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Retiran fuero a militares

13 julio, 2011

 

Fuerzas especiales

La presión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos obligó a las autoridades mexicanas a retirar el fuero a los militares que transgredan los derechos humanos en supuesto cumplimiento de su deber.

Claro, no es lo mismo que millones de mexicanos denuncien la violación de sus derechos a quedar expuesto ante el mundo como un país que vulnera los tratados internacionales.

Luego del fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se trató de enmendar el desperfecto de la manera más decorosa posible. Desde esta perspectiva, la resolución no obedece a la ética que debería imperar en un caso de trascendencia mundial, pues fue necesario poner el dedo en la llaga y hacerlo público para que hubiera respuesta.

Pero el fuero militar no es una “ley mala”, ni amiga de la impunidad, todo depende del contexto en el que se aplique. Partiendo de que el deber de las fuerzas militares y navales es defender la soberanía nacional, es decir, salvaguardar la integridad de México y sus habitantes de una amenaza externa.

Inmersos en este entorno los soldados gozan de “fuero”, una excepción a la norma, es decir, no pueden ser juzgados por homicidio, lesiones, invasión a propiedad, entre otros delitos.

Pero cuando a Calderón se le ocurrió que las fuerzas armadas cubrirían las deficiencias de la policía en el combate al crimen organizado, impuso la jerarquía de una institución contra la población civil, a quien dejó en total desventaja.

De ahí la trascendencia de la resolución que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación SCJN. Ahora los tribunales del país pueden analizar e interpretar las leyes que aplican para que sus sentencias estén apegadas a la Constitución y a los tratados internacionales que México ha firmado en materia de derechos humanos, en casos donde estén implicados miembros del Ejército o de la Marina.

La histórica resolución partió de la sentencia emitida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Rosendo Radilla, líder social del municipio de Atoyac, Guerrero, desaparecido en 1974 durante la guerra sucia.