- Comportamiento y Transmisión del Virus SARS-CoV-2: Implicaciones para la Higiene en Espacios Cerrados
- Debate sobre Aerosoles como Mecanismo Transmisor
- Consideraciones Prácticas e Implicaciones Ambientales
- Transparencia Académica
- Preguntas frecuentes
- Texto original (2020)
- Dos tipos de gotas
- Estudios que se contradicen
- Ventilación y aire acondicionado
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Comportamiento y Transmisión del Virus SARS-CoV-2: Implicaciones para la Higiene en Espacios Cerrados
El artículo plantea un estudio exhaustivo sobre el complejo fenómeno de transmisión viral aeroespacial durante una pandemia, especialmente del SARS-CoV-2. A pesar del amplio consenso acerca del papel significativo que hacen las gotas grandes expulsadas por la respiración y tos en el contagio inicial de COVID-19, existen debates persistentes sobre su eficacia relativa frente a los menores agentes dispersos como aerosoles. El trabajo académico citado revela cómo estos últimos pueden ser una fuente significativa para la propagación del virus en entornos cerrados y durante el uso de sistemas de aire acondicionado.
Debate sobre Aerosoles como Mecanismo Transmisor
- “Pero, ¿qué papel juegan estos menores agentes dispersos y cómo afectan la dinámica de transmisión en entornos cerrados?” La discusión se centra en las evidencias empíricas que ponen en duda su importancia relativa. Un estudio sudáfricano demostró una tendencia hacia los objetos contaminados, conocidos como fómites, y no la transmisión aérea.
- “¿Por qué las evidencias acumuladas han llevado a cambios en la posición de la OMS?” A pesar del cambio inicial por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que enfatizó primord01592iamente los fómites, recientes investigaciones y estudios han sugerido un rol no trivial para aerosoles en condiciones cerradas.
- “¿Cuál es el papel del ventilado frecuente de espacios interiores?” La OMS ha modificado sus recomendaciones para incluir la ventilación y mantenimiento de filtros en sistemas acondicionados como medida preventiva clave.
Consideraciones Prácticas e Implicaciones Ambientales
El artículo aboga por un cambio en nuestras prácticas habituales, recomendando no solo lavarse las manos y mantener una buena higiene general sino también implementar medidas ambientales para mejorar el aire dentro de los edificios. La necesidad de reevaluar cómo se utilizan los espacios cerrados subraya un enfoque holístico hacia la salud pública, que abarca tanto factores biológicos como arquitectónicos y psicológicos.
Transparencia Académica
Ignacio J. Molina Pineda de las Infantas enfatiza su falta de conflictos financieros o consórcios relacionados con el trabajo académico, reafirmando la transparencia y autenticidad del estudio presentado.
Preguntas frecuentes
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Frequently Asked Questions (FAQs) about SARS-CoV-2 Air Transmission and Hygiene Practices Inside Closed Spaces
What is the significance of aerosol transmission in closed spaces during COVID-19?
Studies suggest that SARS-CoV-2 can be transmitted through airborne particles, known as aerosols. While it’s generally believed that larger respiratory droplets play the leading role in initial transmission via coughing and sneezing, recent evidence indicates that these smaller dispersed agents could also contribute significantly to virus spread inside enclosed environments.
How have recommendations from health organizations like OMS evolved regarding COVID-19 airborne transmissions?
The initial stance of the World Health Organization (WHO) was to prioritize contact transmission, but with new research and studies pointing out aerosols as culprits in virus spread within closed spaces, recommendations have evolved. The WHO now suggests regular maintenance and filtration checks for indoor air conditioning systems alongside traditional hygiene practices.
What role does ventilation play in reducing COVID-19 transmission risk?
Ventilation is crucial. Increased outdoor air exchange and the use of HEPA filters can reduce concentrations of viral particles indoors, thereby potentially lowering the spread within closed environments.
What are fomites and how do they relate to COVID-19 transmission?
Fomites are objects or materials that can carry infection. Research indicates surface contamination with SARS-CoV-2 could contribute, though it is generally considered a lesser risk compared to airborne particles.
Are there practical steps I should take for better indoor hygiene and safety against COVID-19?
In addition to frequent hand washing, maintaining clean surfaces at home or in workspaces, ensuring proper ventilation with HEPA filters, wearing masks when appropriate social distancing isn’t possible, are practical steps for reducing the risk of COVID-19 transmission.
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Texto original (2020)
Este artículo aborda la compleja cuestión del mecanismo de transmisión viral aeroespacial durante una pandemia. Aunque inicialmente los focos se centraron en las gotas grandes expulsadas por el acto respiratorio, investigaciones posteriores han revelado un papel significativo para partículas menores dispersas como aerosoles. El debate continúa sobre si estas vías pequeñas son suficientemente infectivas y cómo afectan la dinámica de transmisión en entornos cerrados, especialmente con el uso del aire acondicionado. La OMS ha reconocido que tales medios no solo pueden contribuir sino también ser un importante vector para la propagación del virus SARS-CoV-2, urgiendo una revisión de las prácticas habituales en espacios interiores y su gestión higiénica continua. Ignacio J. Molina Pineda de las Infantas destaca que no recibe beneficios financieros por este trabajo académico e indica la transparencia sobre conflictos de intereses al declarar la ausencia de vínculos relevantes más allá del cargo universitario mencionado en el artículo. Fuente: The Conversation (Creative Commons)

Esta pregunta acerca del mecanismo de transmisión del virus ha sido objeto de un intenso debate en la comunidad científica desde el inicio de la pandemia, a veces con posiciones contradictorias. Pero, como siempre en medicina, nunca hay una respuesta simple.
Dos tipos de gotas
Empecemos por una cuestión sencilla: ¿cómo puede transmitirse una infección por el aire? Al hablar, toser, estornudar o simplemente respirar con la boca abierta, expulsamos dos tipos de gotas que contienen saliva y otros fluidos respiratorios.
Las de mayor tamaño reciben el nombre de gotas de Flügge, en honor del higienista alemán Karl Flügge, que las describió a finales del siglo XIX, y a veces son fácilmente observables. Estas gotas permanecen en suspensión un tiempo limitado y no se dispersan más allá de 1,5 o 2 metros del emisor. De ahí que se haya establecido esta separación entre personas como distancia de seguridad.
Al ser relativamente grandes, pesadas y con un buen contenido hídrico, las gotas de Flügge tienden a caer en unos minutos, depositándose en las superficies durante tiempos relativamente largos. En el caso del SARS-CoV-2, los virus contenidos en estas partículas pueden permanecer viables, según el tipo de superficie, desde horas a días. Eso sí, la cantidad de virus se reduce rápidamente con el tiempo, lo que limita la posibilidad de infección. Por esta razón debemos extremar las precauciones de higiene y limpieza general. Y, por supuesto, lavarnos las manos, ya que podemos haber tocado objetos contaminados.
Lo que sucede es que, además de las gotas de Flügge, también emitimos un segundo tipo de gotas mucho más pequeñas. Son prácticamente inapreciables, por debajo de las 5 micras, y se dispersan como los aerosoles.
Y ahí surge la polémica. Porque mientras que el papel de las gotas de Flügge como elemento de transmisión de la enfermedad nunca ha estado en duda, el papel real de los aerosoles en la transmisión de la enfermedad ha sido muy controvertido. Ya en el mes de marzo se publicó un estudio en el que se demostraba la presencia del virus en estos aerosoles durante bastante tiempo. Entonces, ¿por qué las dudas? Pues porque para que desarrollemos la enfermedad es necesario que una cantidad de virus suficientemente alta penetre en nuestras vías respiratorias.
En otras palabras, no vamos a enfermar porque nos invada una sola partícula de virus. Se necesitan muchas más, y los expertos cuestionaban si esta dosis mínima infectiva se podía alcanzar en situaciones de la vida diaria. Las dudas empezaron a despejarse en abril cuando el estudio detallado de tres brotes epidémicos originados en un autobús, en un centro de atención telefónica y en un restaurante reveló un clarísimo patrón de diseminación por aerosoles.
Al reconstruir el lugar en que cada infectado se encontraba con respecto al paciente 0 de cada brote (u originario del mismo), así como el tiempo en que había permanecido en contacto, se comprobó que todos los episodios tenían en común tres cosas. A saber: un espacio confinado, un prolongado y cercano contacto, y la presencia de aire acondicionado, que agitaba el aire.
¿Aclarado entonces? No del todo. Aún quedaban dudas porque desde hace muchos años se ha pensado que esta posibilidad no suponía un mecanismo de transmisión viral significativo en circunstancias reales. Es más, en ninguna otra situación se había establecido un patrón tan claro de transmisión, o incluso aparecían datos claramente en contra.
Estudios que se contradicen
A mediados de mayo se hizo público otro revelador estudio de sobre un importante brote (119 infectados, 39 de ellos pacientes y 80 sanitarios) ocurrido en un hospital de Sudáfrica. Los epidemiólogos consiguieron reconstruir con precisión detectivesca la cadena de transmisión del virus dentro de cada una de las unidades del hospital. En aquel momento quedó muy claro que el método de transmisión principal habían sido los objetos contaminados, llamados fómites, y no la vía aérea.
Es más, en su informe los epidemiólogos se mostraban sorprendidos de que la transmisión por aerosoles parecía no haber tenido ningún papel relevante. Ni siquiera en una situación en la que se hubo de realizar una intubación de urgencia a un paciente con COVID-19 y en la que los sanitarios no tenían los equipos de protección individual apropiados. Por tanto, el debate en cuanto al efecto real de los aerosoles como mecanismo de transmisión siguió vivo.
El último capítulo de este debate lo protagoniza una carta publicada por dos expertos y avalada por otros 239 científicos en la que se insiste en que la transmisión por gotas o por fómites no explica suficientemente todos los contagios, proponiendo un modelo de dispersión del virus en espacios cerrados. Estas evidencias acumuladas, unidas a la permanencia del SARS-CoV-2 en aerosoles y la demostrada participación de esta vía en la transmisión de virus similares, como el de la gripe o el respiratorio sincitial, han hecho que la Organización Mundial de la Salud modifique su posición inicial en relación con la importancia de este mecanismo de transmisión en la actual pandemia.
Ventilación y aire acondicionado
El cambio de posición de la OMS implica que, a partir de ahora, deberíamos extremar el uso de las mascarillas, de la distancia social y del lavado de manos y la higiene general. Pero, además, nos insta a prestar una atención adicional a los patrones de circulación del aire en interiores.
Si, en efecto, el virus viaja en cantidades suficientemente infectivas más allá de los 2 metros de distancia de seguridad, la única respuesta posible pasa por implementar urgentemente dos medidas fáciles. La primera es una ventilación frecuente de los espacios interiores, para asegurar la renovación del aire (aunque esto suponga una pérdida de climatización de los edificios públicos). La segunda, un mantenimiento riguroso de los filtros de aire acondicionado. Así como, por supuesto, reducir al mínimo el aforo de personas en estos espacios cerrados.
Deberíamos tener claro que cada una de las posibles vías de transmisión no es ni más ni menos importante, sino que las circunstancias de cada momento son las que inclinarán la balanza hacia una de ellas.
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Ignacio J. Molina Pineda de las Infantas no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Ignacio J. Molina Pineda de las Infantas, Catedrático de Inmunología, Centro de Investigación Biomédica, Universidad de Granada

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