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Las chicas del radio: su empresa les ocultó los riesgos de la radiación

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.


The Radium Girls: A Historical Overview

Introduction to the Radium Girls Phenomenon

In 1917, an advertisement for Undark-painted watches proclaimed that these unique timepieces offered a tactical advantage in wartime due to their luminescent features. However, this remarkable product’s darker aspects stem from the manufacturing process itself: women painters of radium dials were unknowingly exposed to dangerous levels of radioactivity while employed by the United States Radium Corporation.

The Science Behind Undark Paint

  • Discovered in 1898, radium was identified as a new element when Pierre and Marie Curie discovered its radioactive properties. By 1902, the couple had provided some of their studies to American engineer William Joseph Hammer.
  • Hammer proposed using radio for cancer treatment in collaboration with surgeon Willy Meyer in 1903 without any successful patient recovery as initially claimed; however, a tumor’s size did decrease and its pain alleviated. He also developed Undark paint by mixing radium dust with zinc sulfide to create luminescence.
  • Undark-painted clock faces emerged in 1917 when the U.S. Radium Corporation began producing them, initially for military contracts before expanding into civilian markets including Christmas gift items as implied by holiday season references in an early advertisement.

The Industrial Process and Worker Health Impact

Under the pretense of safety, due to radium’s low concentration levels, women workers were employed for their ability as skilled artists. The process involved mixing pigment with water and radioactive material in powder form before applying it using pincer-tipped camelhair brushes.

  • Daily production of around two hundred watches each required the women to bite off small pieces of lipstick, often painting their own fingers and mouths as part of an uninformed sense of humor or entertainment by touching painted parts directly with brush tips.
  • The first reported cases of osteosarcoma in maxilla among radium dial workers emerged around 1922, although the company was aware but dismissed these health issues as other diseases like syphilis for several years to avoid liability. Eventually five women secured compensation from United States Radium Corporation.

Preguntas frecuentes


FAQs: The Radium Girls Phenomenon

Frequently Asked Questions (FAQs) About the Radium Girls Phenomenon

What was Undark Paint and how did it come to be used in watches?

Undark paint, developed by William Joseph Hammer using radium dust mixed with zinc sulfide, created luminescence. This substance began being applied to clock faces starting from 1917 for tactical military uses and later expanded into civilian markets.

Who discovered Radium and when was it identified as a new element?

Radium was discovered in the late nineteenth century by Marie Curie. She, along with her husband Pierre, found radium’s radioactive properties between 1894-1902.

How were women involved in producing Undark Paint and what dangers did they face?

Women artists with skilled abilities painted watch faces using radium dust mixed with water, often ingesting small amounts of the substance unknowingly. The process was hazardous as it exposed them to dangerous levels of radioactivity.

What diseases did these women face due to exposure?

The first reported cases linked radium paint dial workers with osteosarcoma in the maxilla. The company was aware but dismissed it for several years, leading five affected women to secure compensation.

How were these diseases related to working as a Radium Girl?

The exposure to radioactivity in the manufacturing process led to various health issues such as osteosarcoma and other forms of cancer. These conditions directly resulted from their work environment.

What was the origin behind radium’s use for luminescence?

William Joseph Hammer developed Undark Paint using radioactivity to create luminescent effects, which were initially used in military watches and later expanded into civilian markets.


Texto original (2020)

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Las chicas del radio trabajando en una fábrica de United States Radium Corporation (hacia 1922). Wikimedia Commons

Made possible by the magic of radium! (“la magia del radio lo ha hecho posible, en inglés”). Así rezaba la propaganda de la empresa United States Radium Corporation en 1917, en la que aseguraba que los relojes fabricados en sus talleres podían consultarse aun en plena oscuridad. Una idea soberbia, sin duda. Pero la historia de estos relojes luminiscentes incluye otra historia: la de un grupo de desafortunadas mujeres –The Radium Girls (Las chicas del radio)– que trabajaban para la empresa pintando estos extraordinarios relojes.

Anuncio de Undark (1921).
Anuncio de Undark (1921).
Wikimedia Commons

La historia de Las chicas del radio comienza con Pierre y Marie Curie, quienes descubrieron en 1898 el radio.

Cuatro años más tarde, en 1902, el matrimonio de científicos proporcionó algunas muestras de sus sales de radio al ingeniero William Joseph Hammer, quien fue un gran promotor de este elemento.

De regreso a Estados Unidos, Hammer impartió conferencias sobre sus propiedades e incluso publicó en 1903 un libro sobre el radio y otras sustancias radiactivas. Fue el primero en proponer al radio como tratamiento para cáncer. En 1903, junto al cirujano Willy Meyer, lo utilizó para tratar un tumor incurable. Aunque el paciente no se recuperó, el tumor disminuyó de tamaño y resultó menos doloroso, aliviando el sufrimiento del enfermo.

Además de todo lo anterior, Hammer combinó sales de radio con pegamento y sulfuro de zinc. Así inventó una extraordinaria pintura que relucía por la noche.

En efecto, el sulfuro de zinc tiene propiedades fotoluminiscentes y brilla en la oscuridad cuando recibe estímulo lumínico o calor. En este caso, la energía provenía de la radiactividad del radio 226.

A partir de 1917, la United States Radium Corporation usó el invento de Hammer para producir la pintura luminiscente Undark por encargo del Ejército de los Estados Unidos. Gracias a ese barniz, los militares podían consultar sus instrumentos y relojes en la oscuridad, lo que les proporcionaba una ventaja en tiempo de guerra. Más tarde, este producto se empezó a difundir entre la población.

Aunque en este momento se empezaban a entender los peligros del radio, la United States Radium Corporation aseguró a su potencial clientela que sus relojes eran seguros ya que «la concentración usada era tan baja que eran absolutamente inofensivos».

Esto era cierto para los productos que llevaban la pintura luminiscente, una vez terminados, ya en manos de sus compradores. Pero las personas que manipulaban la pintura en la fábrica, sin saberlo, estaban sometidas a cantidades peligrosas de este material. Sin embargo, la empresa les había asegurado que la manipulación de la pintura era segura, que era completamente inocua.

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
¡Regalos de Navidad para los hombres que están allí, y los que van a ir!. Detalle de un anuncio de Franklin Simon & Co. publicado en el New York Times el 4 de noviembre de 1917 que incluye relojes pintados con Undark.
Library of Congress

La United States Radium Corporation reclutó a muchas mujeres jóvenes para realizar la tarea de pintar los relojes, pues eran más habilidosas y sus salarios eran más bajos que los de los hombres. Mezclaban pegamento, agua y radio en polvo, y después usaban pinceles de pelo de camello para aplicar la pintura luminiscente a las esferas de los relojes.

La empresa las instruía para que mojaran los pinceles antes de proceder a perfilar los números: para obtener estampas suficientemente pequeñas, tras pintar cada cifra, las empleadas debían poner la punta del pincel entre los labios y mojarla son la lengua para humedecerla y afilarla. Ese sistema era más rápido que mojar continuamente el pincel en un trapo húmedo y el resultado final era mucho mejor.

Estas mujeres confeccionaban más de doscientos relojes al día. Con cada dígito que pintaban, tragaban un poco de radio. Sin embargo, mientras ellas se contaminaban, los químicos que manipulaban la pintura Undark en otro lugar de la fábrica lo hacían protegidos con guantes, pinzas, mascarillas y pantallas de plomo.

Algunas de las chicas del radio, convencidas de la inocuidad de Undark, incluso coloreaban sus uñas, sus dientes o su rostro con la pintura por divertirse, para sorprender a algún amigo en la oscuridad.

En 1922 empezaron a aparecer los primeros casos de osteosarcoma maxilar entre las empleadas. La United States Radium Corporation, aunque conocedora de los efectos nocivos de la exposición al radio, no informó a su personal de los riesgos a los que estaba sometido ni tomó ninguna medida de precaución para evitar las contaminaciones. Cada vez aparecían más casos de anemias, fracturas óseas y necrosis de mandíbula entre las trabajadoras.

A finales de la década de 1920, un grupo de obreras decidió demandar a la empresa. El proceso tuvo un gran eco mediático en Estados Unidos: el caso de las chicas del radio recorrió el sistema legal estadounidense hasta llegar a su Corte Suprema. La empresa, intentando esquivar su responsabilidad, falsificó informes y sobornó a médicos, alargando considerablemente un pleito en el que las demandantes estaban cada vez más débiles. Algunas fallecieron antes de ver el final de este proceso judicial. En un intento de arruinar la reputación de las trabajadoras, se atribuía la enfermedad a otras causas, como la sífilis.

Finalmente, cinco de las chicas del radio consiguieron una indemnización por parte de la empresa. Les sirvió para pagar sus cuidados y, en la mayoría de los casos, sus funerales.

El caso de las chicas del radio tuvo un gran impacto en las leyes de derecho laboral en Estados Unidos, que estableció compensaciones para trabajadores y creó procedimientos de seguridad básicos en la manipulación del radio.

Tráiler “Radium Girls”

La historia de las chicas del radio ha llegado a la cultura popular y se ha recordado en diversos formatos. Recomiendo, entre otros, la película Radium Girls, el libro Las chicas del radio de Kate Moore (2018) y el reciente cómic Radium Girls (2020) de la ilustradora Cy.


Este artículo es una versión revisada de «The Radium Girls» que se publicó en el blog Mujeres con ciencia de la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU el 16 de noviembre de 2015.


The Conversation

Marta Macho-Stadler no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Marta Macho-Stadler, Profesora de matemáticas, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea