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¿Qué comida es más respetuosa con el medio ambiente?

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.

Impacto ambiental y la eficacia real de las prácticas orgánicas en comparacialidad con los productos certificados como ecológicos

Consideraciones:

  • La transición completamente a la agricultura orgánica no es viable debido a posibles aumentos en el uso de suelo y emisiones globales.
  • Los reglamentos que certifican como ecológicos actualmente ignoran factores críticos para un impacto ambiental real, tales como insumos específicos utilizados o técns modernas en la producción. Por ejemplo, se prohíbe el uso de cultivo hidropónico y mejoría genética.
  • En algunos casos, productos no certificados pueden tener un menor impacto ambiental cuando se consideran ciertos aspectos estratégicos como la producción en temporada o los métodos orgánicos. Sin embargo, esto varía significativamente por región y tipo de cultivo.
  • Los beneficios del uso de energías renovables e intensivos son altas cuando se evita el uso de combustibles fósiles para la producción agrícola.
  • Cada consumidor debe evaluar su impacto individual considerando los costos y prácticas locales, así como los avances en tecnologías más allá del sistema orgánico certificado convencional. La elección de productos puede mejorarse al incorporar frutas y verduras frescas de temporada.

Conclusión:

Es esencial revisar nuestras prácticas alimenticias actuales para optimizar el impacto ambiental. Los reglamentos ecológicos pueden mejorarse al incluir criterios verdaderamente sustentables y adaptados a cada contexto geográfico, cultural y económico regional.

Referencias:

Preguntas frecuentes

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FAQs on Environmental Impact and Efficacy of Organic Practices

Frequently Asked Questions (FAQs) on Environmental Impact and Efficacy of Orgánicas Practices

Pregunta 1: ¿Es viable una transición completamente a la agricultura orgánica para minimizar el impacto ambiental?Respuesta: No, debido a posibles aumentos en uso de suelo y emisiones globales.

Pregunta 2: ¿Qué factores están omitidos por los certificados actualmente ecológicos para medir el verdadero impacto ambiental?Respuesta: Factores como insumos específicos utilizados y técnicas modernas de producción que no incluyen cultivo hidropónico ni mejoramiento genético.

Pregunta 3: ¿En qué casos pueden los productos no certificados tener un menor impacto ambiental?Respuesta: Esto puede variar significativamente por región y tipo de cultivo, considerando la producción en temporada o métodos orgánicos.

Pregunta 4: ¿Cómo afecta el uso de energías renovables al impacto ambiental agrícola?Respuesta: Los beneficios son altas cuando se evita el uso de combustibles fósiles para la producción.

Pregunta 5: ¿Qué consejos pueden dar a los consumidores individuales para evaluar su impacto ambiental?Respuesta: Evaluar aspectos como costos y prácticas locales, así como considerar avances en tecnologías más allá del sistema orgánico certificado convencional.

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Texto original (2020)

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.
jens johnsson ASTYbCCA g unsplash Unsplash/Jens Johnsson, CC BY-SA

Una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero es la agricultura y la ganadería. Por lo tanto, nuestras decisiones a la hora de alimentarnos pueden tener un impacto significativo para reducir nuestra huella en el planeta.

La revista The Lancet publicó en 2019 un artículo que analizaba todas las variables y sacaba una especie de dieta de consenso, que bautizó como “dieta sana planetaria”. Esta tenía en cuenta factores como la salud, pero también la emisión de gases de efecto invernadero y el impacto sobre la biodiversidad.

El resultado es una dieta flexitariana, de base vegetariana en la que pueden aparecer productos animales como pescado y, raramente, carne.

Es complicado encontrar una solución global para todo el planeta dados los condicionantes respecto a la producción de alimentos. Un tomate puede tener muy bajo impacto ambiental en Almería y muy alto en Estocolmo. La dieta más beneficiosa para el planeta no puede ser algo universal y hay que hacer ajustes en cada zona, pero es una buena aproximación.

