Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Narrativas sobre el uso del cubrebocas en Latinoamérica
Contexto y controversias alrededor de la mascarilla durante la pandemia en Latinoamérica (Abril-Junio 2020)
La debatiente utilización obligatoria del cubrebocas se convirtió en un punto focal político y social, marcando una división entre quienes la promovían como medida preventiva de salud pública y aquellos que defendían su uso como libertad personal. Inicialmente poco frecuente fuera de entornos hospitalarios clínicos, tras el respaldo de las Naciones Unidas en abril del 2020, este protocolo se extendió ampliamente a medios urbanos y densamente poblados.
Estrategias sanitarias en Latinoamérica
Brasil: No se impuso el uso obligatorio, incluso antes de alcanzar un punto crítico. El Presidente Bolsonaro desaconsejó dicho protocolo.
Chile: Implementado mandato desde abril para cubrirbocas en espacios cerrados y transporte público, con el apoyo visible del presidente Sebastián Piñera al uso de la mascarilla públicamente. La comunidad científica chilena ha promovido extensivamente su utilidad a través de múltiples iniciativas.
Colombia: El gobierno, dirigido por Duque, incentivó la responsabilidad ciudadana mediante el uso del gel y mascarilla para evitar aglomeraciones en un esfuerzo de aislamiento social.
Ecuador: Medidas severas incluyendo multas por no utilizar cubrimbocas, aplicándose la fuerza fiscal. Los asuntos pública del Presidente Lenin Moreno muestran una falta de respaldo a esta medida.
Perú: Primer país en imponer controles sociales para prevenir el virus, aunque desde mayo se iniciaron acciones para revertir estas restricciones. Se lanzó una campaña nacional para mascarillas reutilizables a inicios de octubre.
La tensión entre la libertad personal y las medidas gubernamentales ha alimentado un diálogo crucial sobre el equilibrio salud-derechos individuales. El debate público se abre como una parte esencial en la construcción de estrategias efectivas para proteger a los ciudadanos.
Uso y percepción del cubrebocas entre los ciudadanos
“La decisión individual sobre garantizar su propia salud” se enfrenta con la necesidad de “decisiones gubernamentales acompañadas por incentivos para el cumplimiento”. Ambos perspectivas reflejan un paralelismo entre libertades personales y protecciones estatales.
Potencial futuro: Comunicación, investigación e impacto en las plataformas sociales
“Una salida posible es la apertura del debate sobre el uso del cubrebocas”, lo que podría mejorar argumentos para su utilidad y legitimar esta medida. Las conversaciones virtuales entre ciudadanos e instituciones sanitarias pueden servir como una herramienta para fortalecer este diálogo.
“Las nuevas normas de convivencia generarán diversas necesidades de información”, destacando un aumento en el interés y la comunicación entre ciudadanos y autoridades. Plataformas digitales como Facebook, Twitter o YouTube podrían facilitar este espacio público.
Conclusión
“La covid-1 visibilizó la transformación del brazo comunicativo del Gobierno y democratización de los sistemas comunicativos”. La pandemia ha puesto en evidencia no solo las prácticas actuales sino también los retos futuries para una mayor profesionalización comunicación pública.
Preguntas frecuentes
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FAQs sobre el uso del cubrebocas en Latinoamérica durante la pandemia (Abril-Junio 2020)
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Texto original (2020)
Gente con y sin mascarilla por una avenida de México DF en junio de 2020.Shutterstock / Eve Orea
En los últimos meses, la mascarilla o cubrebocas se volvió una fuente de controversias. La confrontación pública apareció entre los que promovían el uso obligatorio y aquellos que defendieron la libertad de decidir.
Antes de la pandemia, las mascarillas se usaban en el ambiente médico casi exclusivamente. A partir de abril de 2020, la Organización Mundial de la Salud recomendó su uso entre la población. Sobre todo en el transporte público, los comercios y los espacios muy poblados.
Diversos estudios han probado que la mascarilla disminuye la transmisión del virus. Otros investigadores señalan que además debe realizarse una buena ventilación.
