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Murciélagos, serpientes, civetas… ¿de dónde ha salido el nuevo coronavirus?

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Descubrimiento y Análisis del Coronavirus WUHAN: Implicaciones para la Transmisión Zoonótica

La aparición en China de un brote de neumonía por coronavirus, identificado como 2019-nCoV y conocido comúnmente como COVID-19, ha colocado a los expertos epidemiólogos ante una tarea desafiante. Los virologos se han dedicado al recopilamiento inmediato de datos sobre la secuencia genética del virus para entender mejor su propagación y transmisión entre humanos.

Los científicos están investigando si el brote fue causado por una infección animal inicial o directamente en humanos. Una hipótesis emergente es que un mercado de alimentos especializado, donde se comercializan animales salvajes como reptiles y murciélagos, podría haber sido la fuente del virus.

Investigación Actualizada

  • Otorgamiento de Credenciales: Manuel Peinado Lorca es un catedrático con experiencia en virología y epidemiología. Es profesor asociado del Departamento de Ciencias de la Vida e Investigador invitado en el Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos, Universidad de Alcalá.

Si bien se confirman casos con transmisión directa entre humanos (como sucedió previamente con SARS y MERS), existe un consenso emergente que el brote del 2019-nCoV en Wuhan puede haber comenzado como una infección zoonótica. No obstante, las secuencias genéticas actuales no determinan definitivamente si los nuevos casos son resultado de transmisión entre humanos o un animal portador intermedio.

Referencias para la Intencionalidad en la Transmisión Humana

(Transmisión humana) – Los datos filogenéticos sugieren un ancestro común reciente, pero no están claros los mecanismos exactos. Es esencial seguir la investigación para identificar si el virus se ha propagado de forma repetida desde animales a humanos o hay casos directamente transmitidos entre personas.

Reflexiones sobre las Implicaciones Zoonóticas y Transmisiones Humanas

Investigación Filogenética: A través de la comparación con otras cepas virales conocidas, los expertos están buscando patrones que podrían indicar el origen y medio del virus. La rapidez con la cual ha llegado al mercado humano sugiere una fuente reciente.

Investigación Epidemiológica: Es crucial determinar si los brotes son consecuencia de múltiples saltos zoonóticos o se expande en humanos después de ser transmitido directamente. Dicha información es vital para prevenir futuros brotes y para tomar medidas efectivas.

Conclusiones

La evolución del COVID-19 nos enseña el valor intrínseco de la investigación científica constante. A pesar de los avances, se requiere seguir reforzando esas áreas para comprender completamente y detener la propagación viral.

Manuel Peinado Lorca

(Catedrático de Universidad. Departamento de Ciencias de la Vida e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos, Universidad de Alcalá) – Enlace a los perfiles académicos.

Preguntas frecuentes

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Q1: ¿Cuál es el origen posible del COVID-19 y qué sugieren las investigaciones?Respuesta: Existe un consenso emergente de que aunque se han confirmado casos con transmisión directa entre humanos, el brote podría haber comenzado como una infección zoonótica. Las secuencias genéticas actuales no determinan definitivamente si los nuevos casos son resultado de transmisión humana o un animal portador intermedio.

Q2: ¿Qué papel juega la investigación filogenética en el estudio del COVID-19?Respuesta: La investigación filogenética busca patrones que puedan indicar el origen y medio del virus, intentando identificar si los brotes son consecuencia de múltiples saltos zoonóticos o se expande en humanos después de ser transmitido directamente.

Q3: ¿Cómo está contribuyendo Manuel Peinado Lorca a la investigación del COVID-19?Respuesta: Como catedrático y profesor asociado en el Departamento de Ciencias de la Vida e Investigador invitado en el Instituto Franklin, Manuel Peinado Lorca está dedicándose al recopilamiento inmediato de datos sobre la secuencia genética del virus para entender mejor su propagación.

Q4: ¿Qué se necesita aún saber con respecto a las transmisiones humanas y zoonóticas relacionadas al COVID-19?Respuesta: A pesar de los avances, es crucial determinar si los brotes son consecuencia exclusivamente de múltiples saltos zoonóticos o también se expande en humanos después de ser transmitido directamente. Esta información es vital para prevenir futuros brotes y tomar medidas efectivas.