Otros aspectos relacionados con la alimentación, como evitar el desperdicio de alimentos y tratar de consumir productos de cercanía o de temporada están, en general, fuera de discusión. Aun así, la producción local es matizable: puede tener menos impacto ambiental un tomate de Almería llevado en camión a Estocolmo que uno producido allí en un invernadero con calefacción todo el año.

¿Es mejor lo ecológico?

Hay un aspecto de este debate que suscita mucha controversia, como es el hecho de si la comida ecológica es mejor para el planeta. Algunos sostienen esta tesis, pero un análisis riguroso de este tema indica justo lo contrario.

Por ley, para que un alimento pueda ser considerado ecológico debe de haberse producido según un reglamento de producción ecológica. Esto tiene que haber sido acreditado por una empresa certificadora que le otorga el sello (en Europa, el relieve de una hoja hecho con estrellas blancas sobre un fondo verde).

Si leemos el reglamento vemos que no habla de impacto ambiental, emisiones o huella hídrica o de carbono. Simplemente regula el tipo de insumos que se pueden utilizar en el cultivo, admitiendo solo los que son de origen natural. Esto de por sí ya no tiene sustento científico, puesto que las propiedades de cualquier compuesto dependen de su composición, no de su origen. También recoge otros elementos más controvertidos como el uso de la homeopatía o de la agricultura biodinámica.

Tampoco se regula el uso de frutas o verduras en temporada ni el transporte de alimentos, con lo que varios de los aspectos que más incidencia tienen en el impacto de un alimento quedan excluidos. Eso permite que manzanas de Chile y kiwis de Nueva Zelanda puedan ser considerados ecológicos.

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Unsplash/Alex Ghizila, CC BY

A pesar de no tener base científica, ¿pueden estas prácticas aportar algún beneficio ambiental? El primer problema que nos encontramos es la caída de producción. Cualquiera que haya consumido alimentos ecológicos habrá notado su elevado precio, debido principalmente a la necesidad de compensar las pérdidas de producto.

Esto implica que si toda la producción se convirtiera en ecológica necesitaríamos más tierra de la disponible para poder seguir alimentando a la población. Además, aumentaríamos las emisiones de gases de efecto invernadero, como han señalado varios estudios y metaanálisis.

Otro de los aspectos que incide en el alto impacto ambiental de la producción ecológica es que el propio reglamento prohíbe explícitamente el uso de técnicas de mejora genética como los transgénicos y CRISPR, o el uso de cultivo hidropónico.

Ambas tecnologías pueden aportar beneficios ambientales como evitar el uso de pesticidas y aumentar la producción sin incrementar el uso de suelo. De hecho, incorporarlas a la producción ecológica evitaría muchos de los problemas que presenta en la actualidad.

Algunos estudios han visto que el impacto de la producción convencional es aparentemente mayor cuando se incorporan en el cálculo el coste energético de la producción de insumos, principalmente del fertilizante nitrogenado, ya que esta es elevada.

Sin embargo, obvian que eso depende del “mix energético” (la combinación de fuentes de energía primaria que se utiliza en una zona geográfica): en países donde este no dependa de combustibles fósiles, sino de fuentes con bajas emisiones de carbono como las energías renovables o la energía nuclear, el cálculo vuelve a ser muy favorable a la producción convencional en este aspecto concreto.

Por lo tanto, a día de hoy, ninguna evidencia científica permite decir que el consumo de productos con el sello ecológico sea mejor para el planeta. Si quiere salvar el producto, coma más fruta y verdura de temporada y olvídese de los sellos.

The Conversation

José Miguel Mulet recibe fondos de el gobierno de España y de la Generalitat Valenciana en forma de proyectos de investigación obtenidos en convocatorias públicas competititvas.

Fuente: The Conversation (Creative Commons)
Author: José Miguel Mulet, profesor titular del departamento de Biotecnología, Universitat Politècnica de València