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Nos echan del trabajo, nos echan del país: #NosEstánEchando

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2013. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Juventud Sin Futuro

“Publicado originalmente en Juventud Sin Futuro” refiere a una postura denunciadora del autor contra las condiciones políticas y económicas que afectan negativamente al estatus de la juventud.

Preguntas frecuentes

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¿Cuál es el impacto del mercado laboral en España para las jóvenes?

El mercado laboral actualmente está cada vez más cerrado, con un alto porcentaje de paro juvenil y una disparidad entre la cantidad de contratos “basura” que consiguen los desempleados jóvenes frente a su capacidad profesional.

¿Cómo afecta la legislatura española al empleo temporal para las jóvenes?

La legislación actual favorece la temporalidad y el despido libre, lo que significa que los trabajos temporales son más fáciles de terminar sin garantías ni protecciones para los empleados.

¿Qué consecuencias tiene la desmantelación de servicios públicos para las jóvenes en España?

El deterioro del sistema público significa que la juventud se vea desfavorecida, particularmente cuando buscan empleo y oportunidades educativas.

¿Cuál es el efecto de las políticas gubernamentales en los jóvenes españoles?

Se percibe que muchas políticas son corruptas, colocando la democrac0ía al servicio del mercado a expensas de los ciudadanos más jóvenes.

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Texto original (2013)


Publicado originalmente en Juventud Sin Futuro

Lo venimos denunciando desde hace mucho tiempo: este no es país para jóvenes, su crisis y sus políticas nos están echando.

La EPA publicada hoy confirma un 55% de paro juvenil, en el otro lado de la balanza, un 45% de jóvenes que en su mayoría acumulan contratos basura, en un mercado laboral cada día más cerrado y con una legislación que favorece la temporalidad y el despido libre. Al tiempo, las jóvenes asistimos a la completa desmantelación de los servicios públicos. Las condiciones -no sólo laborales- de las jóvenes son cada día más precarias y la única salida para muchas está en hacer las maletas y salir del país.

Este exilio laboral, que algún atrevido ignorante ha osado calificar como “ventajoso” para las jóvenes-que regresarán más formadas y experimentadas-, caricaturizado en anuncios de televisión o achadado a nuestro espíritu aventureros upone un auténtico drama para quien que lo emprende, porque está rodeado de falsos mitos y mentiras sobre lo que de verdad supone.
 
Fuera de nuestras fronteras no se encuentra el paraíso laboral. La precariedad es un mal endémico en toda Europa, y se sufre igual en inglés, alemán o francés que en español. Muchas de las jóvenes que emigran pasarán un largo periodo encadenando trabajos temporales, poco relacionados con su cualificación, carentes de derechos y con salarios ínfimos. Del mismo modo, no es cierto que las jóvenes volverán pasado un tiempo, mejor formadas, con más ilusión. Ya sabemos que su crisis es en realidad una estafa y, como tal, no acabará regresando dentro de un tiempo a los felices tiempos del ladrillo.

Su austeridad, sus políticas y su crisis nos obligan a irnos, cada día de una forma más evidente. Son las que vuelven inaccesible la educación para miles de jóvenes y convierten el transporte público en un lujo. Son las mismas políticas que asesinan a quien no puede pagar la hipoteca mientras enriquecen a quienes nos han llevado a esta situación, las mismas que ponen la Democracia al servicio de los mercados.

Frente a ellos, la juventud que se ve obligada a elegir entre el paro, la precariedad o coger el avión, no se resigna.

Nos quieren lejos, nos tendrán otra vez en las calles.Y seremos muchas, porque tenemos con nosotras a todas las que se han ido, a todas las que han echado. 
 
Ni paro, ni exilio, ni precariedad. Que se recorten, se precaricen y se vayan ellos.

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