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Menús desequilibrados para 11 500 escolares desfavorecidos en Madrid durante el confinamiento

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.


Un análisis crítico del menú propuesto para el almuerzo escolar

Análisis crítico del menú propuesto para el almuerzo escolar

“Desde hace meses que los centros educativos han estado inactivos. Esto ha generado una situación de incertidumbre y dificultades, especialmente para familias con escasos recursos económicos.” Este texto refleja la realidad del impacto social causado por las medidas sanitarias en España durante la cuarentena. Sin embargo, el artículo busca ofrecer un análisis crítico sobre los menús propuestos para el almuerzo escolar y su adecuación nutricional.

“A pesar de la dificultad que conlleva organizar este tipo de servicio, no es razonable que no se hayan tomado medidas correctoras dado el tiempo transcurrido desde su implantación,” concluye.

Preguntas frecuentes

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Un análisis crítico del menú propuesto para el almuerzo escolar en España durante la cuarentena

Análisis Crítico: Menús Propuestos para Almuerzos Escolares Durante Cuarentena Española

¿Cómo se ha abordado el problema del almuerzo escolar en Madrid durante la cuarentena?
Se firmó un acuerdo con tres empresas de restauración para proporcionar comidas a los niños, aunque esta solución no satisface completamente las necesidades nutricionales.

¿Qué impacto tiene el contenido calórico y gastronómico de la comida ofrecida en los menús escolares?
Los artículos sugieren que las consecuencias son preocupantes, dando lugar a hábitos alimenticios no saludables.

¿Cómo se evalúa la calidad nutricional de los menús propuestos por Telepizza?
Los servicios son considerados como ‘comida chatarra’ o fast food, cuestionando su valor nutricional.

¿Cómo se critica el contenido de los menús ofrecidos por Rodilla e inmigrantes?
A pesar de la inclusión ocasional de legumbres y hortalizas, estos no representan una alimentación integral ni adecuada para un desarrollo nutricional.

¿Qué se insiste en educar según los principios de la dieta mediterránea?
Se enfatiza que es fundamental enseñar lo básico sobre una dieta saludable, variada y equilibrada para los menores.

¿Cuál es la recomendación final respecto a las medidas correctoras tomadas por el sistema educativo?
Se sugiere que, dado el tiempo transcurrido desde su implementación y los problemas actuales, no sería razonable oportunar mejoras en las decisiones alimenticias escolares.

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Texto original (2020)

Durante la cuarentena impuesta por las autoridades sanitarias españolas, los centros educativos han estado inactivos desde hacía meses. Esta medida ha generado una situación de incertidumbre y dificultades para familias con escasos recursos económicos que tradicionalmente dependían del almuerzo escolar como punto de encuentro importante en su día a día. La respuesta inicial fue un acuerdo entre la Comunidad de Madrid e instituciones restaurancias, intentando mitigar los efectos negativos sobre estos grupos vulnerables; sin embargo, este proyecto ha experimentado una serie de problemas y no parece tener un continuo futuro inmediato. Este artículo ofrece un análisis crítico del menú propuesto para el almuerzo escolar por parte de empresas seleccionadas dentro de la iniciativa y su impacto potencial en los estilos nutricionales actuales y educativos que se promueven entre niños. Fuente: Jesús Román Martínez Álvarez, Prof. Dr. en el Grado de Nutrición y Dietética., Universidad Complutense de Madrid Author: Jesús Román Martínez Álvarez

shutterstock Scott Rothstein / Shutterstock

Como consecuencia del estado de alarma, hace meses que los centros escolares tuvieron que cerrar sus puertas. Eso supuso que los comedores escolares dejaran también de funcionar. Para muchas familias con pocos recursos, prescindir de esa comida diaria podía suponer un problema muy serio.

Para intentar paliarlo, en Madrid la Comunidad firmó un acuerdo con tres empresas de restauración –Telepizza, Rodilla y Viena Capellanes–, con el fin de que pudieran proporcionar comidas a los 11 500 niños de familias perceptoras de la Renta Mínima de Inserción (RMI).

Una solución temporal

Hay que admitir que la situación no era fácil de resolver en un principio. Distribuir, en plena explosión de la pandemia, tal cifra diaria de almuerzos a familias dispersas por toda la Comunidad planteaba serios problemas de logística. Sobre todo con el confinamiento activado y la actividad laboral y hostelera reducida o paralizada.

