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Reindustrializar la España vaciada con impresión 3D

Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico.


Impacto del COVID-19 en la estructura industrial de España y potencial futuro con la Industria Digital

Pandemia por COVID-19: La crisis en los sectores industriales y el camino hacia una industria digital sustentable en España

Impacto de la pandemia : Las respuestas a las necesidades emergentes generadas por COVID-19 han puesto al descubierto vulnerabilidades críticas en el actual modelo productivo del país, especialmente notables son los problemas que surgen debido a un sistema industrial dependiente y descentralizado.

  • Efectos colaterales: La situación dejasía por la pandemia ha llevado al despoblamiento, con consecuencias tales como el encarecimiento del nivel calidad asistencial y un deterioro generalizado.

“Cadenas globales de valor”: Según Jordi Palafox, Catedrático en Historia Económica con experiencia en globalización, estas cadenas representan la eficiencia aumentada que puede influir significativamente tanto en el suministro del producto como en la ausencia actual de inflación.

  • “Concentración y desaparición”: La transformación para competir a nivel global ha llevado a una concentración industrial limitada, donde las pequeñas empresas han dejado de existir en favor de megafábricas capaces de satisfacer la demanda mundial.

“Innovación Tecnológica”: La necesidad de una producción económicamente viable se ve obstaculizada por tecnologías caras y manufactura intensiva, donde el volumen producido determina la rentabilidad.

  • “Reestructuración industrial”: La aparición de una revolución industrial digital o 4.0 ofrece una alternativa prometedora con productos que aportan alto valor añadido y son económicamente sostenibles.

“Impresión aditiva”: Un pilar básico de la revolución industrial digital es una tecnología innovadora como la impresión 3D, que utiliza modelos digitales para crear piezas directamente desde ellos mediante diversas herramientas.

  • “Beneficios en situaciones de pandemia”: Durante el COVID-19, la tecnología 3D ha ayudado a satisfacer las necesidades locales sin importación externa y con una flexibilidad crucial para responder rápidamente.

“Plataforma FAB3D”: El CSIC en España ha iniciado la plataforma Temática Interdisciplinaria para el Desarrollo de Fabricación Aditiva (FAB3D) con fines educativos y económicos, promoviendo colaboraciones entre sectores públicos y privados.

  • “Aplicación en espacios rurales”: La industria basada en impresoras 3D tiene potencial para apoyar las necesidades específicas de la zona rural, proveyendo piezas localmente y facilitando un trabajo descentralizado.

“Implicaciones futuras”: Se considera que una industria enfocada en tecnologías digitales como el 3D impresión tiene la capacidad de transformar y reindustrializar los sectores locales, además de ofrecer oportunidades económicas significativas.

“Las cadenas globales del valor se han convertido en una parte central con espectacular eficiencia. Sin embargo, esta estructura tiene sus limitaciones cuando surgen crisis como la COVID-19.”

