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Efectos cerebrales de los videojuegos: ¿Nos convierten en zombis o en superhéroes?

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Estudios en Videojuegos: Efectos Positivos sobre las Capacidades Cognitivas

Capacidades mejoradas por el juego estratégico y moderado. Investigaciones indican que un uso estratégico y limitado del juego en videojuegos puede beneficiar la atennería sostenida, selectiva e incluso dividida. Los aficionados dedicados demuestran una mejora notable tanto en el procesamiento informacional como en la rapidez para tomar decisiones bajo estrés.

Pruebas empíricas y su influencia cultural. La evidencia que respalda estas afirmaciones es concreta, particularmente vinculada al juego de acción. Estudios han destacado la importancia del uso de videojuegos desde el punto de vista evolutivo.

Impacto en las funciones cerebrales. El consumo regular de videojuegos ha demostrado modificar tanto estructural como funcionalmente áreas críticas para la cognición tales como atención, percepción y memoria.

Equilibrio y factores clave del desarrollo infantil: Para un óptimo crecimiento cognitivo, es fundamental considerar otros aspectos como ejercicio físico adecuado, sueño de calidad, socialización correcta y nutrición equilibrada. El uso excesivo en videojuegos puede desplazar estos beneficios.

Impacto Económico

Inversión global en videojuegos del 2020: $189 billones de dólares globales, con España como noveno lugar a nivel mundial por recaudación y ocupando el puesto número 9 según la cantidad de dinero que los jugadores mueven anualmente.

“Acceso universal a videojuegos”: Los dispositivos modernos como ordenadores, consolas, tablets y smartphones hacen que el acceso sea omnipresente, sin barreras geográficas ni temporales.

Implicaciones Éticas

“Adecuación de juego para niños”: Existe un conflicto entre los beneficios neurológicos positivos del juego estratégico con el potencial riesgo psicológico a largo plazo y la adicción.

Conclusión

“Referencia adicional”: Artículo del Profesor Diego Redolar Ripoll

Preguntas frecuentes

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Estudios en Videojuegos: Efectos Positivos sobre las Capacidades Cognitivas

¿Cuáles son los beneficios cognitivos de jugar videojuegos?

Investigaciones indican que un uso estratégico y limitado del juego en videojuegos puede mejorar la atención sostenida, selectiva e incluso dividida. Los aficionados dedicados demuestran una mejora notable tanto en el procesamiento informacional como en la rapidez para tomar decisiones bajo estrés.

¿Cómo han impactado los videojuegos sobre las funciones cerebrales?

El consumo regular de videojuegos ha demostrado modificar tanto estructural como funcionalmente áreas críticas para la cognición tales como atención, percepción y memoria. Se han identificado cambios en varias regiones cerebrales importantes para estas funciones.

¿Pueden los videojuegos ayudar a rehabilitar las habilidades cognitivas?

Los videojuegos pueden servir como herramientas eficaces motivándolo y apoyando en la recuperación.

¿Qué factores deben equilibrarse para el desarrollo infantil saludable al lado del juego?

Para un óptimo crecimiento cognitivo, es fundamental considerar otros aspectos como ejercicio físico adecuado, sueño de calidad, socialización correcta y nutrición equilibrada.

Conclusión

¿Cómo se puede lograr el equilibrio entre videojuegos e intereses alternativos para niños?**

En lugar de establecer límites rígidos, es crucial buscar un equilibrio entre jugar videojuegos y otros factores importantes como ejercicio físico, sueño adecuado y socialización.

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Texto original (2020)

Los estudios indican que el uso estratégico y moderado del juego en videojuegos puede mejorar atenciones sostenidas, selectivas e incluso divididas. Además, los jugadores dedicados pueden mostrar una mejora notable en la velocidad de procesamiento informacional y toma rápida de decisiones bajo presión. Cabe destacar que estos beneficios no son meras teorías; existen pruebas empíricas concretas que respaldan tales afirmaciones, especialmente relacionadas con el juego acción en videojuegos.

Anton27/Shutterstock

Los cachorros de lobo retozan empleando agresiones ritualizadas motivadas por su instinto. Tienen unas reglas para el juego violento integradas en sus genes.

Los seres humanos no tenemos genes para el fútbol o para los videojuegos, pero los jugadores aprenden un conjunto equivalente de ideas sobre estas actividades lúdicas. Son reglas compartidas y necesarias para que exista una cooperación en la especie humana.

Los videojuegos en el cerebro

A pesar de que el acto de jugar podría ser consustancial a la cultura humana, es importante analizarlo teniendo como marco de referencia la evolución de nuestro sistema nervioso.

En este contexto cobra especial importancia el uso de videojuegos en tanto que se ha convertido en un rasgo cultural vertebral de la sociedad en la que vivimos. Tiene un profundo calado en diferentes ámbitos.

Desde la perspectiva económica, se estima que en 2020 el gasto total en videojuegos alcanzará la escalofriante cifra de unos 189 000 millones de dólares.

Asimismo, según los datos de la plataforma de análisis Newzoo, España ocupa el puesto número 9 a nivel mundial en cuanto al dinero que los videojuegos mueven anualmente (unos 2 580 millones de dólares) y el número de jugadores (25,8 millones).

