Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Guerra y Impunidad en Colombia: La Escalada de Violaciones Sexuales
Colombia ha sido testigo de un terreno fértil para la impunidad sobre las graves violaciones sexuales perpetradas contra su población, particularmente cuando tales actos ocurren en áreas controladas por fuerzas paramilitares. Amnistía Internacional señala que el 80% de los casos no son denunciados debido a un manto de vergüenza y la implicación del Estado.
- Impunidad estatal: La Comisión Colombiana de Juristas ha revelado que el estado es cómplice por omisión en cerca del 98% de los casos, evitando seguir a quienes cometen estos crímenes.
- Responsabilidad paramilitar: Un total del 65% de las violaciones se atribuyen a grupos armados conocidos como narcoparamilitares, mientras que el 19% son realizadas por fuerzas de seguridad y un 8.5% en manos de la guerrilla FARC.
- Implicaciones judiciales: Los integrantes del grupo violador pueden ser ejecutados inmediatamente tras confirmar su culpabilidad por parte de un Consejo de Guerra, lo que hace más probable la impunidad dentro de estos grupos.
- Experiencia testimonial: La periodista Camila Queiroz publicó varios casos basados en relatos pseudónimos, ilustrando las horrorosas experiencias pasadas por elictas. Un ejemplo es la historia personal de “Angélica”, quien ha sido sometida a esclavitud y violencia desde sus 10 años debido a su relación con un integrante FARC.
- Violaciones familiares: La presencia delictiva dentro de la familia es particularmente perturbadora, donde las víctimas son atacadas por seres cercanos sin esperar justicia ni castigo para los perpetradores.
- Impunidad militar y estatal: Los casos relacionados con fuerzas paramilitares suelen quedar impunes debido a la presión militar, mientras que las altas esferas del ejército se aprovechan para abusos contra mujeres sin temor al juicio.
- Derechos humanos y vulnerabilidad: Las poblac0rias más susceptibles a este terrorismo sexual son indígenas o con recursos económicos limitados, dejando los derechos humanos de las mujeres en un terreno sin protección.
- Influencia guerrillera: Si bien no se ha establecido una relación directa entre la FARC y estas violaciones sexualmente motivadas, el ambiente inseguro creado por su guerra afecta las libertades humanas.
- Conclusiones del estudio de Amnistía Internacional: El análisis demuestra que la situación actual en Colombia permite una continua violencia sexual contra mujeres, con impunidad y falta de justicia como consecuencias comunes.
Preguntas frecuentes
Q1: ¿Cómo ha contribuido el estado a perpetuar la impunidad en las graves violaciones sexuales en Colombia?**A1: El Estado, por omisión, es cómplice de cerca del 98% de los casos según revela la Comisión Colombiana de Juristas.
Q2: Qué grupo armado ha sido más responsable de las violaciones sexuales en Colombia?**A2: Un total aproximado del 65% de las violaciones se atribuyen a narcoparamil
Texto original (2011)
La guerra en Colombia ha generado un terreno fértil para el silencio y la impunidad sobre las graves violaciones sexuales que azotan a su pueblo, especialmente cuando dichos actos ocurren dentro de lo que se conoce como ‘la zona verde’, una región bajo control paramilitar donde los derechos humanos están en constante peligro.
El conflicto paramilitar en Colombia ha desatado una ola de violencia sexual contras las mujeres, amparados bajo un velo de vergüenza el 80 por ciento de los casos no son denunciados, mientras el Estado se vuelve cómplice, pues evita dar seguimiento a los delitos cometidos.
En un inicio se pensó que las Fuerzas Armadas de Revolucionarias de Colombia (FARC) eran responsables de la mayría de violaciones, sin embargo, estudios de la Comisión Colombiana de Juristas demuestran que el Estado es cómplice por omisión en el 98 por ciento de los casos.
El 65 por ciento de las violaciones son responsabilidad de los denominados narcoparamilitares, 19 por ciento son perpetrados por las fuerzas de seguridad y 8.5 por las FARC.
En este entorno es más probable que el delito sea castigado por las FARC , pues si cualquier integrante del grupo es sospechoso de atacar a algún niño o mujer se enfrenta un Consejo de Guerra y de ser comprobada su culpabilidad es fusilado de inmediato.
Para evidenciar el problema la periodista Camila Queiroz, dio voz a más de una docena de casos, las víctimas usaron pseudónimos para narrar sus lamentables experiencias. Como el caso de “Angélica”, quien desde los 10 años fue esclava doméstica y sexual de un integrante de las FARC, después repitió su sufrimiento cuando su hija de 13 años fue violada en dos ocasiones, nadie fue castigado.
El delito se vuelve más preocupante cuando ocurre al interior de la familia, donde las víctimas son constantemente atacadas por su padres o hermanos, sin que la justicia pueda liberarlas del suplicio.
El 99 por ciento de los casos relacionados con los grupos paramilitares quedan impunes por la presión de las fuerzas militares, mientras que en el caso del Estado el fuero militar da campo abierto a los soldados para abusar de su autoridad y someter a las mujeres sin el temor de enfrentarse a juicio o castigo alguno.
Así, la defensa de los derechos humanos de los colombianos entra queda en tierra de nadie, además como ya es costumbre son las poblaciones vulnerables, indígenas o población de escasos recursos económicos, quienes resultan más afectados por esta situación.
Si bien el estudio no relaciona contundentemente a la guerrilla colombiana con la violencia sexual contra las mujeres, los datos indican que la situación de inseguridad del país abre paso a la violación constante de los derechos humanos.