Preguntas frecuentes


Impacto del COVID-19 en la estructura industrial de España y poten07. ¿Cuáles son las consecuencias económicas a largo plazo para los trabajadores industriales desplazados debido al cambio hacia una industria digital?<br> Respuesta: Se espera que haya un aumento significativo en oportunidades laborales relacionadas con la tecnología digital, pero también se necesitará una nueva formación y adaptación. Las políticas de reentrenamiento serán clave para mitigar los efectos negativos sobre el empleo industrial tradicional. ¿Qué medidas están implementando las asociaciones empresariales en España con respecto a la transición digital?<br> Respuesta: Las asociaciones empresariales están trabajando conjuntamente con organismos gubernamentales para ofrecer programas de capacitación, subsidios y incentivos fiscales. Están también fomentando el diseño industrial sostenible e innovador que apoye la economía digital emergente. ¿Cómo puede un pequeño negocio con pocos recursos financieros capitalizar en las oportunidades de tecnología 3D sin incurrir en grandes gastos?<br> Respuesta: Los pequeños negocios pueden beneficiarse aprovechando la infraestructura comunitaria y colectiva para compartir impresoras 3D, así como colaborar con universidades o centros de investigación. Además, se les ofrece el acceso a plataformas gratuitas de diseño digital que puedan utilizar en la producción localizada sin mayores inversiones iniciales. ¿Qué papel jugará España en promover y desarrollar una base tecnológica sólida para sostener su industria frente al impacto del COVID-19?<br> Respuesta: El gobierno español tiene un rol crucial, ya que proporciona financiamiento e impulsa políticas educativas enfocadas en habilidades digitales. Establecerá iniciativas como la plataforma FAB3D para fomentar el aprendizaje práctico y colaborativo dentro de su mercado localizado y rurales, apoyando así una industria resiliente frente a futuras crisis. ¿Qué medidas pueden tomar las comunidades rurales españolas para aprovechar la tecnología 3D en mejor manera?<br> Respuesta: Las aldeas e industriantes del interior deben colaborar con centros educativos y científicos locales, buscando asistencia técnica gratuita. La creación colectiva o pequeñas empresas basadas en la tecnología 3D puede ayudar a reducir la dependencia importadora y promover un desarrollo económico sostenible dentro de sus comunidades rurales. ¿Qué iniciativas futuras se pueden esperar para fomentar una industria digital con alta sustentabilidad en España?<br> Respuesta: Se anticipa que surjan proyectos colectivos como parques tecnológicos y centros industriales dedicados a la fabricación 3D, impulsando la economía local. Con el apoyo gubernamental, las asociaciones empresariales trabajarán en innovaciones para maximizar los recursos disponibles y fomentar una industria digital sostenible con alto valor añadido. ¿Cómo puede un estudiante universitario contribuir al desarrollo de la revolución industrial digital a través del trabajo voluntario?<br> Respuesta: Los estudiantes pueden participar en proyectos colaborativos liderados por empresas e instituciones públicas, aprendiendo prácticas reales y adquiriendo experiencia laboral significativa. Ofrecieron su tiempo para desarrollar prototipos o asesoramiento tecnológico puede ser un gran aporte al cambio industrial en curso y la educación continua de otros estudiantes e ingenieros jóvenes emergentes que aspiren a contribuir activamente. ¿Qué implicaciones políticas emergen del paso hacia una industria digital más resistente frente a crisis futuras como el COVID-19?<br> Respuesta: El cambio industrial presenta la necesidad de reevaluar las políticas laborales y educativas para adaptarse al mercado tecnológico en crecimiento. Las autoridades podrán enfocarse en incentivos fiscales, subsidios estatales y un marco legal que proteja los derechos del empleo local ante la globalización digital y sus consecuencias imprevistas para mantener una economía equilibrada y resiliente.<hr><h2 id="texto-original-2020">Texto original (2020)</h2><figure><noscript><img decoding="async" src="https://images.theconversation.com/files/353700/original/file-20200819-42893-crb0ui.jpg?ixlib=rb-1.1.0&rect=26,0,4343,2895&q=45&auto=format&w=496&fit=clip" alt="Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico."></noscript><img class="lazyload" decoding="async" src='data:image/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=%22http://www.w3.org/2000/svg%22%20viewBox=%220%200%20210%20140%22%3E%3C/svg%3E' data-src="https://images.theconversation.com/files/353700/original/file-20200819-42893-crb0ui.jpg?ixlib=rb-1.1.0&rect=26,0,4343,2895&q=45&auto=format&w=496&fit=clip" alt="Nota editorial (2025): publicado originalmente en 2020. Se añadió una versión estructurada con fines enciclopédicos. El texto original se conserva íntegro como parte del archivo histórico."><figcaption><span class="caption"><p></p></span> <span class="attribution"><a class="source" href="https://www.shutterstock.com/es/image-photo/3d-printer-prints-form-molten-plastic-634449059" target="_blank" rel="noopener">Shutterstock / MarinaGrigorivna</a></span></figcaption></figure><p>Una de las lecciones que podemos aprender de la crisis de la COVID-19 es la debilidad que presenta la estructura industrial de muchos países desarrollados, entre ellos España. La respuesta a las necesidades creadas por la pandemia ha puesto en cuestión nuestro actual modelo productivo.