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La tentación de Newton ante las manifestaciones de la conspiración

Aspecto de la manifestación celebrada en Madrid el 16 de agosto de 2020 contra la obligatoriedad del uso de mascarillas, entre otros asuntos. Shutterstock / Fotokalua

Existe una historia sobre Isaac Newton que siempre ha llamado mi atenci√≥n. Muy probablemente sea ap√≥crifa, pero ilustra perfectamente c√≥mo se ve√≠a a los cient√≠ficos en el siglo XVIII. En su casa, el cient√≠fico fue abordado por una se√Īora que hab√≠a perdido su bolso. El bolso conten√≠a objetos importantes y la mujer le pidi√≥ angustiada que le dijese d√≥nde estaba. Evidentemente, Newton se neg√≥, no pod√≠a ayudarla. Tras catorce insistentes visitas, el cient√≠fico se puso una t√ļnica, marc√≥ un c√≠rculo con tiza a su alrededor y dijo: Abracadabra. Ve a la fachada del Hospital Greenwich. All√≠ veo a un duende agachado con tu bolso.

No puedo por menos que sonreír imaginando al científico perplejo ante la incomprensión de algunos de sus vecinos sobre el funcionamiento y alcance de su trabajo. Pero también me pregunto cómo continuaría la historia al saberse estos ridiculizados por el maestro ante sus demandas imposibles.

En estas semanas corren r√≠os de tinta sobre algunas manifestaciones que contradicen el consenso cient√≠fico. Antes que nada, recomendar√≠a consultar el trabajo que desde finales de los a√Īos 1980 realiza el Comit√© de Investigaci√≥n de Sociolog√≠a del Conocimiento, de la Ciencia y la Tecnolog√≠a de la Federaci√≥n Espa√Īola de Sociolog√≠a (la sociedad cient√≠fica que agrupa a la sociolog√≠a espa√Īola), as√≠ como desde la psicolog√≠a social y la opini√≥n p√ļblica, para comprender las din√°micas de la confianza social en la ciencia y las instituciones cient√≠ficas.

¬ŅQu√© nos dice la evidencia sobre los movimientos contra el consenso cient√≠fico?

El error de meterlo todo en el mismo saco

Primera evidencia: estos movimientos no son homogéneos. Lejos de eso, entre la población existe un amplio espectro de confianza hacia el consenso tecnocientífico y, además, con diferentes puntos de tensión. Es decir, algunas personas desconfían profundamente de la capacidad de controlar la energía nuclear, mientras que confían en las vacunas infantiles recomendadas por las instituciones sanitarias.

En el caso de la confianza en las recomendaciones sanitarias contra el coronavirus, primera sugerencia: tener en cuenta este continuo de actitudes (positivas, ambivalentes y negativas). Dicho de otra manera: no tratar las actitudes críticas como si fueran un bloque. No lo son; se trata de una amalgama de personas, algunas con posiciones infranqueables, otras con planteamientos más ambiguos, con una gran diversidad de inquietudes.

Como dice Dan Kahan en su interesante art√≠culo en Science, tratarlos de manera uniforme puede tener efectos contraproducentes. Tambi√©n en Espa√Īa, diversos estudios muestran c√≥mo la mayor parte de la ciudadan√≠a expresa actitudes ambivalentes hacia la ciencia y la tecnolog√≠a, alejadas de la antigua dicotom√≠a ‚Äútodo es beneficioso‚ÄĚ, ‚Äúnada lo es‚ÄĚ.


Unsplash/Markus Spiske, CC BY

La responsabilidad de los referentes en los que confiamos

Segunda evidencia: cuando analizamos realidades con aspectos científicos complejos (como un nuevo coronavirus que irrumpe de repente en nuestras vidas) la gran mayoría de las personas no puede dedicar el tiempo y la energía necesarios a comprender por ellas mismas todas las cuestiones en juego. No podemos estudiar microbiología, epidemiología, neumología, virología durante meses para poder llegar a tener una opinión sobre lo que sucede.

¬ŅC√≥mo hacemos? Usamos atajos, normalmente mediados por la confianza que nos proporcionan algunas instituciones o personas. Por ello es tan importante cuidar la confianza cuando abordamos la comunicaci√≥n de una crisis sanitaria como la que vivimos. Volver√© sobre esto.

Así, las declaraciones de referentes sociales y políticos tienen mucha importancia. Un experimento de mi colega Matthew Hornsey muestra cómo los votantes republicanos son más propensos a rechazar la vacunación si llegan a leer tuits antivacunas de Donald Trump (en el que tienen una confianza política).

¬ŅHizo el presidente Trump ese curso de microbiolog√≠a que no pudimos hacer? No. Pero su posicionamiento sobre temas complejos y controvertidos funciona de atajo para cientos de miles de personas. Por ello es tan importante la responsabilidad de los referentes pol√≠ticos, sociales y culturales a la hora de pronunciarse sobre este tipo de cuestiones complejas. Si no pueden hacer ese curso de microbiolog√≠a, deber√≠an dirigir sus opiniones hacia las personas expertas.

Pero tambi√©n existen incentivos para que algunos agentes sociales no act√ļen de manera responsable. Esta capacidad de ser atajos para cuestiones complejas y controvertidas est√° siendo utilizada por algunas agrupaciones pol√≠ticas extremas en diversos pa√≠ses para canalizar la desconfianza y las inquietudes sobre la evoluci√≥n de la pandemia. Estos incentivos deber√≠an ser compensados por costes legales espec√≠ficamente definidos para reducir este uso irresponsable de la influencia pol√≠tica hacia cuestiones de sanidad p√ļblica.

También es crucial la confianza que tengamos en el funcionamiento de nuestras instituciones sanitarias. Esa confianza influirá fuertemente, por ejemplo, en nuestras actitudes hacia la vacunación.