Q5: ¿Cómo puede impactar el COVID-19 la investigación científica?Respuesta: La evolución del COVID-19 subraya el valor intrínseco de la investigación científica constante. A pesar de los avances, se requiere seguir reforzando esas áreas para comprender completamente y detener la propagación viral.

Q6: ¿Qué implica un origen zoonótico del COVID-19?Respuesta: Un origen zoonótico sugiere que el brote comenzó como una infección transmitida de animales a humanos, lo cual podría indicar la necesidad de investigación en mercados de alimentos especializados y prácticas agrícolas relacionadas con los mismos.

Q7: ¿Cuál es el consenso sobre las implicaciones del COVID-19 para la transmisión entre humanos?Respuesta: Existe un amplio consenso emergente que los brotes pueden haber comenzado como una infección zoonótica, con datos filogenéticos sugiriendo un ancestro común reciente. Sin embargo, es importante continuar la investigación para identificar exactamente cómo se ha propagado el virus.

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Texto original (2020)

La aparición del brote de neumonía por coronavirus en China desafía a los expertos que trabajan incansablemente para entender su transmisión y propagación, revelando la naturaleza altamente contagiosa del virus. A pesar de las sólidas conexiones epidemiológicas entre casos humanos, no se han identificado huéspedes animales definitivos ni evidencias claras de vectores intermediarios en el ciclo natural del 2019-nCoV, dejando abiertas preguntas sobre sus orígenes y mecanismos de transmisión. Preguntas adicionales: ¿Cuál es la importancia del estudio filogenético para comprender el origen viral?

Manuel Peinado Lorca, Universidad de Alcalá

La aparición en China de un brote de neumonía provocado por un coronavirus (2019-nCoV) es un desafío para los virólogos, que han emprendido una carrera contrarreloj para obtener más datos sobre la secuencia genética, la epidemiología y la propagación del patógeno.

La pregunta más urgente es determinar cómo se propaga. El seguimiento en tiempo real de la velocidad a la que aparecen los nuevos casos, junto con cuándo comenzaron los síntomas para cada uno de ellos, son las señales que indican a los expertos la facilidad con la que el virus puede circular entre humanos y si el brote tiene el potencial de persistir.

Cada virus tiene un método distinto de transmisión. Entre estos se encuentran los vectores de transmisión, que son otros organismos que los transmiten entre portadores. Los virus animales se suelen propagar de vertebrado a vertebrado por medio de insectos hematófagos.

Los coronavirus son una familia de 39 virus. Algunos causan enfermedades en las personas, mientras que otros infectan animales como camélidos (MERS), felinos y murciélagos (SARS).

En casos raros, los coronavirus de animales pueden evolucionar para infectar a las personas y luego propagarse entre ellas por transmisión aérea (vía estornudo o tos). También se pueden transmitir por objetos o sustancias recientemente contaminadas, como ocurre con el virus de la gripe y con el MERS, cuya vía de infección fue, probablemente, la ingesta de leche cruda de camélidos recién ordeñada.

Aunque todavía se desconocen muchos detalles del 2019-nCoV, un comunicado de la OMS sugiere que un animal es la fuente primaria de este nuevo brote. A pesar de esto, la Comisión Nacional de Salud de China ha confirmado que algunos casos han sido causados por la transmisión directa entre humanos (como ocurrió con sus dos antecesores), pero aún no está claro si esa es la norma.

¿De dónde procede el virus?

Los expertos están trabajando con la hipótesis de que el virus se originó en un animal o animales no identificados, y luego se propagó a los humanos en un gran mercado de alimentos en Wuhan.

En ese mercado de abastos, ahora clausurado, se venden animales salvajes para el consumo como serpientes. En un artículo publicado por virólogos chinos el pasado 22 de enero los primeros animales señalados como fuente primaria han sido precisamente esos reptiles.

El estudio analizó la secuencia genética del nuevo virus y lo comparó con las secuencias genéticas de más de doscientos otros coronavirus de todo el mundo que infectan a varios animales. Consideraron varios huéspedes potenciales como marmotas, pangolines erizos, murciélagos, pájaros, humanos y serpientes.

Concluyeron que el 2019-nCoV pudo utilizar como residente a dos serpientes comunes en el sureste de China, la krait pluribanda (Bungarus multicinctus) o la cobra china Naja atra, ambas comercializadas en el mercado de abastos de Wujan.

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Cobra china, una de las primeras especies sospechosas en ser portadora del nuevo coronavirus.
Thomas Brown, CC BY

Sin embargo, esta teoría parece a día de hoy descartada. Otros científicos dicen que no hay pruebas de que estos coronavirus puedan infectar a especies que no sean mamíferos. Los antecedentes les avalan.

A finales de 2002 comenzaron a aparecer casos de una enfermedad parecida a la neumonía en Guangdong, en el sureste de China. La enfermedad, denominada SARS, desencadenó una emergencia mundial a medida que se extendió por todo el mundo en 2003. Miles de personas fueron infectadas.

Los científicos chinos identificaron una cepa de coronavirus como posible culpable y encontraron virus genéticamente similares en civetas de palma (Paguma larvata), unos mamíferos parecidos a nuestras ginetas que se vendían en los mercados de abastos de Guangdong.

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Paguma, especie de civeta portadora del virus del SARS.
Rushenb, CC BY

Más tarde, explorando en el interior de cuevas, los cazadores de virus encontraron un gran número de coronavirus relacionados con el SARS en murciélagos de herradura Rhinolophus sinicus, lo que hizo pensar que la cepa probablemente se originó en estos mamíferos y luego pasó a las civetas antes de llegar a los humanos.

Por eso, los virólogos del Instituto Pasteur de Shanghai que en 2017 identificaron virus relacionados con el SARS en los murciélagos de gruta lo tienen claro. Los virus SARS y 2019-nCoV forman parte de un subgrupo de cuatro virus conocidos como betacoronavirus. Los trabajos de campo llevado a cabo a raíz del brote del SARS 2002–03 por estos y otros virólogos solamente han detectado este tipo de virus en mamíferos.

¿Qué nos dice el genoma del virus?

La secuenciación genética del coronavirus de Wuhan ofrece pistas sobre sus orígenes y propagación. Un análisis filogenético de once de esas cepas publicado el pasado 20 de enero mostró poca diversidad genética entre ellas. Esto sugiere que el ancestro común de las diferentes cepas del 2019-nCoV encontradas en humanos surgió en noviembre o diciembre (cuando aparecieron los primeros casos) y se ha extendido rápidamente, sin sufrir muchas alteraciones. Sin embargo, los genomas aún no indican si la rápida expansión del virus ocurrió en humanos o en un reservorio animal intermedio.

Los datos disponibles no permiten determinar si el ancestro reciente más común de los casos muestreados estaba en un humano o en un animal. Por el momento, los datos filogenéticos sugieren que el salto desde animales ocurrió poco antes de los primeros casos identificados en humanos. Si ocurrieron múltiples saltos zoonóticos, estos no provenían de un reservorio de virus genéticamente diverso.

Esto sugiere que el virus se había establecido recientemente en la fuente no humana o que los pacientes humanos iniciales habían estado expuestos a una fuente animal cuya población de virus era genéticamente limitada. Este podría ser el caso si uno o más animales infectados hubiera sido llevado hasta Wuhan desde otro lugar.

Con más secuencias víricas sería posible averiguar si la mayoría de los casos son causados por la propagación repetida del virus de animales a humanos, con una transmisión limitada de persona a persona; o si, por el contrario, el virus se propagó a un pequeño número de humanos y la mayoría de los casos están siendo causados por una transmisión secundaria directa de humano a humano.

Averiguarlo es el gran objetivo epidemiológico en estos confusos momentos en los que la globalización de las comunicaciones rema a favor de una posible transmisión humana directa y generalizada.The Conversation

Manuel Peinado Lorca, Catedrático de Universidad. Departamento de Ciencias de la Vida e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos, Universidad de Alcalá

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Shutterstock / Crystal Eye Studio