- Neurological Impact of the Coronavirus Disease (COVID-19)
- Preguntas frecuentes
- What are the neurological consequences associated with COVID-19?The coronavirus, while primarily affecting other organs such as lungs and kidneys, has shown to also impact brain health.
- Texto original (2020)
- La neuroinvasión es rara
- Un sofisticado sistema de neuroinvasión
- Consecuencias a largo plazo
Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Neurological Impact of the Coronavirus Disease (COVID-19)
BRAINCOVID: The Neurological Consequences of COVID-19
- The coronavirus, while primarily affecting the lungs and other organs such as kidneys, heart, liver, and blood vessels , has also shown to have neurological consequences.
- Studies with 500 hospitalized patients indicate a range of cognitive symptoms including headaches, confusion, delirium, or memory loss in 40-60% of cases.
- Less frequently seen are psychiatric conditions such as dissociative states and hallucinations without the severity expected from disease progression.
- Not all symptoms seem directly related to brain cell invasion, but rather could be linked to systemic inflammation or circulatory issues leading to cerebrovascular incidents like strokes .
- The neuroinvasion route of the SARS-CoV-2 virus is complex and rare, involving potential direct infection through bloodstream interaction with brain vessels via ACE2 receptors or indirect effects on neurons.
- Neurological complications remain uncommon but are associated with high morbidity and mortality rates as seen in some studies conducted at hospitals like the Albacete Hospital General University .
- Emerging research on animal models, cerebral organoids, and autopsy findings from COVID-19 victims suggests that brain neurons can be infected by SARS-CoV-2.
- The virus disrupts neural connections through inflammatory responses without directly destroying the cells .
- There is a growing concern about long-term neurological and psychiatric sequelae in recovered patients, with some showing signs of demyelination associated with multiple sclerosis.
- It remains unclear what the full scope of persistent COVID-19 effects on brain health will be; however, it’s imperative to prevent reinfections for minimizing long-term damage .
Fuente: Sonia Villapol, Assistant Professor at the Houston Methodist Research Institute.
05/12/2024 (Tue) by [Your Name], Editor-in-Chief. The editorial team appreciates your contribution to our archival efforts on BRAINCOVID’s neurological impact of the COVID-19 pandemic, ensuring that readers are well informed about these pressing issues without alteration or addition beyond what is presented in this extract.
Preguntas frecuentes
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What are the neurological consequences associated with COVID-19?The coronavirus, while primarily affecting other organs such as lungs and kidneys, has shown to also impact brain health.
BRAINCOVID: The Neurological Consequences of COVID-19
- Cognitive symptoms like headaches, confusion, delirium, and memory loss have been reported in a significant percentage (40-60%) of hospitalized patients with COVID-19.
Are psychiatric conditions linked to post-COVID recovery?
Yes, dissociative states and hallucinations have been observed in some cases without corresponding disease progression severity. These symptoms are less frequently seen.What is the suspected route of COVID-19 neuroinvasion?
While direct brain cell invasion through bloodstream interaction with ACE2 receptors on brain vessels appears to be rare, systemic inflammation or circulatory issues may lead cerebrovascular incidents like strokes. The full route of COVID-19 neuroinvasion remains complex and not entirely understood.Are there high morbidity and mortality rates associated with the neurological complications?
Yes, studies suggest a significant association between these complications and higher morbidity/mortality rates. This is evident from hospital data on patients admitted for reasons other than respiratory issues.Can SARS-CoV-2 infect brain neurons?
Emerging research based on animal models, cerebral organoids, and autopsy findings indicates that the virus can indeed target and affect certain areas of the central nervous system.How does COVID-19 potentially disrupt neural connections?
The viral infection appears to induce inflammatory responses within the brain, which may lead to interrupted neuronal communication. However, it doesn’t directly destroy cells.Are there signs of persistent neurological issues post-recovery?
There is an increasing concern for long-term effects on both brain health and psychiatric wellbeing in recovered patients. Some individuals show evidence suggestive of demyelination, typically associated with diseases like multiple sclerosis.What are the implications for preventing long-term damage from COVID-19?
Minimizing reinfections is critical to reducing potential lasting neurological and psychiatric sequelae. This highlights the importance of effective treatments, vaccinations, or public health measures.
Fuente: Sonia Villapol, Assistant Professor at the Houston Methodist Research Institute.
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Texto original (2020)
El coronavirus ataca principalmente a los pulmones, pero también a los riñones, corazón, hígado y vasos sanguíneos. Los datos clínicos hasta la fecha indican que la COVID-19 está asociada a trastornos neurológicos y neuropsiquiátricos.
Un estudio llevado a cabo con 500 pacientes hospitalizados con COVID-19 mostró que entre el 40 y el 60 % experimentaba dolores de cabeza, confusión, delirio, o pérdida de memoria, lo que sugiere que el virus también puede atacar el cerebro. En casos muy esporádicos se han descrito psicosis no asociada con la gravedad de la enfermedad.
No todos estos síntomas tienen por qué ser causados por la invasión del virus a las células cerebrales. Pueden ser el resultado de una inflamación generalizada en todo el cuerpo. Por ejemplo, la inflamación de los pulmones puede liberar moléculas que hacen que la sangre se vuelva pegajosa y obstruyan los vasos sanguíneos, provocando accidentes cerebrovasculares.
Además, muchos síntomas neurológicos pueden ser el resultado de la tormenta de citoquinas y la sobreestimulación del sistema inmunológico periférico que afecta al cerebro. Necesitamos aclarar las vías por las que el virus afecta al cerebro a través de la inflamación o la infección, ya que los tratamientos podrían ser diferentes.
La neuroinvasión es rara
La ruta de entrada al cerebro puede ser a través de la cavidad nasal hasta la conexión del sistema nervioso a través del epitelio o nervio olfatorio, o incluso a través de los ojos.
Sabemos que el SARS-CoV-2 utiliza receptores de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) y sus correceptores para invadir las células. El virus también puede alcanzar la vasculatura cerebral a través de la circulación sanguínea al unirse al receptor ACE2 expresado en las células endoteliales de los capilares cerebrales, cruzar la barrera hematoencefálica e invadir y lesionar el parénquima cerebral.
Debido a que la barrera hematoencefálica se altera en la hipertensión y la hipertensión es una comorbilidad común de COVID-19, estos pacientes pueden tener un mayor riesgo de complicaciones cerebrales.
Aún así, la infección cerebral es rara, probablemente porque las neuronas expresan pocos receptores para ACE2. A pesar de esto, algunas personas pueden ser más susceptibles debido a antecedentes genéticos, una carga viral alta u otras razones. Es necesario estudiar cuales son las predisposiciones por las que los problemas neurológicos suceden en los pacientes de la COVID-19.
Estudios recientes han confirmado que el accidente cerebrovascular isquémico, la trombosis venosa cerebral y la hemorragia cerebral son comunes en pacientes de edad avanzada con COVID-19, pero representarían solo del 1 al 5 % de los pacientes hospitalizados. En un estudio del Hospital General Universitario de Albacete determinó que el 1,4 % de los pacientes con COVID-19 presentaron problemas cerebrovasculares con alta morbilidad y mortalidad.
En otros casos se ha observado diversas afecciones neurológicas como encefalitis, y en casos más excepcionales síndrome de Guillain-Barré, ansiedad y estrés postraumático.
El daño del SARS-CoV-2 en el cerebro se está estudiando en modelos animales, en organoides –cerebros en miniatura cultivados in vitro–, o en los cerebros de autopsias de pacientes con COVID-19. En estos últimos se observó por medio de microscopía electrónica o técnicas de inmunohistoquímica cómo el virus invadía las neuronas.
Un sofisticado sistema de neuroinvasión
El coronavirus tiene un sofisticado sistema de neuroinvasión, hace explotar la maquinaria de las células cerebrales para multiplicarse, pero no las destruye. En su lugar, provoca una cascada inflamatoria y daño a las neuronas. La infección por SARS-CoV-2 parece disminuir rápidamente el número de sinapsis nerviosas, las conexiones entre neuronas, pero no tenemos evidencia clínica de si esto es reversible o no.
Investigadores de la Universidad de Yale (EE. UU. han demostrado que la infección neuronal se puede prevenir bloqueando los receptores para ACE2 con anticuerpos o administrando líquido cefalorraquídeo de un paciente con COVID-19. Se necesita más investigación para poder diseñar nuevas estrategias para bloquear la infección viral, y no se puede descartar el neurotropismo del SARS-CoV-2.
Consecuencias a largo plazo
Las consecuencias para la salud a largo plazo de los efectos de la COVID-19 ahora no pueden estimarse, por lo que debemos evitar cada infección para reducir sus efectos después de la recuperación. Las secuelas neurológicas en pacientes recuperados de COVID-19 se presentan como una de las mayores amenazas a largo plazo.
Ya se han observado casos de degradación de la capa protectora que protege las neuronas, la mielina, en pacientes recuperados de COVID-19. El deterioro de la capa de mielina está asociado con enfermedades neurodegenerativas importantes como la esclerosis múltiple.
Existen muchas más evidencias que asocian otras infecciones cerebrales virales con una mayor prevalencia de enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer o el Párkinson, por lo que en el futuro podríamos detectar una mayor incidencia de trastornos neurodegenerativos en pacientes previamente afectados por COVID-19.
La revista The Lancet publicó el primer caso probable de un paciente de 45 años que después de recuperarse del COVID-19, comenzó a desarrollar síntomas de Párkinson. Se necesitarán más estudios de seguimiento longitudinales para determinar las consecuencias neurológicas y neuropsiquiátricas a largo plazo de esta pandemia.
Sonia Villapol recibe fondos de National Institutes of Health (NIH).
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Sonia Villapol, Assistant Professor, Houston Methodist Research Institute