</p><p>La situación de desindustrialización que padece España, como consecuencia de la tercera revolución industrial y la globalización, tiene varios efectos colaterales. Entre ellos, la pérdida de población de ciertas regiones (como las rurales), que se ve obligada a trasladarse a las zonas donde todavía hay actividad industrial. El despoblamiento lleva al encarecimiento de los servicios asistenciales, su paulatina desaparición y la consecuente bajada del nivel de calidad de vida.</p><h2 id="cadenas-de-valor-globalizadas">Cadenas de valor globalizadas</h2><p>Jordi Palafox, catedrático de Historia Económica y experto en globalización, <a href="https://www.elconfidencial.com/economia/2020-04-25/entrevista-palafox-industrializacion-coronavirus_2552048/" target="_blank" rel="noopener">explica</a> que “las cadenas de valor globales, que son el centro de la globalización, constituyen un aumento espectacular de la eficiencia hasta el punto de que no es descartable que sean uno de los factores relevantes no ya de la ingente oferta de productos hoy disponibles, sino del mundo sin inflación que estamos viviendo”.</p><p>Para ser competitiva económicamente, la industria ha evolucionado hacia la concentración de la producción en megafábricas. Unos pocos complejos industriales son capaces de cubrir la necesidad de un producto para todo el planeta.</p><p>Las pequeñas fábricas surgidas de la primera y segunda revoluciones industriales han ido desapareciendo al no poder competir con estas fábricas altamente eficientes y especializadas.</p><p>Dejando aparte las implicaciones medioambientales, este modelo concentra la manufactura de productos básicos en unos pocos sitios. Esto se convierte en un modelo productivo perverso en situaciones de pandemia.</p><h2 id="tecnologias-caras-que-vienen-de-lejos">Tecnologías caras que vienen de lejos</h2><p>De igual manera, los métodos de fabricación actuales dependen de unas tecnologías que requieren de mucha inversión inicial. Solo cuando se fabrican miles, o millones, de piezas sencillas e iguales se consigue rentabilidad.</p><p>Además, la fabricación de estructuras complejas requiere el ensamblado de piezas que llegan a viajar miles de kilómetros desde distintos puntos del planeta. Esto hace que las cadenas de producción sean terriblemente frágiles y dificulta enormemente aumentar o modificar la producción.</p><p>Este problema lo hemos comprobado en esta pandemia con elementos como los ventiladores mecánicos. Solo dos pequeñas empresas los fabricaban en España, pero su capacidad de producción era de solo 100 unidades al año y dependía de piezas que debían importarse.</p><h2 id="una-nueva-revolucion-industrial">Una nueva revolución industrial</h2><p>Mejorar este modelo productivo para asegurar la reindustrialización local pasa por la fabricación de productos con alto valor añadido para que sea económicamente sostenible. Y es aquí donde entra en escena la nueva revolución industrial conocida como la industria digital o industria 4.0.</p><p>En enero del 2020, la consultora McKinsey&Company presentó <a href="https://www.mckinsey.com/business-functions/operations/our-insights/industrys-fast-mover-advantage-enterprise-value-from-digital-factories" target="_blank" rel="noopener">un informe</a> en el que se plasma la ventaja competitiva de las industrias que están introduciendo las tecnologías digitales en sus procesos. Esta ventaja aporta más valor para sus propias empresas, pero <a href="https://link.springer.com/article/10.1007/s00170-012-4558-5" target="_blank" rel="noopener">también para la sociedad en su conjunto</a>.</p><p>Estas tecnologías tienen un profundo efecto en la salud y bienestar de la población y en el impacto ambiental de las empresas, y suponen una posibilidad de revolucionar la logística a través de la reconfiguración de la cadena de suministro.</p><h2 id="oportunidades-de-la-impresion-3d">Oportunidades de la impresión 3D</h2><p>La fabricación aditiva es uno de los pilares básicos de esta nueva revolución industrial. Consiste en la construcción de las piezas directamente desde el modelo digital (diseño asistido por ordenador o CAD, por sus siglas en ingles) mediante diferentes tecnologías de impresión.</p><p>La impresión 3D permite utilizar una gran diversidad de materiales, incluidos los biológicos, aunque tiene en los polímeros y los metales su máximo exponente. La impresora deposita capa a capa el material con un mínimo desperdicio; una misma máquina puede construir cualquier pieza y sin necesidad de inversión en moldes o máquinas adicionales.</p><p>La industria prevé un crecimiento de la fabricación aditiva hasta situarla en un volumen de negocio de más de 6 300 millones de euros. <a href="https://loquesigue.tv/gamdom-por-que-los-jugadores-espanoles-eligen-esta-plataforma-frente-a-la-competencia/" rel="internal" data-iacb="penultimate-tag">Europa</a> podría convertirse el motor mundial de la fabricación aditiva, seguida de EE. UU.