Skip to content

La pandemia de COVID-19 resucita el miedo a la robotización

Contenido:

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.


The Impact of Robotization on Employment: An Enciclopédico Perspective
019567_1b30c4e2bcceaefebf1dcd6afcfeddc.html

The Impact of Robotization on Employment: An Enciclopédico Perspective

According to a work published by Daron Acemoglu, an expert in the field studying robotisation and employment’s long-term effects, there are notable impacts associated with automation within various industries. The study cross-referenced data from 19 sectors alongside labour statistics of the United States.

  • Between 1947 and 1987 robots were responsible for eliminating approximately 17% of human jobs, yet they also led to a job creation rate of about 19%.
  • From 1987 to 2016 there was only an increase in robot adoption by 3%, which resulted in the destruction of around 4.5 times as many human jobs (about 16%). Despite this, robots did contribute to a modest job creation rate of about 1%.
  • On average, for every robot incorporated into a plant setup within United States industries, approximately 3 human workers are displaced from their regular tasks according to the study’s estimations. However, robots do tend to foster new job positions in plants that surround them.

The work by Acemoglu and his team illustrates a concerning trend: for every robot integrated into US industries annually, roughly 3.3 jobs are destroyed as opposed to the creation of about one new job position per industry within their lifespan.

Impact on Employment Quality

  • Initially between 1960 and 1980, newly created jobs benefited individuals with medium to low qualifications. Presently, there is a tendency for job creation that favours those highly skilled in handling modern technology.
  • International Exposure Effect

Global Perspective: Robotisation and Employment from 1994 to 2015, France Study Insights

Another recent report focuses on the robotization process within European industries specifically in France for a period between 1994 and 2015. It found similar trends as Acemoglu’s study: companies that have adopted robots showcase enhanced productivity, increased profits, creation of jobs requiring high qualification skills while concurrently destroying low-skilled job positions.

  • Businesses with higher international exposure seem to correlate positively with improved benefits for consumers and lower prices. They also show an increase in the employment rate, particularly those requiring high qualification skills while simultaneously reducing jobs at low skill levels.

Preguntas frecuentes

¿Quién es Daron Acemoglu y qué estudia?

Daron Acemoglu es un experto en el campo del robotización e impacto sobre la empleabilidad a largo plazo. Se enfocan principalmente en cómo la automatización afecta los trabajos dentro de varios sectores y su influencia económica.

¿Cuál ha sido el efecto general del robotizado en la em

Texto original (2020)

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Unsplash/Lenny Kuhne

La pandemia de COVID-19 va a acelerar la robotización del empleo. Siempre he defendido que plantear predicciones a largo plazo en tecnología y economía es un sinsentido. Desconocemos qué pequeño o gran acontecimiento hará saltar por los aires nuestras ideas. Al mismo tiempo, conviene observar las tendencias del pasado: si tenemos en cuenta largos períodos económicos, ¿qué impactos está teniendo la robotización?

Este año uno de los grandes expertos en el estudio de este campo, Daron Acemoglu, publicó un trabajo sobre el tema. En su estudio, los investigadores usaron datos de 19 industrias y los cruzaron con estadísticas laborales de Estados Unidos.

En palabras de Acemoglu, encontraron “efectos negativos” de la robotización sobre el empleo.

A continuación, unas cifras para reflejar la realidad:

Entre los años 1947 y 1987, los robots acabaron con el 17 % de empleos humanos, pero se creó un 19 % de tipos nuevos. Sin embargo, entre los años 1987 y 2016 se desplazó al 16 % de trabajos, pero solo se creó un 10 % adicional.

Ahora vienen los números que asustan un poco más. En una planta en la que se introduzca un robot, los investigadores estiman que destruye las tareas que realizan 6,6 empleados. Sin embargo, ese robot tiende a crear otros puestos en las plantas alrededor de esa empresa. Si tenemos en cuenta esa compensación, la conclusión es que en Estados Unidos se destruyen 3,3 empleos por cada robot incorporado.

El trabajo destruido y las oportunidades creadas no están equilibrados. Mientras que entre 1960 y 1980 la creación de empleo favoreció a los empleos de cualificación media y baja, hoy se les aparta, sobre todo a los primeros. Las nuevas oportunidades surgen para los profesionales altamente formados y para el personal especializado en el manejo de estas máquinas.

De momento, el 70 % de los robots se encuentran en el sector productivo de la economía de EE. UU.: automoción, electrónica, plásticos, industria química y metalurgia. Pero aún existe mucho recorrido en otros sectores, como el alimentario y el textil. Tal y como refleja el mencionado estudio, entre 1993 y 2007, el país norteamericano introdujo en su economía un robot por cada 1 000 trabajadores, mientras que Europa incorporó 1,6 de estas máquinas.

¿Y qué pasa en Europa?

Veamos otro reciente informe sobre el proceso de robotización a largo plazo en Europa, concretamente en Francia, que contempla el período entre 1994 y 2015.

Las conclusiones son parecidas a las del estudio estadounidense: las empresas robotizadas están ganando en productividad y aumentan sus beneficios económicos. Sin embargo, del estudio se deduce algo muy relevante: la exposición internacional de cada planta es esencial.

Cuando la exposición del negocio al exterior es alta, existe una correlación positiva entre los siguientes factores:
el aumento de beneficios, la creación de empleos de alta cualificación (y destrucción de los de baja cualificación), la reducción de precios para los consumidores y la mayor productividad.

Por lo tanto, ambos informes permiten concluir que la robotización es imparable y está llegando. Robotizar no es sencillo, y no ocurre de manera lineal. Más bien funciona por impulsos y explosiones económicas, difícilmente predecibles.

El miedo a la robotización ha vuelto. Miles de ciudadanos que han perdido su empleo durante la pandemia no volverán a recuperarlo. Según dicen, la economía es cíclica, y este fenómeno de destrucción de empleos durante las crisis lleva ocurriendo en las últimas décadas.

Si acudimos a las cifras, el 88 % de la destrucción de empleos de tareas rutinarias se destruye en los siguientes 12 meses tras una crisis económica. Eso lleva ocurriendo 30 años, lo que hace que el mercado se polarice cada vez más: se crea la famosa U del mercado laboral, donde en un extremo están los profesionales de alta cualificación, y en el extremo, los de baja.

Los profesionales a medio camino entre ellas van desapareciendo.

La pandemia de COVID-19 resucita el miedo a la robotización - src='data:image/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=%22http://www.w3.org/2000/svg%22%20viewBox=%220%200%20210%20140%22%3E%3C/svg%3E' data-src=
Varios países ya han implementado estrategias nacionales de formación continua a sus ciudadanos.
Los Simpson

Varios países industrializados han comenzado estrategias de reciclaje y formación para sus ciudadanos en ese riesgo. Entre ellos destacan Suecia, Singapur, Dinamarca y Reino Unido, que han implementado planes nacionales destinados a este colectivo.

El panorama que se presenta no es desalentador, pero invita a la reflexión y a la actuación sobre el modelo industrial. Quizás el mundo laboral dentro de diez años no se parezca en nada al actual. Robotizar no es fácil, pero puede que a largo plazo sea peor no hacerlo.

The Conversation

Julián Estévez Sanz does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Julián Estévez Sanz, Profesor e investigador en Robótica e Inteligencia Artificial, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea