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Pos-COVID-19: Nadie tiene una bola de cristal pero existen el método científico y el sentido común

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

La crisis del COVID-10 y su reflejo en nuestra proactividad

La confrontación con la pandemia ha revelado una falta inherente de proactividad que, aún más evidente es cuando se intenta medir el daño causado. Este artículo examina las estrategias pasadas fallidas para prever escenarios futuros y sugiere un enfoque práctico hacia la gestión del riesgo implicada.

Análisis retrospectivo de predicciones

Comisiones futuras: La ilusión o un intento sincero?

Más de medio siglo atrás, ha habido esfuerzos para formular comisiones del futuro. Países como Finlandia y Escocia han establecido estas divisiones especializadas con el objetivo declarado de predecir eventos a largo plazo. Estas iniciativas se remontan al uso de métodos variados, desde la interpretación simbólica hasta técnicas científicas más convencionales.

La moraleja en nuestro manejo del riesgo

En el contexto actual, es crucial adoptar una postura que no se base únicamente en la proyección de eventos catastróficos sino también en la prevención y preparación razonable para posibles desastres. Enfatiza un enfoque realista hacia las predicciones del futuro, centrado más bien en una adecuada planificación que implique sensatez sin causar daños adicionales.

La contribución al discurso científico

Como autor y académico invitado por la Universidad de Salamanca, Ricardo Rivero Ortega sostiene que el humanismo es crucial para avanzar hacia un futuro mejor. Aunque no se beneficia personalmente del uso o publicación de su trabajo aquí, sus reflexiones contribuyen significativamente a este diálogo.

Preguntas frecuentes

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COVID-19 Proactivity and Risk Management FAQs

Q: What has the COVID-19 crisis revealed about our inherent proactive capabilities?A: The confrontation with the pandemic has exposed a lack of necessary foresight and preparation that is often challenging to measure, especially when assessing potential damage.

Q: Why do we struggle so much with making future predictions accurate?A: Humoristically speaking, the difficulty lies in accurately predicting tomorrow’s weather; philosophers like Mark Twain and realists such as Karl Popper have noted this challenge repeatedly.

Q: How did historical figures contribute to forecasting future events?A: Figures like Diego de Torres Villarroel, who humorously included predictions in Almanaques alongside weather patterns and astrology, showed an early understanding of the unpredictability involved.

Q: What was Pierre Wack’s approach to predicting significant changes?A: He practiced prospective analysis that led him successfully to foresee events like oil crises decades before they unfolded, highlighting the value of precision in predictions.

Q: What is the purpose behind creating future commissions or committees?A: Half a century ago, countries including Finland and Scotland created specialized divisions aimed at forecasting long-term events. Their methodologies varied from symbolic interpretations to scientific techniques.

Q: What is the lesson learned about managing risks during such crises?A: The crucial takeaway in risk management today should be realistic preparation and prevention, with a focus on sensible planning without exacerbating problems.

Q: How does Ricardo Rivero Ortega contribute to the discussion of humanism amidst scientific discourse?A: As an academic guest at Salamanca University and author, he advocates for the importance of a humane perspective in progressing towards our shared future, beyond personal gains.

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Texto original (2020)

La crisis del COVID-10 ha revelado nuestra falta de proactividad y nos ha dejado con daños graves en todos los aspectos. Este artículo examina las estrategias pasadas fallidas para prever escenarios futuros, sugiriendo que el manejo del riesgo implica una preparación razonable ante posibles desastres sin causar más deterioro a nivel humano o social.

Zephyr_p / Shutterstock

La ausencia de proactividad en la reacción frente a la crisis del COVID-19 ha producido daños gravísimos: se han perdido demasiadas vidas; las consecuencias humanas y económicas son difícilmente reparables; el trauma social, el miedo y la angustia nos acompañarán durante largo tiempo. Hay quien dice que no se podría haber actuado de otro modo, pero yo creo que muy mal vamos si nos conformamos con nuestra falta de proactividad.

Una cosa es no tener una bola de cristal mágica y otra muy distinta evidenciar imprevisión. Decía Mark Twain que es difícil hacer predicciones, mucho más si se refieren al futuro. También Karl Popper, en tono nada irónico, negó la mayor en torno a la capacidad humana de pronóstico. Su Miseria del historicismo es una aportación elocuente en este sentido, desde una defensa liberal de la capacidad del ser humano de progresar gracias al conocimiento.

Estos sabios anglosajones merecen todo mi respeto, pero no dejo de recordar a Diego de Torres Villarroel, catedrático de Matemáticas de la Universidad de Salamanca, que completaba su frugal estipendio con los honorarios por sus Almanaques. En tales libros profetizaba jocosamente, llegando a acertar en algún caso, como cuando avanzó que hacia 1790 Francia derrocaría su Monarquía, nada menos. Los sueños del pícaro salmantino demuestran el poder subyacente de la imaginación.

Visionarios del futuro captan la atención del público desde siempre hasta hoy. Basta con buscar en la televisión programas de tarot a altas horas de la madrugada. Una vez, impartiendo un curso, el alcalde de un municipio sureño me dijo que lo más visto de su televisión local era “la brujita”. Fue su respuesta a la crítica por la desviación del servicio público. ¿Es la futurología de interés general? A este asunto dedicó Cicerón una obra, criticando la superstición y validando, en cambio, la labor de los augures.

Comisiones del futuro

Cada vez más gobiernos lo creen, por lo que Finlandia, Escocia y otros países han creado sus “comisiones del futuro” en los parlamentos, o agencias especializadas en predecir el devenir. Estas iniciativas son viejas, porque llevamos más de medio siglo leyendo sucesivos informes (tantos equivocados) sobre las perspectivas de la humanidad para los siguientes años.

Luego llegan los hechos y arruinan las planificaciones, pero algo queda de tanta metodología (de la lectura de las entrañas de los animales al método Delphi).

Uno de los más exitosos es el de la previsión de “escenarios”, cuyo origen se encuentra en la Rand Corporation de Estados Unidos, la lógica de la Guerra Fría y la paranoia general ante una posible guerra nuclear, sobre la que especulaba Herman Kahn. Poner a la opinión pública ante lo impensable, el horror absoluto, tal vez pudo ayudar a evitar ese desastre, aunque también explica que se construyeran búnkeres y demasiada gente viviera con miedo.

Algunos años después, Pierre Wack aplicaría este método para anticipar la crisis del petróleo de los setenta. Y acertó, porque muchos indicadores apuntaban hacia ese peligro, que no era un “cisne negro” (Nasim Taleb), sino un secreto a voces.

Gestionar el riesgo –esta es la moraleja– no requiere pitonisas, ni falsos expertos. Lo que hace falta, de verdad, es gente sensata que se prepare para lo peor, sin producir daños mayores al hacerlo, aplicando un poco de sentido común.

Ricardo Rivero Ortega no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Ricardo Rivero Ortega, Rector de la Universidad de Salamanca. Catedrático de Derecho Administrativo, Universidad de Salamanca

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