¿Es usted capaz de reconocer claramente un medio de desinformación?
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Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Debate sobre la Desinformación
Tabla de contenido:
El debate internacional acerca de los medios manipulados para difundir información falsa ha estado prominente en recientes años, especialmente relacionado con las leyes que buscan combatir dichas campañas y reducir su influencia.
Directiva del Ministerio Español
El Boletín Oficial de la Administración General del Estado (BOE), el 5 de noviembre, publicó una directiva emitida por el Ministerio con competencias en Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. En ella se solicita promover acciones contra la desinformación.
Percepción del Sector Comunicativo
Mientras los profesionales de comunicación, según un estudio titulado «Desinformación: retos profissionales para el sector comunicativo», se muestran en su mayoría contrarios a la idea de regulación que podría considerarse obsoleta o incluso reprimenda libertad expresiva.
Connotaciones del Concepto ‘Desinformación’
El término «desinformación» se ha extendido ampliamente para referirse a cualquier tipo de información errónea, independientemente de su contexto o propósito.
Asimismo, en colloquialismos refiere también a medios con editoriales claras que tienden a dar más visibilidad y interpretar la información para beneficiarse políticamente. Estos actores buscan generar una narrativa perjudicial contra un adversario.
Medios de Desinformación
Son medios que imitan las características propias del periodismo para promover propaganda, falsificando o distorsionando contenidos sin revelar su estructura y objetivos.
El uso de autoría ficticia se emplea en muchos publicaciones para justificar opiniones potencialmente dañinas sin ofrecer la experiencia especializada requerida por el tema tratado.
Características y Identificación de los Medios de Desinformación
Estos medios suelen tener nombres relacionados directamente con sus causas políticas, empleando jerga coloquial para asociarse éticamente a la opinión dominante.
No identifican el autor o fuente y presentan un contenido que puede estar alineado ideológicamente con alguna formación política, aunque no siempre se identifique claramente la relación entre los dos. Se crea una realidad basada en «hechos alternativos» a través de distorsiones.
Están vinculados directamente y indirectamente mediante redes sociales para mantener su influencia, mejorando el posicionamiento digital y presentando continuidades ideológicas.
Estudio sobre Junk News en Campaña Electoral Española
«Junk news and fake media during the Spanish election campaign» reveló que solo cinco páginas con estas características difundían, durante la campaña electoral de las últimas elecciones generales, un promedio diario de 42.7 piezas susceptibles de contener desinformación.
Continuidad y Tendencia Positiva
La presencia continua y la tendencia creciente hacia los medios manipulados es indiscutible, con una participación social en el contenido que ha aumentado un 102 % desde las elecciones presidenciales de EEUU a finales del decenio pasado.
Importancia de la Conciencia y Difusión
Conocer estos medios como fuente es un reto para que no caigan en ellos, evitando caer ante ideologías extremas a través de una educación constante sobre cómo identificarlos.
Leticia Rodríguez Fernández ha trabajado con la divulgación y el aumento del conocimiento público como herramientas fundamentales para contrarrestar las amenazas que representa la desinformación en sociedad. Aunque no trabaja ni recibe financiación directamente de organizaciones beneficiadas por dichos medios, promueve un compromiso con el periodismo legítimo y responsable como respuesta ante esta situación.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es la desinformación?
La desinformación se refiere a información errónea difundida intencionalmente para engañar o manipular al público.
Por qué las leyes contra la desinformación son controvertidas
Mientras los profesionales de comunicación están divididos, muchos consideran que tales regulaciones podrían infringir derechos fundamentales como la libertad de expresión.
¿Cómo se han utilizado medios para crear desinformación?
Medios manipulados imitan las características del periodismo pero difunden propaganda y distorsiones, a menudo con autoridad ficticia.
Cómo se pueden identificar los medios de desinformación
Las páginas no autenticadas suelen estar asociadas ideológicamente y utilizan redes sociales para propagarse, presentando versiones distorsionadas del «hecho».
Cómo se ha cuantificado la presencia de desinformación durante campañas electorales?
«Junk news and fake media during the Spanish election campaign» mostró que un número limitado pero significativo de páginas difundían regularmente contenido potencialmente engañoso.
¿Cómo evolucionó la tendencia en torno a los medios manipulados?
Ha habido un incremento del 102% desde las elecciones presidenciales de EEUU, sugiriendo una creciente influencia negativa.
¿Cómo puede el público protegerse ante la desinformación?
A través del conocimiento y educación continua sobre cómo identificar medios manipulados, se pueden evitar caer en ideologías extremas.
¿Quién es Leticia Rodríguez Fernández?
Leticia está comprometida con la divulgación y el aumento del conocimiento público para contrarrestar las amenazas representadas por la desinformación.
El debate sobre la desinformación parece haberse centrado los últimos tiempos en una legislación que contribuya a reducir las campañas orquestadas. El BOE publicó el pasado 5 de noviembre una orden del Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática en la que aboga por “actuar contra la desinformación”. No hay que olvidar que estas campañas vienen normalmente de fuera de España.
Las opiniones e interpretaciones sobre un nuevo marco regulatorio son muy amplias, aunque desde el sector de la comunicación la mayoría de profesionales se muestran contrarios, como se refleja en el estudio Desinformación: retos profesionales para el sector de la comunicación, ante la posibilidad de que quede obsoleta en poco tiempo o que su interpretación suponga una reducción de la libertad de expresión.
Popularmente se ha extendido el uso del concepto “desinformación” para referirse a cualquier información falsa o errónea, independientemente de su contexto u objetivo. Por extensión, y de manera coloquial, se aplica también a aquellos medios con líneas editoriales claramente definidas que suelen dar mayor visibilidad o interpretar la información en función de la misma.
Sin embargo, la desinformación tiene como finalidad generar una narrativa que afecte al adversario y beneficie al propagandista. Todo ello ejecutado de una manera poco obvia, en la sombra, como lo es cualquier táctica de propaganda negra en la que la fuente no es identificable.
¿Qué es?
Podríamos definir como medios de desinformación aquellas páginas web que adoptan la estética y forma de medios de comunicación para difundir propaganda y cuyos contenidos falsos, distorsionados o valorativos, contribuyen a beneficiar una causa política o social.
El uso del concepto “medio” no es casual. A diferencia de otras páginas con el mismo objetivo fraudulento que desaparecen con el tiempo, estas son permanentes y, como camaleones, asumen características propias de un medio de comunicación. De manera que al llevar sus publicaciones a redes sociales alcanzan gran viralidad sin que los usuarios ahonden en su verdadera arquitectura.
¿Cómo identificarlos?
Autoría de los contenidos. La mayoría de sus publicaciones no presenta un autor concreto. Se emplea el término “redacción” e incluso se crean identidades ficticias de supuestos periodistas extrayendo fotografías de bancos de imágenes. Esta argucia se usa sobre todo en los contenidos de opinión, los más dañinos. No se aporta un currículum, ni justificación que exponga que esa opinión es de un experto en la materia.
Nombres de las secciones “politizados”. Su arquitectura es puramente propagandística con nombres muy politizados relacionados directamente con sus causas. Se llegan a emplear expresiones coloquiales que ningún medio de comunicación utilizaría por pura ética.
Viven de las redes sociales. Se alimentan del tráfico indirecto de las redes sociales y de su vinculación a otras webs de noticias falsas. Así mejoran su posicionamiento digital y correlacionan sus contenidos para dar continuidad a su relato, al mostrar que su visión es compartida por otras webs y comunidades.
Se configura una red que sirve a la burbuja informativa y refuerza las líneas ideológicas. El problema no es la existencia de una página con esas características, sino la continua diseminación de su discurso a través de varias páginas que además de generar repetición, promueven la adhesión.
Según el estudio Junk News y medios de desinformación en la campaña electoral del 10-N solo cinco webs con estas características llegaban a difundir durante el periodo de campaña de las últimas elecciones generales en España una media de 42.7 piezas diarias susceptibles de contener desinformación.
Permanencia y tendencia positiva
A pesar de que la desinformación podría parecer en sus orígenes un fenómeno puntual, vinculado mayoritariamente a las campañas electorales, la permanencia y su crecimiento exponencial son indiscutibles. Los usuarios interactúan con esta información, la comparten y la toman como referencia.
Según un estudio de Digital New Deal (2020), la participación y en el compromiso con estos contenidos aumentó un 102 % desde las elecciones a la presidencia de EE UU de 2016. En España llama, además, la atención el tráfico directo de estos sitios web, es decir, el acceso a estas páginas sin mediación de redes sociales, que supone en algunos casos más de la mitad de su audiencia. Podría interpretarse que los usuarios acceden directamente a ellos como fuente informativa, considerándolos, por tanto, sus medios de referencia.
Mientras se delimitan medidas institucionales que puedan dar respuesta a esta situación, la divulgación y la concienciación son nuestras únicas herramientas para que la sociedad no caiga en estas trampas, convirtiéndose en rehén de ideologías extremas.
Leticia Rodríguez Fernández does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organisation that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Leticia Rodríguez Fernández, Docente y directora del Grado en Comunicación Corporativa, Protocolo y Organización de Eventos, Universidad Nebrija