival.
How does the lack of rainfall affect avocado production?
Insufficient precipitation, or drought conditions observed in Michoacán, directly diminishes crop yields and water availability.
What are the social repercussions of illegal avocado cultivation?
The illicit growth in aguacate farming has led to unequal market control by criminal organizations, labor restrictions and even armed conflicts among growers.
Texto original (2011)
El aguacate, fuente vital para el mundo gastronómico y la economía mexicana, enfrenta consecuención ambiental y social debido a prácticas ilegales que afectan los ecosistemas locales. inforural.com
Este artículo aborda la situación del aguacate en Michoacán, México y cómo su exportación ha impactado el medio ambiente local. Se examina también la relación entre las prácticas comerciales ilegales y los conflictos con grupos armados que controlan parte de la producción.
En busca del desarrollo económico las autoridades dejan de lado los recursos naturales. México es el principal exportador de aguacate a nivel mundial; alrededor de 350 mil toneladas del fruto nacional salen anualmente de nuestro país para el consumo internacional.
Pero el éxito de este producto está devastando las comunidades purépechas de Michoacán, donde se produce el 65 por ciento de aguacate mexicano, sin que las autoridades hayan delimitado una reserva forestal que proteja los recursos naturales de la región.
En 30 años el equilibrio ambiental del estado ha resultado severamente afectado, se perdieron alrededor de 20 mil hectáreas de bosque, situación que repercute directamente en la recarga de los mantos acuíferos y en las emisiones de Dióxido de Carbono.
Actualmente la captación de lluvia en los municipios productores de aguacate ha disminuido 10 milímetros, la medida parece poco significativa pero a largo plazo puede poner en riesgo severo los recursos naturales de la entidad.
Los bosques están siendo desplazados por monocultivos de aguacate. Este método de un solo producto sembrado por muchos años, en la misma área erosiona el terreno y a largo plazo extraerá todos los nutrientes dificultando incluso la producción de aguacate.
Según la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) en Michoacán existen de 22 municipios donde se siembran 106 mil hectáreas de aguacate con una producción de un 1.3 millones de toneladas anuales, pero debido a la alta demanda los cultivos ilegales continúan en aumento, sin que las autoridades hagan nada al respecto.
Esta situación obedece a que el llamado “Oro Verde” alcanza en el mercado interno 70 pesos, sin embargo los productores lo venden a la mitad de precio, para las pequeñas parcelas esto representa una gran pérdida pues mantener una hectárea de plantación supera los 40 mil pesos anuales.
Eso sin mencionar que en las últimas semanas se ha escuchado que el crimen organizado controla el precio del aguacate, pues impone cuotas a los productores por árbol sembrado e incluso dicta los horarios de trabajo y el número de cajas que se pueden vender.
Así la historia de uno de los productos que mayores ganancias deja a los mexicanos está condimentada con un sabor un tanto amargo.