Por otra parte, marzo y abril han sido meses terribles para todos, con asuntos de extrema gravedad que acuciaba resolver: la famosa curva ascendente de contagios, los ERTE, la falta de EPI suficientes y de pruebas diagnósticas fiables, organizar el hospital de IFEMA, el drama de los mayores en las residencias, etc. Teniendo en cuenta, además, que el periodo de alarma inicial fue previsto para dos semanas, cualquier solución para dar de comer a esos niños con familias en dificultades parecía, si no correcta, sí la menos mala.

CAM menus.
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Lamentablemente, con el transcurrir de los días, nadie se volvió a acordar de esos niños, de los escolares que han seguido recibiendo menús a los que, como científico dedicado a la nutrición, solo puedo calificar globalmente como “comida chatarra” o fast food. Es decir: comida para quitar el hambre, barata, nutricionalmente despreciable y educativamente un despropósito. Apta, en todo caso, para consumir de forma esporádica, como probablemente fue la idea inicial.

Déficits nutricionales y exceso de grasas saturadas

Argüir, como se ha hecho, que la solución se mantiene porque “a los niños les gusta”, o que “por unos días no pasa nada”, o que “en su casa ya comerán la verdura necesaria” no reduce el problema. Que un escolar ingiera aproximadamente un 35% de lo que debiera ser su ingesta de calorías diarias con estos productos implica que en su dieta pueden faltar vitaminas (folatos, carotenos), fibra y otros nutrientes. Además de abusar de las grasas saturadas.

Tampoco hay que olvidar que en estas edades es imprescindible educar para fomentar los correctos hábitos alimentarios y reducir la futura carga de enfermedades crónicas. De manera especial cuando, en los entornos más desfavorecidos, se ha comprobado que es más frecuente la obesidad, el sedentarismo y el consumo de dietas menos saludables.

Detalle del menú propuesto por Telepizza.
Comunidad de Madrid

En lo que respecta al menú proporcionado por Telepizza, no hay mucho que explicar. Es fast food, porque una ensalada en el menú no es suficiente para contrarrestar el desequilibrio dietético que genera esta manera de alimentarse.

Detalle del menú propuesto por Rodilla.
Comunidad de Madrid

Algo parecido ocurre con el menú de Rodilla, quienes insisten en añadir patatas fritas de bolsa, sin gluten, a todos los menús. Detalle que lejos de mejorar el valor nutritivo lo empeora. Comer a base de sándwiches es probable que, además, no consiga saciar a los niños corpulentos o de más edad.

Detalle del menú propuesto por Viena Capellanes.
Comunidad de Madrid.

El menú de Viena Capellanes, según indican, se sirve a 801 escolares de 74 municipios. Se puede considerar el más razonable de toda la oferta ya que, al menos, contiene legumbres y alguna hortaliza. Sin embargo, hay que recalcar lo inadecuado de los lunes, con carbohidrato (arroz) y fécula (patata en tortilla). Además del martes de pasta y barritas de pescado (cuyo porcentaje de pescado suele ser ínfimo), que se repite otro día de la semana con pasta y nuggets.

Francamente, no deja de sorprender que estas empresas recalquen el papel de sus “departamentos de calidad” o de sus “equipos de nutrición”.

En definitiva, este tipo de alimentación consumida de forma no esporádica tiene un ínfimo valor nutritivo y gastronómico. Los niños con requerimientos especiales (alérgicos, celíacos) verán aún más complicado el mantener una dieta saludable con las restricciones añadidas que demandan.

Hay que insistir en que el fin de la alimentación en estas edades no es “llenar el estómago” sino proporcionar los nutrientes necesarios y educar en los principios de una dieta saludable, variada y equilibrada según los parámetros de la alimentación mediterránea.

Siendo comprensible la dificultad que conlleva organizar este tipo de servicio, no es razonable que no se hayan tomado medidas correctoras dado el tiempo transcurrido desde su implantación. Asimismo, las empresas adjudicatarias deberían contar con el asesoramiento de personal experto en nutrición. O al menos, no intentan desdibujar el verdadero perfil de sus menús aptos únicamente para “consumo esporádico”.

Jesús Román Martínez Álvarez es miembro de la Sociedad española de dietética y presidente de la Fundación alimentación saludable.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Jesús Román Martínez Álvarez, Prof. Dr. en el Grado de Nutrición y Dietética., Universidad Complutense de Madrid

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