- Crítica Situación Sanitaria Actual Y Oportunidades Para Prevenir Futuras Pandemias
- Factores Socioeconómicos Y Psicológicos Que Influyen En La Respuesta
- La Importancia Del Gasto Sanitario Público Y La Red Asistencial Hospitalaria
- Uso Eficaz De Las Medidas Sanitarias Públicas
- La Necesidad Urgente De Reformas Sistémicas Y Una Revisión de Políticas Económicas Ofrecidas Por La Sociedad Entraña Acompañamiento Voluntario
- Preguntas frecuentes
- ¿Cómo podemos aprender de la crisis sanitaria actual y prepararnos mejor para futuras emergencias?
- ¿Cuáles son los factores psicológicos que influyen en la respuesta frente a emergencias sanitarias?
- ¿Cómo influye el gasto en salud pública y la infraestructura hospitalaria en nuestra preparación frente a pandemias?
- ¿Qué medidas efectivas deben implementarse a nivel público para lidiar con una pandemia?
- ¿Qué papel juegan los trabajadores sanitarios críticos en la respuesta a una crisis sanitaria?
- Texto original (2020)
- Aprender de los errores
- El momento de la desescalada
- ¿Influye la caída del gasto sanitario?
- Medidas de salud pública
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
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Crítica Situación Sanitaria Actual Y Oportunidades Para Prevenir Futuras Pandemias
En un contexto marcado por la gravedad de las crisis sanitarias sin precedentes, como aquella ocasionada por el COVID-19, es imperativo revisar detenidamente y aprender del funcionamiento actual de nuestro sistema de salud para estar mejor preparados frente a futuras emergencias. Es crucial identificar los errores pasados tanto psicológioc como administrativamente que han llevado al retraso en la respuesta ante el brote, evidenciando no solo pérdidas humanas y económicas considerablemente grandes sino también una falta de preparación para futuros desafíos.
Factores Socioeconómicos Y Psicológicos Que Influyen En La Respuesta
- La confianza excesiva y la no anticipación de eventos inciertos han contribuido al tardío reconocimiento del pandemia.
- Una mentalidad oportunista ha sobrevalorado las consecuencias probablemente infrecuentes de nuevas patologías emergentes, disminuyendo el grado de precaución que se tomó durante los primeros días y semanas del brote.
- Desconfianza hacia la credibilidad internacional y nacional ha llevado a una percepción sesgada sobre las capacidades y respuestas ante emergencias sanitarias.
La Importancia Del Gasto Sanitario Público Y La Red Asistencial Hospitalaria
A pesar de la reducción significativa del gasto en salud pública entre 2009 y 2013, los recortes asociados al fracaso en reformar el sistema sanitario estructuralmente no parecen serlo factores determinantes para manejar las crisis actuales o futuras. Contrastando con países como Corea del Sur que han implementado una estrategia integral de preparación y prevención, resultados notables ante brotes virales anteriores. La capacidad científica e industrial, no el gasto en salud pública más alto por sí solo, parece ser un factor clave para resistir con éxito durante pandemias comparativamente graves. Así mismo se han evidenciado dificultades incluso en países como Estados Unidos y Francia que gastan significativamente más.
Uso Eficaz De Las Medidas Sanitarias Públicas
- Protección de profesionales sanitarios críticos mediante la blindería, esenciales y trabajadores asalariados.
- Aislamiento eficaz para grupos en riesgo como mayores o personas con discapacidad, reforzando su personal cualquiera que sea voluntario.
- Detección temprana y seguimiento de contactos utilizando tecnologías masivas basadas en análisis avanzados.
- Analisis epidemiológicos para monitorear prevalencia e incidencia, así como estudios clínicos y investigaciones industriales hacia vacunas y tratamientos nuevos o mejorados.
La Necesidad Urgente De Reformas Sistémicas Y Una Revisión de Políticas Económicas Ofrecidas Por La Sociedad Entraña Acompañamiento Voluntario
En el corto plazo, la implementación rápida y sustancial es fundamental para desplegar eficientemente las medidas sanitarias públicas en todo el país. No puede dejarse solo a los órganos gubernamentales, al sistema asistencial hospitalario ni a trabajadores comprometidos como únicos responsables. Una movilización nacional ampliamente involucrada y protegida por una amplia voluntad organizada es indispensable para enfrentar esta tarea inmensa. Además, la necesidad urgente de reformas sistémicas del Sistema Nacional de Salud se vuelve evidente a mediano plazo.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo podemos aprender de la crisis sanitaria actual y prepararnos mejor para futuras emergencias?
Es imprescindible revisar en profundidad el funcionamiento del sistema de salud frente a los brotes, identificando errores pasados que han causado retrasos. Este análisis puede ayudarnos no solo para prevenir pérdidas humanas y económicas futuras sino también a mejorar nuestra preparación ante nuevos desafíos.
¿Cuáles son los factores psicológicos que influyen en la respuesta frente a emergencias sanitarias?
