Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2016. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Excursión Psicodélico al Bosque Cerca de Cuernavaca
Durante un viaje espontáneo en las proximidades del bosque cerca de Cuernavaca, Don Paco invitó a Tomás y Mateo para experimentar el consumo de hongos con propiedades psicodélicas. Este evento desencadenó una transformación emotiva profunda entre los participantes.
- Tomás y Mateo, quienes ya eran veteranos del uso recreativo de sustancias entresacadas en un contexto no medicinal.
- La duración estimada era mayor a la hora laboral estándar para el lugar. Se especifica que prolongaron las actividades más allá de cinco horas ambientales significativas del día.
A pesar de no haber música, los oídos se sintieron acudir a una sinfonía invisible y subconsciente; mientras tanto, dos seres amorfos verdosos parecidos al perro que caminaban erradamente cerca del trío.
- Una lluvia ligera comenzó justo cuando los jóvenes se dieron cuenta de la ingesta. Las gotas caían en paralelo a sus experiencias alteradas, haciendo que Tomás experimentara el barro como un mosaico terrenal para deslizarse.
- Mateo encarnó una partícula erosiva mientras luchaba conscientemente por evitar caer en los arenales falsamente sólidos del lugar, creando así su propia danza contra la gravedad artificialmente inducida.
Los paisajes naturales tomaron una nueva dimensión para los jóvenes; las montañas se alquilaban en actitud demoníaca y el cielo cambiaba de amanecer a atardecer. Nadia, un personaje que no formaba parte del grupo original pero cuyas sensaciones estuvieron presentes, decidió rendirse ante la danza etérea bajo las gotas rebeldes.
“Hay historias de amor que nunca terminan; Que se esconden tras la vuelta de tu esquina…”, cantó Nadia esa noche, reflexionando sobre su relación con los amigos y cómo el destino parecía estar entrelazado en esta experiencia extraordinaria.
- “Y tú y yo aquel día coincidimos, coincidieron, coincidieron; Era tu historia…” implica que su encuentro con Don Paco fue decisivo para sus futuras aventuras de amor compartidas entre los tres amigos.
Preguntas frecuentes
¿Quién invitó a Tomás y Mateo al excursión psicodélico?**Don Paco les invitó para experimentar el consumo de hongos con propiedades psicodélicas.
¿Qué tipo de experiencia emocional tuvieron Tomás y Mateo durante la actividad nocturna?**Experimentaron una transformación profunda en sus sentimientos humanos, que los llevó a tener un encuentro significativo con el amor.
¿Cómo afectó el clima al grupo y qué les hizo experimentar Tomás?**Una ligera lluvia comenzó durante su consumo de hongos, lo que llevó a una experiencia física donde las gotas le permitieron “deslizarse” como si estuviera encapotado en un mosaico terrenal hecha de barro.
¿Cuál fue la acción específica que Mateo realizó durante el evento?**Mateo se transformó en una partícula erosiva, luchando conscientemente para no caerse en los arenales falsamente sólidos del lugar.
¿Qué sucedió con Nadia y cómo impactó la experiencia de los amigos?**Nadia se sumergió completamente en una danza etérea bajo el clima rebelde, lo que llevó a un profundo reflejo sobre sus relaciones amorosas. Su encuentro con Don Paco y su relación posterior al evento fueron claves para la dinámica de los amigos durante las aventuras compartidas.
¿Qué le dijo Nadia esa noche reflexionando sobre sus relaciones amorosas?**”Hay historias de amor que nunca terminan; Que se esconden tras la vuelta de tu esquina…” y cantó esta frase como metáfora de su relación con los amigos.
¿Qué implicación se da sobre la historia entre Tomás, Mateo e Irma?**”Y tú y yo aquel día coincidimos, coincidieron, coincidieron; Era tu historia…” sugiere que el encuentro con Don Paco fue decisivo para las futuras aventuras de amor compartidas.
Texto original (2016)
En un viaje espontáneo al bosque cercano a Cuernavaca, Don Paco introdujo a Tomás y Mateo en la experiencia del consumo de hongos con propiedades psicodélicas, desencadenando una transformación emotiva profunda. (Continuará…)
La ingesta de hongos fue moderada. Era un bosque cerca de Cuernavaca. Don Paco les tenía preparada una bolsa con la droga psicotrópica. Tomás y Mateo ya eran veteranos. Nadia, no. El viaje duró más de cinco horas. Los sentidos se intensificaron. No había música y sin embargo, la oían. No había duendes pero los dos snaussers que ahí había eran verdes. Y trotaban alrededor de los tres amigos. Se comieron dos mangos cada uno. Empezó a llover y Nadia decidió ponerse a bailar bajo el agua. Tomás se deslizó en el barro y Mateo luchaba por no hundirse en las arenas movedizas de mentira. Las montañas se transformaron en demonios y Nadia se dio la vuelta. Se fue hacia la luz, allí donde todo eran fractales de colores, pirámides egipcias y mayas, erupciones de felicidad, erosiones de amor. Lo amaba todo. Y le vino a la mente la letra de una canción que había escuchado hacía poco: “Hay historias de amor que nunca terminan; Que se esconden tras la vuelta de tu esquina; Que bailan sobre un solo pie; Que reman con un remo, que beben sin sed; Hay espacio, hay dolor, hay deseo; Corazones en el aire llenos de agujero; Hay besos compartidos, robados, elegidos; Mil señales de humo entre amantes perdidos; Amores de un rato, sin tiempo ni trato; Leyes de gravedad sin caída; Cicatrices sin herida; Despedidas, bienvenidas que suelen caminar por la misma avenida; Hay tanto a elegir; Y tú y yo aquel día coincidir, coincidir, coincidir; Era tu historia (…)”.
Nadia supone que en ese preciso instante, cuando fueron al bosque, empezó todo. Empezó a diversificarse el amor. Su amor por aquellos dos hombres que la amaban. Y se dejó llevar. En su sueño, aquella noche, los perros fueron duendes.
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Foto: Pepergrass |Flickr (CC)
