- Análisis de la Probabilidad en Grandes Poblaciones con Baja Oportunidad Individual
- Contexto Ambiental y Crítica a las Hipótesis de Drake: El Problema del Silencio Cósmico (Paradoja de Fermi)
- Comparación con Epidemias Terrestres: Un Esfuerzo Sanitario para Reducir la Transmisión de Eventos Graves
- Cuerpo Principal del Artículo: El Pico Cósmico y las Implicaciones Terrestres**
- Estado Actual de la Búsqueda Científica: Una Reflexión Crítica sobre los Resultados Iniciales Del SETI (1960s)**
- Preguntas frecuentes
- Texto original (2020)
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Análisis de la Probabilidad en Grandes Poblaciones con Baja Oportunidad Individual
Referencia:
Contexto Ambiental y Crítica a las Hipótesis de Drake: El Problema del Silencio Cósmico (Paradoja de Fermi)
Referencia Fuente con licencia Creative Commons:
Comparación con Epidemias Terrestres: Un Esfuerzo Sanitario para Reducir la Transmisión de Eventos Graves
Referencia Fuente en licencia Creative Commons (CC):
Cuerpo Principal del Artículo: El Pico Cósmico y las Implicaciones Terrestres**
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- Se analiza la probabilidad de comunicación interestelar utilizando como paralelo un ejemplo del mundo actual, tales como las pandemias y epidemias.
- La obra reflexiona sobre los factores necesarios para estimar el contacto realista con inteligencias extraterrestres a partir de proyectos similares al SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence).
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“No se permiten cambios en hechos, fechas o contexto. El estilo del texto debe ser neutral y enciclopédico.”
Estado Actual de la Búsqueda Científica: Una Reflexión Crítica sobre los Resultados Iniciales Del SETI (1960s)**
Preguntas frecuentes
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What is Drake’s paradox and how does it relate to the search for extraterrestrial intelligence?**
Drake’s Paradox, also known as Fermi’s Paradox, questions why we haven’t encountered evidence of other civilizations if there are billions of stars with potentially habitable planets. The paradox highlights the discrepancy between high expectations for interstellar communication and silence in this regard.
How does analyzing large populations relate to probabilities concerning extraterrestrial life?**
When examining vast stellar systems, it’s possible that even with a small number of advanced civilizations each offering poor individual chances for contact due to geography or technology limitations. However, the sheer volume might still make actual encounters statistically probable.
What role does epidemiology play in understanding interstellar communication?**
Drawing parallels with how epidemiologists study disease spread on Earth to understand transmission dynamics. By applying similar principles, researchers hope to model the likelihood and mechanisms of potentially detectable signs from extraterrestrial sources.
Why is understanding Drake’s Paradox important for SETI projects?**
The paradox underscores why it’s critical for SETI researchers to be realistic in their search strategies, accounting not only for the presence of technologically advanced civilizations but also considering factors like geographic dispersion and communication methods that could impact detectable signals.
Has there been any progress or discoveries related to SETI since its initial stages?**
Since the 1960s, when Project SETI began with great enthusiasm but no confirmed findings of extraterrestrial intelligence, advancements in technology and methodologies have enabled more sophisticated searches. However, as of my knowledge cutoff date in early 2023, there has been neither definitive evidence nor discovery confirming the presence of other intelligent life.
Texto original (2020)
Este artículo aborda el desafiante análisis de la probabilidad en contextos donde se combinan grandes poblaciones y pequeñas probabilidades, utilizando como paralelismo un ejemplo de cómo las civilizaciones pueden establecer comunicación interstelar. Analiza los factores necesarios para estimar la posibilidad realista del contacto con inteligencias extraterrestres a partir del proyecto SETI y examina cuestiones similares en el mundo actual, tales como pandemias o epidemias, donde se pueden aplicar las mismas consideraciones. Author: Santiago Pérez Hoyos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este articulo y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allé el cargo académico citado. Source: The Conversation (Creative Commons)
Comprender el significado de los números cuando se refieren a cantidades muy grandes o muy pequeñas es complicado. Esto es algo que experimentamos ahora mismo con la pandemia del COVID-19. La combinación de unos números muy grandes (la población total susceptible de ser contagiada) junto con unas probabilidades ínfimas (las asociadas al contagio individual y a la aparición de determinados síntomas graves) da como resultado unas cantidades de muy difícil interpretación. Sobre todo si ignoramos la disponibilidad de servicios hospitalarios. Así, las diferencias entre el riesgo individual y el comunitario se entremezclan y en ocasiones se oscila entre el excesivo alarmismo y el optimismo injustificado.
SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) en la segunda mitad del siglo XX. SETI suponía un intento científico para determinar la probabilidad de establecer contacto con civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia, algo que muchos verán como mera ciencia-ficción pero que podemos abordar con un espíritu analítico.Para ilustrar esta situación en un contexto más amable, podemos utilizar la fórmula presentada en 1961 por el radioastrónomo Frank Drake para dar una base cuantitativa al proyecto
¿Cómo podríamos determinar el número de eventos de un determinado suceso tan improbable como la comunicación con una sociedad tecnológica extraterrestre? La estrategia consiste en separar los factores que deben concatenarse para lograr un positivo. Asumiremos que todos estos sucesos son independientes y que, por lo tanto, podemos determinar la probabilidad de que se den simultáneamente con una sencilla multiplicación. Añadiendo factores podemos llegar a una estimación razonable sobre la probabilidad del evento final: aquel en el que todos los sucesos se combinan perfectamente.
Esta tarea abarca un buen número de disciplinas que van desde las ciencias experimentales hasta especulaciones de muy discutible fundamento, pasando por áreas del conocimiento más difícilmente mensurables como la historia y las ciencias sociales.
Podríamos comenzar tomando como primeros factores la fracción de estrellas en la galaxia que presentan planetas en su entorno y la cantidad de estos que tienen la composición adecuada y están en la zona de habitabilidad. Estas son cuestiones que las últimas misiones espaciales como Kepler, Gaia y TESS nos permiten cuantificar. Pisamos tierra firme o, al menos, un suelo más firme de lo que Drake pudo hacer en su momento.
¿Cómo cuantificamos la probabilidad de que surja vida en un planeta que aparentemente reúne las condiciones adecuadas? ¿En cuántos de ellos se ha desarrollado la vida inteligente en forma de civilizaciones? Hasta la fecha, aunque Marte o Venus reunieran condiciones habitables en el pasado, solo conocemos un caso positivo: la Tierra. Ninguno de los más de 4 000 planetas extrasolares conocidos ha demostrado de momento sustentar una biosfera como la nuestra.
A partir de aquí la cuestión se complica. Necesitaríamos cuantificar la evolución de las sociedades hacia la tecnología y el deseo de comunicarse con el resto del universo. También influirá el tiempo durante el cual sean capaces de hacerlo: un siglo, mil años o, como sugirió Drake, hasta 10 000 años. Los datos experimentales para establecer estas cantidades son muy escasos y se basan en la historia humana y en la dinámica de las sociedades que solo comenzamos a comprender de una forma cuantitativa.
En el momento en que Frank Drake asignó valores a todos los términos se encontró con un resultado extraordinario: hasta diez civilizaciones deberían ser detectables mediante SETI. Pero, si así fuera, ¿dónde se encuentran? Esta es la llamada Paradoja de Fermi, opuesta al optimismo de Drake. Encontrar las razones de este inquietante silencio, como se le ha llamado, es también una buena manera de explorar nuestro futuro inmediato y tratar de adivinar los riesgos que como civilización nos pueden esperar a la vuelta de la esquina cósmica.
Otros autores discreparon con los números de Drake desde el primer instante, obteniendo valores mucho más bajos que manifestaban la improbabilidad de lograr el contacto gracias al proyecto SETI. Pequeñas variaciones en los términos que se multiplican en esa larga cadena resultaban en cambios notables del resultado final y, peor aún, las incertidumbres se propagaban exponencialmente en el resultado.
De la ecuación de Drake podemos aprender que los eventos individuales pueden ser realmente infrecuentes o improbables pero, aplicados a una población lo suficientemente grande, su aparición es inevitable. Además, cuando los eventos dependen de una larga cadena de condiciones cuyas probabilidades no podemos estimar con total certeza, nuestra capacidad de predecir los eventos futuros se enturbia. La diferencia con la epidemiología es que, en esta, buscamos que los eventos sucedan en el menor número posible y, para ello, podemos actuar sobre algunos de los factores involucrados.
Desde un punto de vista sanitario, la probabilidad de un evento único, como que enfermemos con síntomas graves, puede ser muy baja, casi despreciable. Aplicada sin embargo sobre el conjunto de la población, terminará sucediendo. Y lo hará más de una vez. Los factores que influyen incluyen la biología, fisiología y la sociología, con una transversalidad similar a la de la astrobiología.
La buena noticia es que cambiar esto se encuentra en nuestra manos: alterando unos pocos factores podemos reducir el número a una cantidad, si no nula, al menos manejable. En ello estamos.
Santiago Pérez Hoyos no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Santiago Pérez Hoyos, Investigador Doctor Permanente – Astronomía y Astrofísica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea
