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Instrucciones para una historia de amor. | Historias de Hojaldras y otros panes

Para Julio y Fabiola

Instrucciones para una historia de amor:

1. Despiértese un día en la mañana, asegúrese de sí despertar, pues de lo contrario ya no habría historia.
2. Sonría al espejo y dígase en repetidas ocasiones: “Hoy voy a conocer al amor de mi vida”.
3. Quite la cara de estúpido, pues así no conocerá a nadie.
4. Regálese un buen baño, vístase con ropa limpia, perfúmese y coma algo ligero (a nadie le gustan los románticos con gases).
5. Salga a la calle.
6. Diríjase a su destino con la actitud ganadora, la sonrisa colgate y el olor de un campeón.
7. Para estas alturas, seguramente ya se dió cuenta que todo esto es una mofa.

No existen las instrucciones para crear, escribir y mucho menos para vivir una historia de amor. La magia está en conocer a alguien, enamorarse como loco, vencer a los demonios internos y seguir sonriendo. Cuando uno decide hacer público el compromiso, es por que está listo para tomar de la mano a su otra mitad de naranja y saltar juntos al vacío.
Tener a alguien en el corazón hace la vida más llevadera, más colorida, más ligera, pero tener a alguien de la mano, que comparta sueños, vivencias, sueños, espacios y la cotidaneidad provoca que el corazón se ponga grande, redondo, que la sonrisa sea más grande y que las ganas de vivir y ser felices sean eternas.

El “para siempre” y el “nunca jamás” son términos hechos para poder medir el tiempo de los sentimientos. Nunca les entiendo y termino por dejar de creerles, así que descubrí que cuando uno dice “Quiero estar para siempre contigo” en realidad está diciendo que quiere tener a esa persona de la mano lo que el “para siempre dure”. Eso me gusta más. Cuando uno ama hasta el tuétano a la otra persona, desea despertar y volver a dormir con ella, es por que se ha encontrado a la persona ideal con la cual se pueden compartir los silencios perfectos.

Así que las instrucciones para aquellos que han tomado la decisión de hacer público un compromiso privado y compartir con el resto de los mortales la fórmula de la felicidad atemporal (sí, hablo del amor por sí mismo) serían, a manera de borrador: que sus tiempos estén llenos de silencios perfectos, risas estruendosas, pasiones impetuosas. Que intenten ser la persona que son cuando están con aquella que les produce tanta felicidad y amor, sí, esa sonrisota que se nota aún esté lloviendo, con vientos o un día soleado de verano y que no pierdan la capacidad de resolver todos los problemas, aún cuando sean aquellos que nacen y mueren con el corazón.

El estado perfecto del ser humano, para los términos románticos, es cuando está perdidamente enamorado de otro ser. Quizás por eso me hace tan feliz compartir el amor, sentirlo, ser testigo de él y escribirlo. Así que levantaré mi copa y brindaré por uno de los amores más grandes que he conocido y sí, sé que su transitar estará lleno de música especial, estrellas fugaces, complicidades, pero sobre todo, de Eleutheria, para ellos dos que han decidido unirse “para siempre”.

 

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Imagen:little bue hen (CC creative commons)

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