El primer informe que analiza el impacto de la industria de los videojuegos sobre la contabilidad nacional, elaborado por la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), concluye que esta industria supuso el 0,11 % del PIB español en 2016. El impacto total del sector sobre la economía es de 3 577 millones de euros y genera 22 828 empleos.

El acceso a los videojuegos es de gran ubicuidad. Puede llevarse a cabo a través de ordenadores, consolas, dispositivos móviles o tabletas. Esto posibilita que no haya una restricción ni de tiempo ni de lugar para jugar.

Además, el uso de estos productos puede tener gran influencia sobre las actividades que realizan los niños y adolescentes e incluso afectar a su desarrollo.

En este contexto, afloran una serie de cuestiones y planteamientos que pueden tener un significativo impacto social y un gran calado ético.

¿Mejora cognitiva?

Un mensaje que se ha transmitido ampliamente es que el uso de videojuegos puede tener efectos perjudiciales y redundar de forma negativa sobre diferentes aspectos del funcionamiento cognitivo, social y emocional.

Algunas investigaciones ponen de manifiesto la existencia de una correlación negativa entre la cantidad de horas dedicadas a los videojuegos y el éxito académico en niños y adolescentes.

A pesar de estos resultados, estudios actuales sugieren que el consumo de videojuegos podría modificar las estrategias cognitivas que las personas utilizan en el día a día. En este sentido, se ha demostrado que los videojuegos de acción son los que tienen más beneficios cognitivos. Jugar a este tipo de videojuegos mejora diferentes tipos de atención (incluidas la sostenida, la selectiva y la dividida) y aumenta la eficiencia en el control de esta capacidad. También aumenta la velocidad con la que las personas procesan la información, permitiendo una mayor presteza de actuación en situaciones de presión.

Asimismo, los jugadores habituales de videojuegos de acción muestran una mejor capacidad perceptiva, sobre todo a la hora de centrarse en los detalles visuales. También son más rápidos a la hora de orientarse espacialmente en entornos novedosos y de optimizar los costes cognitivos que suponen realizar tareas complejas que implican una coordinación sensorial y motora para moverse en un entorno cambiante.

Por último, sus usuarios presentan una mejor memoria (tanto episódica como de trabajo) y son más hábiles a la hora de realizar varias tareas a la vez y de cambiar de una a otra con mayor facilidad.

¿Qué sucede en el sistema nervioso?

El consumo de videojuegos no solo está cambiando la manera en que nos relacionamos con la realidad que nos rodea, sino también la configuración de nuestro sistema nervioso. Jugar puede generar cambios neuronales tanto relacionados con la estructura como vinculados con la organización funcional de regiones críticas para diferentes dominios cognitivos.

En la siguiente figura se resumen las principales regiones cerebrales en las que se han encontrado cambios asociados al uso de videojuegos:

Regiones cerebrales en las que se ha encontrado cambios estructurales y funcionales por el uso de videojuegos.
Palaus M. ‘Cognitive enhancement by means of TMS and video game training: synergistic effects’ (Tesis doctoral)

En definitiva, el uso habitual de videojuegos ha mostrado su capacidad de modificar la organización estructural y funcional de regiones cerebrales que son de crítica importancia para funciones cognitivas como la atención, la percepción, la memoria y las funciones ejecutivas.

La cara oculta

Los videojuegos están diseñados para que nos gusten y, por ende, parar asegurar que pasemos un tiempo considerable pegados a las pantallas matando zombis o persiguiendo extraterrestres.

Diversas investigaciones han mostrado que los videojuegos activan las mismas regiones cerebrales sobre las que actúan las drogas de abuso, a saber, el denominado sustrato nervioso del refuerzo. Esto tiene una implicación positiva: les confiere la potencialidad de utilizarse como herramientas de rehabilitación cognitiva, en tanto que constituyen una opción óptima para motivar a los pacientes.

Sin embargo, el fenómeno también tiene una cara oculta: hace que jugar pueda convertirse en una adicción. Esto sucede cuando se dejan de hacer cosas importantes de la vida diaria por jugar a los videojuegos. Hoy sabemos que el encéfalo de una persona adicta a videojuegos muestra los mismos cambios neurales (funcionales y de conectividad estructural) que sobrevienen en otras adiciones como, por ejemplo, el consumo de sustancias.

¿Cuántas horas deben jugar los jóvenes?

Se han identificado diferentes factores con una importancia crítica para el buen desarrollo cerebral y para el buen funcionamiento cognitivo. Entre dichos factores destacan el ejercicio físico, una adecuada calidad del sueño, una buena socialización y unas pautas correctas de alimentación. Si una persona deja de hacer estas cosas por jugar a videojuegos podría obtener sus efectos positivos, pero perdería los beneficios de los otros factores.

No hay una receta específica que fije un límite de tiempo o un indicador de abuso de los videojuegos. Se trata de una balanza: hay que buscar el equilibrio.

Diego Redolar Ripoll no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Diego Redolar Ripoll, Profesor de Neurociencia y Vicedecano de Investigación de la Facultad de Ciencias de la Salud., UOC – Universitat Oberta de Catalunya

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