Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
Efectos Neurológicos Indocumentados de la COVID-19
Título: Efectos Neurológicos Indocumentados de la COVID-19.
- La pérdida parcial del olfito y alteración en el gusto son efectos neurológicos indocumentados causados por COVID-19, según un estudio publicado en Medicina. La investigación se centra en las células basales que suministran los receptores para la percepción de olfato.
- Los resultados sugieren que el SARS-CoV-2 produce daño selectivo a estas células, lo que implica una interrupción en las funciones neurológicas relativas al sentido del olfto y del gusto. El estudio analiza si existen diferencias entre las células basales involucradas con respecto a otros tipos de células madre neuronales como los ependimocitos, que suministran receptores para el nervio olfatorio.
- El artículo sugiere que la infección por COVID-19 también puede conducir a una alteración del sentido de sabor. Estos hallazgos son críticos en las primeras etapas de la pandemia, ya que pueden ayudar a identificar nuevas infecciones.
Autor: José Antonio López Escamez.
Universidad de Granada, España. Contracted Doctor Otorrinolaringología y Cirugía General Médica Universidad de Granada con fondos del Instituto de Salud Carlos III (PI17-1644) y la Union Europea para proyectos relacionados a Meniere’s Disease.
Preguntas frecuentes
Q: ¿Qué efecto neurológico indocumentado puede causar COVID-19?
A: La pérdida parcial del olfto y alteraciones en el gusto son efectos neurológicos indocumentados asociados con la infección por COVID-19.
Q: ¿En qué células basales se centra el daño producido por el SARS-CoV-2?
A: El daño selectivo causado por el SARS-CoV-2 está presente en las células basales que suministran los receptores para la percepción del olfto y sabor.
Q: ¿Se comparan diferentes tipos de células madre neuronales con respecto al SARS-CoV-2?
A: El estudio analiza diferencias entre las células basales involucradas y otros tipos como los ependimocitos, suministrantes receptores para el nervio olfatorio.
Q: ¿Cómo pueden estos hallazgos ser útiles en la lucha contra COVID-19?
A: Estos descubrimientos son críticos para identificar nuevas infecciones por COVID-19, especialmente durante las primeras etapas de la pandemia.
Q: ¿Cuál es el propósito del artículo?
A: El objetivo principal del artículo es informar sobre los efectos neurológicos indocumentados causados por la COVID-19 y su impacto en las células basales.
¿Quién es el autor de este estudio?
José Antonio López Escamez, con fondos del Instituto de Salud Carlos III (PI17-1644) y la Union Europea para proyectos relacionados a Meniere’s Disease.
Texto original (2020)
Este artículo examina los efectos neurológicos indocumentados de la COVID-19, como pérdida parcial del olfato y alteración en el gusto. La investigación se enfoca especialmente en las células basales que rinden cultivo a los receptores olfatorios, revelando su papel clave en la restauración de estos sentidos neurológicos trasladados por el SARS-CoV-2. Además se analiza si las células basales involucradas son similares a otras células madre neuronales como los ependimocitos, que rinden cultivo al nervio olfatorio y tienen un papel en la regeneración de mnesis sensorial. CÓRRIGOS: José Antonio Lopez Escamez, Profesor Contratado Doctor Otorrinolaringologia del Departamento de Cirugía y sus Especialidades, Universidad de Granada

Quien haya perdido el olfato en las ultimas semanas debe saber que es posible que haya tenido una infección oculta por el virus que produce la enfermedad Covid-19 y aún no lo sepa.
Los síntomas más populares de la COVID-19 son la fatiga, la congestión nasal y la tos, con el inconveniente de que no permiten distinguirla de un resfriado común o una gripe. Sin embargo, la infección por el virus SARS-CoV-2 también produce en muchas personas una perdida de olfato (anosmia) y del gusto (disgeusia), que muchas veces pasan desapercibidos para el paciente y también para muchos médicos. Muchas personas ignoran que la anosmia suele ser unos de los síntomas iniciales y, por lo tanto, puede ayudar mucho a la identificación de personas portadoras del virus en fase iniciales de la enfermedad.
No sabe (ni huele) a nada
La anosmia, y también las alteraciones del gusto, se han descrito tanto en pacientes graves hospitalizados por COVID-19 en Italia, como en pacientes con síntomas leves que no necesitaron hospitalización en Estados Unidos. Ahora sabemos que en torno al 70% de las personas que son infectadas por el virus presentan anosmia o disgeusia, aunque solo tengan una infección leve. Por tanto, en la situación de pandemia actual, una persona con fatiga, tos y perdida de olfato es sospechosa de tener una infección por COVID-19.
¿Por qué se pierde el olfato si nos infectamos por el SARS-CoV-2?
Para entenderlo hace falta conocer la forma en que el virus se cuela en nuestras células, y también cuales son sus puertas de entrada favoritas en el cuerpo humano.
El virus SARS-CoV-2 utiliza básicamente dos proteínas de la superficie de las células para entrar en ellas: ACE2 (Angiotensin converting enzyme II) y TMPRSS2 (transmembrane serine protease 2). La proteína ACE2 es el receptor para una hormona llamada Angiotensina 2, que entre otras cosas regula la presión arterial.
Por su parte, el virus cuenta con una proteína clave en su superficie llamada proteina S (spike). Funciona como una llave que puede unirse a la proteína ACE2, el receptor o “cerradura”. En ese momento entra en acción la proteasa TMPRSS2, una enzima que corta la proteína S en dos fragmentos, S1 y S2, lo que permite la incursión del virus mediante un proceso conocido como endocitosis. Una vez que el virus entra en las células forma una cubierta con la membrana celular como si fuese un escudo que la sujeta, “agarrándose” a los receptores ACE2. Y así tiene vía libre para invadirnos.
¿Por qué infecta el epitelio olfatorio?
El techo de las fosas nasales está tapizado de epitelio olfatorio, un tejido formado por 3 tipos de células: células basales, neuronas sensitivas olfatorias (que sobreviven entre 30 y 60 días) y células de soporte. Lo que ocurre con SARS-CoV-2 es que tiene una especial facilidad para meterse en las entrañas de estas células.
Analizando la expresión de los genes de estas células, los científicos han descubierto que las células de soporte presentan una elevada expresión de los genes ACE2 y TMPRSS2, según adelanta un estudio reciente que se encuentra en revisión. Aunque es necesario validar estos resultados para confirmar la localización de estas proteínas en la membrana de las células de soporte, cabe sospechar que el SARS-CoV-2 infecta las células de soporte del epitelio olfatorio utilizando las proteínas ACE2 y TMPRSS2 como puerta de entrada. De esta forma, produce un daño en las células de soporte que, posteriormente, afectaría a las neuronas sensitivas olfatorias.
El sentido del gusto es otra víctima. La sensación que nos permite distinguir los sabores al comer se encuentra en unas estructuras de la lengua, las papilas linguales. Estas papilas tienen unos receptores denominados yemas gustativas formadas por 3 tipos de células: células receptoras gustativas, células de soporte y células precursoras o basales. Aunque no se conoce aún el nivel expresión de las proteínas ACE2 y TMPRSS2 en las papilas linguales, es probable que el virus infecte en las yemas gustativas de la misma forma que lo hace en la nariz.
Una pérdida reversible
La buena noticia es que es posible recuperar tanto el sentido del olfato como el sentido del gusto. De que así sea se ocupan en la nariz las células basales, que son las encargadas de volver a formar las neuronas sensitivas olfatorias. En este proceso se tardarían unos 60 días, por lo que, una vez superada la enfermedad, la mayoría de los pacientes deberían de recuperar el olfato en un plazo máximo de 2 meses.
En cuanto a las células receptoras gustativas, se regeneran a partir de las células precursoras cada 10-14 días. Por tanto es previsible que el gusto se recupere antes que el olfato.
Lo que está claro es que, en la situación epidemiológica actual, la anosmia y la disgeusia de reciente comienzo deben ser considerados como síntomas de alerta temprana, incluso en ausencia de otros síntomas respiratorios, para identificar nuevos casos de infección por SARS-CoV-2.
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José Antonio López Escamez recibe fondos del Instituto de Salud Carlos III (PI17-1644) y la Union Europea para la realización de proyectos de investigacion sobre la enfermedad de Meniere y el diagnostico y tratamiento de los acúfenos (proyectos H2020 MSCA-ITN-2016–722046-ESIT, LCF/PR/DE18/52010002 GNP-182 y SC1-2019-RIA-SEP-21057-UNITI). Estos proyectos no tienen relación con la enfermedad Covid-19.
Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: José Antonio López Escamez, Profesor Contratado Doctor Otorrinolaringologia del Departamento de Cirugía y sus Especialidades, Universidad de Granada

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