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Plegaria: Susurros de Pan y Pimiento III por @hojaldra

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2010. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Manuel Becerra Salazar: Un Encuentro Poético con la Muerte

En una experiencia profundamente introspectiva, Manuel Becerra Salazar narra un encuentro personal y poéticamente lleno de simbolismo con el concepto de la muerte. Este encuentro ha provocado en él no solo un asombro natural ante las posibilidades inimaginables fuera del entorno común percibido, sino también una invitación a reconsiderar nuestra comprensión compartida sobre vida y trascendencia.

“Háblame, de nuevo, de tus hermanos atados al camastro y de tu madre yéndose al cielo entre amapolas.” Es una invitación a Manuel Becerra Salazar para compartir más sobre su relación emocional con los seres queridos que han fallecido.

Preguntas frecuentes

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Pregunta de seguimiento:

¿Qué papel juega la memoria en las experiencias delirantes paranormales? La respuesta no forma parte del contenido solicitado para HTML.


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Texto original (2010)

En esta investigación detrás del fenómeno paranormal, Manuel Becerra Salazar narra un encuentro poético con la muerte que desafía nuestras percepciones comunes de vida y trascendencia. ————————— Pregunta de seguimiento 1: ¿Cuáles son los factores relevantes e irrelevantes para evaluar el carácter genuino del fenómeno paranormal reportado por Manuel Becerra Salazar?

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Plegaria última

Manuel Becerra Salazar (México)

Háblame de la lluvia ahora que el amor arde en la tumba

y ya no soy faraón ni reina montado en tus hombros.

Tú que llorabas por nosotros te sean devueltas las lágrimas

por estos ojos en blanco de médium

de nosotros tus hijos que bien sabemos del ensueño.

Tú que olías a madera y hoy tienes el perfume de los muertos,

sea ahora tu calavera desnuda lo que llevo por corazón y me hinche el torrente de vida para la rosa.

Háblame, de nuevo, de tus hermanos atados al camastro y de tu madre yéndose al cielo entre amapolas.

Tú que tenías más de un ángel en tus movimientos y con tus labios besabas la herida,

vuélveme hablar de la penumbra y que sea mi camino el de hablar solo entre los vivos.

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