Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Somali Media Under Siege
The Somali media landscape is under attack as the government imposes a controversial media law. Workers of medias face arbitrary detentions and repressions, infringing on fundamental freedoms.
- Workers are subject to arbitrary arrests by authorities for exercising press freedom or criticizing their work through social platforms like Facebook.
- The new Minister of Information has sent a letter seeking support from potential donors, signaling possible international backing and intent to enforce the media law quickly without thorough review or negotiation with stakeholders in journalism and civil society sectors. This is causing significant concern among professionals within these spheres.
- Protests by associations of press against draconian aspects of this new legislation are ongoing, highlighting concerns about the implications for freedom of speech and professional impartiality in journalism.
Concerns raised:
- The proposed media law gives unrestricted government control over media workers, threatening their independence. It also includes a provision for the establishment of an all-powerful council with authority to regulate and punish medias.
- Critics argue that this move could turn Somali journalism into state propaganda or censorship ahead of elections, reducing space for diverse political expression in society. The fear is heightened due to the history of impunity where crimes against journalists often go unpunished.
- “When you tear out a man’s tongue, you are not proving him a liar,” remarked George R. Martin in his acclaimed novel A Clash of Kings—an apt metaphor for the suppression and control exerted over free speech by this draconian media law.
Preguntas frecuentes
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Q1: What is causing concern among Somali journalists regarding freedom of expression?
A1: The proposed controversial media law threatens to limit independent voices and could turn journalism into state propaganda, with fears that crimes against journalists may remain unpunished.
Q2: How are Somali media workers currently being treated by authorities?
A2: Media workers face arbitrary detentions for exer0185y press freedom or criticism, highlighting a direct attack on fundamental freedoms.
Q3: What actions have journalism associations taken against the new media law in Somalia?
A3: Associations of journalists are protesting draconian aspects of this legislation to protect freedom of speech and professional impartiality.
Q4: Who is seeking support for enforcing the controversial media law, and how might international stakeholders influence its implementation?
A4: The new Minister of Information has sent a letter seeking donor support. International backers may provide funding but could also pressure for quicker enforcement without proper review or negotiation with journalism professionals.
Q5: How does the proposed law affect government control over media and its potential impact on election-related speech?
A5: The law grants unrestricted government authority, raising concerns that it could suppress diverse political expression before elections, especially given a history of impunity for crimes against journalists.
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Texto original (2020)
Comunidad de medios de Somalia rechaza unánimemente nueva ley de medios
Los trabajadores de medios en Somalia enfrentan detenciones arbitrarias, asesinatos selectivos y represión en virtud de leyes draconianas sobre los medios de comunicación, 12 de diciembre de 2012. Foto de Tobin Jones vía Wikimedia / AMISOM dominio público CC0 1.0.
Con la reciente aprobación de un controvertido proyecto de ley sobre medios por parte del presidente de Somalia, Mohamed Abdullahi Farmjo, a los trabajadores de medios de Somalia les preocupa lo que pueda ocurrir a los periodistas que ya están luchando en un entorno mediático hostil.
El proyecto de ley, firmado el 26 de agosto, contiene 41 artículos sobre medios de comunicación y cómo deben realizar su labor. La ley restringirá a los trabajadores de los medios y dará al Estado poder ilimitado sobre los medios.
¿Por qué las sociedades civiles y los medios protestan contra el proyecto de ley?
Según Abdalla Mumin, secretario general del Sindicato de Periodistas Somalíes, grupo de derechos de prensa, la ley de medios recién firmada pondrá a la prensa bajo el control directo del Gobierno como si todos fueran estatales. Esto infringe la Constitución y prepara el camino para un entorno más restrictivo en el que el periodismo se convierte en delito.
Escribió un apasionado tuit sobre el asunto en agosto después de la aprobación del proyecto de ley:
When you tear out a man’s tongue, you are not proving him a liar, you’re only telling the world that you fear what he might say.
— GEORGE R. R. MARTIN, A Clash of Kings pic.twitter.com/GsGRrPpxw2
— Abdalle Ahmed Mumin (@Cabdalleaxmed) August 28, 2020
Cuando le arrancas la lengua a un hombre, no le demuestras que es un mentiroso, sólo le dices al mundo que temes lo que pueda decir.
– GEORGE R. R. MARTIN, Un choque de reyes
El proyecto de ley de medios denuncia que el Gobierno dará licencias a los periodistas y puede retirarlas en cualquier momento, por cualquier razón, si se considera que el periodista es demasiado crítico. El Ministerio de Información acredita a los periodistas y no una asociación de prensa u organizaciones de medios independientes y no gubernamentales.
La ley permite claramente al Estado controlar y dirigir a los trabajadores de medios, ya sea que trabajen para los medios estatales o no. Esto mantiene a los profesionales de los medios como rehenes del Estado y compromete su imparcialidad. Solamente en estados autoritarios los trabajadores de medios buscan licencias y acreditación del Gobierno.
En agosto, el jefe de prensa, Abdinur Mohamed Ahmed, dijo en una entrevista con la BBC en somalí que se han omitido 16 artículos del proyecto de ley y otros se han reformado. Pero las asociaciones de medios siguen criticando el proyecto de ley y lo consideran opresivo.
El expresidente Hassan Sheikh firmó inicialmente el controvertido proyecto de ley en 2016, y desde entonces, asociaciones de medios y grupos de la sociedad civil han dirigido campañas para revertir la ley por su naturaleza draconiana. Hubo progresos cuando el actual presidente llegó al poder y ordenó que se revisara la ley, pero la revisión por sí sola no satisfizo las demandas de los profesionales de los medios y los defensores de los derechos civiles.
