Skip to content

Libia: precaución, alto al fuego de tuits

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Analysis of the Impacts and Responsibilities in Online Coverage of Libya

“The article analyzes the consequences arising from extensive media coverage concerning Libya, emphasizing on understanding our online actions as they reflect transmitted messages. There is an appeal for a balance between noise and meaningful information to prevent contributing unintentionally towards chaos in mediated communication or obscuring actual events happening in Libya.”

Personal Experience with Misinformation Online Regarding Libya

  • “A personal anecdote highlighted the author’s experience of mistakenly identifying a person from Lebanon instead of Libya, which underscores misconception and confusion in online discourse.”
  • “Out of three hundred people who read this article, only one individual was sufficiently observant to point out and correct the mistake. The author expresses gratitude towards Patricia for her alertness” (Patricia). “The experience suggests a general lack of specificity or geographic awareness about Libya within online discussions.”

“Libya, as a Trending Topic on social media platforms like Twitter does not necessarily equate to being well-informed among its users. It often creates confusion regarding the location of countries in question and leads us into unproductive digital noise.”

  • “While tweeting about Libya creates a rush of online activity, it raises questions regarding the purpose and potential assistance for those genuinely in need within Libyan society.”
  • “The author expresses concern that social media discussions may sometimes unintentionally support harmful interests or misinformation campaigns. The constant stream of updates without verification can cause more damage, especially when external powers like Washington have a say due to their diplomatic strategies.”
  • “The situation in Libya is used as an example where social media buzz does not necessarily align with positive or democratic outcomes. The narrative suggests the online hype could lead away from actual, beneficial support for those on the ground and towards a form of propaganda that supports current regimes.”

“The author concludes by emphasizing caution in social media discussions related to complex international issues like Libya. They suggest being mindful not just about what we post, but also why and how such posts might be perceived or used beyond our immediate intentions.”

Preguntas frecuentes


FAQs: Impact and Responsibilities in Online Coverage of Libya – Analysis Article Summary

Frequently Asked Questions About the “Analysis of the Impacts and Responsibilities in Online Coverage of Libya” Article

Q: What main point does the article make about online media coverage related to Libya?
A: The article emphasizes understanding our actions as messages that reflect meaning or chaos and stresses on finding a balance between noise and useful information. It suggests caution in digital communications to prevent contributing unintentionally towards misinformation campaigns.

Q: How does the author describe their personal experience with misinformation online regarding Libya?
A: The author mistakenly identified a person from Lebanon as being associated with events in Libya, highlighting confusion and lack of specificity about geographical locations within online discussions.

Q: What does the article suggest is often misrepresented when talking about countries on social media platforms like Twitter?
A: It indicates that a trending topic related to Libya may not imply well-informed individuals, as it creates confusion and unproductive noise.

Q: How does the author view online discussions in relation to supporting causes within conflict regions like Libya?
A: The article implies that while tweets about these issues can lead to increased attention and activities, it raises concerns if such support aligns with positive outcomes or democratic interests instead of propaganda for regimes.

Q: What conclusion does the author come to regarding social media discussions on complex international affairs like Libya?
A: The author concludes that caution is required when engaging in such discussions online, urging people not only about what they post but also why and how it may be perceived or used beyond their immediate intentions.

Q: How does the article view misconceptions among its readers?
A: The author observes that even with awareness, such as Patricia’s in correcting a personal anecdote mistake related to Libya, these errors are still prevalent due to general confusion within online forums.


Texto original (2011)

El artículo analiza las consecuensías del amplio intercambio mediático acerca de Libia, destacando la importancia de comprender lo que transmitimos a través de nuestras acciones en línea. Se aboga por un equilibrio entre el ruido y la información significativa para evitar contribuir inadvertidamente al caos mediático o al encubrimiento del verdadero estado de los sucesos libios.

