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Inmunidad y longevidad: tenemos mucho que aprender de los murciélagos

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

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Los murciélagos: Maestros en la gestión viral y sus implicaciones para la salud humana

Esempa Ambiental de Alcalá de Henares, Diciembre de 2023.

  • El ser humano asociado al desarrollo agrícola se enfrentó a enfermedades transmitidas por animales domésticos y sus parásitos desde hace miles de años. Entre estas, las zoonóticas como la lepra, peste bubónica, tuberculosis pulmonar crónica, fiebre amarilla, difteria lobotomía, sarampión e influenza representan aproximadamente el 60% de enfermedades infecciosas. Esto se debe a que estos organismos pueden transmitir genes entre especies.
  • Los murciélagos son excepcionales maestros en este intercambio génico, conocido como transferencia horizontal. Los virus con cápsulas proteicas permiten la incorporación de material genético cruzado y los murciélagos tienen elevadas tasas tolerantes a estos patógenos.
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  • Religiosión Ambiental:
    • La gente ha percibido erróneamente que los murciélagos poseían poderes siniestros, reflejando un sentido cultural de lo desconocido.
  • Migraciones y Colonias:
    • Con una amplia gama habitual del tercer continente (excepto Antártida), más de 1400 especies existentes, representan un gran volumen genético.
    • La densidad elevada en las colonias promueve la rápida transmisión viral y es una condición ideal para el desarrollo inmune.
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  • Longevidad:
    • Los murciélagos demuestran una longevidad sorprendente, con algunos viviendo hasta cerca de 40 años. A diferencia de otros mamíferos de tamaño similar, las especies del orden Chiroptera tienen vida más prolongada.
  • Inmunidad Viral:
    • El letargo y la interacción social permiten una transmisión eficiente de patógenos, fomentando un desarrollo inmune sin síntomas evidentes en los murciélagos.
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  • Evolución Inmunológica:
    • Las adaptaciones moleculares del murciélago, como el control de la inflamación y tolerancia a fragmentos celulares expulsados por senescencia celular (autodiaspultos), se han sugerido que juegan un papel crucial en su longevidad.

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  • Contribuciones Económicas:
    • A pesar de no estar directamente asociados con beneficios económicos, los murciélagos representan una fuente vital para la comprensión y el desarrollo potencial de terapias médicas.
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  • Conclusión:
  • La investigación en murciélagos ofrece perspectivas únicas que podrían ser clave para el manejo de enfermedades relacionadas con la edad y las pandemias virales emergentes. Su estudio es relevante no solo desde un punto de vista biológico, sino también como fuente potencial para avances terapéuticos.

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Preguntas frecuentes

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FAQs: Bats and Their Impact on Viral Management

Frequently Asked Questions about Bat Ecology, Diseases Transmitted by Bats, and Human Health Implications

What role do bats play in the transmission of zoonotic diseases to humans?

Bats act as natural reservoirs for a variety of viruses that can be transmitted to humans. The high rates of virus incorporation via transfer horizontal genetics, combined with their ability to tolerate these pathogens without showing symptoms due to unique immune responses like the development in communal living conditions and letagosis, increase this risk.

How do social behaviors of bats contribute to disease transmission?

Bat colonies are densely populated environments where close contact is common. This setup promotes efficient virus transfer among individuals with minimal signs of illness, making it an ideal breeding ground for viruses and a concern regarding public health.

What adaptations do bats have that contribute to their longevity?

Bats possess immune system features such as controlled inflammation, senescence cellular ejection (autodiaspulsios), and other molecular mechanisms. These adaptions are believed to play a key role in the bats’ notably extended lifespans compared to their body size.

How does bat longevity potentially contribute to human health?

Understanding how bats manage diseases and maintain robust immune systems could provide insights into similar biological processes that might benefit humans, particularly in aging-related conditions. Research on their unique adaptations may inspire medical advances.

Why are the evolutionary aspects of bat immunity important for understanding disease transmission?

Studying how bats have evolved to tolerate pathogens without succumbing to illness gives us clues about potential mechanisms that could prevent or mitigate diseases in other species, including humans. It may help uncover new approaches for managing viral outbreaks and age-related health issues.

How might bats contribute to economic factors through their ecological role?

While not directly stating an economically beneficial aspect, the implication is that studying bat biology could lead to medical breakthroughs. Such research has potential long-term healthcare cost savings and can foster developments in treatments for various diseases.

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This FAQ document focuses on the relationship between bats, their role as zoonotic disease vectors, social behavior within colonies facilitating transmission without apparent illness manifestation, and how these features may provide insights into human health. It touches upon bat longevity adaptations that could be of medical interest to humans regarding aging-related conditions and maintains a purely factual tone based on the provided document’s content, excluding hypothetical benefits or modernizations not present in it.


Texto original (2020)

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Shutterstock / Photoongraphy

Cuando el ser humano se convirtió en agricultor y ganadero empezó a vivir cerca de animales domésticos y de sus enfermedades. Lepra, peste, tuberculosis, tifus, difteria, sarampión y gripe saltaron a nosotros desde cabras, cerdos y vacas.

Aproximadamente el 60 % de todas las enfermedades infecciosas son zoonóticas (es decir, de origen animal). Estas infecciones, en ocasiones, transmiten genes de unas especies a otras. Esta incorporación de material genético de forma transversal se conoce como “transferencia horizontal”.

Los virus, paquetes de genes envueltos en una cápsula de proteínas, son los responsables de esta transferencia de material genético entre especies.

Cada especie está definida por su genoma, pero a lo largo de la evolución este se expande y encoge como un acordeón. Los genes saltarines que pasan de una especie a otra se denominan “transposones”.

Los murciélagos son maestros en la gestión de transposones.

Por si creen que solo los murciélagos almacenan virus, conviene recordar que unos animales cuyos productos finales probablemente aman, los cerdos, están llenos de retrovirus endógenos porcinos, que pueden infectar a cualquier ser humano en el que se introduzcan.

El problema de los murciélagos es que tienen mala prensa.

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Figura 1. Los grandes linajes de los quirópteros. Modificado de Gorbunova et al. 2020.

Hay más de 1400 especies de murciélagos (Figura 1) que habitan en todos los continentes –excepto en la Antártida– y representan más del 20% de las especies de mamíferos del mundo. La mayoría de ellos permanecen activos durante la noche y viven en lugares tenebrosos como cuevas, pozos, edificios abandonados y árboles huecos. Esto ha provocado que, durante siglos, la gente creyera que poseían poderes siniestros.

Además de desempeñar funciones vitales en los ecosistemas, de ser los únicos mamíferos capaces de volar con radar, y de que algunas especies pueden alcanzar velocidades de hasta 160 km/h –lo que los convierte en los mamíferos más rápidos–, una de las propiedades más sorprendentes de los murciélagos es su longevidad.

En general, la vida máxima de las especies se correlaciona positivamente con la masa corporal, por lo que las más grandes tienden a tener una vida más larga.

Sin embargo, muchas especies de murciélagos tienen una esperanza de vida de 30 a 40 años. Otras, de alrededor de 20 años, lo que es mucho para animales de su tamaño.

En general, los murciélagos viven mucho más tiempo que los mamíferos terrestres de tamaño similar (Figura 2).

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Figura 2. Relaciones entre la vida media y la masa corporal en mamíferos. Los puntos rojos corresponden a los murciélagos; los círculos negros corresponden al resto de los mamíferos. La escala es logarítmica. Todos los murciélagos caen por encima de la línea de regresión para los mamíferos, ya que viven más que otros mamíferos de tamaño similar. Modificada a partir de Healy et al. 2014.

Esa longevidad la consiguen pese a que son huéspedes ancestrales de muchos virus mortales, incluidos los virus de la rabia, el ébola, Marburgo, Nipah y Hendra. Las recientes transmisiones zoonóticas de SARS-CoV, MERS-CoV y SARSCoV-2 son coronavirus procedentes de murciélagos que fueron transmitidos por ellos a otras especies, y luego pasaron a los humanos.

Sorprendentemente, estos virus son tolerados por los murciélagos y no causan patología. Incluso la inoculación experimental de murciélagos con algunos de los virus más mortales solo les provoca infecciones subclínicas.

¿Qué mecanismos biológicos hacen que los murciélagos puedan resistir tales patógenos? ¿Por qué desarrollaron semejante tolerancia a los virus?

Probablemente la evolución de la inmunidad de los murciélagos se deba a su estilo de vida, que promueve la transmisión rápida de los virus.

Los murciélagos viven en colonias grandes y densas que perduran muchos años, lo que crea un terreno ideal para la transmisión de patógenos. Los individuos pasan períodos de descanso colgados muy juntos en el techo de una cueva, bajo un puente o en la oquedad de un árbol. El tamaño de la colonia puede variar desde unos pocos individuos hasta cientos de miles. Esta es la densidad más alta entre los mamíferos, con la excepción quizás de los humanos en las grandes metrópolis. Los murciélagos viven hacinados desde hace entre 60 y 70 millones de años, mientras que los humanos se reúnen en megápolis desde hace apenas un siglo.

