- La locura holmesiana y su parodia en la novela "Los secretos de San Gervasio"
- "Los secretos de San Gervasio" y el juego entre realidad e ficción literaria
- Preguntas frecuentes
- Texto original (2020)
- Homenaje y parodia
- La dolorosa frontera entre ficción y realidad
- El amargo fracaso de la lógica
- Holmes y la ficción literaria
- Una frontera no tan clara
- El fracaso como viaje
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
La locura holmesiana y su parodia en la novela “Los secretos de San Gervasio”
“Sherlock Holmes ha visitado España para investigar un misterioso caso que plantea al finalizar el relato una fricción entre lógica racionalista y realidad literaria. Este análisis explora cómo la novela de Carlos Pujol, reeditada recientemente por Menoscuarto, se inscribe en los parodias posmodernas del género policíaco a través de una reflexión metaliteraria.
“Los secretos de San Gervasio” y el juego entre realidad e ficción literaria
- Referente cervantino: La novela refleja un paralelo con la obra “Don Quijote”, destacando cómo ambos protagonistas intentan superar las fronteras entre realidad y ficción.
- Dualidad de los personajes holmesianos: Holmes, al igual que don Quijote, muestra una locura por su ideación del ideal detective, planteándose como tal ante Watson. Ambos son representaciones críticas y paródicas.
- Fracaso de la lógica racionalista: El fracaso holmesiano en resolver un asesinato cuestiona la infalibilidad del detective, reflejando también el contraste entre lo real y literario.
- “Sherlock Holmes” ante “novela”: El protagonista se enfrenta al dilema de ser incluido o no como personaje ficticio, cuestionando su propia naturaleza entre la realidad y el arte.
- “Los secretos de San Gervasio” como referencia literaria: La novela emplea obras clásicas para explorar temas actuales, utilizando al detective holmesiano en un contexto que destaca la falibilidad humana y crítica el género policial.
- “Viaje por Barcelona”: El viaje de Holmes a través de España resalta los límites entre vida real e idealizada, sugiriendo que nuestras vidas son escenarios literarios y no tan distintos del detective.
- “Honorable Watson”: El personaje de Watson corrige la imagen autocrítica e idealizada de Holmes, reforzando una reflexión sobre el autoconocimiento y orgullo personal.
- “Escritura como metanarrativa”: La novela contiene juicios metaliterarios que cuestionan la escritura policial, subrayando su naturaleza paródica ante el público lector y crítico.
- “Conclusión del análisis: En “Los secretos de San Gervasio”, Carlos Pujol ofrece un viaje metafísico para sus personajes, invitándonos a cuestionar las fronteras entre ficción y realidad.
end li=””>
Preguntas frecuentes
“`html
¿Quién es el detective holmesiano en “Los secretos de San Gervasio”?
La novela introduce al Holmes españolizado como un personaje que busca resolver misterios, pero también cuestiona la lógica racionalista y su parodia posmodernas.
¿Cómo se refleja el paralelismo con “Don Quijote” en la novela?
Ambos personajes representan figuras cuyos ideales confrontan los límites entre realidad y ficción, siendo un homenaje cervantino.
¿Cuál es el dilema del protagonista en relación con su inclusión como personaje ficticio?
El detective se cuestiona si debería ser reconocido como parte de la historia literaria, poniendo en juego sus propios ideales y naturale0za entre realidad e imaginación.
¿Cómo utiliza Carlos Pujol obras clásicas para explorar temas contemporáneos?
Utilizando referencias literarias, la novela parodia el género policíaco y aborda cuestiones humanísticas actuales a través de su narrativa.
¿De qué manera se destaca la naturaleza paródica del género policial?
La obra contiene juicios metaliterarios que critican las convenciones y el idealismo tradicional dentro del género, ofreciendo una reflexión crítica al lector.
¿Qué invita a los personajes a cuestionar la naturaleza de sus vidas?
A través de su viaje por Barcelona y las experiencias que viven, se les desafía ver su vida como algo más literario y menos inmutable.
¿Cómo influye el personaje Watson en la reflexión sobre el autoconocimiento?
Watson actúa como un correctivo a los ideales holmesianos, promoviendo una introspección y autocrítica que va más allá del ideal detective.
¿Qué papel juega la escenografía en “Los secretos de San Gervasio”?
La ciudad de Barcelona se convierte en un lienzo donde los límites entre el mundo real y ficción literaria se vuelven difíciles de distinguir.
¿Cuál es la conclusión del análisis sobre las fronteras entre ficción y realidad?
La novela ofrece una experiencia metafísica que invita a cuestionar e interrogar los límites tradicionalmente establecidos entre lo ficticio y lo verdadero.
“`
Texto original (2020)
Pocos saben que la primera visita de Sherlock Holmes a España es narrada en la novela Los secretos de San Gervasio del escritor, traductor y crítico barcelonés Carlos Pujol (1936–2012), recientemente reeditada por Menoscuarto. El relato comienza cuando dos jóvenes damas acuden a Baker Street y ruegan al famoso detective que se traslade a Barcelona para resolver la misteriosa desaparición de su padre.
Los secretos de San Gervasio. Cuando Holmes ya pensaba regresar, aparece un misterioso cadáver que pondrá a prueba su capacidad deductiva.A su llegada a esta ciudad, Holmes descubre que la petición es una artimaña de un admirador suyo, el escritor don Alejo Casavella, que lo atrae a su casa para tenerlo de modelo, pues planea escribir una novela de detectives titulada
Homenaje y parodia
No se trata, sin embargo, de una novela de detectives al uso, no es un pastiche holmesiano escrito para honor y gloria del sagaz detective o para satisfacer las expectativas del lector de novela de género.
