Skip to content

El negocio de los datos. Quien gana al final es el gran distribuidor

6 diciembre, 2008

Cada vez más nacen numerosos servicios basados en RSS y agregación. Servicios como el famoso meebo, que unen todas tus cuentas de mensajería instantánea Redes sociales que integran a otras redes sociales, buscadores especializados, concentradoras de contenidos y cada vez más la financiación se está volcando a la publicidad contextual.

Los servicios de pago ya no funcionan, basta con ver los fracasos de El País y el New York Times, basta comparar la estadísticas de El Universal y el periódico Reforma para darse cuenta que la gratuidad y la compartición de datos es en realidad el negocio del internet.

Hay una lucha encarnizada para ver quien se beneficia de la información en la red, exceso de plataformas similares, estancamiento de tráfico y falta de frescura.

Y esto está creando dos grandes eslabones: Google y los generadores de contenidos. Una larga red de lucro  y un solo único y final ganador: los distribuidores de Publicidad Contextual, con Google a la cabeza.

El negocio perfecto y finalmente como en el Mundo Real, los que ganan son los que controlan la distribución de los contenidos, quienes los financian y quienes deciden qué existe y qué no. Creando una especie de paradoja en la libre información: iniciativas altruistas como Wikipedia bien podrían ser un excelente negocio para los buscadores.

Si bien la red supone condiciones un tanto más equitativas para dar a conocer contenidos y para expresarse gracias a la Larga Cola, habrá que ver quien es el que realmente se beneficia con esta supuesta democratzación. Sin importar los esfuerzos de los emprendedores, las quiebras, subidas y bajadas como el caso de MobuzzTV, los distribuidores no tienen de qué preocuparse, no faltará quien alimente su red de contenidos.

Es tiempo de pensar en modelos de negocios mas equitativos y mejor distribuidos para evitar que la red se vuelva en un extensión sofisticada de lo que son hoy los viejos medios, donde la “popularidad” y el filtrado de contenidos marcan el rumbo y deciden qué se ve y qué no. Aunque ya se están dando intentos en la red de éstas prácticas como el caso Google-Fibertel en Argentina.

Urge un mecanismo neutral de acceso a la red, como un rank universal y libre basado en la utilidad y no en la popularidad. Un directorio libre de beneficios, que democratice el contenido e iguale las condiciones de despegue para todos los generadores de contenido.

Puede ser que en un futuro la publicidad contextual se convierta en la licencia universal, como se propone en el mundo musical, para el manejo de información, pero también se puede convertir en su principal censor.

¿No es tiempo de un trato más justo para los datos personales, y para los generadores de contenidos?

Es tiempo de diversificar el control de la información que fluye en la red, pues ésta en una pocas manos se presta a las peores tentaciones. 

La respuesta puede estar en la creación de comunidades de influencia, donde los propios generadores de contenido reciban la justa retribución a su trabajo mediante la creación de sus propias redes de publicidad y contenidos.

En los directorios libres y especializados, alimentado por humanos, y no por robots. En el apoyo de esfuerzos como la Wikipedia, sostenida en su mayoría de donaciones, y en la aventurada pero muy posible reordenación de la publicidad contextual, donde los buscadores paguen una porción similar a la que cobran, a los generadores de contenidos que alimentan sus algoritmos con la información desplegada en los buscadores. También en la compartición de beneficios, ¿se imaginan los ceros de un cheque obtenido nada más con la publicidad que genera Google cuando la gente busca temas de la Wikipedia?

Es un tema que se necesita discutir urgentemente, con una visión de justa retribución y del buen uso que se le han de dar a tus contenidos, a nuestra información y a nuestras ideas. A nosotros mismos.

Los fines con los que se creó el internet son los del compartir información, compartamos también los beneficios.