Una confianza excesiva y una falta de anticipación hacia eventos inciertos han contribuido al reconocimiento tardío del brote, disminuyendo los primeros esfuerzos por la precaución.
Una mentalidad oportunista ha sobrevalorado las consecuencias infrecuentes de nuevas patologías emergentes, reduciendo los primeros esfuerzos por la precaución durante el brote.
La desconfianza hacia la credibilidad internacional y nacional ha llevado a una percepción sesgada sobre las capacidades sanitarias, afectando negativamente los esfuerzos iniciales en respuesta al brote.
¿Cómo influye el gasto en salud pública y la infraestructura hospitalaria en nuestra preparación frente a pandemias?
A pesar de los recortes en gastos, resultados notables ante brotes virales sugieren que una capacidad científica e industrial son más cruciales para manejar las crisis sanitarias. Dificultades persisten incluso en países con un gasto elevado.
¿Qué medidas efectivas deben implementarse a nivel público para lidiar con una pandemia?
La protección mediante el uso de equipos protectores, esen08a1 7. ¿Cuáles son las reformas sistémicas y políticas económicas que la sociedad debe abogar para enfrentar emergencias sanitarias?
Se requiere una movilización nacional involucrada, protegida por voluntariado organizado, para desplegar medidas públicas de salud rápidamente y eficientemente.
¿Qué papel juegan los trabajadores sanitarios críticos en la respuesta a una crisis sanitaria?
Es fundamental proteger profesionales como doctores, enfermeras y otros empleados clave utilizando equipo de blídería para que puedan trabajar sin riesgo.
Texto original (2020)
En el momento que estamos enfrentando una crisis sanitaria sin precedentes debido a la pandemia del COVID-19, es crucial analizar bien nuestro sistema de salud y obtener enseñanzas para prevenir y manejar futuras olas. Es fundamental reconocer los errores pasados tanto psicológicos como administrativos que han contribuido al despliegue tardío del país ante la emergencia sanitaria, el cual ha tenido consecuencias fatales en vidas humanas preciosas y también una sobrecarga económica.

Panchenko Vladimir / Shutterstock
En el momento que estamos viviendo, es fundamental analizar bien la crítica situación sanitaria actual y obtener enseñanzas que nos ayuden a prevenir y superar la próxima ola o pandemia. Para que no nos sorprenda desarmados.
Evidentemente, en el origen de la actual pandemia está un virus nuevo para la ciencia ante el que no sabemos cómo enfrentarnos. Pero también se suma que, a finales de enero, fuimos incapaces de comprender la información disponible y prever que se avecinaba un futuro incierto. Caímos en un exceso de confianza.
Hay que reconocer que la dificultad para reaccionar con más prontitud –con la consiguiente pérdida del mes de febrero, que hubiera sido importante para ganarle la batalla al virus– ha sido internacional y transversal. Ha afectado a muchos países y a expertos de todo tipo. Quienes mejor han respondido tenían experiencia de epidemias recientes (Corea) o una red potente de laboratorios de salud pública y de investigación (Alemania).
Aprender de los errores
¿Por qué nos costó tanto reaccionar? Hay razones psicológicas. Para empezar, con la incertidumbre nos cuesta más entender y prever las consecuencias de sucesos nuevos y poco probables. En consecuencia, respondemos de formas diversas, difíciles de coordinar.
Por si fuera poco, una pandemia en Occidente nos parecía una amenaza impensable. Las anteriores emergencias internacionales de salud pública o no resultaron tan temibles (como la gripe aviar de 2009), o nos parecieron exóticas: poliovirus salvaje y Ébola en 2014, Zika en 2016 y de nuevo Ébola en 2019. Nos olvidamos erróneamente de la globalización y de que ya no es lejano el Oriente. Ahora está a pocas horas, volando en aviones que trasladan a cientos de miles de personas en una semana.
Injustamente, la credibilidad de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estaba en horas bajas cuando todo esto empezó. Sobre todo después de las críticas feroces que recibió por la gestión de la gripe A de 2009, cuando se le acusó de exceso de celo. En aquel momento también se reprochó al Ministerio de Sanidad que por precaución adquiriera el medicamento antiviral -Tamiflu-, que afortunadamente no tuvimos que utilizar. Incluso se insinuó entonces connivencia con las grandes farmacéuticas.
Más tarde, en 2014, la gestión del Ébola, que dejó 11.000 muertos en el África Occidental, mereció acerbas censuras. Pero la OMS reaccionó y, a instancias del Secretario General de la ONU y del G7, creó en 2016 el Programa de Emergencias de Salud.
Otro factor a tener en cuenta es que vivíamos convencidos de que la ciencia, la tecnología y la medicina podían resolver cualquier problema en un abrir y cerrar de ojos. A lo que se unieron las rotundas declaraciones de algunos expertos proclamando que COVID-19 era “poco más que una gripe”. Otro error.