Me piden que escriba algo sobre Libia -al fin y al cabo, es Trending Topic desde hace un chorro de días- y me ponen en un dilema. Créanme que yo quisiera, pero es que ando algo escamada. Hace unos días tuve la desgracia de confundir libio con libanés -fue más bien un desliz, pero aún así ¡me queman los dedos!-. Trescientas personas leyeron el artículo, y solo una estuvo lo suficientemente alerta para corregirme (gracias, Patricia). Y no soy solo yo. Que Libia sea Trening Topic no quita para que la mitad de los que usamos el hashtag tengamos serias dificultades para ubicar el país en el mapa. Libia hace ruido en internet, y nosotros replicamos el ruido…pero ¿qué tenemos idea de que clase de mensaje estamos transmitiendo realmente? Ya sé que el rush de Twitter no favorece precisamente esto de pararse a pensar. Pero vamos a intentar hacerlo un momento.

La red social real“, -dice Garzón Espinosa- “el tejido social que caracteriza cualquier comunidad de seres humanos, comienza a difuminarse y los lazos que antes eran firmes ahora son volátiles y pasajeros. […] La red social real, el corazón de cualquier sociedad, va mutando y duplicándose en la red virtual. Una red que ya es plenamente posmoderna. Una red de contactos superfluos, de intercambio no de conocimiento o sabiduría sino de información cocinada, breve y simple. Una red virtual de evasión, de construcción alternativa de la realidad y de la identidad propia.” Vaya tirón de orejas. Estamos todos tuiteando a mil por hora sobre Libia, pero ¿estamos aportando algo? O -lo más turbador de todo- sabemos a quién favorece nuestra avalancha de tuits? Porque si favorece al pueblo libio, ¡qué bueno! Pero (y ahí la duda que me quita el sueño) ¿seguro que les estamos ayudando?Hace unos días leía un brillante artículo -muy recomendado, por cierto- de Alberto Garzón Espinosa publicado en ATTAC España. Se llama “Twitter, o el infierno de la postmodernidad” y si no entendí mal del todo viene a avisarnos de los peligros de expandir nuestro “cero compromiso” de la vida real a la vida virtual. Bueno, en realidad creo que va más allá y dice que esto ya ha ocurrido. “

Tuitear sin estar seguros tiene ciertamente sus ventajas -hacemos ruido, y eso puede ser bueno, muy bueno incluso- pero también tiene sus peligros. Existe el peligro de estar avivando intereses desconocidos con los que tal vez no estemos de acuerdo, por ejemplo. De ello nos advierte otro muy buen artículo publicado por Ciudad Futura llamado “Siempre nos quedará Reikiavik“:

No parece, por mucho que se insista en los medios y se difunda con candoroso entusiasmo por aquéllos que creen ser alternativos a éstos desde el entorno de las redes sociales de internet o de la llamada Web 2.0 (Facebook, Twitter, agencias supuestamente “alternativas”, etc.), que lo que está pasando en el mundo árabe sea una revolución propiamente dicha. Ni siquiera una transición, otro término resucitado en estos días…

Más bien parece, si a los hechos verificados hasta ahora nos remitimos, que se ha aprovechado una justa revuelta social popular para reconducirla hacia fines manifiestamente distintos, por no decir contrarios, a lo que en principio se reivindicaba […]

En realidad, especialmente en Egipto, las fuerzas de apoyo del régimen están inmersas en un proceso interno de recomposición para mantener el poder (“franquismo” sin Franco) y que “todo cambie” para que las cosas sigan igual; todo ello barnizado con una fina capa de apariencia democrática y proceso de “transición” patrocinado, of course, por Washington y su diplomacia.

Esto es, en palabras de Ciudad Futura: ruido mediático usado para ocultar la realidad. El ruido lo ponemos nosotros y la realidad ya la servirán ellos a su debido tiempo. Y cuidado, porque puede ser una realidad que no nos convenza -y menos a los libios, a quien se supone que queremos ayudar-.¿Qué realidad va a ser esa? Pues no lo sé, pero sospecho que nada bueno. Cuando un país como Libia -si, ese que nos cuesta tanto ubicar en el mapa- se convierte en foco mediático mientras en nuestros respectivos países nos enfrentamos a situaciones incluso peores que no son noticia…nada bueno se prepara. Así que se impone un alto al fuego de tuits. ¡Precaución! Zona de revueltas: favor de no tuitear a más de 20km/h.