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¿Es el fin de la escuela tal y como la conocemos?

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Impacto del COVID-19 en la Docencia y el Aprendizaje

“La transformación del sistema escolar causada por la pandemia COVID-19 impone una nueva forma de afrontar la educación y el aprendizaje que ha generado dilemas tanto como oportunidades.” Las consecuencias y cambios en las prácticas educativas debido al COVID-19 son notorios. Este artículo examina estos efectos, resaltando los retos e implicaciones de la situación.

  • “La innovación pedagógica no solo se refleja en el uso de tecnología sino también en cómo los aprendices y docentes interactúan.”
  • El artículo destaca que “la educación digital ha supuesto un cambio radical, poniendo al estudiante como centro activo del proceso educativo”.
  • “Se está poniendo aún más de manifiesto la brecha entre los estudiantes en función de sus capitales cultural y económico.” Los padres con mayores recursos pueden proporcionar herramientas tecnológicas adicionales, como internet sólido e incluso servicios educativos privados online.
  • “La clase invertida es una propuesta que consiste en que el alumnado aprenda el contenido de cada lección o tema por medio de un vídeo seleccionado”. Se fomenta la toma de responsabilidad autónoma y crítica del estudiante.
  • “Se trata también de ir más allá del mero aprendizaje de la mecánica de resolución de problemas.” Los estudiantes pueden participar en proyectos, investigaciones o trabajos que vinculen conocimientos científicos con realidades contemporáneas.
  • “Dar un impulso a la lectura”. Estudios recomiendan que los estudiantes lean una cantidad significativa de libros al año y se involucren en prensa generalista. La literatura es fundamental para las materias como Historia o Literatura.

“Sería perfectamente posible trabajar por proyectos . De esta manera se rompe la separación entre materias.” Proyecto basados son una alternativa al aprendizaje tradicional y promueven un enfoque holístico de las asignaturas. La escuela debe ser clave para fomentar el desarrollo individual, social y cultural.

“La escuela debería estar a la vanguardia del cambio hacia una sociedad libre e inteligente.” Con un diseño pedagógico que reconozca y valore las nuevas oportunidades educativas, se puede crear una comunidad más sólida en torno al proceso de aprendizaje. Se necesitan espacios físicos y virtuales para fomentar la lectura, el debate y la colabora0rción.

“¿Qué hacer con este tiempo disponible?”

“La escuela debería ser clave en la creación de una sociedad donde las personas son libres, solidarias y conscientes.” La respuesta a esta pregunta es multifacética e implica un cambio significativo tanto en lo que estudiamos como cómo interactuamos con nuestros compañeros. Es momento para reconsiderar estrategias educativas para beneficiar el desarrollo integral humano.

Preguntas frecuentes

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FAQs sobre Impacto del COVID-19 en la Docencia y el Aprendizaje

Impacto del COVID-19 en la Docencia y el Aprendizaje

“La transformación del sistema escolar causada por la pandemia COVID-19 impone una nueva forma de afrontar la educación y el aprendizaje que ha generado dilemas tanto como oportunidades.”

¿Cómo se está poniendo en manifiesto la brecha entre los estudiantes por capital cultural e económico durante la educación a distancia?

“La educación digital ha supuesto un cambio radical, poniendo al estudiante como centro activo del proceso educativo”. Sin embargo, se está observando una brecha más evidente entre los estudiantes según sus recursos culturales y económicos.

¿Qué es la clase invertida?

“Se trata también de ir más allá del mero aprendizaje de la mecánica de resolución de problemas.” La clase invertida fomenta que los estudiantes tomen responsabilidad autónoma y crítica, aprendiendo contenidos a través de vídeos previamente seleccionados.

¿Qué papel juega la literatura en las materias como Historia o Literatura?

“Dar un impulso a la lectura”. Se recomienda que los estudiantes dediquen tiempo para leer una cantidad significativa de libros al año y participar activamente con prensa generalista.

¿Qué se puede hacer utilizando el aprendizaje basado en proyectos?

“Sería perfectamente posible trabajar por proyectos, de esta manera se rompe la separación entre materias.” Proyecto-basados son una alternativa al aprendizaje tradicional que promueve un enfoque holístico.

¿Qué papel debe desempeñar la escuela como vanguardia del cambio hacia sociedades libres e inteligentes?

“La escuela debería estar a la vanguardia del cambio hacia una sociedad libre e inteligente.” Para fomentar un desarrollo integral, es clave que las instituciones educativas sean espacios para el debate y colaboración.

“¿Qué hacer con este tiempo disponible?”

“La escuela debería ser clave en la creación de una sociedad donde las personas son libres, solidarias y conscientes.” Es momento para reconsiderar estrategias educativas que beneficiarán el desarrollo humano integral.

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Texto original (2020)

La crisis derivada del COVID-19 ha alterado radicalmente el modo en que la docencia y el aprendizaje se realizan. En este artículo analiza las implicancias de dicha situación, destaca las oportunidades para mejorar el funcionamiento educativo a través de nuevas prácticas pedagógicas y considera los desafíos que presentan estas reformas en diferentes niveles educativos. ARTÍCULO COMPLETO: “La transformación del sistema escolar causada por la pandemia COVID-19 impone una nueva forma de afrontar la educación y el aprendizaje que ha generado dilemas tanto como oportunidades. En este contexto, parece ser momento propicio para reconsiderar nuestras estrategias educativas en beneficio del desarrollo integral humano. La innovación pedagógica no solo se refleja en el uso de la tecnología sino también en cómo los aprendices y docentes interactúan, adaptándose a un nuevo paradigma que pone al estudiante como centro activo. Aunque desconocemos completamente las consecuencias a largo plazo del virus, podemos aprovechar esta oportunidad para fomentar la autonomía de los estudiantes y promover prácticas educativas más inclusivas y participativas.”

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

FREEPIK2 / Shutterstock

La crisis derivada de la COVID-19 está suponiendo un cambio radical en el modo de afrontar la docencia y el aprendizaje. Es obvio que aún carecemos de información suficiente para saber cómo se está resolviendo este problema en los diferentes niveles educativos.

Es posible que estemos ante un mero paréntesis tras el cual volveríamos al sistema de siempre. Sin embargo, una situación tan excepcional como la actual podría ser una inigualable ocasión para mejorar el funcionamiento de nuestra escuela.

Por lo pronto, se está poniendo aún más de manifiesto la brecha que separa a los alumnos en función de sus capitales cultural y económico. Los padres –más bien madres– con altos niveles educativos se pueden convertir en tutores de sus hijos. Quienes gozan de mayor capacidad económica pueden contar con una buena conexión a internet, varios ordenadores en el hogar y la posibilidad de contratar profesores particulares online.

Lecciones en la red

Los progenitores con hijos en edad escolar están teniendo ocasión de comprobar las excelentes lecciones que se pueden encontrar en la red. Con el apoyo de un par de cámaras, una iluminación adecuada y –si es el caso– con paquetes informáticos, los creadores de estas lecciones son capaces de conseguir que la gente aprenda. Lo bueno de esta enorme cantidad de vídeos es que cada cual puede elegir el que más convenga a su estilo de aprendizaje.

Las tecnologías de la información y de la comunicación pueden posibilitar que el centro de gravedad de los procesos de enseñanza-aprendizaje se traslade de la persona que enseña a la que aprende. Esta es la propuesta de la clase invertida, que consiste en que el alumnado aprende el contenido de cada lección o tema por medio de un vídeo seleccionado por el profesor –o preparado por él– fuera del horario lectivo, de manera que en la sesión siguiente se aclaran sus contenidos a partir de las dudas o sugerencias planteadas por los estudiantes.

Tiempo dedicado al aprendizaje autónomo

Si la clase presencial consiste en trabajar lo que se ha visto en casa (o simplemente fuera del aula o al margen de la presencia del profesor), lo más probable es que el tiempo dedicado a este aprendizaje autónomo sea muy superior al estrictamente presencial. Una enseñanza de este tipo requiere redefinir radicalmente el rol del profesor.

Con estos conocimientos adquiridos autónomamente sería posible analizar o investigar temas que, de un modo consensuado, se planteen desde el grupo de alumnos junto con su profesor. En definitiva, se trataría de ir más allá del mero aprendizaje de la mecánica de resolución de problemas y conectar el conocimiento científico con la realidad (por ejemplo, y dependiendo de la edad de los estudiantes, en el caso de las Matemáticas se podría trabajar con datos del Instituto Nacional de Estadística).

Pero aprender no es solo o fundamentalmente escuchar o ver a un profesor en el aula o en internet. Consiste también en leer, investigar y, por qué no, memorizar lo que haya que memorizar. Comprender materias como la Historia o la Literatura requiere, quizás más que ver vídeos, leer libros y artículos de revistas especializadas (y no me olvido de la importancia de leer en las materias de ciencias).

Dar un impulso a la lectura

Una situación como la actual debería traducirse en un impulso a la lectura. Un estudiante a partir de primero de la ESO –y quizás mucho antes– debería leer un mínimo de treinta o cuarenta libros a lo largo del año natural. Y, claro está, conviene no olvidar la creciente importancia de la lectura de la prensa generalista.

Hasta ahora estamos hablando de asignaturas. Sería perfectamente posible trabajar por proyectos. De esta manera se rompe la separación entre materias al globalizar los contenidos curriculares. También cabe la alternativa de introducir otras maneras de trabajar que formalmente son consideradas como asignaturas. Este sería el caso de la llamada monografía del Bachillerato Internacional o del trabajo de investigación del Bachillerato en Cataluña.

Reducir las horas de clase

En estas condiciones, ¿por qué se habría de ir todos los días a clase o tener tantas horas diarias de docencia? Se podría reducir considerablemente el número de horas que el alumno pasa en clase. Si, por ejemplo, alguien tiene que hacer un trabajo sobre Zurbarán, sería aconsejable que dedicara unas cuantas jornadas a visitar el museo de El Prado o acceder a recursos online de los museos.

Parte de estas propuestas requerirían cambiar la arquitectura de nuestros centros: precisaríamos más espacios y más cómodos para poder leer, salas para debatir en pequeños grupos, más laboratorios, más salas de música.

Menos presencia del profesor

Una enseñanza con menos presencia del profesor y menos localizada en el aula es toda una invitación a la autonomía de las personas, a su capacidad para organizar sus tiempos. En una memorable conferencia en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1930, John Maynard Keynes hablaba de que al cabo de cien años los avances tecnológicos serían tales que bastaría con trabajar quince horas a la semana. Esto plantearía a la humanidad el problema de qué hacer con tanto tiempo libre.

Quizás uno de los problemas más graves del confinamiento sea justamente este: ¿qué hacer con este tiempo disponible? De nuestra experiencia escolar deberíamos aprender a dedicar tiempo diario a la lectura (y no solo de textos literarios), a la conversación inteligente (habitual en el buen lector), a conocer los avances científicos y tecnológicos, al disfrute y práctica de las artes, al cuidado de los demás y de nuestro medioambiente, a la práctica del deporte…

En definitiva, la escuela debería ser clave en la creación de una sociedad de personas libres y solidarias.

The Conversation

Rafael Feito Alonso recibió fondos -una ayuda a la investigación- del Ministerio de Economía para hacer una investigación sobre la Educación Secundaria de Adultos entre 2011 y 2013.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Rafael Feito Alonso, Catedrático de Sociología, Universidad Complutense de Madrid