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Los bulos se duplicaron en España un mes después del estado de alarma (y WhatsApp es uno de los grandes responsables)

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Información sobre la verificación y difusión de contenidos falsos relacionados con el COVID-19 en España hasta junio de 2020

Contexto: Maldita.es, una organización periodística española especializada en identificar historias falsas sobre la crisis sanitaria por COVID-19, reportó que había verificado más de 6,000 contenidos engañosos a partir del comienzo de la pandemia hasta junio de 2020. Con el lanzamiento del proyecto LatamChequea-Coronavirus en abril de 2020 y su participación activa dentro de este grupo colaborativo, Maldita se sumó al esfuerzo global por combatir la desinformación.

Objetivo del Estudio:

  • Análisis temporal y contextual de bulos:** Se examinaron los tipos, funcionalidad e impacto sociocultural de las desinformaciones presentadas previamente al estado de alarma sanitario y durante su vigencia.
  • Codificación detallada de la muestra:** Se seleccionaron 166 piezas para una análisis profundo, categorizándolas por tipología (contagios/evolución epidemiológica; medidas contrala propagación y curaciones), origen e intencionalidad.

Resultados del Estudio:

Aumento significativo de desinformación con el desarrollo de la pandemia.** La tasa de verificación superó un 67 % durante los meses posteriores al decreto, marcando una incrementación considerable en comparación con las pocas informaciones falsas encontradas antes del estado de alarma.

  • Diversidad creciente y alcance transnacional de los bulos.** Aunque solo el 20 % de los contenidos desinformativos tuvieron vínculos con otros países, la habilidad para recontextualizar información en distintos entornos ayudó a su propagación.
  • Predominio del WhatsApp como canal.** Este medio de comunicación resultó ser el más utilizado para difundir historias falsas, con un 36 % respecto al total y una hegemonía que se extendió a las redes sociales.
  • Carácter anónimo de los autores:** Aproximadamente el 75 % de los bulos no pudieron identificar sus promotores, facilitando su difusión rápida y amplia por plataformas digitales.

Conclusiones del Estudio:

La desinformación se ha convertido en una herramienta efectiva para promover estigmas, intolerancia y discursos de odio.** La capacidad de los buleros para adaptar contenidos sobre contagios fue seguida por informaciones generales e incluso alegadas causas específicas relacionadas con la migración interna.

  • Implicaciones estratégicas del uso de WhatsApp y redes sociales.** Estas plataformas fomentan una rápida propagación desinformada a través de tácticas como el reenvío y publicaciones sin revisión crítica.
  • Necesidad urgente para la lucha contra bulos: Las organizaciones dedicadas al periodismo verificador tienen un papel crucial en informar a los ciudadanos de cómo identificar desinformación y reforzar el pleno uso del pensamiento crítico.

Preguntas frecuentes

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¿Cuál ha sido la tasa de verificación para contenidos falsos relacionados con COVID-19 en España hasta junio de 2020?** La organización Maldita.es reportó superar un 67 % durante los meses posteriores al decreto, indicando una incrementación significativa.

¿Cómo ha evolucionado la diversidad y alcance transnacional de las desinformaciones a lo largo del tiempo?** Aunque el 20 % tuvo vínculos con otros países, se observó una habilidad creciente para recontextualizar información en distintos entornos. Sin embargo, es importante notar que aunque algunos contenidos tenían influencia transnacional, no todos los contenidos desinformativos tuvieron este perfil.

¿Qué medio de comunicación ha sido predominante para la difusión de historias falsas?** El WhatsApp resultó ser el canal más utilizado con un 36 % respecto al total, y se extendió su hegemonía a las redes sociales.

¿Cuál es la dificultad para identificar autores de contenidos falsos?** Aproximadamente el 75 % de los bulos no pudieron identificar sus promotores, lo que facilitó su rápida difusión.

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Texto original (2020)

La artículo presentado por Maldita.es revela que hasta junio de 2020 se han verificado más de 6,000 historias falsas sobre el COVID-19 en España y Latinoamérica desde sus inicios durante la crisis sanitaria. El estudio destaca un aumento significativo en la desinformación a medida que la pandemia se desarrollaba, destacando especialmente su difusión via WhatsApp y las redes sociales como canales principales para la publicación de estos contenidos.

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Shutterstock / Ascannio

La International Fact-Checking Network –una unidad del Instituto Poynter que reúne a periodistas que verifican hechos a nivel internacional y de la que forman parte más de 70 países– había verificado a mediados del pasado mes de junio más de 6 000 contenidos o historias falsas sobre coronavirus desde el inicio de la crisis.

En España, la organización periodística Maldita hizo público un buscador que recogía –a principios de mayo– hasta “480 mentiras, alertas falsas y desinformaciones sobre COVID-19” que había monitorizado.