En marzo se decretó la suspensión de clases presenciales y el cierre de algunas actividades económicas. Hace unos días, el presidente López Obrador dijo que no usaba la mascarilla o cubrebocas porque su médico le había indicado que no era necesario si guardaba la distancia.
Brasil
Las medidas en Brasil no fueron obligatorias, incluso se levantaron antes de que el país llegara a un momento crítico en cuanto al número de casos y la saturación de la atención hospitalaria.
A diferencia de otros países de la región, Chile cerró sus fronteras al mundo desde la segunda semana de marzo. El 17 de abril el Gobierno chileno decretó el uso obligatorio del cubrebocas en lugares cerrados y en el transporte público. El presidente Sebastián Piñera también usó la mascarilla, especialmente cuando se trató de eventos públicos.
Colombia
Las autoridades han promovido la responsabilidad de los ciudadanos. El presidente Duque llamó a utilizar gel, mascarilla y evitar las aglomeraciones.
El presidente Lenin Moreno se presentó en diversos eventos públicos, como el informe de gobierno, sin llevar mascarilla.
Perú
Este país fue uno de los primeros de la región en aplicar medidas de contención social para evitar la transmisión del virus, pero a partir del mes de mayo empezó a levantar las medidas para frenar la caída de la economía.
Con la información disponible, considero que hay dos encuadres sobre el uso de la mascarilla. Por un lado, está la elección individual de los ciudadanos para garantizar la salud. Por otro lado, está la decisión gubernamental acompañada de incentivos para lograr su cumplimiento.
Ambos revelan la tensión existente entre las libertades y la fragilidad del Gobierno en la región. Una salida posible es la apertura del debate sobre el uso del cubrebocas. Especialmente porque la decisión estará presente durante los próximos años o al menos hasta que la vacuna haya llegado a la mayoría de la población.
Si bien no es una solución mágica, ayudaría a mejorar los argumentos sobre las ventajas del uso de la mascarilla en los espacios públicos y promovería la legitimidad de la decisión. Además, se evitaría la aparición de abusos de autoridad en contra de los ciudadanos.
En este sentido, internet podría facilitar la comunicación entre la ciudadanía y las autoridades sanitarias. Además, las plataformas digitales serían herramientas que podrían popularizar la discusión.
La mayoría de los Gobiernos tienen páginas web que podrían ser aprovechadas para el debate. O bien se podrían utilizar las plataformas sociales como Facebook, Twitter o YouTube.
Ambas alternativas presentan ventajas y desventajas. Sin embargo, las redes sociales aparecen como la opción más viable, ya que el 80 % de la población en la región usa estas formas de comunicación.
La comunicación de los Gobiernos
En resumen, el uso de la mascarilla es solo una muestra del actual estado de discusión de los asuntos públicos. Este caso nos permite reflexionar sobre los esquemas de comunicación entre el Gobierno y los ciudadanos. Al respecto, la consideración más importante que se nos plantea es cómo las instituciones y los ciudadanos están conviviendo con los ecosistemas de comunicación digital.
Más que nunca, es posible renovar las prácticas comunicativas del Gobierno en América Latina. Esta situación permitirá también repensar los enfoques de investigación. Además, nos lleva a cuestionar la comunicación del Gobierno y la generación de valor para los ciudadanos. En especial, porque las nuevas normas de convivencia generarán diversas necesidades de información.
Entre las exigencias proyectadas se encuentra un mayor interés y una imperante necesidad de interacción con el público. Estos cambios invitarán a la profesionalización comunicativa de las organizaciones públicas y la tendencia a migrar hacia plataformas gubernamentales integradas.
Sin duda, la covid-19 visibilizó la transformación del brazo comunicativo del Gobierno. De la misma manera, evidenció la democratización de los sistemas comunicativos. Ahora en la región conviven actores tradicionales y digitales de distintos orígenes.
Finalmente, surge otra pregunta: ¿cómo cambiarán las plataformas sociales a partir de la interacción con los Gobiernos de la región?