Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
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Exploración del Impacto de Facebook en la Personalidad Humana
Este ensayo examina cómo Facebook ha transformado las interacciones y expresiones personales, desenterrando diversas caras humanas reveladas a través de esta plataforma.
El artículo analiza desde los etiquetadores sociales hasta aquellos que simplemente disfrutan del espacio digital para compartir alegrías; cada uno representando un caso en la sociedad virtual contemporánea. Esto ha dado lugar a numerosas tipificaciones de personalidades, incluyendo las asociaciones tradicionales y modernas.
- El etiquetador: Un individuo muy social que siempre busca mantenerse en contacto con amigos marcando cosas diestras o siniestramente, obligando a los otros para interactuar visualmente.
- El galán (antes): Una persona cerrada sobre sí misma que encuentra una forma de autoexpresión mediante la selección y el posicionamiento públicos en línea.
- El facebooquista desafortunado: Aquellos que disfrutan menos del mundo digital pero están ligados a ella por relaciones personales, pasando horas de forma compulsiva y negativa en la pantalla.
- El militante (antes): En tiempos previos al internet social, era un participante activo contra el sistema político. Con Facebook, encuentra su espacio para difundir mensajes breves que evocan sentimientos de resistencia y solidaridad.
- El cazador oculto (Facevoyeur): No escriben mucho ni suben fotos; sin embargo, muestran interés por el interior psicológico y social de los amigos mostrando sus perfiles más íntimos.
- El nostálgico: Un facebooquista que evoca recuerdos del pasado a través de fotos antiguas, creando momentos simbólicos entre amigos actuales y anteriores generaciones.
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Preguntas frecuentes
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Q1: ¿Cómo ha influido Facebook en la forma en que las personas interactúan socialmente? Respuesta: Facebook ha transformado significatividad y diversas formas de interacciones, permitiendo a los individuos mostrar diferentes aspectos personales.
Q2: ¿Qué tipificaciones de personalidades puede observarse en la plataforma? Respuesta: Se pueden categorizar las personas como etiquetadores sociales, facebooquistas desafortunados y militantes que se expresan a través de su presencia digital.
Q3: ¿Cuál es el rol del ‘facebookista’ en la plataforma? Respuesta: El facebooquista busca conectarse emocionalmente y puede revelar un interés por los aspectos psicológicos e íntimos de las personas.
Q4: ¿Cómo afecta el uso compulsivo del internet social a la personalidad? Respuesta: El uso excesivo puede llevar al desarrollo de una persona ‘facebooquista desafortunada’, caracterizada por un consumo negativo y pasiva.
Q5: ¿Cómo utiliza Facebook las personas para recordar el pasado? Respuesta: Los facebooqueos nostálgicos utilizan la plataforma para evocar recuerdos del pasado a través de fotos y crear simbolismos entre generaciones.
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Texto original (2011)
En este ensayo se explora cómo Facebook ha transformado la manera en que los individus interactúan y expresan su personalidad, desenterrando diversas caras humanas reveladas por medio de esta plataforma. El artículo examina desde el etiquetador social hasta quienes simplemente disfrutan del espacio digital para compartir felicidades; cada uno representando un estudio de casos en la sociedad virtual contemporánea. ## Instrucción 2 (más difícil):
A lo largo de la historia de la humanidad, personas con aptitudes para la observación, médicos, brujos, neurólogos, astrólogos, psicólogos y psicópatas establecieron diferentes tipificaciones de las personalidades. Los comportamientos humanos sugerían la existencia de grupos afines. Nacieron así los signos del zodiaco, la teoría de los humores, el psicoanálisis y otros agrupamientos y asociaciones más o menos científicas, más o menos libres.
Pero el Siglo 21 nos encontró narcotizados por una pantalla azul. Desde que unos jovencitos norteamericanos inventaron la red social llamada Facebook, la humanidad encontró un mundo nuevo donde relacionarse. Como los españoles que venían a buscar azafrán y encontraron un continente, estos muchachitos encontraron una herramienta que cautivó por igual al oficinista y al porturario, a la dentista y al ama de casa, al peluquero y a la jugadora de hockey sobre césped.
Facebook es un teatro donde todo humano puede actuar, un estadio donde el más tronco puede cabecear al ángulo, un colectivo donde el manco puede tocar bocina, un púlpito donde el callado puede parlotear, una batalla donde el más cobarde puede cortar cabezas, una hoja donde todo el mundo puede escribir, sacarse fotos y comunicar.
Todo sucede en la vida real y, para colmo de bienes, todo puede suceder sin moverse del living de su casa. La novedad evidente y contundente exige una nueva mirada o al menos una nueva clasificación de la humanidad. Por eso, siempre presto a indagar la idiosincrasia del haedense medio, el Departamento de Novedades Tecnológicas de Compromiso (DNTC), se dedicó a indagar sobre las distintas personalidades humanas que se manifiestan en la era Facebook. El que sigue es un estudio preliminar, un esbozo de las investigaciones del Departamento.
Personalidades intervinientes en la red social Facebook:
El etiquetador
Se trata de un individuo muy sociable. Él quiere tener presente siempre a los amigos. Entonces cada vez que sube algo a su página (lo cual ocurre casi todos los días y en ocasiones varias veces al día), se dedica a etiquetar a diestra y siniestra, es decir, a avisarle a los amigos que él hizo algo. Los amigos se ven obligados a verlo y a comentarlo o al menos clickearle un “me gusta”, para que el etiquetador pueda dormir tranquilo.
El galán
Antes de Facebook era un individuo más bien cerrado sobre sí mismo, discreto, de esas personas que pasan inadvertidas. Desde que puede elegir una foto y ponerla a la consideración pública, se ha vuelto un galán con todas las de la ley. Acaso porque no es muy elocuente se limita a posar y colgar las fotos que no lo desfavorecen; y si no encuentra muchas, el Fotoshop es un aliado de fierro.
El que odia Facebook
Es uno de los más extendidos facebooquistas. No sólo detesta la red. Detesta Internet, detesta las redes sociales. Detesta las fotos, las camaritas y toda la parafernalia facebookera. Sin embargo, resulta que tiene un primo en Formosa o una tía en Noruega, y entonces se siente obligado a usarlo. Y así es como día a día permanece más y más horas frente a la pantalla, posteando frases, fotos, letras de canciones, tirándole los perros con desdén a una persona a la que podría ver tranquilamente cualquier día con sólo tocar el timbre de la casa.
El militante Face
Antes hacer política era fatigoso: afiliarse a un partido, ir a tediosas reuniones de comité, salir con la brocha y el engrudo a pegar carteles en las paredes, discutir con personas de toda laya a altas horas de la madrugada sin llegar a ningún acuerdo, en fin, como diría un madrileño: un verdadero “coñazo”. Desde que existe la red de redes el militante encontró su espacio. Con un par de frases hechas o por hacerse el militante convoca a la lucha contra el sistema, contra la opresión, contra la grúa que le llevó el auto de la Avenida Rivadavia.
El cazador oculto
También llamado el Facevoyeur. No escribe mucho, no sube fotos, no comenta. Pero mira lo que pusieron los amigos, los perfiles, las fotos de los amigos, de los amigos de los amigos, de los amigos de los amigos de los amigos.
El nostálgico
Es un facebooquista que vive en el pasado, es tanguero. Encuentra fotos de la secundaria, de la niñez, y las pone a disposición de los amigos obligándolos al gesto de ternura, de solidaridad por aquellos viejos tiempos.
El culto
Hace unos años en los sobrecitos de azúcar venían frases de Schopenhauer, de Nietzsche, de Kierkegaard y de otros pensadores de apellidos imposibles. Hoy Facebook ofrece su espacio para que el fatigador de frases de café encuentre su propia azúcar y no se diluya en la amargura. En el “muro” propio o en uno ajeno, el facebooquista culto descerraja una frase que, por su contundencia, por su aspecto de verdad revelada, obliga al vecino a comentar algo inteligente y así no quedar afuera.
El comerciante
Tiene ojo para vender y lo usa. Facebook para él es una vidriera y como tal la utiliza. Carteras, collares, condones, carnets, todo lo vende el comerciante, a todo el que puede le manda sus ofertas, sus promociones, sus recomendaciones siempre amables, siempre sonrientes, siempre buena onda y siempre desinteresadas, por supuesto.
El enamorado del muro
Es el más melancólico de los facebooquistas. Está perdidamente enamorado y espera que la persona amada diga algo, le envíe un mensaje o le escriba algo al ver la lucecita verde del chat encendida. Pero la persona amada no sabe o no contesta y el enamorado del muro queda desmigajado, se aherrumbra un poco más, el tiempo lo asfixia un poco más día a día, hasta la derrota final.
El facebooquista feliz
Es re-buena onda. Manda abrazos, manda besos, manda regalos, manda saludos de cumpleaños, de aniversarios, del día del amigo, del día del panadero, manda todas las novedades del cariño electrónico. Es simpático, nunca se olvida de los amigos, es feliz, es insoportable, es inaguantable, dan ganas de estrangularlo.
Etcétera
Día a día nacen nuevas personalidades, nuevos rostros, nuevas visiones del mundo. Hay quienes ya no reconocen las distancias entre Facebook y el resto del mundo. Ya hay niños que nacen con una duda: Facebook es parte del mundo o el mundo es parte de Facebook. Facebook para todos, esa es la historia.
Jaime Muñoz Vargas (Torreón, México) . Este artículo es un fragmento. Para consultar el original, visita Reporteras de Guardia.

