- Discusión sobre las Dinámicas y Desafíos del Movimiento Ciudadano
- "El Peligro del Formalismo Excesivo"
- "Reflexión en Muntanyeta y la Preocupación por los Representantes"
- "La Representación Política vs Ciudadana"
- "El Programa Electoral como Política"
- "El Consenso y La Unidad"
- "La Propuesta Final: Un Sistema Justo y Equitativo"
- Preguntas frecuentes
- Texto original (2011)
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2011. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Discusión sobre las Dinámicas y Desafíos del Movimiento Ciudadano
- El movimiento ciudadano enfrenta desafíos al presentar un programa electoral detallado.
- Existe la preocupación de que los medios de comunicación puedan aportar comentarios negativos sobre el movimiento, afirmando una falta de base y propuestas adecuadas.
- Hay un riesgo inherente al infiltrarse ideologías políticas en lo que inicialmente fue discurso ciudadano no político para evitar la fragmentación política.
- La idea central de #nolesvotes es mantener una base individualista y limitada organizacional dentro del movimiento, sin entrar demasiado en el ámbito electoral.
«El Peligro del Formalismo Excesivo»
«Por qué mantener una línea clara para evitar la fragmentación política al cambiar nuestras instituciones y sistemas legales actuales?» preguntamos. Este texto discute el peligro de que un excesivo formalismo dentro del movimiento ciudadano diluya su propósito original.
«Reflexión en Muntanyeta y la Preocupación por los Representantes»
Una experiencia reciente se refleja aquí: una reunión de jornada donde asistían partidarios críticos, quienes, tras un evento que parecía prometer progresos, comenzaron a cuestionar su impacto y la representación del movimiento.
«La Representación Política vs Ciudadana»
El texto aboga por mantener el espíritu inicial no político-electoral para evitar que los medios de comunicación y ciertas interpretaciones políticas fragmenten al movimiento. Preferimos un sistema donde cada ciudadano tenga voz clara.
«El Programa Electoral como Política»
Hay una perspectiva crítica en el texto que se opone a convertir la acción del movimiento en un programa político, temiendo lo siguiente: los ciudadanos desilusionados y la percepción de más partidos políticos dentro del mismo.
«El Consenso y La Unidad»
En cuanto a mantener el acuerdo inicial que propulsó al movimiento, se enfatiza en buscar una representación genuina para evitar la fragmentación e infiltración política.
«La Propuesta Final: Un Sistema Justo y Equitativo»
El texto conclura llamando a mantener las propuestas mínimas obtenidas para después que cada individuo pueda desarrollar su ideología dentro de un sistema más justo.
Preguntas frecuentes
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Q1: ¿Cuáles son algunos desafíos enfrentados por el movimiento ciudadano al presentar programas electorales?
Respuesta: Uno de los principales desafíos es la dificultad para elaborar un programa detallado que atraiga a una base amplia sin fragmentarse políticamente.
Q2: ¿Cómo pueden medios de comunicación influir negativamente en el movimiento ciudadano?
Respuesta: Los medios podrían transmitir comentarios negativos, sugiriendo que la base del movimiento carece de fundamento y sus propuestas no son adecuadas.
Q3: ¿Qué riesgos surgen al incorporar ideologías políticas en el discurso ciudadano?
Respuesta: El principal riesgo es que esto pueda conducir a la fragmentación política y la infiltración de posiciones políticas dentro del movimiento, lo cual va contra su naturalez
Q4: ¿Cuál es el propósito central del #nolesvotes?
Respuesta: El objetivo principal es mantener una base individualista y organizacional limitada para evitar enfrentamientos políticos internos.
Q5: ¿Cómo puede un excesivo formalismo dentro del movimiento ciudadano diluir su propósito original?
Respuesta: Un sistema demasiado formulista podría desviar la atención de los esfuerzos y objetivos no electorales hacia logros políticos, alterando así el espíritu inicial.
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Texto original (2011)
En esta publicación discutimos las dinámicas y desafíos del movimiento ciudadano frente a los partidos políticos, destacando el peligro de un excesivo formalismo que podría diluir su propósito original. Argumentamos por qué mantener una línea clara puede ser crucial para evitar la fragmentación política al cambiar nuestras institucencias y sistemas legales actuales.
Por Isaac Llopis. La Libreta en Blanco (CC)
Ayer conseguí que algunos de mis amigos, de los más críticos y conservadores (un abrazo para vosotros), se pasaran a la asamblea de la jornada de reflexión en Muntanyeta. Lo que vimos allí, desgraciadamente, nos hizo a todos preguntarnos qué había cambiado, por qué estábamos allí y si realmente valía la pena este movimiento. ¿Por qué? Porque lo que presenciamos, contra lo que había pasado anteriormente, fue un mítin político en toda regla.
Delante de nuestros ojos, uno tras otro, fueron apareciendo los “portavoces” de las diferentes áreas del movimiento. El área de educación, el área de medio ambiente, el área de barrios, el área de cultura, el área de política… (¿No nos recuerda esto a algo que tenemos muy, muy visto?) Cada uno explicando en su discurso las propuestas que entre ellos mismos habían pactado, incluyendo las que venían de Madrid y agregando aquellas relacionadas con nuestra ciudad y comunidad (¿No nos recuerda esto a algo que tenemos muy, muy visto?).
Entre estas propuestas hay muchas que venimos escuchando hace mucho tiempo y que conforman nuestro “acuerdo de mínimos” general, que es lo que ha lanzado a miles de personas, ciudad a ciudad a la calle. Cambiar la ley electoral para hacerla más justa, cambiar la constitución, mejorar la participación ciudadana en la política y, especialmente, en la toma de decisiones importantes, reducir la dependencia de los poderes políticos de la banca, mejorar la separación de los poderes jurídico y político, etcétera. Pero también se colaron propuestas como, por ejemplo, reconocer el derecho a autodeterminación, proteger la lengua valenciana y muchos otros (el mítin duró una hora de reloj) que recordaban en exceso al programa de Izquierda Unida.
Además, esto lo coordinan entre una serie de portavoces o grupos de trabajo, a los que nadie sabe quién ha elegido y que no necesariamente representan a la gente del movimiento. Gente que ha infiltrado sus pensamientos de izquierdas en una serie de propuestas detalladas que se incluyen en el programa de algunos partidos de izquierda, pero que hace que corramos el riesgo de que los conservadores que también están en paro, sin casa, sin futuro y cabreados, dejen de pensar que este movimiento les representa también. Precisamente, de lo que nos estamos quejando es de
Que no. Que no. Que no nos representan.
¿Y ahora tenemos representantes a los que nadie ha votado? ¿Quién los ha puesto ahí? ¿Quién les ha dado mi voz? ¿Dónde está mi voto? No. Los medios de comunicación han aireado muchos comentarios de muchos “sabihondos” políticos diciendo que este movimiento no tenía base ni propuestas. Tal vez por eso, aquellos que encabezaron el movimiento, en su afán por acallar las bocas de los politicuchos y sus esbirros mediáticos, han decidido que lo mejor es hacer un listado de propuestas detallado. Pero un listado de propuestas detallado es un programa electoral. Y eso nos convierte en un partido político.
Estamos cayendo precisamente en el error del que nos quejamos en los partidos políticos. Y eso va a acabar dividiendo y dispersando a los ciudadanos que un día se acercaron a Sol en busca de unas premisas básicas, bien definidas, suficientes para que, a partir de ellas, una vez regenerado el sistema, pudiésemos definir cada uno nuestra ideología, sea cual sea sin necesidad del movimiento. Porque las normas políticas ya recogerían esas premisas iniciales en las que todos estábamos de a cuerdo.
La idea central de #nolesvotes siempre ha sido individualista. Para congregar a cientos o miles de personas como ocurre en Sol o Barcelona, es imprescindible un mínimo de organización, pero esa organización debe limitarse a los mínimos con los que salimos a la calle, y nada más. De otro modo estamos permitiendo que los partidos políticos o las ideologías políticas se infiltren en la doctrina del movimiento, que es ciudadano, no político, no lo olvidemos.
Muchos que ayer se fueron de Muntanyeta (la rebautizada “plaza del 15 de mayo”), como yo, probablemente lo hicieron desilusionados. Vieron como un movimiento ciudadanos que comenzaba limpio y con los objetivos generales claros, intentaba plantear un programa electoral demagógico, del mismo modo que hacen los políticos previo a las elecciones, cuando lo que se quiere no es eso, sino cambiar el sistema.
Ricardo Galli lo explica fenomenalmente bien en su videopost de ayer, y estoy absolutamente de acuerdo con él.
Es más, si Democracia Real Ya sigue así, le retiraré mi apoyo. No así a los ciudadanos cabreados. Ellos saben perfectamente lo que quieren, no mutilemos este movimiento malogrando el consenso que habíamos conseguido, por introducir un programa político en el discurso ciudadano. Mantengamos el acuerdo de mínimos que nos sacó a la calle, porque con esas propuestas conseguidas, después cada cual podrá desarrollar la ideología que quiera, en un sistema igualitario y más justo, sin las cortapisas que nos cierran la boca ahora, y con los representantes que nosotros elijamos. De otro modo, los ciudadanos no son tontos, y verán el movimiento como otro partido político más, otro programa demagógico más, además de izquierdas, echando para atrás la unidad entre la diversidad que se había conseguido.