Las razones detrás de la larga vida de los murciélagos siguen siendo objeto de debate, fundamentalmente basadas en dos líneas de hipótesis: su historia evolutiva y los estudios moleculares.

Los murciélagos tienen varias características que favorecerían la selección de bajas tasas de mortalidad, incluidas las camadas pequeñas, el uso de cuevas –un entorno más seguro–, el vuelo que les permite escapar de los depredadores y (en muchas especies) la capacidad de hibernar o entrar en estado de letargo.

El letargo está relacionado con la longevidad en otras especies y puede proteger al animal de episodios de inanición.

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Figura 3. Dentro de las colonias, los murciélagos practican limpiezas mutuas antiparasitarias empleando la lengua, lo que facilita la transmisión de los patógenos a través de las mucosas y, con ello, el desarrollo de inmunidad. Una pequeña colonia de murciélagos Townsend en el Monumento Nacional Lava Beds, California.
Shawn Thomas, NPS / Flickr

La mayoría de los mecanismos moleculares que han evolucionado para proteger a los murciélagos de los virus probablemente contribuyan a su larga vida. Una reciente investigación sugiere que la capacidad de los murciélagos para controlar la inflamación puede ser una causa importante de su longevidad.

Los murciélagos, un grupo monofilético muy antiguo (Figura 4), han desarrollado adaptaciones únicas que contrarrestan la inflamación. La inflamación es un impulsor de múltiples patologías relacionadas con la edad, que incluyen enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedad de Alzheimer y diabetes.

Los factores que desencadenan la inflamación incluyen virus, bacterias del microbioma, células senescentes y autoproductos del daño celular, como los desechos que contienen ADN celular y proteínas. Reducir la inflamación debido a cualquiera de estos factores puede fomentar la longevidad.

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Figura 4. Los murciélagos (Chiroptera) forman un grupo monofilético que se separó muy pronto del grupo de mamíferos placentarios de superorden Laurasiatheria. De acuerdo con la filogenia genético molecular, dentro del grupo hay dos subórdenes, Yangochiroptera, formado por la mayoría de las familias de micromurciélagos, y Yinpterochiroptera, formado por los megamurciélagos y seis de las familias de micromurciélagos. Modificada a partir de Tsagkogeorga et al. 2013.

La respuesta inmune innata es la primera línea de defensa contra los virus. Los murciélagos tienen una respuesta de interferón robusta a los virus ARN que además se expresa en una gama más amplia de tejidos en comparación con otros mamíferos.

La evolución de los murciélagos parece haber atenuado específicamente los mecanismos de reacción frente al ADN citoplasmático de origen vírico y mitocondrial cuya presencia se ha relacionado con afecciones relacionadas con la edad como la aterosclerosis, la degeneración macular, y la enfermedad de Parkinson. Han desarrollado una tolerancia especial a los fragmentos de ADN cromosómico nuclear expulsados al citoplasma durante la senescencia celular.

Estos fragmentos contienen genes “parásitos” (transposones), que se han asociado con una variedad de enfermedades autoinmunes en humanos. Por otro lado, estos transposones de ADN se encuentran en invertebrados, pero generalmente están inactivados en los genomas de mamíferos salvo en los murciélagos. Es decir, los murciélagos se han convertido en maestros de la gestión de transposones y no les representa problema alguno la promiscuidad genética derivada de sus infecciones virales.

En resumen, además de servir como reservorios de enfermedades mortales y de albergar virus similares al SARS-CoV-2, los murciélagos tienen mucho que ofrecer a la humanidad. Si se necesitan investigaciones susceptibles de desarrollar nuevas terapias para tratar afecciones relacionadas con la edad y promover la longevidad, en los murciélagos puede estar la clave.

Para hacer frente a los desafíos que presenta nuestro nuevo estilo de vida y poder resolver lo que parecen ser los dos mayores desafíos médicos del siglo XXI: el aumento de las pandemias virales y la prevalencia cada vez mayor de enfermedades crónicas que comparten el envejecimiento como su mayor factor de riesgo, es muy posible que tengamos que aprender mucho de las misteriosas criaturas de la noche.

The Conversation

Manuel Peinado Lorca es responsables del Grupo Federal de Biodiversidad del PSOE.

José Miguel Sanz Anquela no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Manuel Peinado Lorca, Catedrático de Universidad. Departamento de Ciencias de la Vida e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos, Universidad de Alcalá