</p><p>En España, el CSIC ha creado la Plataforma Temática Interdisciplinar para el Desarrollo de la Fabricación Aditiva <a href="https://pti-fab3d.csic.es/" target="_blank" rel="noopener">FAB3D</a>. Esta plataforma aspira a fomentar la colaboración público-privada necesaria para la implantación efectiva de estas tecnologías de fabricación.</p><figure class="align-center zoomable"> <a href="https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=45&auto=format&w=1000&fit=clip" target="_blank" rel="noopener"><noscript><img decoding="async" alt="Reindustrializar la España vaciada con impresión 3D - src="https: srcset="https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=45&auto=format&w=600&h=450&fit=crop&dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=30&auto=format&w=600&h=450&fit=crop&dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=15&auto=format&w=600&h=450&fit=crop&dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=45&auto=format&w=754&h=565&fit=crop&dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=30&auto=format&w=754&h=565&fit=crop&dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=15&auto=format&w=754&h=565&fit=crop&dpr=3 2262w" sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></noscript><img class="lazyload" decoding="async" alt="Reindustrializar la España vaciada con impresión 3D - src='data:image/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=%22http://www.w3.org/2000/svg%22%20viewBox=%220%200%20210%20140%22%3E%3C/svg%3E' data-src="https: data-srcset="https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=45&auto=format&w=600&h=450&fit=crop&dpr=1 600w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=30&auto=format&w=600&h=450&fit=crop&dpr=2 1200w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=15&auto=format&w=600&h=450&fit=crop&dpr=3 1800w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=45&auto=format&w=754&h=565&fit=crop&dpr=1 754w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=30&auto=format&w=754&h=565&fit=crop&dpr=2 1508w, https://images.theconversation.com/files/352748/original/file-20200813-20-agxd5p.jpg?ixlib=rb-1.1.0&q=15&auto=format&w=754&h=565&fit=crop&dpr=3 2262w" data-sizes="(min-width: 1466px) 754px, (max-width: 599px) 100vw, (min-width: 600px) 600px, 237px"></a><figcaption> <span class="caption">La plataforma FAB3D promueve alianzas público-privadas para impulsar la impresión 3D.</span><br> <span class="attribution"><a class="source" href="https://pti-fab3d.csic.es/" target="_blank" rel="noopener">FAB3D/CSIC/Freepik.com</a></span><br></figcaption></figure><h2 id="impresoras-3d-para-la-espana-rural">Impresoras 3D para la España rural</h2><p>La fabricación aditiva ya ha contribuido durante la pandemia al abastecimiento local de equipos de protección individual y al <a href="https://theconversation.com/en-busca-del-respirador-mas-asequible-para-combatir-la-crisis-del-coronavirus-135650" target="_blank" rel="noopener">desarrollo de respiradores mecánicos</a>.</p><p>Esta experiencia nos hace pensar que una industria basada en <em>granjas</em> de impresoras 3D puede ser suficientemente flexible y rentable en la España vaciada. Presenta varias ventajas en este sentido:</p><p>Permite abastecer todas las necesidades de piezas de la zona, al no especializarse en ninguna pieza o equipo en particular.</p><p>Se adapta de manera inmediata y sin necesidad de inversiones ni modificaciones para producir lo que se necesite en cada momento.</p><p>Es fácilmente integrable con un esquema de trabajo deslocalizado, puesto que la impresión puede realizarse donde se necesita la pieza y el diseño en otro lugar.</p><p>Una fábrica con impresoras 3D podría abastecer de piezas a las industrias de la zona, a los talleres de reparación, a explotaciones en lugares remotos, a emprendedores locales, etc. Se convertiría así en un generador de oportunidades económicas.</p><p><noscript><img loading="lazy" decoding="async" src="https://counter.theconversation.com/content/144327/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1"></noscript><img class="lazyload" loading="lazy" decoding="async" src='data:image/svg+xml,%3Csvg%20xmlns=%22http://www.w3.org/2000/svg%22%20viewBox=%220%200%201%201%22%3E%3C/svg%3E' data-src="https://counter.theconversation.com/content/144327/count.gif" alt="The Conversation" width="1" height="1"></p><p class="fine-print"><em><span><a href="https://loquesigue.tv/covid-19-se-pueden-dotar-a-las-superficies-metalicas-con-propiedades-antiviricas/" rel="internal" data-iacb="penultimate-tag">Juan de Damborenea</a> recibe fondos para investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación. Actualmente es presidente de la Sociedad Española de Materiales (SOCIEMAT).</span></em></p><p class="fine-print"><em><span>Carlos Capdevila Montes, Francisca G. Caballero y Iñaki García Diego no reciben salarios, ni ejercen labores de consultoría, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del puesto académico citado.</span></em></p><p><a href="https://theconversation.com/reindustrializar-la-espana-vaciada-con-impresion-3d-144327" target="_blank" rel="noopener">Fuente: The Conversation (Creative Commons)</a><br> Author: Iñaki García Diego, Científico Titular, Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas (CENIM-CSIC)</p><p></p>