El 31 de agosto, en un programa de entrevistas de Universal TV (televisora satelital somalí), el exministro de Información Mohamed Abdi Hayir señaló que Somalia no es el único país donde el Gobierno concede licencias a los medios. En respuesta, el secretario del Sindicato de Periodistas Somalíes, Mumin, arremetió contra el ministro y lo acusó de copiarse de los estados dictatoriales, donde la libertad de prensa no existe.
La comunidad de medios de Somalia también protesta contra el llamado del proyecto de ley para la formación de un consejo de medios, en el que el Gobierno tendrá poder hegemónico sin igual sobre todas las asociaciones de medios.
El consejo de nueve miembros, compuesto de tres miembros de medios independientes, tres miembros de la sociedad civil y tres miembros del Gobierno, tendrá la última palabra sobre responsabilidad de los trabajadores de medios. También examinarán las quejas contra los medios y tomarán decisiones sobre el retiro de licencias a las empresas de medios. Pero las organizaciones de medios consideran a este consejo como una junta de “censura” y les preocupa que antes de las próximas elecciones en Somalia, esto podría resultar problemático para las voces disidentes.
Los medios de comunicación de Somalia florecen pese a los constantes desafíos.
Según el índice de impunidad del Comité para la Protección de los Periodistas, Somalia es uno de los lugares más peligrosos para que trabaje un periodista. El Comité dice que 26 asesinatos de periodistas en Somalia siguen sin resolverse. Aunque el número de casos de asesinato ha disminuido, persiste el hostigamiento de las autoridades en forma de detenciones ilegales, arrestos arbitrarios y denegación de acceso a la información.
Algunos trabajadores de medios somalíes han pagado el precio máximo por la profesión que han elegido. Entre 2017 y 2020, 11 periodistas fueron asesinados y sus autores aún no han rendido cuentas. Esta cultura de impunidad crea un entorno en el que los periodistas temen por su seguridad y, por lo tanto, dudan en informar.
Eleven journalists were killed in the country in the past four years: 3 in 2017; 4 in 2018; 2 in 2019 and 2 in 2020, making the country to remain as one of the most dangerous places for journalists across the globe. @sjs_Somalia @forfreemedia pic.twitter.com/31MvfNI7yC
— Somali Media Association- SOMA (@SomaliMedia13) November 3, 2020
Once periodistas fueron asesinados en el país en los últimos cuatro años: tres en 2017; cuatro en 2018; dos en 2019 y dos en 2020, lo que hace que el país siga siendo uno de los lugares más peligrosos para los periodistas de todo el mundo.
Los periodistas también enfrentan el riesgo de ser detenidos arbitrariamente, ya sea por publicaciones críticas en Facebook o por realizar entrevistas que las autoridades no aprueban.
La última víctima de la represión del Gobierno contra los medios es Abdullahi Kulmiye Addow, periodista de radio y televisión que entrevistó a un empresario de tendencia islamista que critica al Gobierno somalí y a las fuerzas de mantenimiento de paz de la Unión Africana. Después de que la emisora de radio de Addow emitió un avance de la entrevista, agentes del organismo nacional de inteligencia y seguridad somalí allanaron su casa la noche del 18 de octubre y lo retuvieron en su sede durante cinco días. Fue liberado luego cuando su emisora de radio aceptó no emitir la entrevista completa a cambio de la liberación de Addow.
El editor Abdul Aziz Gurbiye, de Goobjoog media, casa de medios privada, fue arrestado el 14 de abril por una publicación en Facebook en la que sostenía que el presidente somalí, Mohamed Abdullahi Farmajo, se había apropiado de una máquina de ventilación de COVID-19 destinada al uso público. Cinco días después, fue liberado bajo fianza. Después de dos meses de idas y venidas, se produjo una batalla judicial que terminó con un veredicto de culpabilidad, y Gurbiye fue acusado de difundir información falsa y ofender el honor del presidente. Fue sentenciado a seis meses pero se le permitió pagar una multa de 200 dólares en lugar de la prisión.
>El 18 de noviembre, asociaciones de medios somalíes pidieron a Dubbe que negociara una minuciosa revisión de la ley.Las asociaciones de prensa y los propietarios de medios se han unido para advertir de la aplicación de la ley de medios. Alegan que Osman Dubbe, el nuevo ministro de Información, busca el apoyo de la comunidad internacional y que envió una carta de solicitud a los posibles donantes el 7 de noviembre para apoyar la aplicación de la ley.
During today’s journalists consultative conference in #Mogadishu, we jointly raised our concerns on attempts by the new Minister of Info to hastily implement
the draconian #Somali Media Law, safety of the working journalists & denounced the rise of threats against the press. pic.twitter.com/sF6KG4NpHm— Somali Journalists Syndicate – SJS (@sjs_Somalia) November 17, 2020
Durante la conferencia consultiva de periodistas de hoy en Mogadiscio, planteamos conjuntamente nuestras preocupaciones sobre los intentos del nuevo ministro de Información de implementar rápidamente
la draconiana ley de medios de comunicación de Somalia, la seguridad de los periodistas que trabajan y denunciaron el aumento de las amenazas contra la prensa.
Desde la caída del régimen militar en 1991, el panorama de los medios ha pasado de ser un único medio de comunicación estatal a múltiples medios. Pero con remanentes de la antigua ley draconiana todavía existente y aplicada, cualquier ganancia puede ser en vano.
Las asociaciones de medios y grupos de la sociedad civil de Somalia han protestado enérgicamente contra la imposición de esta ley que obstaculizará la libertad de prensa y reducirá un espacio político ya reducido. Sin una prensa libre, la justicia desaparece y el autoritarismo toma el control.
––––––––––
Publicado originalmente en: Global Voices (Creative Commons)
Por: Gabriela Garcia Calderon Orbe el día 30 November, 2020


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