¿Qué hubiera pasado sin ese trabajo de verificación de contenidos que circulan principalmente por debajo del radar de los medios de comunicación?

Hemos llevado a cabo un estudio titulado “Infodemia y COVID-19. Evolución y viralización de informaciones falsas en España”, publicado en la Revista Española de Comunicación en Salud. El objetivo de nuestra investigación se centraba en analizar los datos sobre España presentes en el proyecto colaborativo LatamChequea durante la pandemia de la COVID-19.

El 2 de abril de 2020, 21 organizaciones de fact-checking de 14 países lanzaron LatamChequea-Coronavirus para trabajar juntas en la verificación de contenidos sospechosos en torno a la pandemia –con fecha 15 de abril de 2020 eran 27 las organizaciones implicadas–.

Investigación sobre noticias españolas

Para la investigación se seleccionaron todas las informaciones pertenecientes a España y aportadas por Maldita a LatamChequea-Coronavirus entre el 14 de febrero y el 15 de abril de 2020.

Esta selección, hecha por el equipo de chequeado a partir de las verificaciones en español y portugués realizadas para la CoronaVirusFacts Alliance, abarcaba el mes previo a la declaración del estado de alarma por parte del Gobierno de España y un mes con la vigencia de dicho estado. La selección respondía a la necesidad de identificar los tipos de bulos y su funcionamiento en dos periodos de tiempo con diferencias de contexto sustanciales.

Selección y codificación de 166 piezas

Tras un primer análisis, se decidió centrar la investigación solo en las piezas aportadas por Maldita. De esta manera se seleccionaron 166 piezas que fueron codificadas en las siguientes variables.

Tipología de bulos: contagios, estado y evolución de la pandemia; formas de prevención y curas; medidas (públicas y privadas) adoptadas en la lucha contra la pandemia y para paliar sus efectos y otros.

Fecha de verificación: antes del estado de alarma (del 14 de febrero al 14 de marzo de 2020) y durante el mismo (del 15 de marzo al 15 de abril de 2020)

Origen y canales de distribución del bulo: redes sociales, mensajería instantánea o medios de comunicación.

Intencionalidad del bulo: desmentir o ampliar información.

Viralización en otros países: viralizado o no viralizado.

Identificación de los promotores de bulo: identificado o no identificado.

Aumento de la desinformación con la pandemia

Sobre la distribución de los bulos verificados durante el periodo de investigación, se identificó un aumento significativo de la desinformación a medida que la pandemia se iba desarrollando. En el mes previo al decreto de estado de alarma solo se reportaron un 32,5 % de los bulos pasando a 67,5 % en el mes posterior.

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Elaboración de los autores.

Hay que subrayar una mayor presencia de los bulos sobre contagios en la primera etapa de la crisis y una diversificación de las desinformaciones entre el 15 de marzo y el 15 de abril.

Así, este tipo de bulos dio paso a piezas centradas en el origen de la pandemia, cuestiones relacionadas con la seguridad (estafas, fallos en aplicaciones informáticas, asaltos a domicilios…) o informaciones focalizadas en determinados colectivos de población (migrantes).

WhatsApp se lleva la palma

Los canales de información más relevantes para vehicular bulos fueron las redes sociales (36,1 %) y las aplicaciones de mensajería instantánea (36,1 %). En el caso de las redes, destacan Facebook y Twitter, y en menor medida Youtube e Instagram. Sobre las aplicaciones de mensajería, WhatsApp aparece como hegemónica.

Otro de los rasgos destacables de la muestra analizada indica cierto carácter transnacional de los bulos. Si bien el porcentaje de desinformaciones que fueron localizadas en otros países suponía solo el 20 %, se identificó una tendencia cada vez más común. Los promotores de bulos tienen la capacidad de readaptar cualquier tipo de información a un contexto local.

Noticias de autoría sin determinar

Por otra parte, casi en el 75 % de las piezas verificadas no se determinó su origen, frente al 25 % en el que los promotores fueron identificados. La rápida difusión y las posibilidades de reenvío y publicación en plataformas de mensajería y redes sociales contribuyen a que la autoría de los bulos quede difuminada.

Como conclusión, podemos afirmar que los bulos “explicadores” encontraron en la pandemia un terreno fértil para difundir desinformaciones sobre contagios y sobre cómo prevenirlos. También vías fructíferas, rápidas e incontrolables para su distribución a través de redes sociales y grupos de WhatsApp.

The Conversation

Raúl Magallón Rosa ha participado en el proyecto de Maldita.es “Cómo la desinformación alimenta el discurso de odio: xenofobia e intolerancia religiosa” financiado por la Fundación Pluralismo y Convivencia. Los resultados de esa investigación no tienen ninguna relación con el trabajo que aquí se presenta.

José Manuel Sánchez Duarte no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Raúl Magallón Rosa, Profesor del Departamento de Comunicación, Universidad Carlos III