El razonamiento motivado

Una tercera evidencia que me parece muy pertinente para entender las manifestaciones recientes contra el uso de la mascarilla o las futuras vacunas es la que muestra mecanismos de razonamiento motivado o cognición protectora de la identidad.

A menudo, las personas operamos más como abogados cognitivos que como científicos cognitivos: en lugar de sopesar la información de una manera abierta, atendemos, criticamos y recordamos información de manera selectiva, de un modo que refuerza nuestras conclusiones previas. Grupos más afectados por las medidas contra el coronavirus, que ven peligrar en mayor medida su forma de vida o valores, tenderán a activar en mayor medida mecanismos de razonamiento motivado.

Y, todav√≠a m√°s interesante. Una investigaci√≥n pendiente de publicaci√≥n que hemos realizado en 2019 en Espa√Īa (con Celia D√≠az y Matthew Hornsey) muestra que las personas con estudios superiores ser√≠an m√°s proclives a activar este tipo de mecanismos en su reticencia a la vacunaci√≥n, ya que disponen de m√°s recursos para proteger cognitivamente su visi√≥n del mundo. Esto ayudar√≠a a explicar la mayor presencia (con respecto al total de la poblaci√≥n) de personas con niveles avanzados de estudios o con profesiones m√°s expuestas por las medidas contra el coronavirus (aut√≥nomos, sector cultural, etc.).

Este mecanismo de razonamiento motivado tambi√©n ayudar√≠a a explicar por qu√© algunas personas reticentes con las vacunas pasan una cantidad de tiempo considerable buscando informaci√≥n en internet sobre las vacunas y, aun as√≠, llegan a conclusiones alejadas del consenso cient√≠fico. Y tambi√©n por qu√© algunas campa√Īas de vacunaci√≥n que se han basado en presentar informaci√≥n cient√≠fica o refutar mitos sobre las vacunas han logrado un √©xito moderado e incluso algunas campa√Īas particulares han llegado a tener efectos negativos (efecto boomerang).

El miedo y la necesidad de comprender

Por √ļltimo, el miedo. La situaci√≥n que hemos vivido estos √ļltimos meses no tiene precedentes en nuestro tiempo de vida. Imag√≠nese que, en esta circunstancia excepcional, siente que no puede confiar en los l√≠deres pol√≠ticos. Siente desconfianza hasta el punto que cree que no buscan proteger su salud. Tambi√©n desconf√≠a de las farmac√©uticas. Y de los m√©dicos, porque cree que est√°n al servicio de estas. No puede salir a la calle sin ‚Äėsaber‚Äô lo que est√° pasando. Necesita una explicaci√≥n coherente con su forma de ver el mundo.

Aquí entran en juego diversas teorías de la conspiración en torno al origen y la naturaleza del coronavirus. Para algunas personas, estas teorías cubren una necesidad urgente en un momento en que su vida está dando un vuelco: comprender. Porque si comprendo (o creo comprender) tengo la sensación de tener un mayor control sobre la situación.

El periodismo científico vive un momento crucial en todo el mundo, ya que puede influir de manera significativa en cómo evoluciona ese rango amplio de actitudes ambivalentes hacia la ciencia y la tecnología en este contexto de crisis sanitaria. Y sabemos que estas actitudes influirán en los comportamientos futuros.

Muchas personas quieren saber dónde está la solución y la quieren ya. Además, desconfían ante el hecho de que la ciencia no sea monolítica, que no todos los científicos den la misma contestación, que haya médicos que den explicaciones discordantes con el consenso mayoritario de la ciencia. También desconfían de que, en contextos de incertidumbre, haya medidas que posteriormente se corrijan o que puedan resultar contradictorias con otras. A pesar de que algunos ciudadanos insistan catorce veces, como a Newton, creo que la comunicación de la ciencia debe ser fiel a sus límites, evitando darles lo que reclaman: respuestas para todo, monolíticas, infalibles.

Redes sociales que polarizan mensajes

En las redes sociales veo cómo crece el ruido, la simplificación, la polarización social. El conflicto no necesariamente es negativo. Sin embargo, enfrentarnos contra quienes desconfían del consenso científico llevará a la polarización. Y en esta crisis, la polarización social promete pocos beneficios y, en cambio, mucho que perder.

Algunas reacciones duras contra las manifestaciones recientes me preocupan, aunque pueda entender las emociones que las motivan. Primero, porque numerosos estudios muestran que ridiculizar a estas personas es contraproducente. Sugiero revisar las recomendaciones de UNESCO (basadas en evidencia científica) sobre cómo comunicarse con personas que creen firmemente en teorías de la conspiración.

Segundo, porque el endurecimiento de las posiciones puede provocar enfrentamientos (no solo verbales) entre grupos de personas que ven al otro como el enemigo. Me sorprendi√≥ recientemente un tuit de un diputado, se√Īalando a los manifestantes como ‚Äúenemigos del pueblo‚ÄĚ. Si empezamos a vernos como enemigos dif√≠cilmente podremos colaborar en un reto en el que nos necesitamos mutuamente.

La tentación de ridiculizar a quien no confía en el consenso científico puede llevarnos a una disminución de la confianza social. Sin confianza, no hay colaboración. Sin colaboración, no podemos parar la pandemia. En esta situación, creo que Newton respiraría por decimoquinta vez y, sin caer en la ridiculización, trataría de entender la desesperación de su vecina. Porque la necesita.


Artículo publicado originalmente en Sinc.


Josep Lobera does not work for, consult, own shares in or receive funding from any company or organization that would benefit from this article, and has disclosed no relevant affiliations beyond their academic appointment.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Josep Lobera, Profesor de Sociología, Universidad Autónoma de Madrid

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