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¿Pueden las temperaturas altas detener la expansión del coronavirus?

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Análisis de Factores Climáticos y sus Impactos en la Propagación del Coronavirus (COVID-19)

En este artículo se examina cómo los factores climáticos podrían influir potencialmente en el curso de propagación del coronavirus, considerando paralelos con otros patógenos respiratorios como la gripe. Se hace referencia a una afirmación hecha por Donald Trump sobre que “El calor” puede detener las infecciosas propensiones al virus.” ¿Es esto cierto? La teoría se apoya en comparaciones con el resfriado común, ya que ambos son transmitidos de manera similar y causan enfermedades respiratorias potencialmente mortales. Sin embargo, es importante destacar que la transmisibilidad y gravedad del COVID-19 exceden a los casos típicos de gripe.

Impacto Estacional en Otros Coronavirus

  • Para otros coronavirus, la llegada de primavera conduce generalmente a una caída significativa en los casos graves que persiste hasta el inicio del invierno.
  • Esta estacionalidad se puede atribuir tanto al virus siendo más estable bajo ciertas condiciones climáticas como a cambios en nuestro sistema inmune y comportamientos sociales durante diferentes épocas del año.

Factores Climáticos vs. Transmisión de COVID-19

Si bien se especula que los climas más cálidos pueden reducir la transmisión viral en el hemisferio norte, no está claro si esto será un efecto directo del cambio estacional o una consecuencia de las medidas de contención durante toda la epidemia. Los casos máximos de otras pandemias se han registrado fuera de los meses más cálidos y fríos.

Transmisión Global e Impacto Estacional

  • En una pandemia, la alta infección global podría llevar a que el virus se transmita continuamente durante los meses de verano.
  • El MERS es otro ejemplo donde un coronavirus relacionado ha propagado en regiones más cálidas y tropicales del mundo.

En conclusión, aunque el clima puede influir parcialmente en la transmisión de los virus respiratorios, como se ve con otros patógenos similares al coronavirus, parece poco probable que las variaciones estacionales detengan completamente una pandemia.

Preguntas frecuentes


COVID-19 and Climate Factors FAQ
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¿El calor puede detener la propagación del COVID-19?
No, si bien el clima cálido podría afectar parcialmente las transmisiones de los virus respiratorios, parece poco probable que disminuya completamente una pandemia.

¿Se ha observado un impacto estacional en la propagación del COVID-19?
No hay evidencia clara de efectos directos del cambio climático sobre el curso del COVID-19, pero se especula que las variaciones estacionales podrían influir parcialmente en su transmisión.

¿Podemos esperar una caída significativa de casos graves con la llegada primaveral?
Aunque otros coronavirus han mostrado tendencias estacionales, no está claro si esto se aplica al COVID-19.

¿Cómo ha afectado el clima a otras pandemias relacionadas con virus respiratorios?
En algunas pandemias y patógenos, como la gripe común, se observa una caída de casos graves al inicio del invierno en climas más fríos.

¿Las medidas de contención pueden influir más que el clima en los niveles máximos de infección?
Es probablemente la intervención humana, como las medidas de contención durante una pandemia, lo que tiene un mayor impacto en los niveles máximos de infecciones.


Texto original (2020)

En este artículo analizamos los factores climáticos y sus potenciales impactos en la propagación del coronavirus (COVID-19), explorando las similitudes con otros paténdromes respiratorios como el resfriado común e investigando datos históricos de otras epidemias virales para contextualizar nuestras afirmaciones.

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Creativeneko / Shutterstock

Mientras el número de muertos por coronavirus continúa creciendo, algunos especulan con que el aumento de la temperatura producto de la llegada de la primavera en el hemisferio norte podría demorar o incluso acabar con la propagación de la enfermedad. El presidente norteamericano Donald Trump hizo referencia a esto: “El calor, en términos generales, mata este tipo de virus”. ¿Está en lo cierto?

La idea de que la primavera puede detener la expansión de la enfermedad proviene en gran parte de la comparación con el resfriado común. En muchos aspectos el COVID-19 es como un resfriado: ambos se transmiten de formas similares (secreciones respiratorias y superficies contaminadas) y ambos causan enfermedades respiratorias típicamente leves que pueden convertirse en una neumonía potencialmente mortal.

Pero la transmisibilidad y severidad del COVID-19 son mucho mayores que la del resfriado. Y no está claro si las transmisiones del COVID-19 se verán afectas por la variación de las temperaturas estacionales.

Para la gripe, el comienzo de la primavera causa una caída significativa en los números de casos que persiste hasta el regreso de las temperaturas más bajas en otoño. Se cree que esta estacionalidad de la gripe es causada por la sensibilidad del virus a diferentes climas y por los cambios estacionales en el sistema inmune humano y en nuestros patrones de comportamiento.

Primero, el virus de la gripe parece sobrevivir mejor en climas fríos y secos, con escasez de luz ultravioleta.

Segundo, para muchos de nosotros, los días más cortos de invierno conducen a bajos niveles de Vitamina D y melatonina, lo que puede afectar el desempeño de nuestro sistema inmune.

Tercero, en invierno pasamos más tiempo con otras personas, dentro de casa y más cerca unos de otros, aumentando las oportunidades de transmisión del virus.

Comparación con otros coronavirus

Entonces, ¿cómo podrían estos factores afectar a la transmisión del coronavirus? No está claro qué efecto tienen la temperatura y la humedad en el coronavirus en sí, ni en su transmisión. Otros coronavirus son estacionales, causando resfriados comunes en los meses de invierno.

La epidemia de SARS de 2002-2003 también comenzó en el invierno del hemisferio norte y acabó en julio de 2003, con un pequeño resurgimiento en el invierno siguiente. Los casos de SARS alcanzaron los puntos máximos en el cálido mes de mayo y el final de la epidemia en julio, lo que puede reflejar simplemente el tiempo requerido para la contención del virus en lugar de un efecto del clima en la transmisión de éste. Además, el coronavirus relacionado, el Mers , se transmite principalmente en países cálidos.

Volviendo a la comparación con la gripe, la pandemia del virus de la influenza humana (H1N1) de 2009-2010 comenzó en la primavera del hemisferio norte, aumentó con fuerza durante esa estación y el verano y alcanzó los puntos máximos en el invierno siguiente. Esto sugiere que en una pandemia, debido al alto número de casos en muchos países del mundo, se puede producir la continua transmisión del virus durante el verano, superando cualquier variación estacional que se constataría en epidemias más pequeñas.

Por lo tanto, la proximidad de climas más cálidos puede reducir la transmisión viral en el hemisferio norte (mientras que aumenta potencialmente la transmisión en el próximo invierno del hemisferio sur), pero es altamente improbable que el clima en sí pueda acabar con esta epidemia en expansión.


Traducción de Emilia Guzmán para CIPER Chile.


The Conversation


Jeremy Rossman ha recibido financiación del Consejo de Investigación Médica y de la Comisión Europea. Es el presidente de la organización sin ánimo de lucro Research-Aid Networks.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: Jeremy Rossman, Honorary Senior Lecturer in Virology and President of Research-Aid Networks, University of Kent