Es a la vez homenaje y parodia del género policíaco y de su héroe Holmes. Es una novela literaria con ambición artística que aspira a entretener con una diversión inteligente, que invita a una visión irónica de la supuestamente infalible lógica de Holmes y de los rígidos esquemas del género de detectives.
La cuestión es ¿qué obra pudo tener Carlos Pujol como referente de novela con ambición literaria y capaz de embelesar al lector, que realiza una parodia de su propio género, juega con escenas y reflexiones metaliterarias y aborda, entre otros, el tema del ser y la apariencia, del fracaso personal? Sin duda, el Quijote, paradigma de novela que divierte con una irónica reflexión sobre la literatura misma, responde a todos estos rasgos.
La dolorosa frontera entre ficción y realidad
El Quijote es una parodia metaliteraria de las novelas de caballerías protagonizada por un loco que, al admitir su locura en el lecho de muerte, concluye con el triunfo de la razón y el restablecimiento de la frontera entre ficción y realidad.
Don Quijote había aspirado inútilmente a borrar ese límite haciendo real su sueño caballeresco, un deseo inspirado en la ficción literaria que él pretendía vivir y aspiraba a ver representado literariamente: don Quijote, nos recuerda Pozuelo Yvancos, hubiera querido que su vida fuese igual al texto ideal, a la edad dorada de los caballeros andantes, y no lo consigue. Sufre repetidamente las consecuencias de la distancia que separa la vida de la literatura y, al recuperar la cordura, la separación entre realidad y ficción se restablece definitivamente.
El amargo fracaso de la lógica
En la novela de Carlos Pujol, quien fracasa es el mismísimo Sherlock Holmes, pues no logra resolver un asesinato y se ve obligado a admitir ante el doctor Watson que su razón no es infalible.
La novela concluye con un sonado fracaso de la lógica racional y el cuestionamiento de la divisoria entre lo real y lo ficticio, pues además de descubrirle su falibilidad, el revés será ocasión de cavilar sobre la relación entre la realidad factual (los hechos vividos en Barcelona) y la verdad literaria (su experiencia tal y como aparece reflejada en la novela que escribe su anfitrión barcelonés).
Si la verdad se vuelve tan huidiza, –se pregunta Holmes– ¿por qué la novela de don Alejo no va a ser más verdadera que lo que estuvimos investigando en España?
Holmes y la ficción literaria
Paradójicamente, la simbiosis entre realidad y ficción a la que aspiraba inútilmente un loco como don Quijote es intuida, a pesar suyo, por un detective racionalista y positivista que pretendía estar al margen de toda veleidad literaria y que se había negado con rotundidad a ser un personaje de la novela proyectada por su anfitrión en Barcelona.
No, conmigo no cuente, –había advertido Holmes– no quiero salir en su novela, acabarían por suponer que soy un personaje de ficción.
Como quiera –se había lamentado el escritor– buscaré otro nombre e idearé otro personaje, pero es una lástima, porque nunca será tan logrado como usted. Por mucho que se esfuerce ningún novelista podría inventar un equivalente de Sherlock Holmes.
Una frontera no tan clara
En definitiva, mientras la obra cervantina subraya la frontera entre ficción y no ficción, la de Pujol sugiere irónicamente que tal límite es más bien borroso.
La imposibilidad de fundir vida y literatura es, precisamente, lo que caracteriza la parodia moderna que encarna don Quijote. En cambio, en la parodia posmoderna –observa Pozuelo Yvancos– se anulan los límites entre el arte y la vida, haciendo que la vida misma sea dudosa, sea un simulacro, creando la impresión de que todo es arte, todo es signo, todo es escenario.
De hecho, en su paso por Barcelona, el detective actúa, mal que le pese, como en un escenario ante el novelista –el personaje de don Alejo, pero también Carlos Pujol mismo– que escribe Los secretos de San Gervasio.
El fracaso como viaje
Tanto don Quijote como Holmes sufren por el contraste entre el yo falsificado por su deseo –lo que quisieran ser– y ese yo auténtico que descubren gracias al revés que padecen. Mediante la experiencia del fracaso, que es un viaje hacia uno mismo, Pujol sana la locura holmesiana de creerse infalible.
¿Watson o Holmes? –le pregunta un entrevistador– y Pujol remite a los personajes cervantinos: “Son las dos caras de la novela. Es como tener que elegir entre don Quijote y Sancho. Watson corrige el aspecto de orgullo desmesurado y desesperación de Holmes, que no tiene vida propia, ni relaciones humanas y que sólo vive para ser detective. Watson corrige ese desequilibrio y esa locura”.
La locura de Holmes no es otra que su desmesurado orgullo racionalista, que se rompió en mil pedazos el día en que fracasó y al mirarse en un espejo tuvo que admitir, como don Quijote, que esa imagen era un autoengaño y una vana ilusión.
Este artículo se basa en una investigación originalmente publicada en: “Elevación y parodia del género policíaco: Sherlock Holmes en una novela literaria con el Quijote de referente” (Bulletin of Hispanic Studies, 2020, 97/7, 715-731).
Teresa Vallès-Botey no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Teresa Vallès-Botey, Profesora de Literatura Comparada, Facultad de Humanidades, UIC Barcelona, Universitat Internacional de Catalunya