Admitámoslo: la sociedad en su conjunto estaba poco concienciada. El 8 de marzo hubo manifestaciones y mítines multitudinarios. Dos días después, numerosos aficionados al fútbol rodeaban el estadio donde se jugaba a puerta cerrada o viajaban a Liverpool al partido del día siguiente. Exceso de confianza de todos, incluidos los expertos. Echar “a posteriori” la culpa al gobierno es fácil, pero a mi entender pueril y oportunista.
El momento de la desescalada
Para organizar la desescalada y evitar nuevas olas de COVID-19 interesa dar prioridad a las medidas de salud pública de detección y contención del contagio. En todo este tiempo la asistencia sanitaria a los enfermos ha funcionado, pero en condiciones heroicas. Tenemos que lograr que a partir de ahora funcione en condiciones soportables, no bordeando el colapso.
El objetivo es que lleguen a los hospitales los menos enfermos posibles porque no haya contagios. En una pandemia así ni el sistema sanitario mejor dotado puede hacer frente a una avalancha. El castillo se defiende en las empalizadas, los fosos y las defensas exteriores y saliendo a dar golpes de mano contra el enemigo. Cuando el invasor la rodea, la torre del homenaje ya está perdida, por fuertes que sean sus muros y altas sus almenas.
¿Influye la caída del gasto sanitario?
Es verdad que el gasto sanitario público en España cayó brutalmente durante la crisis anterior: un 13 % en términos reales entre 2009 y 2013, y que todavía en 2018 era inferior al de 2009 en términos reales, según datos de la OCDE. Pero, aunque los recortes -y, sobre todo, la falta de reformas estructurales- nos dejaran en posición comprometida, no parece que el nivel del gasto sanitario, ni los recursos de la estructura asistencial hospitalaria sean en el corto plazo lo decisivo frente a la pandemia.
Corea, el país que mejor ha afrontado la pandemia, tiene un gasto sanitario público y total menor que el nuestro, además de un dispositivo asistencial básicamente privado. Pero en 2015 experimentaron un brote de MERS, otro coronavirus, importado por un viajero procedente de Arabia. Con 185 casos y 38 muertes, no se calificó de emergencia internacional, pues se contuvo dentro el país. Sin embargo, la letalidad fue lo suficientemente alta como para concienciar a la sociedad.
Como consecuencia, después de aquello se creó un sistema completo de preparación y prevención orientado a la supresión de los contagios, mediante análisis y seguimiento avanzado de contactos. Eso, unido a la capacidad científica e industrial del país, está dando ahora frutos.
En cambio, si echamos un vistazo a los EE.UU. y Francia, que gastan en sanidad mucho más que España, vemos que están experimentando muchas dificultades. Alemania, con una mortalidad evitable peor que la nuestra, a pesar de su alto gasto, está resistiendo gracias a una estrategia parecida a la coreana y a su red de laboratorios e industrias.
Medidas de salud pública
De todo esto podemos aprender que lo realmente importante es planificar, ampliar sustancialmente y desplegar rápido las armas de la salud pública. Además de orientarlas a la supresión de los contagios y no sólo a su mitigación, ahora y en el futuro. En suma, estar preparados por si llega una nueva ola.
La tupida red de Atención Primaria de nuestro Sistema Nacional de Salud debe ser su columna vertebral. Las principales herramientas con las que contamos son medidas sabidas que, en parte, ya están en marcha:
Blindaje de profesionales sanitarios y otros esenciales.
Blindaje y aislamiento eficaz de grupos de riesgo en residencias colectivas, como mayores y personas con discapacidad, reforzando su personal, incluidos voluntarios.
Detección temprana mediante análisis masivos y seguimiento de contactos con nuevas tecnologías.
Estudios epidemiológicos de prevalencia e incidencia.
Investigación de vacunas.
Diseño y estudios clínicos de nuevos medicamentos.
Despliegue industrial para producir localmente equipos de protección personal, aparatos de apoyo vital y medicamentos.
Oferta elástica de puestos de tratamiento en hospitales convencionales o de campaña.
Enterramientos con humanidad, rápidos y seguros.
Renovación flexible del aislamiento social según la evolución de los contagios.
Medidas económicas de apoyo, que también sirven para desestimular comportamientos de riesgo.
Visto así, está claro que tenemos ante nosotros una tarea inmensa en el corto plazo que, más allá de oportunismos partidistas, requiere un empeño unitario, una movilización nacional. No podemos dejarlo sólo en manos de las autoridades, del sistema sanitario y de los trabajadores esenciales en primera línea. La colaboración de todos, incluido un amplio voluntariado organizado y protegido, son esenciales.
En el medio plazo parece inaplazable la reforma de nuestro Sistema Nacional de Salud con solvencia técnica y coraje político. Desde luego, nuestros profesionales de la salud se merecen algo más que aplausos y una subida de sueldo.

José Félix Lobo Aleu no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: José Félix Lobo Aleu, Profesor emérito de la Universidad Carlos III de Madrid. Director de Economía y Políticas de Salud de FUNCAS, Universidad Carlos III

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