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La clase de Davos selló el destino de Estados Unidos: Naomi Klein

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2016. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

El Neoliberalismo y la Emergencia del Extremismo en América Latina

Un artículo revisado examina cómo el neoliberalismo ha fomentado las condiciones que permitieron surgir personalidades extremistas como Donald Trump, así como movimientos nacionalistas similares. Destaca la crisis social causada por políticas desregulatorias y una exacerbación de disparidad económica derivante del deterioro del bienestar en declive. La introducción sugiere que tales eventos no solo han sido consecuencia directa, sino también facilitadores a través de estrategias electorales desmedidas.

  • La inseguridad económica y social intensificada por políticas neoliberales ha formado una base vulnerable para la propagación del extremismo.

El texto analiza las tensiones resultantes de los cambios sociopolíticos, donde un amplio espectro demográfico se siente agobiado por políticas que amplifican inequidades. Se observa cómo tales movimientos pueden ser contrarrestados con enfoques inclusivos y equitativos.

  • Se argumenta la necesidad de abordar la falta de emociones colectivas para entender mejor las motivaciones detrás del extremismo político contemporáneo.

La crisis política actual se ve como una consecuencia secundaria que ha ampliado el descontento social. Se examina cómo tales movimientos podrían ser mitigados por políticas inclusivas y equitativas, buscando un futuro más justo.

  • “Le echarán la culpa” es una narrativa extendida que desvía atención de las políticas responsables del estado actual. Se critica el fallo en abordar los problemas reales detrás del extremismo político.

La introducción sugiere aprender a través del análisis histórico y presentación, evitando repetir errores pasados que han llevado al mundo hacia un clímax de tensiones políticas. Se subraya la importancia de construir una coalición verdadera para el cambio social.

  • “El Manifiesto Dar el Salto” es mencionado como ejemplo del inicio de una cooperación multisectorial en Canadá, buscando un movimiento transformador y popular que aborde la división étnica e inclusiva. Se señala también a Bernie Sanders por su campaña democrática progresista.

La narrativa culmina con una llamada urgente al activismo, pidiendo un compromiso inmediato para construir un movimiento que contrarreste el odio y miedo extremos en la sociedad actual. Se invita a superar los prejuicios personales como paso inicial.

  • “Hagámoslo al instante” es una declaración inspiradora, señalando que no hay más tiempo para esperar y convocando activamente la acción colectiva hacia un cambio radical. Menciona figuras prominentes del progresismo como ejemplo.

“Salgamos de este shock” es una metáfora aún más fuerte que encapsula el sentido urgente y transformador del artículo, invitando al lector a unir fuerzas en contra del extremismo político surgido bajo el amparo del neoliberalismo.

Preguntas frecuentes

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Frequently Asked Questions
016. ¿Cómo pueden las políticas inclusivas y equitativas mitigar el extremismo político?
275. ¿Qué papel juega la falta de emociones colectivas en entender motivaciones del extremismo contemporáneo?
394. ¿Por qué se critica a “Le echarán la culpa” y cómo es este un sesgo político que desvía atención de problemas reales?
512. ¿Cómo ha comenzado el movimiento multisectorial en Canadá, tal como menciona “El Manifiesto Dar el Salto”, para abordar la división étnica e inclusiva?
648. ¿Qué inspiración proporcionan las figuras democráticas progresistas del pasado y presente para combatir el extremismo político hoy en día?
792. En qué medida es “Hagámoslo al instante” una declaración inspiradora que motiva la acción inmediata contra el odio y miedo, citando ejemplos del progresismo?
840. ¿Cómo se puede construir una verdadera coalición para un cambio social y cómo esto ayuda a superar prejuicios personales en este contexto de extremismo político?
956. ¿De qué manera el shock socioeconómico actual nos impulsa urgentemente hacia la acción colectiva contra el extremismo, como se sugiere con “Salgamos de este shock”?
1072. ¿Cuáles son los errores históricos cometidos que han llevado al mundo a un clímax político y cómo podemos aprender del pasado para evitar repetirlos?

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Texto original (2016)

En este artículo, se explora cómo el neoliberalismo ha contribuido al surgimiento de Donald Trump y los movimientos nacionalistas. Se examina la situación social que llevó a esta elección como un reflejo del dolor y la inseguridad sentidos por las personas en declive económico debido a políticas desregulatorias y el aumento de la disparidad, sin mencionar nombres específicos. INTRODUCCIÓN: La crisis política actual se ve como un efecto secundario del neoliberalismo que ha intensificado la inseguridad económica y social; creando una base de votantes vulnerables a narrativas populistas, mientras se examina cómo tales movimientos podrían ser contrabalanceados por políticas inclusivas y equitativas.

Le echarán la culpa a James Comey y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). Le echarán la culpa a la supresión del voto y al racismo. Le echarán la culpa a Bernie y a la misoginia. Le echarán la culpa a los otros partidos y a los candidatos independientes. Le echarán la culpa a los grandes medios por darle una plataforma, a las redes sociales por ser un altavoz y a Wikileaks por sacar los trapitos al sol.

Pero todo esto no toma en cuenta la fuerza más responsable de crear la pesadilla en la cual estamos bien despiertos: el neoliberalismo. Esa visión del mundo –encarnada por Hillary Clinton y su maquinaria– no le hace competencia al extremismo estilo Donald Trump. La decisión de poner a competir a uno contra el otro es lo que selló nuestro destino. Si no aprendemos nada más, ¿podemos por favor aprender de este error?

Esto es lo que necesitamos entender: mucha gente está adolorida. Bajo las políticas neoliberales de desregulación, privatización, austeridad y comercio empresarial, sus estándares de vida han caído drásticamente. Han perdido sus empleos. Han perdido sus pensiones. Han perdido buena parte de la seguridad social que permitía que estas pérdidas fueran menos aterradoras. Ven un futuro aún peor que su precario presente.

Al mismo tiempo, son testigos del ascenso de la clase de Davos, una ultraconectada red de multimillonarios de los sectores banquero y tecnológico, líderes electos por el voto popular que están terriblemente cómodos con esos intereses, y celebridades de Hollywood que hacen que todo se vea insoportablemente glamoroso. El éxito es una fiesta a la cual no fueron invitados, y muy dentro de sí mismos saben que esta creciente riqueza y poder de alguna manera está conectada con sus crecientes deudas e impotencia.

Para la gente que asumía la seguridad y el estatus como un derecho de nacimiento –sobre todo los hombres blancos–, estas pérdidas son insoportables.

Trump le habla directamente a ese dolor. La campaña del Brexit le habló a ese dolor. También lo hacen todos los partidos de extrema derecha en ascenso en Europa. Responden a ese dolor con un nacionalismo nostálgico y un enojo contra las lejanas burocracias económicas, ya sea Washington, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la Organización Mundial del Comercio o la Unión Europea. Y, claro, responden a él atacando a los inmigrantes y las personas de color, vilipendiando a los musulmanes y degradando a las mujeres. El neoliberalismo de élite no puede ofrecer algo contra ese dolor, porque el neoliberalismo dio rienda suelta a la clase de Davos. Gente como Hillary y Bill Clinton son el brindis de la fiesta de Davos. De hecho, ellos la organizaron.

El mensaje de Trump fue: Todo está del demonio. Clinton contestó: Todo está bien. Pero no está bien: está lejos de estarlo.

Las respuestas neofascistas a la desenfrenada inseguridad y desigualdad no se van a ir. Pero lo que sabemos de los años 30 del siglo pasado es que lo que hace falta para enfrentar al fascismo es una izquierda verdadera. Se le podría quitar buena parte del apoyo a Trump si hubiera una auténtica agenda de redistribución sobre la mesa, que enfrente a la clase multimillonaria con algo más que retórica y que use el dinero para un nuevo pacto verde. Un plan de este tipo podría crear una oleada de empleos sindicalizados bien pagados; llevar recursos y oportunidades, tan necesarios, a las comunidades afroestadunidenses e insistir en que quienes contaminan paguen para que los trabajadores vuelvan a ser capacitados y sean incluidos en este futuro.

Podría crear políticas que luchen, a la vez, contra el racismo institucional, la desigualdad económica y el cambio climático. Podría enfrentar los malos acuerdos comerciales y la violencia policiaca, y respetar a los pueblos indígenas como los protectores originales del territorio, el agua y el aire.

La gente tiene derecho a estar enojada, y una poderosa agenda de izquierda, intersectorial, puede canalizar ese enojo adonde debe estar, mientras lucha por soluciones holísticas que unifiquen a una crispada sociedad.

Una coalición así es posible. En Canadá comenzamos a construirla bajo la bandera de una agenda popular llamada El Manifiesto Dar el Salto, suscrito por más de 220 organizaciones, desde Greenpeace Canadá a Las Vidas Negras Importan-Toronto y algunos de nuestros mayores sindicatos.

La impresionante campaña de Bernie Sanders avanzó en la construcción de una coalición de este tipo, y demostró que hay hambre de un socialismo democrático. Pero al inicio la campaña falló en conectar con votantes latinos y negros de mayor edad, quienes son el sector demográfico que más sufre con nuestro actual modelo económico. Esa falla no dejó que la campaña alcanzara su máximo potencial. Esos errores pueden ser corregidos, y una audaz y transformadora coalición ya está ahí para construir sobre ella.

Esa es la principal tarea por delante. El Partido Demócrata necesita ser arrebatado de manos de los neoliberales pro empresariales o ser abandonado. Desde Elizabeth Warren a Nina Turner, a los egresados de Ocupa que llevaron la campaña de Bernie a escala supernova, este el más fuerte conjunto de líderes progresistas, promotores de una coalición, que haya habido en mi vida. Estamos llenos de líderes, como dicen muchos en el Movimiento por las Vidas Negras.

Así que salgamos del shock lo más rápido posible y construyamos un movimiento radical que tenga una auténtica respuesta al odio y al miedo que representan los Trumps de este mundo. Hagamos a un lado lo que sea que nos separa y comencemos ahora mismo.

This Changes EverythingNaomi Klein es autora de 

Twitter:  @NaomiAKlein

Este artículo se publicó en The Guardian

Fuente: https://www.jornada.unam.mx/2016/11/11/opinion/022a2pol

Traducción: Tania Molina Ramírez